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20.10.08

Colombia: Crímenes de Estado

MILITARES Y PARAMILITARES ENGAÑABAN A JÓVENES CON FALSOS TRABAJOS Y LOS ASESINABAN PARA PRESENTARLOS COMO 'GUERRILLEROS MUERTOS EN COMBATE'

¿Falsos positivos mortales?

Bajo este título interrogativo, la revista colombiana Semana se preguntaba recientemente si era realmente cierto que decenas de jóvenes desaparecidos de varias ciudades aparecían después muertos como guerrilleros caídos en combate. Hoy ya se sabe cómo funciona la trama y el Ejército de Colombia está metido de hoz y de coz en los terribles crímenes de Estado.


Decía Semana: "Elvira Vásquez enterró a su hijo Joaquín Castro , luego de que fue ubicado muerto en Ocaña. Él es uno de los muchachos que había desaparecido de Ciudad Bolívar, Bogotá, en enero pasado. Crece la preocupación en el gobierno por serios indicios de que decenas de muchachos que han desaparecido en varias ciudades, luego son presentados como muertos en combate.

En Ocaña se vivieron escenas de dolor cuando las madres de los 11 jóvenes desaparecidos fueron desenterrados por la Fiscalía e identificados. Flor Hilda Hernández no soportó ver el cadáver de su hijo Elkin Verano, de 25 años
“Me dicen que todavía hay reductos de fuerza pública que están exigiendo como resultado cuerpos”, decía el ministro de Defensa Juan Manuel Santos...."
Pero la red criminal seguía operando y a los pocos días ya no eran 11 sino 19 los jóvenes desaparecidos y muertos supuestamente en combate en la región de Ocaña, Norte de Santander.
Hoy se sabe que estos extraños casos son en realidad ejecuciones extrajudiciales realizadas por miembros de la Fuerza Pública y presentados como guerilleros muertos en cambate.

El asunto se ha convertido en el asunto más grave en materia de derechos humanos del gobierno de Uribe, que no sabe qué decir tras descubrirse esta red criminal-militar.


Como decía Semana, "los jóvenes bogotanos tenían edades que oscilaban entre 17 y 32 años, casi todos eran desempleados o trabajaban en oficios como construcción y mecánica y, según la Defensoría del Pueblo, algunos tenían antecedentes como consumidores de drogas. Eran, en general, muchachos humildes que vivían en la marginalidad de Ciudad Bolívar, Altos de Cazucá, y Bosa. Del grupo de los 11, el primero en desaparecer fue Faír Leonardo Porras, de 26 años, que trabajaba como ayudante de construcción, quien fue reportado por su familia como desaparecido el 8 de enero. Cuatro días después, el CTI y el Ejército estaban haciendo el levantamiento de su cuerpo, muerto supuestamente en combate.
Los segundos en desaparecer, el 13 de enero, fueron Elkin Gustavo Verano, de 25 años, y Joaquín Castro, de 27 años, ambos empleados en un taller de campanas para carros, y amigos inseparables. Según reportes oficiales, habrían muerto en combate el 15 de enero, es decir, dos días después de su llegada. En un tercer caso, Julio César Mesa, de 24 años, y Johnatan Orlando Soto, de 17 años, que habían sido reportados como desaparecidos el 26 de enero, aparecieron como dados de baja en combate dos días después. Lo mismo le ocurrió un mes después..........

Hay varias tesis que apuntan a que casos muy similares a este se han presentado en otros lugares del país, como Barranquilla y en Toluviejo, departamento de Sucre. ¿Y donde más? Organizaciones de derechos huamaños llevan años denunciando los llamados 'falsos positivos' presentados por el ejército y el número podría ser de centenares o miles. Y todo parace indicar que ha sido una práctica sistematizada.

La muerte hoy en Colombia

Por Jorge Enrique Botero (*)

Bogotá, 16 de octubre. Son las 11 de la mañana pero parece de noche. Enormes nubes de un gris plomizo y fúnebre se han posado sobre Soacha, dando al paisaje urbano un tono muy acorde con los sentimientos que cunden entre sus habitantes: la tristeza y el miedo.
Soacha, nombre indígena de la cultura chibcha que quiere decir varón del sol, tiene casi 400 mil habitantes y una larga historia de tragedias. Inundaciones bíblicas, deslizamientos de tierra que sepultan barrios completos, alcaldes corruptos que se roban su escaso presupuesto y violencia, mucha violencia.
Por estos días llora a sus jóvenes muertos. Decenas de muchachos que comenzaron a desaparecer a comienzos de este año y cuyos cadáveres han ido saliendo a la superficie tras permanecer meses enterrados en fosas comunes de lugares remotos. En la prensa colombiana se les conoce como "los desaparecidos de Soacha" y su historia promete ser uno de los más macabros sucesos de la violencia sin fin que sacude a Colombia desde hace décadas. "Si es que no la tapan a punta de amenazas y más muertes", advierte el hermano de uno de los muchachos asesinados, único testigo de los hechos que accedió a hablar con La Jornada.
Camino a los hogares de algunas de las víctimas, ubicados en el barrio San Nicolás, se palpan el miedo y la desconfianza. Las miradas huidizas de los vecinos y su negativa a contestar cualquier pregunta se complementan con las puertas que se cierran al paso de los extraños y con una que otra advertencia pronunciada entre dientes:
–No pierda el tiempo, periodista. Aquí nadie le va a hablar de esos muchachos… esa vaina se quedó así.
"Esa vaina" comenzó a saberse en la primera semana de septiembre cuando la morgue de la ciudad de Ocaña, 610 kilómetros al nororiente de Bogotá, no pudo seguir guardando los cadáveres de jóvenes sin identificar que se amontonaban en sus bóvedas. El hecho llamó la atención de algunos periodistas locales lo cual hizo que se activaran las alarmas de un sistema gubernamental dedicado a establecer el paradero de personas desaparecidas.


Tras confirmar la identidad de Elkin Verano, Joaquín Castro y Julián Oviedo, todos menores de 20 años, sus familiares denunciaron que ellos habían salido meses atrás de sus casas atraídos por la promesa de un buen trabajo "en la costa" y nunca más había sabido de ellos. Agregaron que los cuerpos sin vida de sus seres queridos tenían impactos de bala de alto calibre y repitieron ante los medios las versiones que habían escuchado cuando fueron a recuperar los cadáveres: que las balas habían sido disparadas por soldados del ejército.

A lo largo de todo septiembre siguieron apareciendo cadáveres y con ellos se multiplicaron las denuncias de familias que exigían saber el paradero de sus hijos desaparecidos. Solamente de Soacha aparecieron 12 jóvenes muertos, pero la cifra de denuncias superó rápidamente los 50. Las fotografías de las madres desgarradas de dolor recibiendo los restos mortales de sus hijos se tomaron la primera plana de los medios y el ejército tuvo que pronunciarse.
Según su primera versión, se trataba de muchachos reclutados por las FARC muertos en combate. Sin embargo, días después se aclaró que los jóvenes no habían muerto en enfrentamientos con la guerrilla sino "con bandas emergentes de paramilitares que operan en las regiones de Ocaña, Acarí y Ábrego".
El miércoles 24 de septiembre, la policía aseguró que un grupo de reclutadores pertenecientes a fuerzas paramilitares recorría zonas paupérrimas de las principales ciudades del país ofreciendo jugosos contratos a los jóvenes desocupados que deambulaban por las calles y los parques. La versión coincide con la del familiar de uno de los muertos.
"Mi hermano se mantenía por ahí, sin hacer nada. Tenía un parche de amigos que estaban en las mismas que él… Jugaban micro futbol todo el día y esperaban que les saliera cualquier trabajito. Un día me dijo: hermanito me voy, me salió camello en la costa, pagan bien y voy a conocer el mar. Al otro día se fue y nunca más supimos de él. Al principio pensamos que estaría ahorrando para poder llamar o que iba a llegar en cualquier momento, pero como al mes mi mamá comenzó a decir que le había pasado algo. Lloraba todo el día. Un día, de pura desesperada se fue para donde una señora que lee el tabaco y llegó muy triste. Decía que la señora le había confirmado sus presentimientos, que a mi hermano le había pasado algo muy malo".

A comienzos de octubre, en medio del creciente escándalo por la sucesiva aparición de cadáveres de jóvenes que el ejército presentaba como "dados de baja en combate", el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, anunció una investigación a fondo de los sucesos y pidió a la fiscalía general que tomara cartas en el asunto.



El gobierno se empeña en cerrar el caso

Unos días después, el 7 de octubre, el propio presidente Álvaro Uribe se pronunció sobre los hechos y tras calificar a los jóvenes de delincuentes "que no estaban recogiendo café en una finca", intentó poner punto final a la polémica asegurando que según el dictamen de la fiscalía general, "ellos fueron dados de baja en combate".

Con lo que no contaba Uribe era con que ese mismo día el fiscal general, Mario Iguarán, lo desmintiera, afirmando que su despacho no tenía evidencia de la forma en que habían caído los jóvenes.

Tanto interés del ejército y del presidente Uribe por cerrar el caso despertó las alarmas de numerosas ONG dedicadas a la defensa de los derechos humanos, así como de organizaciones juveniles que olfatearon un tenebroso escenario detrás de las versiones oficiales. Según versiones de prensa aparecidas en los últimos días, las muertes de los muchachos estarían asociadas a un tétrico negocio mediante el cual los reclutadores llevan a los jóvenes a zonas de guerra, los dotan de armas cortas y luego entregan al ejército las coordenadas geográficas de su ubicación para que las tropas ataquen el lugar y los exhiban como "trofeos de guerra".

La macabra operación funciona, según las ONG, gracias a la política interna de las fuerzas militares, que premia con recompensas y otros beneficios a los soldados y oficiales que muestren resultados en sus operaciones. Las bajas de miembros de grupos irregulares son denominadas "positivos" y estos "son el rasero para medir la efectividad en las zonas de orden público".

A la denuncia sobre las motivaciones de lucro que habría detrás de las muertes de jóvenes se suman las noticias de medios locales según las cuales por lo menos 20 miembros de la fuerza pública fueron condenados la semana pasada por "falsos positivos" en los que perdieron la vida 15 campesinos de diversas regiones del país, presentados inicialmente como integrantes de grupos irregulares.

Mientras la fiscalía general sigue las investigaciones, en Soacha todavía reina la oscuridad. Muy pocos creen que se vaya a hacer justicia "mucho menos con las amenazas que nos han hecho llegar para que guardemos silencio. Yo le he dicho a mi mamá que sigamos buscando la verdad pero ella me responde que ya perdió un hijo y no quiere vernos muertos a los que quedamos", dice el hermano de una de las víctimas, mi único testigo, no sin advertir, al terminar su frase, que no quiere ver su nombre publicado en la prensa.

(*)Jorge Enrique Botero es un prestigioso periodista colombiano. Este artículo fue publicado por el diario mexicano La Jornada el pasado 17 de octubre.
(Fuentes: Semana y La Jornada)

29.2.08

Colombia:Conflicto interno

VUELVEN A DESATARSE LAS CIFRAS DE LOS DESPLAZADOS DE GUERRA, QUE SE ACERCAN A LOS 4 MILLONES. SE ULTIMAN LOS PREPARATIVOS DE LAS MARCHAS DEL 6 DE MARZO CONTRA LOS CRÍMENES DE ESTADO

El número de refugiados internos, desplazados por el conflicto o desalojados forzosos, como así se les denomina, no sólo no se reduce sino que va en preocupante aumento en Colombia, que es el segundo país del mundo, después de Sudán, por este concepto.

Según el informe de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desalojo (Codhes), divulgados el miércoles 26 de febrero, en 2007, Colombia tuvo el más alto número de desalojos forzados de los últimos cinco años. Casi 306 mil personas dejaron sus casas en dirección a otros 843 municipios.
La Consultoría atribuye este aumento del 20% en relación a 2006 al rearme paramilitar, a los enfrentamientos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), además de las acciones policiales y militares para la erradicación de los cultivos ilícitos (hoja de coca y amapola).
La capital Bogotá es el destino más frecuente de las personas que tienen que dejar sus casas por miedo al conflicto armado, casi 45 mil personas sólo el año pasado; en seguida está el departamento de Nariño, con la recepción de 32.856 víctimas de desalojos. En total, son 32 departamentos afectados.
Las familias temen perder a sus hijos a causa del conflicto armado, sea por las guerrillas, sea por los grupos paramilitares. En los territorios en los que vivían, tenían que convivir constantemente con amenazas, atentados, bombardeos y miedo a las minas terrestres.
La Codhes identificó nuevas zonas de desalojo, en razón de las nuevas dinámicas del conflicto armado, como la zona de ejecución del Plan Consolidación del presidente Uribe(antiguo Plan Patriótico).
La confrontación entre los grupos armados continúa causando graves violaciones de los derechos humanos, con una violencia cruel que no diferencia civiles de combatientes y hace uso indiscriminado de las armas de fuego.
"Los enfrentamientos trascienden a los combatientes y se trasladan con crueldad en contra de la población civil, bajo la acusación de pertenecer o auxiliar a alguno de los dos grupos. No se conoce el número de muertos, pero llega a cientos, especialmente en el departamento de Arauca".


Los paramilitares siguen en activo

El informe de la Codhes confirma un dato repetido desde hace mucho por las entidades de derechos humanos colombianas: los paramilitares no fueron desmovilizados. En los departamentos de Nariño, Chocó, Antioquia, Córdoba, Valle, Cauca, Magdalena, Cesar, Sucre, Bolívar, Vichada y Casanare, jóvenes actúan con otras ropas y nombres, pero siempre con la complicidad de las autoridades y bajo la tutela de narcotraficantes.
"Ellos realizan operaciones en contra de la población civil; cuidan o disputan cultivos, laboratorios, rutas de narcotráfico; desalojan a campesinos, indígenas y comunidades negras; apoyan a candidatos y se infiltran en administraciones locales", dice el informe.
Uno de los problemas detectados por la Consultoría es que el gobierno no reconoce los desalojos forzados a causa de las fumigaciones de los cultivos ilícitos y nadie lucha por los derechos de esas personas: "La guerrilla, los paramilitares y la necesidad los obligan a cultivar, el ejército y la Policía los persigue, la Acción Social no los reconoce y la Procuraduría los mira con sospecha".

Colombia es el segundo país en el mundo con mayor número de desplazados después de Sudán. El Gobierno de Colombia estima que hay entre 2,5 y 3 millones. Pero según datos de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) 3.662.842 personas han sido desplazadas por la violencia hasta el 25 de octubre de 2005 y esa cifra no ha hecho sin aumentar desde entonces. Los desplazados internos lo pierden todo, abandonan sus hogares, bienes y medios de vida y están en constante peligro, ya sea de ser objeto de represalias o que un nuevo brote de violencia haga necesario desplazarse nuevamente. .



La Marcha contra el paramilitarismo se aproxima

Las articulaciones para la marcha contra los paramilitares, el próximo día 6 de marzo, se intensifican en Colombia. Las organizaciones sociales del país se articulan para combatir a esa fuerza -compuesta por paramilitares y miembros del ejército- que ya "desaparecieron" a más de 15 mil colombianos y son responsables del 80% de los crímenes del conflicto armado interno vivido en Colombia.
La marcha central "Por los desaparecidos, los desalojados, los masacrados y los ejecutados" será realizada en la Plaza de Bolívar, en Bogotá. Durante el acto, el poeta colombiano William Ospina leerá una proclama y el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) un comunicado. Los participantes van a llevar fotos de las víctimas de los crímenes paramilitares.
Sólo en enero de este año, los paramilitares fueron los responsables de 2 masacres, 9 desapariciones forzadas y 8 asesinatos. Los integrantes del ejército por 16 ejecuciones extrajudiciales. Aunque el gobierno diga que las fuerzas paramilitares fueron desmovilizadas, desde 2002, esas mismas fuerzas asesinaron a 600 personas por año. El ejército ejecutó a 950 personas.
Entre 1982 y 2005, los paramilitares realizaron 3.500 masacres y robaron más de seis millones de hectáreas de tierra. Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), uno de los grupos supuestamente desmovilizados, asesinaron a más de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas, y cerca de 5 mil miembros de la Unión Patriótica.

Marchas internacionales solidarias

La marcha, cuyo lema es "Colombia somos todos", tendrá el apoyo de los movimientos sindicales de 150 países. El sindicalismo mundial estará reunido frente a la embajada colombiana en cada uno de esos países para homenajear a las víctimas paramilitares. El presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT) de Colombia, dice que más allá de hacer este homenaje, los sindicalistas quieren explicaciones sobre los 2.574 sindicalistas muertos en el país.

La marcha será realizada en el marco del IV Encuentro del Movice(Movimiento de las Víctimas de losw Crímenes de Estado). Al contrario de lo ocurrido en ocasión de la marcha progubernamental del 4 de febrero, para la cual las empresas liberaron a sus empleados, esta vez hay inclusive amenazas de despidos para quien falte al trabajo.

Amenazas del gobierno Uribe


El principal asesor presidencial, José Obdulio Gaviria, se ha permitido decir que se trata de una manifestación organizada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pues una página de Internet del grupo la apoyó. En Nariño, las organizaciones que están organizando la manifestación fueron consideradas "objetivo militar".
La psicóloga Claudia Girón, integrante del Movice, dice que no se ignora los crímenes de los grupos guerrilleros, "pero un Estado que viola los derechos humanos es un problema de otro nivel, porque no es cualquier actor. Supuestamente es el que garantiza los derechos".
"Eso no quiere decir que el dolor de las víctimas de los grupos insurgentes no sea igual que nuestro dolor. Consideramos profundamente lo que ellos son, como humanos, y repudiamos los crímenes que son cometidos contra ellos
", agrega.


El Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado(MOVICE) recuerda en su llamamiento, los datos: Tuesday, Feb. 12, 2008 at 6:13 PM
"En medio de la criminalización de las víctimas, del olvido que arropa el tiempo de esta desusada democracia, de las cerca de 60 mil víctimas de crímenes de lesa humanidad desde 1960, de los cerca de 15 mil desaparecidos, las más de 3.000 fosas existentes, más de 4 millones de desplazados forzados y más de 7 millones de hectáreas de tierra apropiada ilegalmente un Homenaje a las Víctimas de Crímenes de Estado. En su memoria andando por las calles, afirmando su dignidad, y la construcción de verdad, justicia, reparación integral, el próximo 6 de marzo en diversas partes de Colombia y el Mundo. En la sensibilidad de la solidaridad, en la comunicación de la palabras y de los abrazos, en la presencia de los ausentes en la memoria oficial un Homenaje a las Víctimas. "

Otras marchas en el mundo

Movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil se han sumado a esta iniciativa y varios grupos en el facebook están llamando a unirse a la iniciativa de Colombia.
-En Argentina se ha convocado a una concentración en la Plaza San Martín de Buenos Aires con la participación de connotados intelectuales, representantes de las Abuelas de la Plaza de Mayo Línea Fundadora y organizaciones defensoras de los derechos humanos.

-En Francia se ha llamado a participar a las comunidades residentes en Marsella, Rennes, Grenoble, Lyon y en París se seleccionó como lugar de encuentro la Plaza de los Derechos Humanos.

-En España, Madrid y Barcelona en la Plaza de Cataluña se está convocando a un acto similar.

- Igual ocurre en capitales de Suecia, Suiza, Alemania, Bélgica, Canadá, Italia y en algunas ciudades de Estados Unidos como Washington, Nueva York y Madison.


Marcha solidaria en Quito(Ecuador)


Desde Ecuador, la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), llaa a los ecuatorianos a sumarse a una macha solidaria y dice: " Pronunciarnos sólo contra el secuestro o contra uno de los actores armados, es silenciar a la mayoría de las víctimas de la guerra en Colombia y contribuir a la impunidad de todos los crímenes de lesa humanidad que a diario se cometen en el país.A las voces contra el secuestro en Colombia, debemos sumar las denuncias de más de 41.400 casos de PERSONAS TORTURADAS, 15.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS, más de 3.500 MASACRES, 1.700 ASESINATOS DE INDÍGENAS, 2.550 de SINDICALISTAS, 5.000 MIEMBROS DE LA UNIÓN PATRIÓTICA, mas de 700 personas halladas en FOSAS COMUNES, así como un sinnúmero de EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES y de VIOLACIONES SEXUALES. De igual forma, deben contarse los más de 4 millones de personas DESPLAZADAS, por lo menos 250.000 en SITUACIÓN DE REFUGIO en Ecuador y más de 7 millones de hectáreas de TIERRAS a ellas y ellos DESPOJADAS. Sumamos también nuestras voces contra las MASACRES y los DESPLAZAMIENTOS masivos en Mapiripán, El Aro, La Granja, Chengue, Mejor Esquina, Barcelona, La Negra, el Alto Naya, Honduras, Pueblo Bello, Las Tangas, Buenos Aires, El Salado, La Chinita y San José de Apartadó. Inredh añade a los motivos de la convocatoria las consignas en favor de la negociación política del conflicto y por el acuerdo humanitario. Y convoca en Quito , Jueves 6 de marzo, 11h00, desde la Plaza Foch hasta la Embajada de Colombia.

La relación de la CIA con los grupos paramilitares


El pasado 16 de febrero, el semanario colombiano 'Semana' publicó un interesante informe que tituló "Pacto del Diablo" sobre documentos recien desclasificados por Washington y que dejan en evidencia la relación de la CIA con los grupos paramilitares colombianos. Este es el texto.

"Diego Fernando Murillo Bejarano, 'Don Berna', es un hombre de pocas palabras y de miles de secretos. Son pocas las cosas que han salido de su boca, a pesar de que él ha sido uno de los protagonistas de la historia de violencia de Colombia en las tres últimas décadas. En efecto, en las audiencias públicas de Justicia y Paz no resuelve los interrogantes; en los frecuentes escándalos de los comandantes presos en la cárcel de Itagüí se refugia en el silencio; como en el pasado lo hizo cuando impuso su ley en Santa Fe Ralito en calidad de inspector general de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y muchos años atrás, cuando era un fiel, discreto y eficiente sicario de la familia Castaño. En esas tareas fue testigo de la creación de los Pepes, una coalición del mundo del hampa cuyo único fin era cazar vivo o muerto al capo Pablo Emilio Escobar Gaviria.SEMANA tuvo acceso a una serie de documentos secretos de varias agencias de seguridad y diplomáticos de Estados Unidos en los que queda en evidencia la participación de entidades de ese país en el objetivo de acabar a Escobar . El hecho adquiere hoy una singular importancia porque aquella fuerza a la que se le dio ese impulso tuvo una metamorfosis hasta convertirse en las bandas de paramilitares que el propio Washington califica ahora como "terroristas" y de cuyos jefes reclama "la extradición".¿Cómo ocurrió todo esto? El cuento es el siguiente: Tras las huellas de Escobar no sólo iban los gatilleros del bajo mundo. Simultáneamente, las autoridades legales también lo buscaban. El presidente de la República, César Gaviria Trujillo, guardaba entre ceja y ceja a Escobar. No sólo tenía un deber constitucional de dar con su paradero, sino que lo motivaba una obligación moral, pues se lo había prometido en la tumba de Luis Carlos Galán Sarmiento, su líder asesinado por la mafia. Gaviria creó para esta misión el Bloque de Búsqueda, un grupo elite de las Fuerzas Armadas. Su iniciativa contó de inmediato con el respaldo del gobierno de Estados Unidos. En ese entonces, el embajador en Bogotá, Morris Busby, prometía en público que el capo, más temprano que tarde caería. Era común ver la llegada a los aeropuertos de Bogotá y Medellín de hombres del Departamento Antidrogas Estadounidense (DEA) y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que se sumaban al Bloque de Búsqueda.

Vicente Castaño después de la creación de los Pepes prosiguió alimentando su ejército que se transformó con el tiempo en las AUC.
Una de las revelaciones más sorprendentes de los documentos desclasificados es que reconoce que Estados Unidos espiaba al presidente Gaviria. A la derecha, Morris Busby, embajador de ese país en Bogotá en aquella época

Fidel Castaño fundó Los Pepes y, según los informes ahora desclasificados, recibió ayuda de la DEA y de la CIA para matar a Escobar.
Paralelamente, en sus haciendas, los entonces miembros de la familia Castaño buscaban apoyo para enfrentar a su rival. Fidel y Vicente eran los líderes de esa causa a la que sumaron a su hermano menor, Carlos, y al otro poderoso clan de la época, los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, que dirigían el cartel de Cali. Era frecuente que en las noches, cuando se decía que Escobar estaba en determinada finca, llegaran camionetas blindadas, con los vidrios oscuros, en las que era prácticamente imposible determinar la identidad de sus ocupantes: ¿eran del Bloque de Búsqueda legal? o ¿del improvisado combo de los Pepes? ¿trabajaban en conjunto? Las respuestas a estas preguntas hasta ahora han sido un misterio. Durante muchos años se especuló sobre los lazos que en 1993 estableció la CIA con los Pepes para dar de baja a Escobar. Con la misión de saber la verdad, son muchas las organizaciones que han exigido correr todos los velos. El caso ha sido motivo incluso hasta de libros que se han convertido en best seller. El investigador Michel Bowden, en su libro Matando a Pablo, sugirió en varios apartes las conexiones que existieron entre la CIA y la DEA con el grupo criminal que combatió a Escobar.En este proceso por aclarar aquellos años aciagos, The National Security Archive, una fundación privada sin fines de lucro cuyo objetivo es el de poner a la disposición del público en general documentos recientemente desclasificados por el Gobierno Federal de Estados Unidos, decidió tomar todas las piezas para armar el rompecabezas. Michael Evans le dijo a SEMANA que, valiéndose del Acta de Libertad de Información (Foia), una herramienta jurídica para desclasificar documentos secretos, tiene una rica información que "son la evidencia más definitiva que se ha desclasificado hasta hoy" y que le permite afirmar que "vincula la ayuda norteamericana de seguridad a una organización paramilitar terrorista de Colombia".Según Evans, contando con estos archivos hasta ahora bajo llave en Estados Unidos, queda claro que el Bloque de Búsqueda fue apoyado por ese país "para localizar el narcotraficante fugitivo Pablo Escobar, compartía la inteligencia con Fidel Castaño".Por si esto fuera poco, esta afirmación está sustentada en otro hecho también muy grave. En el resultado de un trabajo de espionaje de Estados Unidos al gobierno de Colombia. "La nueva evidencia también ilumina el papel en las operaciones y los reportes que producían sobre el mismo gobierno colombiano. Estados Unidos monitoreaba con mucho esmero las reuniones entre el Presidente de Colombia y sus altos funcionarios de la seguridad". Es decir, que al tiempo que le ayudaba al presidente Gaviria, se le espiaba en todos sus movimientos. Entre los documentos desclasificados existe uno procedente de la embajada a través de "un cable diplomático" de fecha agosto de 1993: 'Desenredando la trama de intrigas de los Pepes'. Este revela que agentes de Estados Unidos "vigilaban el círculo íntimo del Presidente colombiano".La información más importante en el cable se atribuye a 'Palo', una fuente al parecer de la CIA. Según éste, el fiscal Gustavo de Greiff había dicho a la embajada que tenía "una nueva, muy buena (información que) mostraba los vínculos entre importantes miembros de la Policía encargados de la captura de Pablo Escobar Gaviria (el 'Bloque de Búsqueda') con varias actividades criminales y violaciones de los derechos humanos cometidas por los Pepes".El cable describe, además, una serie de reuniones entre altos funcionarios colombianos sobre el tema de los Pepes en febrero de 1993. "En una reunión, según la información envíada por 'Palo', el director de la Policía Nacional de Colombia, general Miguel Antonio Gómez Padilla, dijo 'que había ordenado a un alto oficial de inteligencia de la PNC mantener contacto con Fidel Castaño, líder paramilitar de Los Pepes, para recopilar información de inteligencia'".Unos días después, la fuente 'Palo' reportó que el presidente colombiano, César Gaviria, ordenó cesar la cooperación de inteligencia con los Pepes, y mandó al comandante de inteligencia de la PNC, Luis Enrique Montenegro Rico, "a 'pasar la voz' que los Pepes se deben disolver inmediatamente". Montenegro, según la fuente, "no era un miembro de los Pepes, pero como comandante de la inteligencia policíaca conocía algunos de los miembros, y estaba consciente de sus actividades".El hecho de que Gaviria decidió entregar su mensaje a los Pepes a través de uno de sus altos comandantes policíacos también fue "significativo", según la embajada de Estados Unidos en Bogotá, como un claro indicio de que "el Presidente creía que las Policías estaban en contacto con los Pepes". The National Security Archive -que publicará esta semana en su página web toda esta información- dice que entre los documentos se encuentra un informe de la embajada, un mes después de la muerte de Escobar, que alerta sobre el hecho de que "cualquier evidencia de la complicidad entre (el cartel de) Cali y la Policía en las actividades de los Pepes habría sido seriamente dañina a la credibilidad del Bloque en sus esfuerzos en contra de Escobar". Así que la Embajada reportó en el cable 'Trama de intrigas' que el Presidente Gaviria "tiene que manejar el asunto de una manera que saque a los otros perseguidores, pero, al mismo tiempo, sin ir a desacreditar los esfuerzos policíacos contra Escobar".Tras la muerte de Escobar, los hombres del bajo mundo que se le habían enfrentando se reorganizaron y revitalizaron su músculo militar. Así, por ejemplo, los hermanos Castaño. En mayo de 1994, sólo cinco meses antes de la disolución del Bloque, la rama de inteligencia del Departamento de Estado de Estados Unidos llamaba a Fidel Castaño un 'super drug-thug' (gran capo de la droga) y "uno de los criminales más despiadados de todo Colombia" que "podría hacerse un nuevo Escobar". Según el informe, Castaño "es más feroz que Escobar, tiene mayor capacidad militar y puede contar con sus hermanos antiguerrilleros en el Ejército colombiano y en la Policía Nacional". Los mismos que le ayudaron a matar a Escobar.Poco a poco todos los protagonistas de esta historia fueron desapareciendo en un relato de violencia sin fin. Fidel fue asesinado, Carlos fue muerto por orden de su propio hermano Vicente, de quien no existe rastro. Uno de los pocos sobrevivientes es 'Don Berna', el silencioso jefe paramilitar que empezó como fiel gatillero de esa familia. Él sí sabe hasta qué punto Estados Unidos les dio el impulso a estos hombres para que formaran la máquina más poderosa de matar de la historia reciente: el paramilitarismo. Puede que 'Don Berna' guarde silencio o se lleve toda la información que le sirva para negociar en Estados Unidos, a donde está a punto de ser extraditado."

(Fuentes: Adital, ACNUR, IPS, Movimientodevictimas.org, Indymedia-Colombia, INREDH-Ecuador y Semana )

7.2.08

Colombia: Conflicto interno

MARCHA EL 6 DE MARZO CONTRA LOS PARAMILITARES, LOS 'PARAPOLÍTICOS', LOS CRÍMENES DE ESTADO Y LA IMPUNIDAD


aEl uribismo lanza la campaña por la segunda reelección, al calor del éxito de las marchas contra las FARC

El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado en Colombia ha convocado una marcha para el 6 de marzo en Bogotá "contra los grupos paramilitares, los parapolíticos y los agentes estatales" vinculados a violaciones de derechos humanos. El comunicado de la organización señala que el objetivo de la misma es exigir el fin de los crímenes de paramilitares, el desmantelamiento definitivo de sus estructuras no desmovilizadas y el cese de ejecuciones extrajudiciales a manos de la Fuerza Pública.
El organismo asegura que "desde 2002 hasta hoy, miembros del Ejército Nacional han cometido más de 950 ejecuciones y solo en enero de 2008, los paramilitares cometieron 2 masacres, 9 desapariciones forzadas, 8 homicidios, y el Ejército ha cometido 16 ejecuciones extrajudiciales".

Además, informa que en "Colombia han sido desplazadas cerca de cuatro millones de personas, en su mayoría por los grupos paramilitares. Estos grupos, solos o en conjunto con miembros de las fuerzas militares, han desaparecido al menos a 15 mil compatriotas".
El movimiento nacional explica también que "entre 1982 y 2005 los paramilitares perpetraron más de 3.500 masacres, y robaron más de seis millones de hectáreas de tierra". Y desde 2002, cuando fueron oficialmente "desmovilizados", mataron alrededor de 600 personas por año. Hoy, los paramilitares, controlan el 35% del Parlamento. El comunicado añade que la organización rechaza "todas las formas de crímenes contra la humanidad", al tiempo que denuncia "la sistemática violación de derechos humanos por parte de agentes del Estado y de la estrategia paramilitar" y "las infracciones al derecho internacional humanitario" cometidas por grupos insurgentes.


Uribe no resuelve, sino que estimula el conflicto.

El Movimiento Nacional de Víctimas destaca que el conflicto armado es responsable además por otras 15 mil desapariciones y por el asesinato de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas y 5 mil miembros de la Unión Patriótica.
"Como el Movimiento de Víctimas reiteró, el camino recorrido por Álvaro Uribe Vélez en sus dos mandatos no conduce a la reconciliación y mucho menos a la paz, sino todo lo contrario, estimula la confrontación armada, consolida la impunidad y aumenta considerablemente la vulnerabilidad y el número de víctimas", añaden.
Junt a la marca, el Movimiento realizará también en Bogotá, del 6 al 8 de marzo, el IV Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Lesa Humanidad, Genocidio y graves violaciones de los derechos humanos. En el encuentro, se discutirásobre las estrategias de lucha contra la impunidad, a fin de fortalecer al Movimiento.
Los participantes del encuentro piden una salida negociada del conflicto político, social y armado, el acuerdo humanitario y la democratización del país. "Bajo las políticas de ‘lucha contra el terrorismo’ y la estrategia oficial de la ‘seguridad democrática’ se está legalizando el poder mafioso en Colombia, lo que es una amenaza para las fuerzas sociales y democráticas que buscamos una transformación real del país", dice el Movimiento.

El oficialismo impulsará reforma para la segunda reelección de Uribe

El senador colombiano Carlos García anunció que el oficialista Partido de la U, del que es líder, recogerá cinco millones de firmas para impulsar una reforma constitucional que permita al presidente Alvaro Uribe aspirar a un tercer mandato.
"La bancada del partido de la U, unánimemente, ha aprobado asumir la tarea de la recolección de cinco millones de firmas, para presentar un proyecto reformatorio de la Constitución que permita al presidente Uribe, si así lo desea, presentarse a una nueva elección en el 2010", precisó García. La declaración originó de inmediato el rechazo del opositor Polo Democrático a través de su portavoz, el senador Jesús Bernal.
"El Polo Democrático rechaza una tercera aspiración del presidente Uribe. Creo que esto cierra espacios democráticos en el país y no le hace bien a la democracia. Nosotros nos opondremos a esto y trabajaremos en esa perspectiva", anotó. Uribe, elegido en 2002 para un primer período y reelegido en 2006, ha dicho en varias oportunidades que no desea presentarse a un tercer mandato en 2010.
El anuncio del partido de la U fue hecho apenas tres días después de una masiva movilización en Colombia y el exterior en contra de la guerrilla de las FARC, pero que algunos sectores de la oposición afirmaron podría convertirse en una especie de plebiscito para que Uribe aspirara a un tercer mandato.


Carta al Presidente: "No sólo hay secuestrados por las guerrillas"

Desde la edición digital de "El Espectador", el abogado colombiano, especialista en derechos humanos, Iván Cepeda, dirige la siguiente carta pública al Presidente Uribe.

"Señor Presidente, en menos de dos semanas los grupos paramilitares —ahora mimetizados en la vaga definición de bandas emergentes— han asesinado a 12 personas, han desaparecido a nueve y han desplazado a otras 120.

-El 31 de diciembre de 2007, en el corregimiento de El Palmar, Nariño, asesinaron a cuatro adultos y un menor. El ex gobernador de ese departamento, Eduardo Zúñiga, atribuyó la masacre a paramilitares.


-Ese mismo día en Medellín, fue desaparecido el abogado Víctor Hugo Gallego, de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social, Corpades. El abogado Gallego había formulado insistentes denuncias sobre la actuación paramilitar en Medellín.

-El 11 de enero de 2008, mientras se realizaba una fiesta familiar en el barrio ‘Once de noviembre’ de Santa Marta, varios hombres armados llegaron disparando, asesinaron a cinco personas e hirieron a tres más. Las víctimas eran líderes comunitarios.

-El 14 de enero, la Defensoría del Pueblo informó que un grupo paramilitar incursionó en Santa Mónica, Chocó, asesinó a dos personas, se llevó a otras ocho y desplazó a cerca de 120 habitantes de la población.

-A estos graves hechos cabe agregar que recientemente en Bucaramanga, Santander, han aparecido en lugares públicos mensajes amenazantes del grupo ‘Águilas Negras’. El alcalde de la ciudad desestimó las amenazas diciendo que estos grupos no tienen presencia allí. No obstante, en un informe de 2007, la Defensoría del Pueblo advertía que en el departamento de Santander se registra la existencia de tales agrupaciones.


Esto significa que en cuatro departamentos del país y en menos de 15 días, los paramilitares han cometido dos masacres, varias desapariciones forzadas, y han provocado el desplazamiento forzado masivo luego de una incursión armada. Pareciera que esas víctimas son inexistentes. De ellas no llegarán pruebas de supervivencia. Sus restos irán a parar a las fosas comunes o a los ríos. Ni los gremios empresariales ni la Iglesia ni los alcaldes ni los gobernadores ni los grandes medios de comunicación convocan a marchas de rechazo ciudadano ante esos crímenes. Tampoco reclaman que devuelvan con vida a los desaparecidos.

¿Qué se puede esperar de esos funcionarios e instituciones cuando la actitud del Gobierno Nacional está marcada por el silencio y la negación? En vez de condenar esas atrocidades, Usted, señor Presidente, se empeña en intentar convencer al país y al mundo de que los grupos paramilitares ya no existen en Colombia; una afirmación que desmienten irrefutablemente los hechos.
¿Cuándo se pronunciará Usted sobre los crímenes contra la humanidad que siguen cometiendo los grupos paramilitares? ¿Cuándo hará una alocución solemne para condenar las desapariciones forzadas masivas que han llevado a miles de compatriotas a fosas comunes y cementerios clandestinos? ¿Cuándo el Gobierno Nacional se pronunciará oficialmente contra el desplazamiento forzado practicado por los paramilitares que han arrebatado la tierra a millones de compatriotas?
Es cierto que el secuestro es una práctica criminal que la sociedad colombiana no debe tolerar bajo ningún concepto. Pero en Colombia no sólo existen cientos de secuestrados por las guerrillas. Hay miles de desaparecidos, asesinados y desplazados por agentes estatales y por los grupos paramilitares que, como Usted recordará, fueron auspiciados hace más de una década a través de las empresas de seguridad Convivir. Esa realidad no se desvanecerá con la tozuda insistencia del Gobierno en una concepción unidimensional del terrorismo."

(Ivan Cepeda es abogado especialista en derechos humanos, director de la Fundación 'Manuel Cepeda Vargas' y miembro del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes del Estado.Jjunto con otros defensores/as de los derechos humanos, ha colaborado en la documentación de aproximadamente 40.000 casos de serias violaciones a los derechos humanos, cometidas en Colombia desde 1996.)

Por la Vida, la Paz y la Democracia
Llamamiento de todos los sectores de víctimas de
crímenes contra la humanidad en Colombia

Quienes suscribimos este llamamiento, víctimas de crímenes contra la humanidad en Colombia, declaramos lo siguiente:
1. Que rechazamos todas las formas de crímenes contra la humanidad. Que en Colombia se ha presentado una masiva y sistemática violación de los derechos humanos por parte de agentes del Estado y de la estrategia paramilitar que ha generado la comisión de crímenes contra la humanidad, como genocidio, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desplazamientos forzados. Asimismo, que los grupos insurgentes han incurrido en infracciones al derecho internacional humanitario, siendo el secuestro una de sus más graves manifestaciones. Esta crisis humanitaria obstaculiza las posibilidades para construir una sociedad civilizada en la que el respeto a la vida y la dignidad humana sean el principio esencial de la convivencia.

2. Que resulta inadmisible toda justificación pública de estos crímenes bien sea por razones ideológicas, de Estado, bajo el pretexto de la seguridad nacional, del pretendido derecho a la autodefensa, de la acumulación de la riqueza y del despojo de tierras o de cualquier otro argumento que se emplee para legitimar lo que a la luz de la ética y del inquebrantable derecho a la vida es inhumano. Consideramos que toda expresión o discurso con el que se pretenda ignorar los derechos humanos y el derecho humanitario, nos aleja del camino de la paz y la democracia. La sociedad por su parte debe actuar para exigir el respeto de los derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición.

3. Hacemos un llamado para que las víctimas sean respetadas, no se manipule su sufrimiento, no se haga uso de ellas con fines políticos, electorales, económicos o militares. Llamamos a que no se afecte su dignidad de ninguna manera, a que se desista del intento de contraponerlas unas a otras, y a que no se vulnere aún más sus derechos convirtiéndolas en blanco de nuevas agresiones. Llamamos a que sus propuestas y argumentos sean asumidos con seriedad y respeto.

4. Hacemos un llamado por el Acuerdo Humanitario que permita el regreso de las personas secuestradas al seno de sus familias y la sociedad, y porque sean respaldadas todas aquellas gestiones de facilitación, acompañamiento y veeduría nacional e internacional que contribuyan a estos propósitos. Que se evite a toda costa cualquier tipo de operación militar que ponga en riesgo sus vidas o comprometa de algún modo su integridad.

5. Exigimos verdad, justicia y reparación para todas las victimas de crímenes contra la humanidad y genocidio; que se devuelvan los desaparecidos a sus familiares, se restituyan las tierras a los desplazados; se desmonten en forma definitiva los grupos paramilitares, se acaben los vínculos de éstos, con instancias estatales, empresas multinacionales o partidos políticos y que todos los vinculados a la parapolítica responsables de violaciones de los derechos humanos sean sancionados y sus crímenes esclarecidos ante el país y el mundo.

6. Después de más de cuarenta años de conflicto armado ininterrumpido urge encontrar caminos viables que nos permitan avanzar sin más demoras ni dilaciones hacia la solución política negociada del conflicto armado, en la cual se preserven los derechos de las victimas. Reiteramos nuestra convicción de que la guerra que padece Colombia, sólo podrá ser superada a través de un diálogo nacional, amplio, pluralista y concertado con la sociedad.

Hoy nos une y nos asiste la imperiosa necesidad de acercamientos entre las víctimas y todos los sectores de la sociedad colombiana para construir una sociedad democrática sustentada en la paz con justicia social, el respeto integral de los derechos humanos y la dignidad humana.
Firman:
Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública , Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros, ASFAMIPAZ.
Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado
Yolanda Pulecio
Madre de Ingrid Betancourt
Movimiento Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad
Familiares de los Desaparecidos del Palacio de Justicia
Fundación “Manuel Cepeda Vargas”
Víctimas y sobrevivientes de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano
Pueblo Kankuamo Desplazado en Bogotá.
Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad de los Consejos Comunitarios del Jiguamiandó y Curvaradó
Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad de las Comunidades de Autodeterminació n, Vida, Dignidad del Cacarica, CAVIDA.
Zona Humanitaria de la Comunidad de Vida y Trabajo de La Balsita , Dabeiba.
Zona Humanitaria de la Comunidad Civil de Vida y Paz del Alto Ariari, CIVIPAZ.
Consejo Comunitario del Río Bajo Naya, Valle del Cauca.
Familiares de Víctimas de Trujillo, Valle.
Familiares de Víctimas de Inzá, Cauca.
Asociación de Familiares de Víctimas de la Violencia Política de Río Sucio, Chocó, CLAMORES.
Movimiento Regional de Víctimas de Crímenes de Estado, Sucre.
Movimiento Regional de Víctimas de Crímenes de Estado, Antioquia.
Asociación Regional de Víctimas de la Violencia del Terrorismo de Estado en el Magdalena Medio, ASORVIM.
Familiares de Desaparecidos forzadamente, Familiares Colombia.
Fundación “Nidya Erika Bautista” para los Derechos Humanos.
Carlos Lozano
Director del semanario Voz
Gloria Inés Ramírez
Senadora de la República
Gloria Cuartas
Ex alcaldesa de Apartadó
Comunidad de Ullucos del Resguardo Indígena de San Francisco, Cauca.
Asociación Tequendama de Sucre, Cauca.
Asociación Nacional de Ayuda Solidaria, ANDAS.
Comité Ejecutivo Nacional
Seccional Barrancabermeja
Acompañamiento Psicosocial y en Salud Mental a Víctimas de Violencia Política, AVRE.
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”
Comité de Solidaridad con los Presos Políticos
Fundación Afro y Cultura ” La Esperanza “.
Resguardo Indígena Emberá de Urada, Jiguamiandó, Coredocito.
Asociación Campesina para el Desarrollo Integral del Sur del Putumayo, ACADISP
.
(Fuentes: Agencia PÚLSAR, Adital, El Espectador-ACSUR y Periodismo Global la otra mirada)

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