Saharauis, los ojos del desierto

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28.12.12

Venezuela: Elecciones sin Chávez

ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
Por Guillermo Almeyra (*)


En las elecciones regionales del  domingo 16 de diciembre el chavismo volvió a ganar por amplia mayoría tras haber vencido en las presidenciales de octubre. Se reafirmó así, por enésima vez, su legitimidad democrática  y su gran respaldo popular. Pero, si bien el porcentaje de diferencia entre los partidarios del gobierno y los de la oposición derechista fue casi el mismo, la participación del electorado fue mucho menor (pues hubo una abstención del 46 por ciento contra 22 en las presidenciales). Esta deserción de la batalla electoral se explica en parte por el cansancio después de tantas campañas pero, sobre todo, por la desilusión de la derecha ante la victoria de Chávez en la elección presidencial y la decepción ante la casi seguridad de que se iba a repetir el mismo resultado dado que apenas habían pasado menos de tres meses y, en el campo de los electores chavistas – un millón  de los cuales no escucharon el llamado del presidente a arrasar con  la oposición ni el del vicepresidente a demostrar con el voto el amor a Chávez en peligro de vida- se explica, en cambio, porque ya no se trataba de elegir entre Chávez y Capriles sino entre candidatos a gobernadores y legisladores locales mucho menos populares que Chávez y sobre todo discutidos porque en la lista oficial muchos no fueron elegidos por las bases (al extremo de que 18 de los 20 gobernadores chavistas recién elegidos son militares).

Ahora es casi imposible que el presidente Hugo Chávez pueda asumir su cargo el 10 de enero lo cual, según la Constitución, obliga a una nueva elección de presidente en el plazo de un mes. El candidato seguro de la oposición bastante fragmentada tras sus sucesivas derrotas es el ex candidato presidencial  Capriles, hoy gobernador del importante estado estratégico de Miranda. El de la coalición gubernamental teóricamente debería ser escogido aún en una elección primaria pero es posible que sea, por consenso, el actual vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez como su sucesor entre un grupo selecto que estaba también  integrado por el representante político de la empresa petrolera estatal PdVsa, el del ejército (que renovó su alto mando) y el del partido, que es el sector más burocrático del Estado.

Así irá probablemente Venezuela a las elecciones presidenciales, hacia fines de febrero, y a las municipales, de junio, pero lo importante no son tanto los alineamientos político- institucionales sino los posibles comportamientos de las clases y subgrupos sociales y de los poderes de facto.

Es probable en este sentido que se acelere la deserción de buena parte de la burguesía importadora e industrial venezolana del bloque reiteradamente perdedor (cuyo candidato, además, trata de competir con Chávez simulando estar a la izquierda del mismo, lo cual no les gusta nada a sus patrocinadores) como lo indican comunicados de Cámaras empresariales. Es igualmente probable que ese sector de la derecha social golpee las puertas de los aparatos e institutos más derechistas del chavismo (el partido y el ejército) para, junto con la boliburguesía (la burguesía corrupta nacida al calor de los mismos), ocupar un lugar en la elaboración de las políticas en la Venezuela post-Chávez. Dado que en el aparato político-estatal chavista existe desde hace rato un sector que busca tender puentes a ese sector capialista y separarlo de la derecha política y de Washington, será muy importante ver si Chávez, aunque no ejerza la presidencia, está en condiciones físicas de presionar con su autoridad política desde afuera del gobierno.


En efecto, independientemente de si Maduro es elegido tal como desea el presidente, el proceso será diferente en el caso de que el enorme apoyo popular al chavismo siga desorganizado  y no encuentre un líder que en parte se apoye en él y, por lo tanto, no pueda frenar la evolución hacia el centroderecha de los aparatos estatales  o si, por el contrario, el poder eventual de Chávez desde detrás del trono consiguiese contrarrestar la creciente tendencia del aparato militar a ocupar el primer plano de la política nacional y a reforzar los aspectos que, en la economía venezolana, unen las empresas privadas con las públicas, siempre conducidas como si fueran también privadas, y con el capital financiero internacional.

Las elecciones sucesivas son un obstáculo para la organización de la fuerza y del poder popular y, por el contrario, favorecen el decisionismo de los aparatos y las maniobras y negociaciones en los corredores, o sea, el intento de la burguesía venezolana de entrar a formar parte del grupo de los que deciden, pero directamente y no ya mediante intermediarios o mediadores. La reorganización de la fuerza del pueblo venezolano tiene como terreno propio los barrios, las empresas, en cierta medida incluso los sindicatos, la autoorganización, la autogestión, no la sede de los partidos chavistas que se abocan en cambio a ganar dos elecciones sucesivas (entre febrero y marzo y en junio) y a colocar sus propios gallos en el ruedo.

En los cambios políticos y reacomodamientos  actuales en el establishment aparece una amenaza contra ese poder popular que ya impuso a Chávez como presidente cuando salió de la cárcel del viejo régimen y lo reimpuso en el gobierno cuando las fuerzas políticas y sociales de la derecha lograron derribarlo y encarcelarlo. Dicho poder se ha politizado y está casi intacto pero no se identifica con el aparato estatal chavista, del cual lo separan las diferencias de objetivos de clase porque el primero quiere sinceramente una política anticapitalista (y, por lo tanto, no es adorador del Estado) y el segundo, en cambio, busca un capitalismo nacional y reformista y un Estado fuerte y centralizador. Por consiguiente lo esencial es la independencia política de los trabajadores, incluso frente al Estado que defienden y sostienen con todas sus fuerzas frente al imperialismo y a los agentes nativos de éste.

(*)Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.


VENEZUELA...SIN PRONÓSTICOS

Por Pablo Stefanoni(*)                

Hay momentos donde la situación política es tan dinámica (e incierta) que los pronósticos no sirven de mucho. Y ese parece ser el caso de Venezuela por estos días, luego de que Hugo Chávez -a poco de una contundente ratificación en las urnas- postuló como sucesor al vicepresidente Nicolás Maduro. La salud de Chávez ha venido siendo, desde el comienzo del tratamiento en La Habana, un secreto de Estado, pese a lo cual logró vencer con claridad a su rival Henrique Capriles en octubre pasado. Las especulaciones son múltiples, entre ellas que podría asumir el 10 de enero en la embajada venezolana en Cuba, dado que, según el derecho internacional, dicha misión diplomática es “territorio venezolano”. El problema es que el vicepresidente en Venezuela no es una figura electa en dupla y solo completa el mandato presidencial en los últimos dos años; en los primeros cuatro debe convocar a elecciones. De allí la duda: ¿Maduro puede ganarle a Capriles?

Las elecciones regionales del domingo dieron una contundente victoria al chavismo, que fue presentada como un “regalo de amor” al Comandante, que se repone de la compleja operación realizada días atrás en La Habana. Sin embargo la abstención fue muy alta y el chavismo no pudo sacar de juego a Capriles, quien fue reelecto en el Estado de Miranda; su derrota lo hubiera quitado del medio y hubiera dejado a la oposición sin tiempo para implantar otro candidato para unas elecciones convocadas de urgencia. Pero como cada hecho tiene sus singularidades esto solo sirve para evitar constataciones demasiado rápidas, no para asegurar algo. Es posible, también, un escenario más caótico donde las peleas internas en el chavismo, abran espacio a una oposición que no puede ganarle a Chávez pero tiene un buen piso para dar batalla contra su sucesor. Finalmente, como muestra la experiencia argentina con el fallecimiento de Néstor Kirchner el “efecto duelo” puede tener poderosas consecuencias en el terreno político.

Habrá que ver las habilidades de Maduro si una potencial ausencia de Chávez lo dejara como líder máximo de un país con un liderazgo omnipresente del tamaño del de Chávez. Surgido en el sindicalismo del trasporte del metro-bus de Caracas -y admirador del gurú indio Sai Baba-, el actual vicepresidente hizo una rápida carrera política, que incluso le permitió -a partir de la venia de Chávez- ganarle la pulseada a Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional, ex militar y con apoyos en la llamada “boliburguesía”, las FFAA y el Partido Socialista Unido de Venezuela. Habrá que ver también si Maduro -que cuenta con el apoyo cubano- es capaz de ganarse al “chavismo popular” con un particular vínculo emotivo con su líder. Maduro tiene la ventaja de que el “testamento político de Chávez” -a diferencia del de Lenin, que cuestionaba a Stalin- no quedó escondido en un cajón, sino que fue una especie de bomba lanzada desde la cadena nacional. Ante millones de venezolanos consternados.

Pero Maduro y un potencial “chavismo sin Chávez” tienen ante sí otro tipo de dificultades, especialmente en el terreno económico (incluida una altísima inflación y especulaciones sobre mega devaluaciones y paquetazos). El chavismo fue capaz de construir una identidad popular y de generar amplias políticas de integración social, pero no logró avanzar en un modelo económico alternativo al crónico rentismo petrolero. La expectativa voluntarista de llevar adelante la vieja idea de “sembrar petróleo” se fue diluyendo al calor de las dificultades para poner en marcha un modelo productivo y desarrollar las capacidades estatales. A lo que se suman problemas acuciantes como la violencia urbana.

Desde el punto de vista del proceso boliviariano, como proceso revolucionario, los escenarios no parecen muy optimistas. Más allá de sus posibilidades de evitar procesos centrífugos en el chavismo, no parece fácil que Maduro pueda darle contornos institucionales e ideológicos más precisos a una sucesión de intentos transformadores que funcionaron dentro de una “cultura de campamento” que generó demasiadas experiencias ad hoc del Estado sostenidas en un enorme voluntarismo. Que una empresa petrolera -PDVSA- haya puesto en marcha una filial dedicada a los alimentos -PDVAL- da cuenta de varios de los problemas mencionados. A partir de junio de 2010, PDVAL pasó a ser administrada por la Vicepresidencia de Venezuela, luego del hallazgo de miles de toneladas de comida descompuesta en diferentes almacenes en todo el país, pero su dependencia del petróleo continúa, especialmente a la hora de importar víveres.

Algunos creen que el oficialismo -después de la victoria del domingo- intentará cambiar la Constitución para que el Vicepresidente pueda completar el mandato. El problema es que Maduro solo fue votado por Chávez, por lo que, si prosperara esta iniciativa ,le daría un tinte de sucesión monárquica difícil de sostener. Y por otra parte, la Constitución que estipula las formas de sucesión es la Constitución bolivariana, aprobada bajo el actual proceso de cambio. La cuestión de los liderazgos sigue siendo un problema para las izquierdas . Es cierto que es difícil construir liderazgos, especialmente para los grupos subalternos. Pero eso no justifica los liderazgos omnipresentes ni la escasa voluntad que muchas veces se observa para construir proyectos más colectivos. El caso cubano es un ejemplo extremo de esta dificultad, con la generación del 59 fijada al poder. La enfermedad de Chávez obligó a reemplazar "patria o muerte" por "viviremos y venceremos", quizás sea el momento de cambiar también la antinomia "lealtad o traición".

(*) Pablo Stefanoni es jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad. Artículo publicado en paginasiete


EL TIMÓN SIGUE EN MANOS DEL PSUV

Por Olmedo Beluche (*)
 
 Al caminar por Caracas y escuchar a sus habitantes, en este mediados de diciembre de 2012, no se advierte ninguna tensión. Por el contrario, el bullicio de sus calles, el ir y venir de la gente comprando regalos, refleja la normalidad de la época navideña y el carácter festivo de los venezolanos. Más bien pareciera que la gente prefiere no hablar del tema. Sólo cuando se entra a una conversación más profunda y se pregunta directamente, se llega a conocer el impacto de la personalidad del presidente Hugo Chávez sobre el pueblo de Venezuela, y los sentimientos encontrados que producen las noticias sobre su estado de salud.

En muchos hogares hubo lágrimas espontáneas, incluso llanto, la noche del 8 de diciembre, cuando, por boca del propio presidente, se supo del retorno de las células cancerígenas, de la nueva operación quirúrgica a la que debía someterse con carácter urgente y la designación del vicepresidente Nicolás Maduro como sucesor en caso del peor desenlace. Es de suponer que en algunas casas de los no pocos acérrimos opositores el sentimiento habrá sido el contrario, pues la presencia física del comandante Chávez es un dique inamovible a las aspiraciones de quienes pretenden el retorno del sistema político anterior, la que fuera la IV República. Pero éstos deben ser los menos, no sólo a vista de los resultados electorales, sino porque Chávez significa estabilidad, incluso para  los opositores, mientras que su ausencia definitiva significaría un futuro lleno de incertidumbres.

Cuando los historiadores ponderen los últimos 20 años de historia política de Venezuela y de América Latina, tendrán forzosamente que reflexionar sobre el viejo dilema del peso de una personalidad sobre el curso de los acontecimientos. Chávez encarna la revolución bolivariana que se inició con el “Caracazo” de 1989, y que movilizó a millones que salieron a las calles a derribar el régimen bipartidista de Punto Fijo y el neoliberalismo económico. Comprender ese fenómeno no es posible por las vías maniqueístas de los medios de comunicación imperiales, que tratan de desdibujarlo como un autócrata cualquiera. El pueblo más explotado ve en él al garante de sus conquistas sociales y de sus aspiraciones. Y él, personalmente, con las decisiones que tomó, decidió muchas veces el curso de los acontecimientos.

A ese sentimiento de identidad entre el pueblo y el presidente, apeló el comando de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) la semana previa a las elecciones a Gobernador del 16 de Diciembre. Se pidió “Un voto por Chávez”, una expresión de “amor” para su presidente que, literalmente está sacrificando su vida por los venezolanos. La última semana de campaña, signada por el trauma del estado de salud de Chávez, más que un debate programático fue un referéndum de apoyo al presidente, un apelo a repetir el aplastante resultado de las presidenciales del 7 de octubre pasado. El pueblo chavista respondió abrumadoramente, dando un triunfo aplastante al PSUV.

Los resultados de la elección del 16D
                                                                                  
 Siendo una elección de segundo nivel, aunque importante, respecto a las presidenciales de octubre pasado, y realizadas en medio de las fiestas navideñas, los comicios para gobernador y legisladores estatales, registraron un alto índice de abstención (46%). Pero la abstención afectó principalmente a la oposición, agrupada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) que, según El Nacional (18/12/12), perdió el 40% de su base electoral respecto a octubre, la sangría en algunos estados alcanzó el 60% de sus votos (Trujillo, Vargas, Apure, Guárico y Portuguesa). Esta desbandada del voto opositor no sólo se debió al espíritu navideño, sino al efecto desmoralizador producido por la abrumadora derrota del 7 de Octubre.

El chavismo también vio reducida la cantidad de votos (en 34%), habitual en elecciones regionales, pero la asistencia en masa de los electores favorables al Proceso Bolivariano permitió el arrollador triunfo del PSUV que obtuvo 20 de las 23 gobernaciones en juego. Este triunfo del chavismo fue emblemático en estados como Zulia, tradicionalmente opositor, y permitió “recuperar” para el oficialismo estados como Nueva Esparta, Táchira y Carabobo.

En esos cuatro estados perdidos por la oposición la relación del voto fue: Zulia: Francisco Arias del PSUV 52,13% y Pablo Pérez del MUD 47,77; en Táchira: J. Vielma del PSUV 53,38% y C. Pérez del MUD 46%; en Nueva Esparta: Mata Figueroa del PSUV 54,06% y M. Rodríguez del MUD 45,71%; en Carabobo: F. Ameliach del PSUV 55,24% y H. Salas Feo del MUD 44,10% (El Universal17/12/12).

La oposición sólo ganó tres estados: Amazonas (donde las fuerzas chavistas se dividieron en dos candidaturas), L. Guarulla del MUD ganó con 56,01% a N. Maldonado del PSUV que obtuvo 37,37%; en Lara: donde fue reelecto Henry Falcón del MUD que obtuvo 56,23% contra el 43,50% de L. Reyes del PSUV; y el importante estado Miranda en donde fue reelecto como gobernador, el excandidato presidencial de la oposición, Enrique Capriles con el 52,02% contra el 47,62% que obtuvo el ex vicepresidente E. Jaua del PSUV (El Universal 17/12/12).

Es importante hacer notar, dada la campaña de mentiras vertida por los medios de comunicación al servicio del imperialismo norteamericano, que estos resultados han sido públicamente reconocidos como legítimos tanto por los partidos opositores del MUD, como por los candidatos perdedores y los medios de comunicación venezolanos. En el único estado en que se ha producido controversia es en Bolívar, donde la diferencia entre el candidato victorioso y el perdedor fue inferior al 1%. Allí, el aspirante opositor, Andrés Velásquez perdió con el 44,64% respecto al candidato oficialista F. Rangel que obtuvo el 45,41%, según los datos del Consejo Nacional de Elecciones (CNE).

Del 54% de de participación electoral el PSUV obtuvo el 49,62% de los votos emitidos en todo el país (El Nacional 18/12/12). De las 260 curules legislativas regionales en juego, el PSUV se quedó con 175, es decir, el 67% (El Universal, 18/12/12)..

Con lo cual se puede concluir sin lugar a dudas que el pueblo venezolano ha refrendado democráticamente la política del partido del presidente Hugo Chávez, aportando seguridad y estabilidad al Proceso Bolivariano en momentos en que prevalece la incertidumbre por la salud del presidente. Incluso, en la perspectiva de que Chávez no pudiera asumir un nuevo mandato (el 10 de enero próximo) no hay ninguna duda de que, en unos nuevos comicios presidenciales (que según la Constitución tendrían que hacerse en 30 días) la victoria del PSUV estaría asegurada y con ello la sucesión de la persona designada por el propio Chávez, el actual vicepresidente Nicolás Maduro.

También sale fortalecido y ratificado el sistema electoral venezolano, calificado en octubre como uno de los más eficientes y seguros del mundo por el Centro Carter. Sistema electoral que cuenta con un moderno sistema de voto electrónico apoyado por un sistema de verificación, por el cual los partidos escrutan una muestra significativa de mesas para comprobar la veracidad del proceso electoral  (la muestra fue del 53,09% de las mesas).

La oposición venezolana en su laberinto

                                                                                        
                                                                                      De la cruda realidad para la oposición de derechas da cuenta El Nacional (18/12/12), en su página de Economía y Negocios, cuando señala que: “Los bonos de la República y de PDVsa registraron una caída como consecuencia de los resultados de las elecciones del domingo… luego que el mercado interpretó que no habrá cambio de Gobierno hacia el sector oposición en caso de que se convoquen elecciones presidenciales si el presidente Hugo Chávez no puede asumir un nuevo mandato”.

Esa convicción de los “mercados” también abruma la mente de la oposición de derechas que vive con la certeza de que uno nuevos comicios presidenciales no mejorarán su probabilidades. La oposición está fraccionada en más de diez partidos, de los cuales el más votado lo fue el de Capriles, Primero Justicia, pero que apenas logró el 8,45% del voto nacional el 16D. El segundo partido en importancia de la oposición es el histórico Acción Democrática, de corte socialdemócrata, que sacó el 6,11% del voto nacional. Un Nuevo Tiempo y COPEI (la Democracia Cristiana) obtuvieron 3,04 y 2,69 % respectivamente (El Nacional 18/12/12).

A esta baja influencia nacional, comparada con PSUV, hay que añadir las disputas internas entre los líderes opositores. Pese a que en las presidenciales últimas, la oposición llegó a unirse en el MUD, son públicas las desavenencias entre Enrique Capriles y Acción Democrática (AD), lo cual pone en duda la posibilidad de que la unidad se pueda sostener en el tiempo y repetirse en unas nuevas elecciones. La AD necesita consolidar un liderazgo propio si quiere convertirse en un partido de referencia como ha sido por décadas y, en ese objetivo, Capriles no le ayuda.

Los dos gobernadores opositores triunfantes, Henry Falcón en Lara y Enrique Capriles en Miranda, tampoco la tendrán fácil pues no alcanzan a controlar sus asambleas legislativas, las cuales fueron en su mayoría para el PSUV gracias al voto cruzado. En Miranda el gobernador opositor obtuvo 7 legisladores contra 8 del PSUV; en Lara el gobernador se quedó con 5 contra 7 oficialistas (El Universal 18/12/12).

Por supuesto que, de toda la crisis opositora, el mejor librado es Enrique Capriles, no sólo por lograr la reelección, sino por la importancia urbana del Estado Miranda. Ello le permitió hacer un discurso inteligentemente moderado al proclamar su victoria, reivindicando su triunfo y tendiendo una mano a los opositores derrotados. “Estoy alegre por Miranda, pero estoy triste por Venezuela”, dijo. Sin embargo, muchos opinan que una oposición con opciones de triunfo, en un futuro indeterminado, cuando Chávez no sea un factor político, no podrá salir de una derecha tan recalcitrante como la que expresa Capriles, a quienes sus padres obsequiaron una casa en Miami como consuelo por la pérdida de las elecciones presidenciales en octubre pasado. Parece más probable que en los próximos años cuaje en el liderazgo opositor más ubicado al centro político, ya sea proveniente de AD o incluso del chavismo de centro izquierda si llegara a fraccionarse.

En todo caso, se comenta que sectores de la burguesía que apostaron a la derrota de Chávez están de vuelta tendiendo puentes al gobierno ante la imposibilidad de un cambio político a la derecha. Expresión de estas tendencias son las palabras de Henri Falcón, victorioso en Lara, exhortando a un diálogo al vicepresidente Maduro: “Lo invito a que conversemos en función de Estado, de las familias, de este sueño de la población de vivir en paz” (El Nacional 17/12/12).

Las corrientes del Chavismo

Como todo gran partido populista de masas, el PSUV dista de ser un ente monolítico. A su interno se mueven diversas fracciones encabezadas por líderes cuyo espectro político va un extremo al otro. Es notable que de las 20 gobernaciones ganadas por el chavismo, 10 están en manos de militares retirados, unos más de izquierda y otros más al centro. Desde oficiales que estuvieron con Chávez en el fallido golpe de 1992, pasando con los leales del 11 de abril de 2002, inclusive algunos que coquetearon en aquel momento con el golpismo pero luego se devolvieron ante la marea de gente que defendió el Proceso Bolivariano.

La conducción política del PSUV es, en ausencia de Hugo Chávez, bicéfala. Dirigida por la mancuerna del vicepresidente Nicolás Maduro, que proviene de las filas del sindicalismo, aunque ha tenido sus roces con el movimiento obrero posteriormente; y Diosdado Cabello, presidente del Congreso, que proviene de las filas del ejército.

En la base del partido se mueven múltiples corrientes que Chávez logró unificar en torno suyo siendo su árbitro indiscutido. Aunque cada vez pesa más el aparato de funcionarios vinculados a la administración del estado, tienen peso específico sectores sindicales (a veces confrontados con sus propios funcionarios), asambleas comunales y una multiplicidad de organismos. Hasta hoy las contradicciones internas han sido dirimidas por el presidente y se expresan en el aforismo popular: “Si Chávez se entera, Chávez lo resuelve”.

¿Qué va a pasar el día que Chávez no esté? La respuesta da para muchas especulaciones y tal vez haya que buscar en la historia latinoamericana que, ya ha tenido en el pasado regímenes populistas con un gran líder que encarna la categoría política que Trotsky llamó bonapartismo “sui generis”. Pero lo que no parece admitir dudas es que al menos por un tiempo la voluntad de Chávez, en cuanto a una dirección encabezada por Maduro, en dupla con Diosdado, será incuestionable y nadie se va a apartar de la línea. Ante la incertidumbre que crea su estado de salud, para algunos el ideal sería “que Chávez pase a modo Fidel”, es decir, aunque retirado por enfermedad siga dirigiendo desde atrás.

Un factor desconocido en el exterior es la existencia de un chavismo por fuera del PSUV que tiene un peso específico en la política nacional y que aportó un caudal de votos decisivo en la victoria del 7 de octubre. Nos referimos al Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria Para Todos, Tupamaros, Podemos, etc. De todos ellos, el mejor posicionado es el PCV, que obtuvo el 2,90 % de los votos nacionales el 16D. Algunos de ellos lanzaron candidaturas propias en algunos estados paralelas a las del PSUV.

A estos sectores fustigó Maduro el lunes 17 diciendo: “A las fuerzas revolucionarias del gran Polo Patriótico que en algunos estados lanzaron candidaturas paralelas y pusieron en peligro el triunfo de la revolución, ¿qué hubiera pasado si en esos estados se hubiera perdido? Debemos reflexionar. En esos estados en los que hubo candidaturas paralelas tenemos que ir a un proceso de reunificación. Ese es nuestro llamado”  (El Nacional 18/12/12).

Desde la izquierda del chavismo, tanto dentro como fuera del PSUV, se critica a un sector de la dirigencia del estado (“burócratas”) de sabotear la transición al “Socialismo del Siglo XXI”, incluso de transar con la burguesía opositora y de enriquecimiento (“boliburguesía”). “El peligro no es por ahora una agresión imperialista. El peligro real es que esa burocracia transforme en pacto político explícito, entre sectores del privilegio, sus prácticas de gobierno... En este sentido, el intento de buscar una “derecha responsable” para construir una “unidad nacional” con esos dirigentes promotores del golpe y del paro sabotaje, es un error que lleva al camino de un nuevo pacto político” (Marea Socialista, noviembre de 2012).

Estos sectores sugieren aprovechar la propuesta del presidente Chávez, materializada en el Plan de Gobierno 2013-2019, que habla de transformar a Venezuela en un “Estado Comunal”, para la conformación de una “Revolución Constituyente”, por la cual las medidas del gobierno salgan de una consulta democrática real con las bases sociales del país, sometiéndolas a un debate con los sectores afectados: sindicatos, sectores de la salud, las comunas, etc.

Desde las bases, los trabajadores y demás masas populares están llamadas a imponer un poder constituyente de abajo hacia arriba, para que el pueblo trabajador se haga gobierno. Un proceso para convertir a la clase trabajadora como el sujeto social de la revolución”, dice Stalin Pérez Borges, dirigente sindical (Marea Socialista, noviembre de 2012).

Turbulencias económicas en el corto plazo

La economía venezolana, aunque con un fuerte sector estatal, sigue siendo con claridad una economía capitalista. Por ende, no escapa a las influencias de la crisis económica mundial, ralentizada aquí gracias a los precios del petróleo, producto que sigue siendo el sostén fundamental del sistema. El año 2013 se pronostica  como difícil, con una de las menores tasas de crecimiento de América Latina, según Barclays Capital, por el 0,3%, que es sinónimo de estancamiento. Lo cual obliga a realizar algunos ajustes para cerrar la brecha entre ingresos y gastos, estimada en 15% del PIB, que podrían incluir: un ajuste de la tasa de cambios, revisión del gasto público focalizada en salarios, aumento de las tarifas de los servicios básicos (incluida la gasolina, más barata que las gaseosas) y una reforma fiscal (El Universal, 15/12/12).

La devaluación del tipo de cambio, estancado en 4,3 bolívares por dólar desde hace dos años, pero que en el mercado negro se cambia hasta 18 bolívares por dólar, es uno de los problemas más importantes. Esa distorsión entre el precio oficial y el paralelo del dólar está produciendo desajustes en el sistema de acceso a divisas (CADIVI y SITME) que se presta para la corrupción, el enriquecimiento anómalo y la fuga de capitales a costa de la renta petrolera del estado. El Cadivi, que ha asignado este año más de 23,600 millones de dólares, por las distorsiones cambiarias, ha llevado a una disminución considerable de las reservas del banco Central de Venezuela.  En palabras de El Universal (15/12/12): “El resultado es que los dólares que asigna Cadivi se han convertido en el artículo más barato de la economía después de la gasolina y las solicitudes de divisas para importar se han disparado”.

Otro problema es la inflación, que este año ronda el 20%, y que ha forzado a aumentos de precios en productos básicos como maíz, arroz, harina y café. La relación entre inflación, tasa cambiaria, déficit público, caída de las reservas, lleva al ministro de Finanzas, Jorge Giordani, a considerar medidas como el recorte del gasto público y a sugerir que: “se deben cobrar ciertos servicios que ahora están fuertemente subvencionados”.

A nadie escapa que, de aprobarse estas medidas, conllevarían a un aumento de la conflictividad social, en la que ya antes se han enfrentado el movimiento obrero chavista con los altos funcionarios chavistas. Pero hasta ahora siempre estuvo la figura del presidente como mediador de estos conflictos. La interrogante que se cierne es qué pasará no estando él para dirimir.

El futuro, como siempre, estará en manos del combativo pueblo venezolano

Los pronósticos sobre la salud del presidente Hugo Chávez no son buenos, aunque millones tanto dentro como fuera de Venezuela hacen ruegos por su mejoría, como ha pedido Nicolás Maduro. En el mejor de los casos, lo previsible es que enfrente una larga y dura convalecencia. La peor perspectiva la dan algunos oncólogos norteamericanos entrevistados por Wall Street Journal Americas (El Nacional, 14/12/12), quienes analizando los informes oficiales deducen que Chávez sufre de un tipo muy agresivo de cáncer, sarcoma, probablemente en fase terminal. Sin embargo, como ha dicho el gobierno, el presidente cuenta con los mejores médicos y tratamientos, y con una voluntad de hierro para superar este desafío personal.

En un panorama que se avizora con Hugo Chávez disminuido en sus capacidades o sin su presencia personal, el futuro de Venezuela está en la fortaleza de su pueblo, de sus organizaciones políticas, sindicales y comunales. Un pueblo que en momentos decisivos se ha movilizado para cambiar la historia, como en el Caracazo de 1989 cuando asestó un golpe mortal al neoliberalismo y al bipartidismo, o como cuando en abril de 2002 derrotó a los golpistas forzando la liberación y el retorno del presidente Chávez.

En ese futuro, el pueblo venezolano no está solo, pues le acompaña la vanguardia obrera y popular del continente Latinoamericano que sigue las banderas de la Revolución Bolivariana empujando procesos similares en todos los países. La crisis económica capitalista mundial, el ascenso de la lucha de clases en Europa, las revoluciones en Oriente Medio, las derrotas militares del imperialismo en Irak y Afganistán, son otros procesos con vasos comunicantes hacia Venezuela y que la ayudarán a sostener el proyecto de Socialismo del Siglo XXI, seas cuales sean las circunstancias concretas.

(*)Olmedo Beluche es un sociólogo y analista político panameño, profesor de la Universidad de Panamá y militante del Partido Alternativa Popular.


(Fuente: Sin Permiso




6.12.12

Argentina-Lucha por la tierra



LA GUERRA POR EL METRO CUADRADO

“Toda esa sangre en el monte”: Vídeo sobre la lucha por la tierra en Santiago del Estero, Argentina





Una excelente producción audiovisual del equipo de la revista argentina Crisis sobre la lucha de las familias campesinas indígenas organizadas por sus tierras, enfrentando a latifundistas y empresarios que no dudan en apelar a la violencia cuando de defender sus intereses se trata.
En apenas once meses fueron asesinados dos jóvenes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena, MNCI-Vía Campesina). Ellos son: Miguel Galván y Crystian Ferreira.
La misma motivación, el mismo método: empresarios sedientos de tierras convencen a unos pocos pobladores, los convierten en sicarios, y los arrojan contra comunidades que resisten, ante la pasividad cómplice del Estado desarrollista. No hay errores, no hay excesos. Son los mojones de una matriz productiva que aniquila.
El video “Toda esa sangre en el monte” grafica los intereses en pugna sobre casi diez millones de hectáreas en esa provincia central de la República Argentina, así como las amenazas que pesan sobre unas 64 mil familias campesino-indígenas en ese país.
(Fuente: RadioMundoReal.fm)

2.12.12

Paraguay-Crimen de Estado

ASESINADO EL DIRIGENTE CAMPESINO VIDAL VEGA, TESTIGO FUNDAMENTAL DE LA MATANZA DE CURUGUATY, EXCUSA PARA LA DESTITUCIÓN DEL PRESIDENTE FERNANDO LUGO


Vidal Vega, de 48 años, recibió cuatro impactos de bala (dos de escopeta calibre 12 y dos de revólver calibre 38) disparados por dos desconocidos que se desplazaban en motocicleta, informó la oficina de guardia de la jefatura de policía del pueblo Curuguaty, a 365 kilómetros de Asunción.
El hecho ocurrió antes del amanecer cuando Vega se aprestaba a dar de comer a sus vacas y gallinas, de acuerdo con el testimonio a la agencia AP del agricultor Mario Espínola, compañero del fallecido.
Martina Paredes, secretaria de la comisión sin tierras Naranjaty, de la colonia Yby Pytá (Tierra roja, en guaraní), explicó en entrevista con The Associated Press que Vega "era síndico de nuestra comisión encargado de la gestión ante el gobierno para la recuperación de las 35.000 hectáreas que el ex senador del Partido Colorado Blas Riquelme se apropió en los años 60".
"Creemos que fue asesinado por sicarios enviados, no sabemos por quienes, tal vez para amedrentarnos y frustrar nuestra lucha por recuperar las tierras estatales tomadas por Riquelme en forma ilegal", añadió.
Vega, según Paredes, no estuvo en el interior de la finca de Riquelme el día del tiroteo en el que murieron, en junio pasado 11 campesinos y 6 policías, porque antes salió a buscar alimentos para los que acampaban adentro de la hacienda. Por tanto, no fue detenido por la policía. Pero era considerado testigo clave de la matanza.


COMUNICADO:
Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina Paraguay[i] nos dirigimos a la opinión pública nacional e internacional para denunciar el asesinato a sangre fría perpetrado en la madrugada de este sábado contra el dirigente campesino Vidal Vega, a manos de dos sicarios vestidos de negro y enmascarados, que se movilizaban en moto y que llegaron hasta su domicilio, en el asentamiento Yvypytâ (distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú) para disparar contra su persona, delante de su familia.
Vidal Vega era un conocido líder en la lucha por la tierra que estaba gestionando la recuperación de 500 hectáreas de un excedente fiscal, en manos de un empresario. A la vez, según la Plataforma de Estudios e Investigación del Conflicto CampesinoPEICC– era un testigo fundamental en el caso de la Masacre de Curuguaty, que estaba acompañando a las organizaciones sociales que bregan por el esclarecimiento de este hecho que sirvió de justificación para gestar el golpe de Estado parlamentario.
Pedimos estar atentos a este caso, en el que la Policía ha anunciado la captura de un supuesto implicado, según testimonio de vecinos. Esta persona bien puede ser un chivo expiatorio para cubrir a los verdaderos responsables que están detrás del atentado criminal. 
Este asesinato ocurre a dos años de la muerte del compañero dirigente Mariano Jara, en el mismo departamento de Canindeyú, cuyo caso hasta el día de hoy se encuentra varado y en la total impunidad. Se suman, ambos, a tantos otros similares cuyos reclamos de justicia no han sabido ser satisfechas por el Estado paraguayo.
Exigimos una investigación profunda y seria sobre este hecho perpetrado en el marco de la lucha social, cárcel a los responsables y justicia para la memoria de Vidal Vega.
Apelamos a la solidaridad de la comunidad internacional para denunciar, mediante acciones concretas,  la Masacre de Curuguaty, trasfondo de un juicio político que instaló en el Paraguay un golpe de Estado parlamentario.

¡Por la tierra y por la justicia social! ¡Basta de impunidad!
 ¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

¡Vidal Vega, ahora y siempre!


[i] La CLOC/Vía Campesina Paraguay está integrada por: la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri), el Movimiento Agrario y Popular (MAP); la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC); el Movimiento Campesino Paraguayo (MCP); la Organización de Lucha por la Tierra (OLT); la Organización Nacional de Aborígenes Independientes (ONAI).

VÍDEO DE LOS PRIMEROS MINUTOS DE LA MASACRE

Principal testigo de la masacre

“Vidal Vega era un testigo clave”, según  Domingo Laíno, presidente de la Plataforma de Estudios e Investigaciones de Conflictos Campesinos (PEICC), al explicar que Vega era un colaborador importante de la Plataforma. El PEICC dio a conocer un estudio paralelo cuestionador de la versión construida con la fuente oficial sobre lo sucedido en Marina Cué el 15 de junio y que le costó la presidencia a Fernando Lugo.
ConamuriCoordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas señaló en su comunicado que “Es un caso más de criminalización de la lucha social, responsabilidad de un Estado que no ofrece respuestas a los reclamos del sector campesino que históricamente viene procurando tan solo un pedazo de tierra donde vivir. El compañero Vidal Vega es un conocido luchador que desde la Comisión Sin Tierraestaba gestionando la recuperación de 500 hectáreas de una propiedad con excedente fiscal, desde hace más de 20 años”.
Teniendo en cuenta que la Comisión sin Tierra de Marina Cué recientemente había tenido una renovación de la comisión, pues la mayoría de los integrantes de la comisión habían muerto o están imputados por la Fiscalía, Vidal Vega había asumido la titularidad de esta comisión que acompañó desde junio a los familiares y víctimas de la masacre.
Marina Cué es el lugar donde fueron asesinados 11 campesinos sin tierra y seis policías el 15 de junio pasado. Marina Cué también dejó campesinas y campesinos detenidos injustamente por una fiscalía que hasta el día de hoy no ha sido capaz de presentar ningún indicio que los incrimine. Marina Cué es sinónimo de ausencia del Estado, pero también de resistencia popular; escenario en donde la lucha por la tierra se tiñe de sangre de los pobres e impunidad de quienes tienen las manos llenas y quieren más.

La investigación paralela de la masacre

  El informe paralelo señaló que francotiradores "dispararon indiscriminadamente" contra agricultores y policías en el violento desalojo de junio pasado, que dejó 17 muertos y varios heridos y que desencadenó la destitución del Presidente Fernando Lugo.
     El informe sobre el violento desalojo en Curuguaty, ocurrida junio pasado en Paraguay elaborado por la llamada Plataforma de Estudios e Investigación de Conflictos Campesinos (PEICC) provocó la indignación del fiscal de la causa, Jalil Rachid, quien lo consideró “traído de los pelos” y sin fundamento.
La indagación fue encargada por la PEICC al jurista español Aitor Martínez Jiménez, quien recogió numerosas pruebas de cómo se desarrollaron los hechos, muchas de las cuales desacreditan la versión oficial.
El reporte paralelo incluye un video en el que se demuestra que en el escenario del enfrentamiento, que provocó la muerte de 11 campesinos y seis policías,había mujeres y niños, por lo que se concluye que “no se preparó ninguna emboscada”.
  En las imágenes se ve a los campesinos portando cuatro rudimentarias escopetas de caza que usan cartuchos y perdigones y se supo que “solamente una de ellas fue disparada”.
Asimismo, indican que minutos después de la llegada de los policías al campamento y cuando se acercaban al grupo de agricultores con intenciones de dialogar, se escuchan disparos de poderosas armas automáticas, que serían fusiles M16 o similares.
Algunos agricultores fueron abatidos durante ese primer tiroteo, efectuado aparentemente por francotiradores apostados en los montes cercanos, quienes “dispararon indiscriminadamente tanto a policías como a campesinos”, señala el reporte.
Fueron 10 segundos de disparos de armas automáticas e inmediatamente empiezan a escucharse disparos de las pistolas Beretta de 9 milímetros de la Policía paraguaya en respuesta a la confusión general que empezó a reinar en el lugar.
“La versión extraída de las declaraciones de varios policías y campesinos que sobrevivieron fue que francotiradores apostados alrededor comenzaron a disparar indiscriminadamente, propiciándose la masacre. Ambos actores, policías y campesinos coinciden en este punto”, revela el documento.
LA PEICC denuncia también que “los testigos advierten que, además de los disparos de larga distancia efectuados por la policía contra un campamento indefenso que no devolvía el fuego (ya que no cayó ningún policía más durante el asalto al haber desaparecido los fusiles automáticos)los policías accedieron ejecutando indiscriminadamente a todos los campesinos que fueron encontrando”.
El documento agrega que muchos campesinos murieron por “ajusticiamiento a corta distancia”, tratándose de “ajusticiamientos extrajudiciales”. El fiscal Rachid calificó de “muy grave” la acusación de estos investigadores paralelos a quienes acusó de “mentir a la gente”.
“Nuestra investigación no carece de validez como quieren hacer creer a la ciudadanía, hacen acusaciones irresponsables y no tienen idea de lo que están exponiendo”, añadió Rachid.
La versión oficial de la Fiscalía paraguaya incrimina a los campesinos y centra sus acusaciones en el dirigente Ruben Villaba, detenido el pasado jueves 27 de setiembre en un bosque, a cinco kilómetros de donde ocurrieron los hechos.
Como se recuerda, la masacre de Curuguaty precipitó el juicio político al entonces presidente Fernando Lugo, quien fue destituido el 22 de junio por la oposición en el Congreso. El exobispo fue culpado por mala administración y aquella matanza fue incluida en el libelo acusatorio que sirvió de argumento para su destitución.


(Fuentes: CLOC/Vía Campesina Paraguay, El Ciudadano y Perú 21)

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