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16.1.10

Haití:Terremoto

FIDEL CASTRO ADVIERTE QUE EL SEÍSMO DE HAITÍ ES UNA 'PÁLIDA SOMBRA' DE LO QUE PUEDE TRAER EL CAMBIO CLIMÁTICO, RECUERDA LAS CAUSAS DE LA POBREZA DEL PAÍS Y PIDE QUE SE BUSQUEN 'SOLUCIONES REALES Y VERDADERAS' PARA EL PUEBLO HAITIANO


El expresidente cubano y líder de la
revolución publicó un artículo sobre la situación de Haití tras el terremoto del 12 de enero. Sostiene que se trata de una "pálida sombra" de lo que puede ocurrir con el cambio climático. Fidel Castro pide que se atienda a las condiciones históricas de Haití, más allá de la tragedia actual, ya que considera que en este momento
"tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre".
Destaca además, que el 80% de la población haitiana "habita casas endebles construidas con adobe y barro" y asegura que el país "es producto neto del colonialismo y el imperialismo".
El líder de la revolución cubana asegura que "Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta".

El artículo publicado en el periódico digital Cubadebate sostiene que la catástrofe haitiana es "sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague".

Fidel Castro afirma entre sus reflexiones: "No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo". Luego detalla que "a pesar de ser un país pobre y bloqueado", Cuba ya ha enviado unos mil médicos cubanos y haitianos formados en ese país, para asistir a las víctimas de la tragedia.

La Lección de Haití
Por Fidel Castro Ruz
Enero 14 de 2010


Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.

Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.


Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.

La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.

A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.

Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.

Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.

La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?
Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.

Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.

Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.

Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.


No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.

En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.

Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba. También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.

La jefa de nuestra brigada médica informó: “la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas”. Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.

Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.

¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!

El terremoto afecta a un país que está siendo social y ecológicamente destruido desde hace décadas


Por Claude-Marie Vadrod(*)
Ya se ocuparán otros de anunciar las cifras de la nueva desgracia que acaba de abatirse sobre Haití. Yo sólo quiero recordar ahora hasta qué punto esta isla en la que he venido realizando numerosos reportajes periodísticos ha sido destruida social y ecológicamente en las últimas décadas con la complicidad de los EEUU y de la ONU.

Viajando a bordo de una de las avionetas que comunican Santo Domingo con Puerto Príncipe, la capital de Haití, es ocioso que el piloto anuncie la frontera: para comprender que se comienza a volar sobre paisaje haitiano, basta percatarse del momento en que los árboles desaparecen bruscamente. En cosa de minutos, Haití apenas ofrece otra cosa que una sucesión de montes pelados: esta parte de la isla que apenas tiene el tamaño de Bélgica y suma 8 millones de habitantes y que fue otrora conocida como “la perla de las Antillas” se ve desde aire como un mundo lunar surcado por cauces carente de agua cuando no llueve.

El penosos estado de la mitad de la antigua Española viene a añadirse al sinnúmero de desdichas, a los miles de muertos, a los millares de exilados generados por los Duvalier, dictador padre y dictador hijo. Les sucedió Jean-Bertrand Aristide, el cura secularizado que, antes de ser depuesto, llegó a acumular con su abogada y esposa cerca de 850 millones de dólares de fortuna personal, sin duda para “sus pobres” de la Ciudad del Sol, los que le llevaron al poder en los años 80. Haití sufre uno de los medioambientes más degradados de las Américas: uno de los pocos estados del planeta en los que la historia del país se confunde totalmente, y de continuo, con la degradación de la naturaleza y del medio ambiente, porque los sucesores de los chiflados y de los dictadores no lo han hecho mejor.

En la región de Bombardópolis, en el extremo este, los campesinos se han visto reducidos con los años a desenterrar las raíces de los árboles para convertirlas en carbón vegetal. Porque hace mucho ya que cortaron los árboles. Venden este carbón, éste y otro que producen a partir de troncos que van encontrando todavía, para ganarse unas cuantas gourdes, la moneda local sin apenas valor. El grueso de los haitianos, señaladamente en la región de Gonaïves y en el norte, cocina con este combustible la poca comida que le separa de la muerte por inanición. Dos tercios de los haitianos, sobre todo en el norte y en el este, no tienen otra cosa que ese carbón vegetal, vendido a sacos a pie de carretera. La cubierta forestal de Haití se reduce ya a menos del 1% de la superficie.


Los árboles fueron primero víctimas del cultivo de la caña de azúcar y del café; luego, de una exportación incontrolada que enriqueció a la clase dominante y a los norteamericanos. Lo poco que queda, sirve de “leña de fuego”, como se dice en África, o de base para el carbón vegetal. La pugnaz competición que enfrenta a campesinos pobres con campesinos –un millón— sin tierras se solapa con los enfrentamientos entre bandas armadas. Las fuerzas de las Naciones Unidas no han logrado poner más orden en esos problemas que una clase política que, reproduciéndose de forma idéntica lustro tras lustro, ha perdido todo vínculo con una población en situación de abandono: el 1% de la población acapara al menos el 60% de la riqueza de un país abocado a la autodestrucción.

Cada año, lluvias más y más devastadoras a causa de las alteraciones climáticas que multiplican la violencia de huracanes y ciclones se precipitan sobre una superficie incapaz ya de retener tierra cultivable. Las tierras transportadas ni siquiera se detienen ya en los llanos, y ganan la costa: cada año, entre 37 y 40 millones de toneladas de tierra van a dar en la mar, y sólo el 10% del agua de lluvia penetra en el suelo. El resto discurre rápidamente sobre unos suelos encallecidos en la imposibilidad de que la retenga cualquier vegetación. Múltiples consecuencias: la irremediable alteración de los microclimas de la isla, el agostamiento de mantos freáticos vitales, 400 ríos o desaparecidos o con caudales que fluyen apenas unas semanas al año. Como en el caso de la leña, unas hostilidades pseudopolíticas enfrentan entre sí a los campesinos y a los campesinos con los grandes propietarios por el control del agua subsistente: se forman bandas que matan por el control de un simple canal de irrigación. Esta sequía progresiva ha llegado a un nivel inquietante en la segunda mitad de los 90, trayendo consigo la desaparición de los abundantes peces de agua dulce que constituían el alimento básico de muchos habitantes. En la llanura de la Arbonita, hacia el norte, los propios risicultores ya no tienen agua bastante para sus cultivos de arroz.


Una paradoja para un país en el que llueve desde luego mucho durante la mayor parte del año. Y año tras año desaparecen risicultores, porque los EEUU exportan a Haití 250.000 toneladas de arroz norteamericano públicamente subvencionado, y por lo mismo, menos caro que el arroz local que se compra en los mercados.
Cada año, millares de personas pierden la vida a causa de las inundaciones que transforman la menor pendiente en un torrente furioso. Decenas de veces al año, un pequeño viento huracanado que dure media hora basta para que Puerto Príncipe, rodeado de colinas, se vea invadido desde las alturas de la capital por toneladas de detritus que se acumulan en las calles de la baja ciudad, en donde viven los más pobres. En la Ciudad del Sol, el suburbio costero más miserable, el bastión desde el que Aristide lanzó su carrera como sacerdote y luego como político, la densidad demográfica es de 10 personas por metro cuadrado: algunas familias llegan incluso a turnarse para dormir en las chabolas que uno de cada dos huracanes o destruye o inunda.

En este universo ecológicamente catastrófico que, desde 1940, ha perdido dos tercios de sus tierras cultivables la esperanza de vida ha retrocedido hasta los 52 años, lo que se explica, en parte, por una de las mortalidades infantiles –insalubridad mediante— más altas del mundo: 77 por mil. El Sida, desde luego, pero también todas las enfermedades contagiosas posible e imaginables, incluidas las que hace tiempo desaparecieron ya del resto del continente americano. El estado del agua refleja, a la vez, el estado del medio ambiente y el estado de un país, uno de cuyos escritores se preguntaba recientemente “si, a pesar de las apariencias, existe realmente”.

A todas estas desgracias hay que añadir la contaminación atmosférica generada por la circulación urbana de Puerto Príncipe y por las fábricas instaladas en el país, señaladamente alrededor de la capital. No hay la menor legislación reguladora de los residuos lanzados a la atmósfera por las instalaciones industriales. Y causa de eso, y también con ánimo de sacar provecho de una mano de obra más barata todavía que la asiática y de una legislación defiscalizada, muchas empresas norteamericanas e internacionales han instalado plantas de producción en Haití. Contaminan, salvo, claro está, en las zonas altas de la capital, en las que viven, por encima de la nube fétida, los propietarios de unos 4 X 4 con cristales opacos blindados que, bajo la protección de guardias privados, salen de una mansiones que más que villas parecen muchas veces verdaderos castillos. Castillos bien provistos de cámaras de vigilancia…

Dos proverbios haitianos, uno en francés y otro en creole, resumen la situación de un país del que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente dejó dicho en 2003: “El mundo no tienen la menor idea del horror de la situación que se vive en Haití.” El primero: “Un negro rico es un creole, un creole pobre es un negro”; el segundo, en creole: “En Haití es el blanco quien decide”. “Blanco”, en Haití, quiere decir “extranjero”. Nada autoriza a pensar que, desde el punto de vista de la naturaleza y del medio ambiente, lo mismo que desde el punto de vista político, la situación pueda cambiar a corto plazo. Pues, como explicaba un diplomático francés durante una de las numerosas crisis: “Para salir del hoyo hay que empezar al menos a dejar de cavar”. El terremoto no es sino una desgracia más para este pueblo apasionante que se debate entre la desaparición y la muerte.

(*)Claude-Marie Vadrot es un periodista que ha trabajado muchos años para Canard Enchainé y Matin. Ha publicado una trentena de libros sobra la URSS y sobre Rusia. Ha sido profesor de geografía y ecología en la Universidad de París 8-Vincennes. Este artículo ha sido publicado en www.politis.fr y traducido al castellano por www.sinpermiso.info:


Haití: es necesario torcer la mala suerte
Por Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada

Tras la dictadura de los Duvalier (1957-1986), Haití, el país mas empobrecido de América Latina, daba un giro de 180 grados a su historia reciente. La lucha por la democracia impedía perpetuarse en el poder a la saga familiar. El hijo pródigo de Papa Doc, François Duvalier, Jean Claude, apodado Baby Doc, veía frustrada su intención de ser presidente vitalicio. Dos años después de coronarse debía abandonar Haití rumbo a Francia en 1987.

Las luchas democráticas lograban un éxito sin precedentes. Los años de ocupación norteamericana (1915-1934) dejaron un triste legado. La Guardia de Haití, y un cuerpo de élite, los tonton macoutes. Era el tiempo de enfrentarse a ellos. El regreso de exiliados, trabajadores cualificados, profesionales e intelectuales, transformaba la cara de un país asolado por el hambre, el terror y la miseria. El miedo a los tonton macoutes se perdía lentamente. Afloraba la ilusión, había que torcer la suerte. Tras un intento de restauración totalitaria, que da la victoria a Leslie Manigat en 1988, las fuerzas democráticas conseguirán un triunfo histórico dos años mas tarde.


El 16 de diciembre de 1990, ganará las presidenciales el padre Jean Bertrand Aristide, sacerdote con un carisma sin parangón, militante de la Teología de la Liberación. Su triunfo era un proyecto de dignidad democrática. El pueblo haitiano nunca ha sido invitado a sentarse en la mesa, ha permanecido años debajo de ella, es necesario que se levante, se siente y participe. “Solos somos débiles, juntos somos fuertes, muy juntos somos una avalancha” sentenciaría.
Poco duraría su deseo. A menos de un año, sufrirá un golpe de Estado. La instauración de un gobierno civil de facto deja en el poder al hombre fuerte de los militares, el general Raoul Cedras. El retorno de Aristide deberá esperar. Los acuerdos firmados en julio de 1993, durante la administración Clinton, levantaron expectativas, pero fueron la sentencia de muerte de la experiencia democratizadora. Sus puntos quedaron en papel mojado. Poco se hizo para cumplirlos. Entre ellos destacaban: a) el nombramiento de un nuevo primer ministro; b) la amnistía política; c) la separación entre el ejército y la policía, y d) la llegada Haití de una misión civil de la ONU para cooperar en la profesionalización del ejército. Amén de la dimisión de Cedras y la entrega del poder al presidente Aristide el 30 de octubre de 1993.

Un proceso de militarización y recomposición de los tonton macoutes inaugura un periodo de represión. El asesinato de Antoine Izmery, empresario amigo de Aristide, y Guy Malary, ministro de Justicia del gobierno constitucional, el 11 de septiembre de 1993, dan al traste con las opciones de recomponer el proyecto democrático. Al unísono, emerge un informe médico apoyando la tesis de una enfermedad mental que aqueja al presidente Aristide. Las agencias de prensa, las televisoras y los medios de comunicación se harán eco del mismo. Será el pretexto para incumplir los tratados. El terror se impondría bajo una nueva organización paramilitar, el Front pour l’Avance et le Progres d’Haiti (FRAPH).

Desde ese año nunca dejarán de estar presentes los cascos azules. Bajo un pretendido control y como parte de una misión democratizadora, se mantienen hasta estos días. En 2004 se da otra vuelta de tuerca. Se aprueba el ingreso de más de 7 mil cascos azules y 2 mil policías. Se trataba de “estabilizar el país”. La soberanía está secuestrada. Baste señalar que el jefe de la policía, Mamadou Moutanga, es de nacionalidad guineana.
Hoy, el terremoto destapa los límites del capitalismo global, donde los únicos beneficiarios son las empresas trasnacionales y de maquila. Mismas que se llenarán los bolsillos en los proyectos de reconstrucción. Mientras tanto, las cifras son obscenas. El 20 por ciento más rico concentra casi 50 por ciento de las riquezas y el 10 por ciento más pobre sólo accede al 0,7 por ciento de las mismas. Asimismo, 40 por ciento del producto interno bruto proviene de las remesas de los inmigrantes y 47 por ciento de la población adulta es analfabeta.

El terremoto, es un duro golpe de la naturaleza que se une a las adversidades políticas de un pueblo que no ha dejado de luchar por la democracia. Sin embargo, hay que perseverar. Haití se merece un futuro mejor. Mas temprano que tarde esa avalancha democrática que fue Lavalas no será una utopía. Pero ahora toca arrimar el hombro y cooperar. Es obligatorio torcer la suerte de una nación que se merece un futuro mejor y que su pueblo lo busca con ahínco.

(Fuentes: Agencia Púlsar, Cubadebate, SinPermiso y La Jornada-México)

4.6.09

Cuba-OEA

LAS PRESIONES DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y DE LOS GOBIERNOS LLEVAN A LA OEA A ELIMINAR EL DECRETO QUE EXPULSÓ A CUBA DEL SISTEMA INTERAMERICANO. LA HABANA AGRADECE EL GESTO Y REITERA QUE NO TIENE INTERÉS EN REINGRESAR


La televisión cubana ha calificado como "día histórico y de reivindicación para América Latina pese a las presiones de Estados Unidos" la decisión de la Asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA) de revocar la resolución que expulsó a Cuba en 1962. En la que fue la primera reacción oficial de Cuba, Randy Alonso, moderador del programa televisivo "Mesa Redonda", afirmó: "Es un día historico y de reivindación para América Latina de su independencia frente a los intereses hegemónicos de Estados Unidos".

Posteriormente, los informativos del Sistema Cubano de Televisión, reiteraron la información de que "Cuba no ha pedido el reingreso" y que to tiene la intención de hacerlo.

La realidad es que la decisión de la OEA ha llegado con la presión de entidades civiles y gobiernos latinoamericanos, especialmente claros tras el acceso de Obama a la Casa Blanca. El decreto derogado impedía a Cuba participar del Sistema Interamericano y, con ello, formar parte de la organización y tener derechos legales sobre distintos aspectos, incluso el económico. La derogación del decreto, firmado hace 47 años por la organización, fue aprobada por consenso durante la 39ª Asamblea General de la OEA, llevada a cabo en San Pedro de Sula, Honduras. La expulsión, en 1962, fue aprobada en la reunión de la OEA celebrada en Punta del Este, Uruguay




El miércoles los cancilleres de la OEA decidieron crear un grupo de trabajo para evaluar el fin del decreto de expulsión del país caribeño. La propuesta fue presentada por el representante brasilero y apoyada por la presidente de la Asamblea, la canciller hondureña Patricia Rodas.

Desde que empezó la cita con los representantes de estados, han sido muchas las peticiones y presiones por la derogación de la medida, considerada un "error histórico contra Cuba". Mandatarios y representantes de Venezuela, Ecuador y Honduras fueron los más enfáticos por el fin del bloqueo a la isla.

El lunes, movimientos sociales de América Central emitieron un documento reafirmando la política injerencista de Estados Unidos hacia la isla y criticaron, justamente, la función que OEA ha ejercido desde su fundación, como un instrumento al servicio del gobierno estadunidense.

Ahora el gobierno cubano deberá decidir si acepta o no volver al grupo de países miembros de la OEA. En su último artículo, el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, reafirmó que su nación no tiene interés en formar parte de la organización.

En texto, la Asamblea General de la OEA, dice : "Que la Resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó al Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, queda sin efecto en la Organización de los Estados Americanos".

Y: "Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA"

El texto fue inicialmente acordado por un grupo especial de 10 cancilleres y presentado a los delegados de los 34 países miembros por la titular de esa cartera de Honduras, Patricia Rodas, en la tercera sesión plenaria de este miércoles.

En sus considerandos la resolución asegura reconocer el interés compartido en la plena participación de todos los estados miembros y el deseo de los cancilleres de establecer un marco amplio y revitalizado de cooperación en las relaciones hemisféricas. Según el documento, ese espíritu de apertura caracterizó la pasada V Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España (Trinidad y Tobago).

Tras la aprobación por aclamación de la resolución, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, la canciller Rodas y los de Chile, Argentina, Brasil y otros se congratularon por la decisión y coincidieron en calificarla en una rectificación sabia e histórica. En la sesión se encontraba también el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.


El caballo de Troya
Por Fidel Castro Ruz
(Tomado de CubaDebate)


Rafael Correa, presidente de Ecuador, de visita en Honduras, en vísperas de la reunión de la OEA, declaró: "Yo creo que la OEA perdió su razón de ser, tal vez nunca tuvo razón de ser." La noticia transmitida por ANSA, añade que Correa, "vaticinó ‘la muerte’ de esa organización por los muchos errores cometidos". Afirmó "que los países del continente americano, por condiciones geográficas, no pueden ser metidos ‘todos en la misma canasta’, y por eso Ecuador propuso hace varios meses la creación de la Organización de Estados Latinoamericanos.

"No es posible que los problemas de la región se discutan en Washington, construyamos algo propio, sin países ajenos a nuestra cultura, a nuestros valores, incluyendo obviamente a países que inexplicablemente fueron separados del sistema interamericano, y me refiero al caso concreto de Cuba... fue una real vergüenza y muestra la doble moral que existe en las relaciones internacionales". A su llegada a Honduras, tanto el presidente Zelaya como él, declararon que "la OEA debe ser reformada y reincorporar a Cuba de lo contrario tendrá que desaparecer".

Otro despacho de la agencia DPA afirma: "La reintegración de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA) ha pasado de ser un tema per se de la Asamblea General del organismo en la hondureña San Pedro Sula para convertirse, una vez más, en la excusa de una lucha de intereses que van mucho más allá de los límites de la isla caribeña y podrían cuestionar (de nuevo) las relaciones hemisféricas.

"El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lo dejó bien claro al calificar el encuentro hemisférico que comienza este martes en Honduras en términos cuasi bélicos.

"Será, dijo, una ‘batalla interesante’ en la que si se demuestra que la OEA ‘sigue siendo un ministerio de las colonias’ que no se transforma para ‘subordinarse a la voluntad de los gobiernos que la conforman’, entonces habrá que plantearse ‘salirse’ del organismo y crear otro alternativo."

"América Latina está haciendo de Cuba la prueba de fuego de la sinceridad del verdadero acercamiento de la administración Obama’ a la región, sostuvo la experta en Cuba del Council of Foreign Relations de Washington, Julia Sweig, al diario ‘The Washington Post’, en vísperas del encuentro hondureño."

Al resistir las agresiones del imperio más poderoso que haya existido jamás, nuestro pueblo luchó por los demás pueblos hermanos de este continente. La OEA fue cómplice de todos los crímenes cometidos contra Cuba.

En un momento u otro, la totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno solo que pueda negarlo. Es ingenuo creer que las buenas intenciones de un Presidente de Estados Unidos justifiquen la existencia de esa institución que abrió las puertas al caballo de Troya que apoyó las Cumbres de las Américas, el neoliberalismo, el narcotráfico, las bases militares y las crisis económicas. La ignorancia, el subdesarrollo, la dependencia económica, la pobreza, la devolución forzosa de los que emigran en busca de trabajo, el robo de cerebros, y hasta las armas sofisticadas del crimen organizado fueron las consecuencias de las intervenciones y el saqueo procedentes del Norte. Cuba, un pequeño país, ha demostrado que se puede resistir el bloqueo y avanzar en muchos campos e incluso cooperar con otros países.

El discurso pronunciado hoy por el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, en la Asamblea General de la OEA, contiene principios que pueden pasar a la historia. Dijo cosas admirables de su propio país. Me limitaré a lo que expresó sobre Cuba.


"... En la Asamblea de la Organización de Estados Americanos que hoy se inicia en San Pedro Sula, Honduras, debemos iniciar el proceso de sabias rectificaciones de viejos errores cometidos.
"Nosotros, los latinoamericanos que estamos aquí, hace poco, hace un par de semanas o meses, tuvimos una gran cumbre en el Grupo de Río, en Salvador de Bahía, Brasil. Ahí tomamos un compromiso. El compromiso, que se tomó por escrito y por unanimidad de toda Latinoamérica, es que en esta asamblea de San Pedro Sula, por mayoría de votos o por consenso, se debía enmendar ese viejo y gastado error que se cometió en 1962 de expulsar al pueblo cubano de esta organización.


"No debemos irnos de esta asamblea, queridos dignatarios, sin derogar el decreto de esa octava reunión que sancionó a un pueblo entero por haber proclamado ideas y principios socialistas, que hoy esos mismos principios se practican en todas partes del mundo, incluyendo a Estados Unidos y a Europa (Aplausos). Los principios, hoy, de buscar alternativas diferentes de desarrollo son evidentes en el cambio precisamente que ha habido en Estados Unidos al elegir al presidente Barack Obama...

"No podemos irnos de esta asamblea sin reparar ese error y esa infamia, porque basados en esta resolución de la Organización de Estados Americanos, que ya tiene más de cuatro décadas, a este pueblo hermano de Cuba se le ha mantenido un bloqueo injusto e inútil, precisamente porque no ha logrado ningún propósito, pero sí ha demostrado que ahí, a pocos kilómetros aquí de nuestro país, en una isla pequeña, hay un pueblo dispuesto a resistir y a sacrificios por su independencia y su soberanía.

"... no hacerlo nos hace cómplices a nosotros de una resolución de 1962 de expulsar a un Estado de la Organización de Estados Americanos simplemente porque tiene otras ideas, otros pensamientos, y proclama principios de una diferente democracia. Y nosotros no vamos a ser cómplices de eso.

"... No podemos irnos de esta asamblea sin derogar lo actuado en esa época.
"Un hondureño excepcional, llamado en nuestro país —y uno de nuestros próceres— José Cecilio del Valle, el sabio Valle, expresaba el 17 de abril de 1826, en su famoso artículo 'Soberanía y no intervención' —acabábamos de proclamar nuestra independencia del reino español—: ‘Las naciones del mundo son independientes y soberanas. Cualquiera que fuese su extensión territorial o el número de habitantes, una nación debe tratar a otros con el mismo trato que desea recibir de estos. Una nación no tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos de otra nación.’"

Con esas palabras de Cecilio del Valle y la mención de Mahatma Gandhi, Jesucristo, Martin Luther King, Abraham Lincoln, Morazán, Martí, Sandino y Bolívar, concluyó su discurso.

Minutos después, en la conferencia de prensa posterior a la apertura de la Asamblea, respondió preguntas y reiteró principios. Luego cedió la palabra a Daniel Ortega, que fue autor de una de las ponencias más profundas y argumentadas en la Asamblea de la OEA. En la conferencia hicieron uso de la palabra, invitados por Zelaya, Fernando Lugo, presidente de Paraguay, y Rigoberta Menchú, que se expresaron en la misma dirección que Zelaya y Daniel.

La Asamblea discute hace horas. En el momento que concluyo esta Reflexión, casi ya de noche, no hay todavía noticias de la decisión. Se conoce que el discurso de Zelaya influyó. Chávez conversa con Maduro y le insta a mantener firmemente que no puede admitirse resolución alguna que condicione la derogación de la injusta sanción contra Cuba. Nunca se vio tanta rebeldía. La batalla es sin duda dura. Muchos países dependen del dedo índice de una mano del Gobierno de Estados Unidos apuntando al Fondo Monetario, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o cualquier otra dirección para castigar rebeldías. Haberla librado es ya de por sí una proeza de los más rebeldes. El 2 de junio de 2009 será recordado por las futuras generaciones.

Cuba no es enemiga de la paz, ni reacia al intercambio o la cooperación entre países de diferentes sistemas políticos, pero ha sido y será intransigente en la defensa de sus principios.

Fidel Castro Ruz
Junio 2 de 2009
6 y 56 p.m.

(Fuentes: ANSA-Latina, , Adital y Prensa Latina y Visiones Alternativas)

6.4.09

Cuba-EE.UU.

CRECEN LAS PRESIONES PARA QUE OBAMA INICIE EL DIÁLOGO CON LA HABANA Y NO SE LIMITE A SUAVIZAR ALGUNAS RESTRICCIONES. EL 68% DE LOS NORTEAMERICANOS APOYA EL FIN DEL BLOQUEO


"No tememos dialogar con Estados Unidos. No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos", escribe Fidel Castro en su comentario habitual, publicado este domingo. Y añade: "Existimos precisamente porque creemos en nuestras ideas y nunca hemos temido dialogar con el adversario. Es la única forma de procurar la amistad y la paz entre los pueblos".
Fidel responde así a la propuesta realizada por Richard G. Lugar. Este senador por Illinois es el líder de los republicanos en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, exhortó en una carta al presidente Barack Obama, a iniciar negociaciones con Cuba para levantar el bloqueo económico que dura ya medio siglo.

En su carta Lugar afirma que “Los casi 50 años de embargo económico contra Cuba colocan a Estados Unidos en contradicción con la opinión del resto de América Latina, la Unión Europea y las Naciones Unidas” y “socavan nuestra más amplia seguridad e intereses políticos en el Hemisferio Occidental”.

Richard Lugar pide a Obama que aproveche la Cumbre de las Américas -que se realizará del 17 al 19 de este mes en Trinidad y Tobago y a la que no han sido invitadas las autoridades cubanas- para construir "un clima más hospitalario" a través de un cambio de política respecto a Cuba. El senador republicano propone la designación de un enviado especial y el inicio de negociaciones sobre problemas de interés común como el narcotráfico y la migración, temas que "serviría a los intereses de seguridad vitales" de su país.
Lugar fue copatrocinador, la pasada semana, de un proyecto de ley bipartidista que pondría fin a todas las restricciones que impiden que los estadounidenses visiten Cuba desde hace 50 años.
Para la periodista del Washington Post, Karen DeYoung, el Senador Richard G. Lugar "está en la avanzada de un amplio movimiento que aboga por una nueva política que incluye a la Cámara de Comercio de EE.UU., otros grupos empresariales, un número de gobiernos estaduales y a grupos de derechos humanos. Una mayoría bipartidista del Congreso ha votado en repetidas ocasiones en favor de aliviar las restricciones de viajes y otros contactos con Cuba, a pesar de medidas fracasadas tras amenazas de vetos presidenciales durante la administración Bush”

En su comentario de ese domingo titulado "Con los pies sobre la tierra", Fidel Castro
dice estar seguro de que Lugar no teme la tontería de que lo califiquen de blando o prosocialista, por su propuesta. Dice Fidel que "los que son capaces de analizar serenamente los acontecimientos, como es el caso del Senador de Indiana, usan un argumento irrebatible: las medidas de Estados Unidos contra Cuba, a lo largo de casi medio siglo, constituyen un fracaso total".


(PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO DE FIDEL CASTRO PINCHAR-AQUÍ)

Pero, en otro artículo publicado el día anterior, titulado "¿Por qué se excluye a Cuba?", el ex Presidente cubano denuncia que el borrador de la declaración final de la Cumbre de las Américas -- excluye absolutamente a su país. Castro dice que el presidente de Nicaragua Daniel Ortega le entregó una copia del proyecto de declaración final de la Cumbre y que en ella hay "gran numero de conceptos inadmisibles" para los países latinoamericanos y que ese documento propone aprobar "acuerdos excluyentes contra nuestro pueblo".
El ex mandatario se pregunta si "¿es acaso un retroceso? ¿bloqueo y además exclusión después de 50 años de resistencia?" y afirma que "no se nos puede pedir guardar silencio ante concesiones innecesarias e inadmisibles". Al parecer se trata de acuerdos para mantener a Cuba fuera de los organismos regionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la propia Cumbre de las Américas, contra lo cual Fidel anuncia que "¡Hasta las piedras hablarán!".

Precisamente Richard Lugar exhortó al presidente Obama a terminar oficialmente la oposición estadounidense a que Cuba reingrese a la Organización de Estados Americanos (OEA), con la esperanza de poder allí entablar un diálogo.

Mayoría de norteamericanos contrarios al bloqueo a Cuba


La congresista Bárbara Lee, afirmó este domingo en La Habana que el 68 por ciento de los norteamericanos se pronuncia por la eliminación del embargo (bloqueo) económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. La representante federal por el estado de California y actual presidenta del Caucus Negro del Congreso de los EE.UU., ofreció una conferencia en el Hotel Nacional, de La Habana , junto al congresista Mike Honda. La delegación de congresistas norteamericanos que visita a Cuba la integran, además, los demócratas Melvin Watt y Marcia Fudge, Bobby Rush, Laura Richardson y Emanuel Cleaver todos afiliados al Caucus Negro . "La mayoría de los miembros de nuestra delegación cree que debemos normalizar las relaciones, a lo que seguirán los detalles de lo que eso significa", dijo Barbara Lee.

En Estados Unidos, senadores y representantes de los dos grandes partidos respaldan ya proyectos de ley que pondrían fin a medio siglo de embargo contra Cuba, e incluso a la prohibición de viajar a la isla.

El proyecto denominado "libertad de viajar a Cuba" fue presentado el martes en el Senado por el demócrata Byron Dorgan y el republicano Michael Enzi, a los que se unieron otros 20 legisladores, entre ellos los influyentes Christopher Dodd y Richard Lugar.

Un proyecto idéntico fue presentado el jueves en la Cámara de Representantes por el demócrata Bill Delahunt y el republicano Jeff Flake como principales patrocinantes, acompañados por 121 diputados. También manifestaron su apoyo a la medida la Federación de Granjeros de Estados Unidos, la Cámara de Comercio y la organización de derechos humanos Human Rights Watch.

"El pueblo de Cuba debe ser libre", dijo el senador Dorgan. "El embargo y la política de aislamiento no dieron el resultado esperado de alentar una reforma política en Cuba, y sólo fue capaz de "castigar a los estadounidenses", agregó. De aprobarse, el proyecto prohibiría al presidente regular o prohibir el traslado de ciudadanos estadounidenses o residentes legales hacia o desde Cuba, ni las transacciones habituales en esos viajes, excepto en tiempos de guerra u hostilidad armada entre los dos países o de inminente riesgo para la salud pública o de riesgo para la seguridad física de los viajeros.

El embargo o bloqueo a Cuba, iniciado en 1961 y endurecido posteriormente, prohíbe los viajes a Cuba y los negocios con ese país a todos los ciudadanos estadounidenses. Muchos critican en Estados Unidos que esa política perjudica los intereses de Washington y ha fortalecido al gobierno en La Habana. "El embargo es un fracaso de 50 años. Levantar la prohibición a los viajes es un buen primer paso hacia una política más racional", dice Myron Brilliant, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos a cargo de asuntos internacionales.

Entre los impulsores del proyecto de ley figuran asociaciones de productores agrícolas para quienes el levantamiento de la prohibición de los viajes a Cuba aumentará las ventas del sector en productos básicos como pollo, trigo y soja. Esas ventas han promediado los 400 millones de dólares anuales desde 2000. "En el largo plazo, debemos hacer más para brir canales de comercio con Cuba, como lo hacemos con otros países", dice Bob Stallman, presidente de la Federación de Granjeros.
El embargo no ha hecho nada en pro de la democracia o de los derechos humanos en Cuba, según los impulsores del proyecto de ley. "Human Rights Watch ha analizado la situación de los derechos humanos en Cuba por casi dos decenios, y el estado lamentable de esos derechos no ha mejorado", dice el director ejecutivo de la división de América de esa organización, José Manuel Vivanco.

La presentación del nuevo proyecto sigue a la aprobación, a comienzos de marzo, de una ley presupuestal que incluye entre sus cláusulas la atenuación de varias restricciones a los viajes y el comercio con Cuba. La norma ya vigente deja sin efecto regulaciones impuestas por Bush, las cuales obligaban a quienes deseaban vender sus productos en Cuba solicitaran una licencia específica caso por caso, un proceso engorroso y a veces prolongado que llevó a muchas empresas a desistir. "Por primera vez en casi una década, el Congreso actúa para flexibilizar el embargo de Cuba y envía estas modestas reformas a un presidente que prometió cambiar la política, sin emitir amenazas de veto o de mantener las cosas como están", señala una declaración emitida en conjunto por organizaciones como el Centro para la Democracia en América y la Oficina en Washington para América Latina.

Según la ley aprobada, a los cubano-estadounidenses aún se les permite visitar a sus familiares en la isla apenas una vez cada tres años, pero la norma priva al Departamento del Tesoro de los fondos para controlar la frecuencia de los viajes, lo cual la hace impracticable. También a las empresas estadounidenses que exportan alimentos y medicinas a Cuba se les obliga todavía a recibir el pago de sus ventas en efectivo antes de que sus embarques abandonen el puerto. Pero en este caso el Tesoro tampoco podrá controlar eso. "El presidente Obama está en el camino correcto al restablecer los derechos de los cubano-estadounidenses a visitar y apoyar a sus familias, pero aclaremos que el derecho constitucional a los viajes pertenece a todos los estadounidenses, sin importar su origen étnico o nacional", sentencia Sarah Stephens, del Centro para la Democracia en las Américas.



(Editorial del diario La Opinión
de Los Ángeles,California)

El embargo a Cuba es una reliquia de la Guerra Fría que solo ayudó a mantener una dictadura en el poder. El comercio y el turismo con la isla tienen más posibilidades de abrir el sistema que las décadas de aislamiento.

Por eso es bienvenida la noticia que la administración Obama se apresta a levantar las restricciones a los viajes y envío de dinero que existen hoy para quienes tienen parientes en Cuba. Los motivos para que esta acción sea tomada en los próximos días son varios.

Primero es una promesa de campaña que debe cumplirse. Segundo, es un acto humanitario para las familias divididas, las que más han sufrido por las restricciones severas impuestas a partir del 2004. Por último, es un mensaje cargado de simbolismo para América Latina sobre los cambios en la política exterior estadounidense. El anuncio está calculado para que tenga el mayor impacto en la Cumbre de las Américas a realizarse el 17 de abril en Trinidad y Tobago.

Creemos que este debe ser el inicio hacia una regularización de relaciones entre EEUU y Cuba. La semana pasada un grupo bipartidista de senadores federales presentó un proyecto de ley con el fin de levantar las restricciones de viaje para todos los estadounidenses, como primer paso para eliminar el embargo. Al mismo tiempo, en la Cámara Baja ya hay un proyecto de ley similar que espera ser considerado.

El embargo a Cuba fracasó al no lograr su cometido de derribar a Fidel Castro, tal como lo desearon sus creadores. Después pasó a ser una cuestión de política interna para ganar votos de la comunidad cubanoamericana. En la actualidad es un resabio del siglo pasado contrario a los intereses de Estados Unidos. Esperamos que este sea el principio del fin.

El embargo a Cuba es una reliquia de la Guerra Fría que solo ayudó a mantener una dictadura en el poder. El comercio y el turismo con la isla tienen más posibilidades de abrir el sistema que las décadas de aislamiento.

Por eso es bienvenida la noticia que la administración Obama se apresta a levantar las restricciones a los viajes y envío de dinero que existen hoy para quienes tienen parientes en Cuba. Los motivos para que esta acción sea tomada en los próximos días son varios.

Primero es una promesa de campaña que debe cumplirse. Segundo, es un acto humanitario para las familias divididas, las que más han sufrido por las restricciones severas impuestas a partir del 2004. Por último, es un mensaje cargado de simbolismo para América Latina sobre los cambios en la política exterior estadounidense. El anuncio está calculado para que tenga el mayor impacto en la Cumbre de las Américas a realizarse el 17 de abril en Trinidad y Tobago.

Creemos que este debe ser el inicio hacia una regularización de relaciones entre EEUU y Cuba. La semana pasada un grupo bipartidista de senadores federales presentó un proyecto de ley con el fin de levantar las restricciones de viaje para todos los estadounidenses, como primer paso para eliminar el embargo. Al mismo tiempo, en la Cámara Baja ya hay un proyecto de ley similar que espera ser considerado.

El embargo a Cuba fracasó al no lograr su cometido de derribar a Fidel Castro, tal como lo desearon sus creadores. Después pasó a ser una cuestión de política interna para ganar votos de la comunidad cubanoamericana. En la actualidad es un resabio del siglo pasado contrario a los intereses de Estados Unidos. Esperamos que este sea el principio del fin.


(Fuentes: BBC-Mundo, AIN-Cuba, IPS, CubaMatinal, AFP, ANSA-Latina y La Opinión-Los Ángeles)

17.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

Cuba: ¿Reformistas vs. talibanes?
Por Pablo Stefanoni (*)



¿Cómo leer los últimos acontecimientos de Cuba? Como en un súbito regreso a la Guerra Fría, los expertos de izquierda y derecha salieron a intentar descifrar los escasos y crípticos mensajes emitidos por el gobierno y, sobre todo, por el aún Comandante en Jefe, quien pese a titular sus columnas con el humilde rótulo de “reflexiones”, ocupa las primeras planas de los noticieros, los diarios y los mailing de las embajadas, sea para hablar de la crisis económica mundial, de política local o de temas más cotidianos como los “errores” de la selección cubana de béisbol (si consideramos las reflexiones de estos últimos días).

La izquierda fidelista internacional quedó tan descolocada que, o eligió balbucear una serie de frases tan generales como evasivas o prefirió, en contados casos, tomar el toro por las astas y admitir -como el editor del site Rebelión Pascual Serrano- que “los amigos de Cuba nos encontramos sin fuerzas ni información para explicar la institucionalidad cubana”. Y no es para menos: hasta el día anterior a su destitución – que incluyó una condena por “indignos”, por aprovecharse de unas mieles del poder por el que no lucharon y haber creado ilusiones en el enemigo- el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque eran las caras más conocidas del régimen fuera de la isla, después de Fidel y Raúl Castro, además del nexo privilegiado con gobiernos afines y políticamente importantes como Bolivia y Venezuela. Al punto de que se los percibía como los emergentes del recambio generacional que, sea por decisiones políticas o leyes de la biología, tarde o temprano deberá producirse. Obviamente, la ola de destituciones demorará algún tiempo esa infalibilidad histórica.

Las destituciones fueron un baldazo de agua fría que recordó purgas –que aún generan explicaciones diversas y contrapuestas- como la del general y héroe de la Revolución Arnaldo Ochoa, al parecer simpatizante de la Perestroika y muy popular en Cuba, fusilado “con mucho pesar” por el gobierno en 1989, después de admitir en un juicio televisado, cargado de clichés moralistas, haber participado del tráfico de cocaína, marfil y diamantes, tejiendo vínculos con Pablo Escobar y aprovechando las misiones militares en Angola. O la del ex canciller, joven estrella y niño mimado de Fidel, Roberto Robaina, hace diez años, que terminó trabajando en el Parque Metropolitano de La Habana y hoy, según sus palabras, sólo se dedica a pintar.
Años antes, en 1992, Carlos Aldana –acusado de querer ser el Gorbachov cubano- sufrió la maldición de los “número 3”, considerados por los analistas y diplomáticos sucesores “naturales” de los hermanos Castro.


“Esta purga me recuerda un poco la furia con la que Raúl eliminó a la gente del Centro de Estudios sobre América en el '96. Era una cuestión de control. Raúl puede hablar de reformas cuando él lo considere conveniente, pero que no se atrevan otros a hacerlo. De nuevo, creo que es una cuestión de control y no necesariamente de oposición sustantiva a dichas ideas”, opina el profesor del Brooklyn College y autor de The Origins of the Cuban Revolution Reconsidered, Samuel Farber.

La falta de pruebas -o el hermetismo sobre ellas- en las acusaciones lanzadas por Fidel y el tono de confesión inquisitorial de las cartas de Lage y Pérez Roque admitiendo los “errores” y jurando lealtad a la revolución, a Fidel y a Raúl, dibujaron una imagen brezneviana de secretismo burocrático cuestionable en el siglo XX pero casi imposible de justificar para las izquierdas del siglo XXI. Las preguntas vinieron solas: ¿los cubanos no tienen derecho a saber cuáles fueron los terribles delitos que mandaron a su casa y extinguieron en un abrir y cerrar de ojos el poder de dos referentes de la revolución?, ¿si cometieron delitos no deberían ser juzgados en el marco de la institucionalidad cubana?, ¿era necesaria la excomunión además de ser excluidos de todos sus cargos en el gobierno y en el partido?, ¿qué garantiza que no haya muchos más funcionarios usufructuando las “mieles del poder” en un país en el que oficialmente el poder no tiene mieles sino puro sacrificio?

La tesis que más circuló en la prensa internacional es que las destituciones de Lage y Pérez Roque y una decena de altos funcionarios claves es una victoria del ala aperturista de Raúl frente al ala conservadora de los “talibanes” proFidel. Es cierto que, desde su llegada al poder, después de la renuncia del líder máximo en 2006, Raúl fue desarmando la institucionalidad paralela del Grupo de apoyo al Comandante en Jefe y su Batalla de las Ideas, un proyecto que además de duplicar instituciones y mostrar una dudosa eficiencia, conllevaba una dosis de voluntarismo –financiado con préstamos blandos venezolanos-- con el que los militares cercanos a Raúl no simpatizan. Pero Lage parece estar lejos de ser un talibán comunista con urticaria al mercado y a la propiedad privada. En un artículo en La Jornada de México, un participante de una reunión en los años '90 entre Lage y un grupo de senadores mexicanos del hoy oficialista PAN, recuerda al entonces responsable de las políticas económicas del período especial posterior a la caída de la URSS como un “Chicago boy” por su “vehemente defensa de la apertura comercial” cubana, que moderó de inmediato su discurso ante una visita sorpresiva de Fidel.

En la misma línea, el anticastrista radical Carlos Alberto Montaner dice haber escuchado decir al entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari y a otra media docena de cancilleres y jefes de Estado que "Lage es el futuro". Y agrega que en esa época, los difíciles años 90, “parece que Lage, en privado, cuando conversaba con los políticos extranjeros, coqueteaba con las ideas democráticas y se vendía como el Adolfo Suárez caribeño”. Tampoco el ahora ex canciller P. Roque parecía ser el “talibán” de la época de asistente de máxima confianza de Fidel y “a los ojos de muchos políticos y diplomáticos extranjeros, incluido el canciller español Ángel Moratinos, se había transformado en un “reformista”. ¿Por eso fueron acusados de haber ilusionado al enemigo? Una versión es que Robaina cayó luego del pinchazo de una llamada telefónica en el que el ex canciller español Abel Matutes le decía "Mi candidato [para la transición] siempre has sido tú".


Pero estos datos tampoco avalan la tesis contrapuesta de parte de la derecha de Miami –obnubilada por su odio a los Castro- de un golpe de los conservadores contra los aperturistas. La simpatía de Raúl Castro por el Doi Moi (renovación vietnamita), que considera al mercado una conquista de la humanidad y no del capitalismo, y propicia una suerte de capitalismo de Estado con control monolítico del poder por el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas, no es ninguna novedad. Con una economía de comando de tipo soviético completamente agotada –lo que provoca, entre otras cosas, la ociosidad de gran parte de las tierras y la necesidad de importar masivamente alimentos- la apertura económica está de uno u otro modo en la agenda de todas las fracciones, el problema parece radicar en que la alianza entre los militares capitaneados por Raúl Castro y los burócratas del PCC comandados por el vicepresidente José Ramón Machado Ventura (políticamente conservadora y económicamente aperturista, con su ritmo y su estilo) no confiaba en los dirigentes defenestrados. "No voy a permitir que gente como tú jodan esta revolución tres meses después de que desaparezcamos los más viejos", le habría dicho Raúl a Robaina al momento de su destitución.

Como recuerda el ex investigador del Centro de Estudios sobre América (CEA), Haroldo Dilla, la elite cubana no fue nunca muy permeable a las nuevas generaciones. Y recuerda un dato adicional: Pérez Roque y Lage construyeron un vínculo con Hugo Chávez que los llevó a llamarlo "Presidente de Cuba" y proponer una utópica federación cubano-venezolana que habría chocado con la escasa simpatía de los altos militares cubanos por el socio rico venezolano. Estos militares –que hoy controlan las empresas más eficientes y rentables de Cuba y hacen alarde de su capacidad de gestión "combinando la organización capitalista con los principios socialistas”- buscan crear una institucionalidad más eficiente y perdurable en el ámbito interno y diversificar las relaciones en el externo. No fue casual la sucesión de visitas de presidentes latinoamericanos en los últimos meses, y el acercamiento a Lula, posible mediador en una –aunque sea limitada-- mejora de las relaciones con Washington en el contexto de la administración de Omaba y del progresivo debilitamiento del lobby anticastrista de Miami y la permeabilidad o incluso adhesión explícita de los cubano-americanos más jóvenes, además de los propios empresarios estadounidenses, al fin del bloqueo. En este marco, la vieja guardia de la Sierra Maestra busca asumir ella misma, con racionalidad burocrática-empresarial, la tarea de la transición y no dejarla en manos de “arribistas”. Y a la vista de sus “reflexiones”, Fidel optó -como con Robaina o Aldana- por bendecir los recambios y excomulgar a los caídos en desgracia. Una pista la dio el politólogo Atilio Borón después de una reunión con el Comandante en Jefe (Clarín, 12-3-09): “Está muy preocupado por el impacto de la crisis en toda América Latina, porque cree que todo el proceso de cierto desplazamiento hacia al centroizquierda o la izquierda de los últimos años va a estar comprometido por una crisis que va a golpear muy fuerte en la región. Fidel es muy buen lector de la coyuntura. Teme que venga un reflujo de derecha en el contexto de la crisis y, luego de haber pasado el periodo especial con la caída de la URSS teme otro momento así”.


Pero, en la misma lógica de las purgas stalinistas y posestalinistas, los desplazamientos de funcionarios no se hacen a medias; es necesario destruir hasta el extremo su credibilidad ante la sociedad para condenarlos al ostracismo. Como advirtió el investigador francés Vincent Bloch, la corrupción generalizada -desde minucias hasta hechos de mayor escala- atraviesa a toda la sociedad cubana, y constituye una forma efectiva de control social. Al no existir medios lícitos que garanticen la sobrevivencia (y a veces ni siquiera el mero cumplimiento de las obligaciones laborales) sin hacer algo que puede ser definido en un momento u otro como “ilegal” –que la ironía cubana llama “inventos”- los cubanos tienen una permanente espada de Damocles sobre sus cabezas. Y las propias élites pueden también ser víctimas de esta lógica: basta escarbar en cualquier expediente para demostrar la “indignidad” de hasta minutos antes meritorios dirigentes revolucionarios. El paso siguiente es la “confesión” con fórmulas echas: inculpación y juramento de lealtad eterna.

Con la batalla ganada, sólo falta formalizar la nueva correlación de fuerzas en el VI congreso del Partido Comunista Cubano en 50 años. Pero la transición que buscará combinar apertura económica y control político ya comenzó. Para ello, los militares –y sobre todo, la Vieja Guardia- parecen más confiables que unos más imprevisibles jóvenes bolivarianos.

(*) Pablo Stefanoni es corresponsal en La Paz del diario argentino Clarín y del italiano Il Manifesto. Este artículo ha sido publicado en el semanario boliviano Pulso el 15 de marzo.

12.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

Permítanme discrepar
Por Guillermo Almeyra (*)



En los recientes cambios gubernamentales en Cuba se presentan dos tipos de problemas: los de fondo y los de forma. En cuanto a los primeros, nadie, en el campo oficial y ni Raúl ni Fidel Castro, ha tenido en consideración la necesidad de practicar una economía alternativa a la actual, que está basada en las reglas que dicta el mercado y, por consiguiente, en la necesidad de utilizar como forma económica la democracia directa y la autogestión, o sea, la participación activa en la adopción de las decisiones y en la aplicación de las mismas de los ciudadanos-productores cubanos. Más centralización, más institucionalización, más decisiones desde el vértice, desde el poder, más economía de guerra, ha sido la consigna, e incluso los cambios de Pérez Roque y de Lage han sido efectuados en el nombre del funcionamiento de las instituciones, en crítica implícita al voluntarismo que caracterizó tanto a los que aparecían como hombres de Fidel como a Fidel mismo. Se abre así una especie de camino cubano a la vía china… que todos sabemos adónde condujo. O sea, a un poder fuerte basado en el partido único monolítico que trata de pilotar una apertura pragmática al mercado capitalista para modernizar la economía del país, aumentar la productividad de los trabajadores y reducir los costos de los productos, sin tener demasiado en cuenta las consecuencias sociales.


Pero Cuba no es China: tiene una población escasa, de alto nivel cultural pero de bajo crecimiento demográfico, y una escasa productividad histórica. Además, no tiene la posibilidad de recurrir a inmensas masas de capitales venidos del exterior porque su mercado interno es muy reducido y no hay en el exterior una fuerte y rica burguesía cubana nacionalista dispuesta a invertir en la isla; por si esto fuera poco, la escasez relativa de jóvenes hace cara la mano de obra, los cubanos no aceptan cualquier cosa pues la revolución les enseñó a protestar y exigir y, sobre todo, Cuba no puede aplicar la receta china en medio de una terrible crisis mundial que se agravará.


Eso en cuanto al fondo: en vez de democratizar el país y de abrir la vía a un gobierno planificado desde abajo por el poder de los consejos de trabajadores, reduciendo el papel del aparato burocrático estatal, el establishment cubano prefirió intentar la utopía de racionalizar la burocracia y darle eficacia a la arbitrariedad y el despilfarro propios de todo sistema verticalista.
Además, discrepo igualmente en lo que se refiere a la forma: ¿por qué no se informó y se discutió con los cubanos de a pie lo que estaba pasando en el aparato? ¿Por qué no se discutieron abiertamente los méritos y defectos de cada dirigente y, en cambio, se prefirió presentar hechos consumados, sin explicarlos y en la oscuridad tan característica de la prensa oficial que teme el pensamiento crítico y subestima la capacidad de comprensión de los trabajadores? Si el canciller y el vicepresidente del Consejo de Ministros fueron indisciplinados y poco institucionales, como sugiere el comunicado, ¿cuál es la responsabilidad de sus colegas dirigentes, empezando por Fidel y Raúl? Si para el comunicado eran compañeros y siguieron ocupando altos cargos (en el Buró Político, el Comité Central y el gobierno) hasta que renunciaron con lamentables autocríticas de tipo estalinista, reconociendo todos sus errores que ni siquiera mencionan, ¿por qué Fidel Castro, a cuyo lado trabajaron por muchos años, dice que eran ambiciosos e indignos, cebados en las mieles del poder y proclives a ser utilizados por el enemigo? ¿Raúl y la dirección política y estatal califican de compañeros y dan responsabilidades a indignos y potencialmente traidores como sugiere Fidel, o éste utiliza sus declaraciones como torpedos contra otra línea, la triunfante? ¿No fue un gafe sino una maniobra interna el arrojarle a Michelle Bachelet la reivindicación de la salida al mar para Bolivia cuando el gobierno cubano callaba al respecto para aprovechar la visita de la presidenta chilena para afianzar su retorno al concierto de los países latinoamericanos? ¿La furia fuera de lugar que empapa las declaraciones de Fidel no es una manifestación de senilidad sino una cobertura para un torpedo político destinado a impedir un modus vivendi entre las diversas facciones burocráticas, la vencedora, la militar burocrática centralista, y la perdedora? ¿Qué tendría que ver esa fronda en el aparato con una batalla por las ideas, o sea, con la educación moral y política socialista? (que ahora Raúl ha dejado en manos del ex jefe de policía Ramiro Valdés).
¿Qué discutieron con Hugo Chávez? ¿La posibilidad de que Venezuela pueda verse obligada a reducir su ayuda a Cuba ante la caída del precio del petróleo y la necesidad, por consiguiente, de que Cuba tome desde ya medidas económicas? ¿Por qué no informar, no discutir abiertamente las perspectivas y las tareas, sobre todo en un periodo de preparación del congreso del partido y de reorganización del aparato del Estado? ¿Los linchamientos morales de los dirigentes que siempre responden a organismos colectivos y están controlados por éstos no son acaso un golpe a la ética y al respeto a los militantes?
El socialismo no se puede escindir de la democracia y ésta exige libertad de información, plena discusión de ideas y propuestas. El secreto burocrático abre el flanco al enemigo y a éste sirven también los que dicen sí a todo lo que viene del Olimpo estatal y están dispuestos a escupir hoy sobre quienes hasta ayer consideraban sus dirigentes. Particularmente en las épocas difíciles es criminal confundir, desinformar y despolitizar a quienes deberán superar las dificultades con su creatividad, su comprensión, su esfuerzo.
(*) Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Este artículo fue publicado en el diario mexicano La Jornada el pasado 8 de marzo

3.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

RAÚL SE HACE CON LAS RIENDAS Y SACA A LOS 'FIDELISTAS' DE ECONOMÍA Y EXTERIORES PARA ABRIR LA DIPLOMACIA Y CONTINUAR CON LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES QUE ANUNCIÓ HACE UN AÑO
Al cumplir un año en la Presidencia de Cuba, Raúl Castro ha destituído de forma inesperada a tres hombres de confianza de Fidel: al canciller Felipe Pérez Roque, al secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros (jefe de gabinete) Carlos Lage y al vicepresidente Otto Rivero, quien tras la crisis con EE.UU. por el caso del balserito” Elián, finalmente devuelto a Cuba, fue nombrado por Fidel Castro como responsable de la llamada “batalla de las ideas”, frente a la 'propaganda imperialista'. Pérez Roque y Otto Rivero eran considerados 'duros' ante un hipotético acercamiento a la administración del presidente Obama, con quien Raúl Castro se ha manifestado dispuesto a reunirse.

Pérez Roque y Lage eran dos de las caras más jóvenes y conocidas del gobierno cubano. El canciller había sido durante casi una década secretario personal de Fidel Castro. Lage era considerado por muchos expertos como un posible candidato a suceder , antes de su enfermedad a Fidel y ahora a Raúl Castro en la Presidencia. Lage conserva su puesto de vicepresidente del Consejo de Estado, y será reemplazado por un militar, el general José Amado Ricardo Guerra; mientras que el ministerio de relaciones exteriores pasa al vicecanciller Bruno Rodríguez.

En lugar de Carlos Lage, se encargará de la secretaría del Ejecutivo el general José Ricardo Guerra, hasta ahora jefe de la secretaría del ministro del ejército. Raúl Castro también sustituyó al ministro de Economía, José Luis Rodríguez. Asume el puesto el hasta ahora titular de Comercio Interior, Marino Murillo, que será también vicepresidente del Consejo de Ministros. El nuevo gobierno tiene un tinte más castrense, tal como se venía sustanciando mediante cambios aislados y como se reafirma ahora con la entrada de dos generales y la decisión de que el comandante de la revolución y vicepresidente Ramiro Valdés asuma las funciones hasta ahora desempeñadas por Otto Rivero.
En total, los cambios afectan casi una tercera parte del Consejo de Ministros y, como está establecido, fueron aprobados por el buró político del gobernante Partido Comunista de Cuba. Esta reestructuración se realiza un año después de que Fidel Castro, de 82 años de edad, tras el deterioro en su salud, cedió la Presidencia de manera definitiva a su hermano menor, de 77 años.

En la nota oficial leída por televisión en la que se da cuenta de los 11 cambiosy se explica que los mismos responden a la promesa de Raúl durante su investidura como presidente, el 24 de febrero del año pasado, de “perfeccionar” el régimen y “reducir” la administración del Estado. No obstante la dimensión del cambio es claramente descomunal y difícil de ocultar: han sido relevados los vicepresidentes del Consejo, sustituidos 11 ministros y fusionados cuatro ministerios. Y además, la reestructuración no se da por concluída y el comunicado señala "la necesidad de continuar estudiando la actual estructura del Gobierno".


El Grupo de Apoyo sale de escena


Carlos Lage, Pérez Roque y Otto Rivero salen de escena. Pero antes que ellos habían desaparecido varios jóvenes más de esa línea como Carlos Lage (hijo), quien dirigía a los estudiantes universitarios, Hassan Pérez, de la Juventud Comunista y Carlos Valenciaga, jefe del llamado Grupo de Apoyo.
Carlos Lage y Felipe Pérez Roque trabajaron en el círculo más íntimo del comandante, conocido como el Grupo de Apoyo y posteriormente éste los situó en puntos neurálgicos del gobierno, al frente del Consejo de Ministros y de la Cancillería.

Lage fue el artífice de las reformas económicas de los años 90 que legalización del dólar estadounidense, el trabajo por cuenta propia y las inversiones extranjeras gracias a las cuales el país logró sobrevivir a la debacle de las naciones comunistas europeas.
Sin embargo, fue también durante el liderazgo económico de Lage cuando se aplicó la dualidad monetaria, medida que desplomó los salarios y con ellos el poder adquisitivo de la mayor parte de la población .
Felipe Pérez Roque fue el jefe del Grupo de Apoyo del Comandante hasta que, tras la destitución de Roberto Robaina, Fidel Castro lo sitúa al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores como un hombre de su entera confianza. Al ser nombrado canciller, muchos consideraron que fue elegido por ser uno de los políticos más fieles a Fidel Castro y aseguraban que no tenía capacidad para el cargo; sin embargo, Pérez Roque desarrolló su trabajo con eficacia. Curiosamente su destitución se produce en el mismo momento en el que Cuba consigue los mayores éxitos diplomáticos de los últimos 50 años, con el apoyo de los gobiernos de América Latina, Rusia, China y la eliminación de las sanciones europeas.
No se pasa por alto que la salida de Pérez Roque coincide con el debate abierto en Estados Unidos sobre la idea de suavizar el bloqueo que Estados Unidos impuso a Cuba hace ya 45 años. Y aunque no se le conocían malas relaciones con Raúl, el discurso de Pérez Roque sobre Estados Unidos es más duro que el del actual mandatario, quien en más de una ocasión se ha mostrado dispuesto a dialogar con Washington.
Y pasados los `huracanes´, Raúl tomó las riendas


Aunque los cambios hayan sorprendido, hay que recordar que cuando Raúl Castro fue designado presidente del Consejo de Estado anunció que realizaría un cambio de gobierno que, en principio, estaba previsto para diciembre de 2008.
El general llevaba gobernando con el equipo heredado de su hermano desde que, en agosto de 2006, asumiera el mando de forma interina, cuando Fidel Castro le cedió todos sus cargos a raíz de una seria enfermedad intestinal. Los planes de gobierno impulsados por Raúl Castro llevan un enorme retraso, le reforma agraria y la eliminación de los topes salariales, por ejemplo, han sido empantanados por la burocracia estatal a pesar de ser medidas imprescindibles para la economía.
Con la actual reestructuración, el presidente parece que pretende lograr varios objetivos a la vez, al simplificar el aparato estatal, colocar en los puestos claves a hombres de su confianza y dejar claro que no hay nadie intocable.
Raúl Castro fue elegido presidente del Consejo de Estado el 24 de febrero de 2008 luego de que su hermano mayor, Fidel, desistiera de aspirar nuevamente a ese cargo. El 26 de julio de 2007, Raúl , entonces presidente interino, sembró esperanzas al reconocer las dificultades que agobian a la ciudadanía y habló por primera vez de introducir los "cambios estructurales y de concepto que resulten necesarios" para elevar los rendimientos de la agricultura y así reducir el precio de los alimentos.

Se abrió entonces un amplio debate popular, impulsado por el propio Raúl Castro que arrojó un abundante inventario de inquietudes y de problemas que requerían transformaciones. El abanico de planteamientos ciudadanos incluía también la necesidad de desarrollar formas más eficientes de funcionamiento del PCC y del tratamiento de su militancia.
La llegada sucesiva de tres huracanes, que dejaron daños económicos de casi 10.000 millones de dólares, añadió nuevas tensiones a los primeros 12 meses de gobierno del menor de los hermanos Castro, y retrasó considerablemene los cambios. "No se ha engavetado (paralizado) ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos... Se han ido instrumentando las medidas parciales que han permitido las circunstancias, y se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios", dijo el Raúl en diciembre.

Las decisiones, medidas y reformas adoptadas por Castro en su primer año comenzaron con el levantamiento de restricciones a la venta de computadoras, algunos aparatos electrodomésticos y equipos, como reproductores de DVD y vídeos, ollas eléctricas, y bicicletas a motor, entre otros. También eliminó la prohibición, no escrita, al hospedaje de los cubanos en loshoteles destinados al turismo internacional. Los cubanos también vieron abrirse el acceso a la telefonía celular, un servicio que debe pagarse en divisas.
Pero se esperan más cambios


Entre las reformas estructurales ya emprendidas está la entrega en usufructo de tierras ociosas, la venta libre, en divisas, de insumos agrícolas, la entrega de licencias para el transporte privado, lo que entraña la ampliación del trabajo por cuenta propia, independiente del Estado, los cambios en macha en materia salarial, con un sistema de pagos por resultados.

Pero se esperan cambios estructurales aun más profundos, como la eliminación de la dualidad monetaria. Ahora los salarios se perciben en moneda nacional, pero muchas de las necesidades básicas se satisfacen en divisa. Otros cambios esperados son el del régimen de propiedad de viviendas y automóviles, que podría permitir la compra-venta de esos bienes, y el eventual levantamiento de las regulaciones migratorias, que limitan los viajes al exterior para cubanas y cubanos.
Para ello, habrá que esperar al VI Congreso del PCC, definido por la Constitución como "fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado".Los congresos partidarios son los encargados de hacer un balance de los cinco años pasados y trazar líneas para el lustro siguiente. Este VI Congreso , que debió celebrarse en 2002, fue anunciado por Raúl Castro para finales del segundo semestre de 2009, aunque aún no ha sido convocado oficialmente.También hay que recordar que el presidente Raúl Castro es el segundo secretario del PCC, por debajo de Fidel Castro, que conserva el cargo de primer secretario y es consultado sobre asuntos estratégicos para el país.

Bruno Rodríguez, el nuevo rostro de la diplomacia cubana


El relevo en la cancillería no sólo hace el gobierno algo menos fidelista, como el conjunto de los cambios, sino que también puede leerse como una operación favorable a un posible diálogo con EE.UU. Mientras Roque es un viejo adversario de Washington, Rodríguez es visto "como un reformista", según un diplomático europeo en La Habana.

Abogado, periodista y embajador, Bruno Rodríguez, de 51 años (nació en México en enero de 1958, un año antes del triunfo de la Revolución) sustituye a Felipe Pérez Roque, tras pasar por la misión cubana en la ONU y la dirección de la política hacia América Latina.
Rodríguez se convierte en el sexto ministro de Relaciones Exteriores de la Revolución después de Raúl Roa, Isidoro Malmierca, Ricardo Alarcón, Roberto Robaina y Pérez Roque.

El nuevo titular de Exteriores fue también dirigente estudiantil, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de La Habana, secretario de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y director del diario Juventud Rebelde, uno de los dos de circulación nacional.
En 1990 fue elegido para el Comité Central del PCC, único y dos años después jefe de su Departamento de Cultura. En 1993 es nombrado Representante de Cuba ante las Naciones Unidas, y a su regreso a La Habana, viceministro de Exteriores responsable de go de las relaciones con América Latina.
A principios de 2006 y ya como viceministro primero, fue designado jefe de la Brigada Médica cubana que trabajó durante varios meses en Pakistán atendiendo a las víctimas del terremoto en zonas montañosas, bajo grandes heladas, trabajo que le mereció elogios del entonces presidente Fidel Castro.
Rodríguez asume en momentos en que la isla expande sus relaciones en América Latina, que en diciembre pasado en la cumbre regional en Brasil incorporó a Cuba en el Grupo de Rio.
(Fuentes: La Crónica-México, El Universal-México, BBC-Mundo, Reuters,IPS, AFP y La Vanguardia-Barcelona, )

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