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18.6.10

Colombia:Genocidio sindical

ASESINADOS 31 SINDICALISTAS EN LO QUE VA DE AÑO. EL GOBIERNO DE URIBE, A PUNTO DE PERPETUARSE A TRAVÉS DE SU DELFÍN SANTOS, TRATA DE REBAJAR EL NIVEL DEL HOLOCAUSTO


A 31 asciende la cifra de los sindicalistas asesinados en Colombia en lo corrido de año, una práctica que la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) calificó de sistemática en contraste con los argumentos esgrimidos por el gobierno.

Según la denuncia de la CUT, el asesinato más reciente tuvo lugar este jueves cuando Nelson Camacho, trabajador de mantenimiento de la refinería ECOPETROL y afiliado a la Unión Sindical Obrera de la industria del petróleo (USO), fue ultimado por sicarios.

El asesinato de Camacho ocurrió cuando éste esperaba el autobús para ir al trabajo y los sicarios, que se movilizaban en una moto, le acertaron varios impactos de bala, que acabaron con su vida. Este crimen, advirtió la CUT, es la continuidad sistemática de una serie de atentados y amenazas contra dirigentes y trabajadores afiliados al sindicato y que se da en un contexto de conflictos colectivos que adelanta el gremio con la multinacional British Petroleum, ECOPETROL y TGI en los departamentos de Boyacá y Casanare y la anormalidad laboral determinada en petrolera estatal colombiana.

La CUT solicitó a la Fiscalía General de la Nación y a las autoridades competentes la investigación exhaustiva del asesinato de Camacho, a fin de determinar sus autores materiales e intelectuales.

A su vez, exigió al gobierno nacional y a ECOPETROL acatar a plenitud las medidas cautelares proferidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a favor de esta organización y que en consecuencia se den las garantías plenas para el libre ejercicio de la actividad sindical.

Comunicado de la CUT


La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia – CUT, lamenta el asesinato del compañero Nelson Camacho Gonzalez, Trabajador de Mantenimiento de la Refinería Ecopetrol y afiliado a la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo – USO.

Los hechos ocurrieron el día de hoy, jueves 17 de junio de 2010, aproximadamente a las 5:30 a.m., mientras Nelson esperaba el bus que lo llevaría a su sitio de trabajo; sicarios que se movilizaban en una moto le propinaron varios impactos de bala, los cuales acabaron con su vida.

Este luctuoso hecho es la continuidad sistemática de una serie de atentados y amenazas contra dirigentes y trabajadores afiliados al sindicato que se dan en el marco de conflictos colectivos que adelanta el sindicato con la Multinacional British Petroleum en Casanare, Ecopetrol-UT poliducto Andino y TGI en los departamentos de Boyacá y Casanare y la anormalidad laboral determinada en Ecopetrol.

En lo corrido del año 2010 van 31 homicidios contra la población sindicalizada en Colombia, siete de ellos contra dirigentes sindicales, además han ocurrido cuatro atentados, y 56 amenazas provenientes principalmente de grupos paramilitares.

Esta realidad contrasta con los mentirosos argumentos del gobierno y de los empresarios de Colombia en el seno de la reciente conferencia de la OIT, que condujo a que este organismo excluyera a Colombia de la lista negra de los 25 países que violan las libertades sindicales en el mundo.

Solicitamos a la Fiscalía General de la Nación y a las autoridades competentes la investigación exhaustiva de este execrable crimen que conduzca a determinar sus autores materiales e intelectuales.

Exigimos al gobierno nacional y a Ecopetrol S.A. el acatamiento a plenitud de las medidas cautelares proferidas por la Comisión Interamericana de derechos humanos (CIDH) a favor de esta organización y que en consecuencia se den las garantías plenas para el libre ejercicio de la actividad sindical.

Tarsicio Mora Godoy Domingo Tovar Arrieta (Presidente Secretario General )
Luis Alberto Vanegas Z. (Director Dpto. Derechos Humanos y Solidaridad)


Informe de Amnistía Internacional 2007 (Resumen)
Sindicalismo en Colombia. Homicidios, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte
En los últimos dos decenios, en Colombia han muerto por homicidio más de 2.000 sindicalistas y han sido sometidos a desaparición forzada más de 138. En más del 90 por ciento de los casos, los responsables no han sido puestos a disposición judicial. Aunque en los últimos años se ha reducido el número de homicidios de sindicalistas, Amnistía Internacional considera que la crisis de derechos humanos a que se enfrentan las personas que desarrollan actividades sindicales sigue siendo grave. Las autoridades colombianas han tomado algunas medidas para mejorar su seguridad; no obstante, es preciso emprender acciones más decisivas para garantizar que se respeta el derecho a la libertad sindical en la legislación y en la práctica.

A pesar de la supuesta desmovilización de los grupos paramilitares respaldados por el ejército, paramilitares aparentemente desmovilizados continúan matando y amenazando a sindicalistas. Las fuerzas de seguridad también han sido responsables directamente de homicidios de sindicalistas, así como de instigar procesos penales arbitrarios contra sindicalistas. Amnistía Internacional considera que sigue aplicándose una estrategia militar-paramilitar coordinada, que tiene por objeto menoscabar el trabajo de estas personas, tanto por medio de su eliminación física, como intentando desacreditar la legitimidad de las actividades sindicales. La guerrilla también ha sido responsable de homicidios de sindicalistas.

Amnistía Internacional considera que la comunidad internacional tiene una importante función que desempeñar en los esfuerzos por garantizar el derecho a la libertad sindical en Colombia. El hecho de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) decidiera en 2006 establecer una presencia permanente en Colombia a fin de mantener bajo observación el derecho a la libertad sindical constituye una excelente oportunidad para que la comunidad internacional vigile atentamente la crisis de derechos humanos a que se enfrentan las personas que desarrollan actividades sindicales y pida a las autoridades colombianas que tomen medidas decisivas para garantizar su seguridad.


Con Hambre no hay democracia
Alejandro Angulo Novoa, S. J.(*).


Me deja pensativo el escuchar a colegas que esperaban no sólo mayor votación verde, sino también menos votos del uribismo en las elecciones presidenciales del 30 de mayo de 2010.

Creyeron tal vez en las encuestas, en las que yo también creo, sin advertir acaso que en esta ocasión se trataba de una situación anómala. Parece que olvidaron los índices de popularidad del Presidente-candidato. Y olvidaron que del dicho al hecho hay mucho trecho y más con paramilitar en el techo. Ningún científico social que conozca algo de Colombia puede creer que las muestras nacionales de intención de voto puedan llegar a dar un resultado favorable a la ética de la legitimidad contra la costumbre secular del atajo moral y físico. Ahí hubo algo que todavía nos deben explicar los estadísticos y que vulgarmente podría llamarse “el problema de las muestras”, para no terminar pidiendo, como algunas gentes del “establecimiento”, mayor control a las firmas encuestadoras (reprime que algo queda).

Aunque me interesen las muestras, me interesa mucho más la realidad. Y esa está retratada a la perfección en las cifras. El país que votó, es decir, menos de la mitad de los que tenían derecho a votar, es 47% uribista, es decir, clientelista y ferviente partidario del atajo. Esto, desde luego, en todos los estratos sociales y en todos los campos del diario quehacer. Lo cual no quiere decir que la otra mitad no lo sea, sólo que no lo sabemos por estos datos. En cambio sí verificamos que la creencia en la legalidad es un fenómeno raro: tan sólo los poco más de 3 millones que votaron por Mockus, o, sea, menos de la quinta parte de los que votaron, creen que las palancas, el soborno, la extorsión, las amenazas, la indebida apropiación de lo ajeno, la evasión de impuestos, el falso testimonio, el fraude, la coacción y aun el homicidio, sean delitos. Si acaso son simples ‘pecadillos’ que acreditan a “los listos” y los diferencian de “los mensos”.

Sin embargo, no todo es un problema cultural. Dado que estas elecciones eran un resultado no deseado por el Gobierno de turno, éste se había preparado durante los ocho largos años de su régimen para esta eventualidad. Un ejemplo: en un lugar de Cundinamarca de cuyo nombre no quiero acordarme, un hidalgo uribista de los que manejan Familias en Acción y Familias Guardabosques advirtió a sus inscritos que la votación del domingo se realizaría en forma unánime por J. M. Santos, si querían seguir usufructuando eso que un incisivo columnista llamó “la mendicidad institucionalizada”. Con un solo inscrito que desacatara la consigna santista bastaría para que todas las familias salieran de la acción y los guardabosques salieran de sus bosques.
Este tipo de ‘artilugios políticos’ ha sido el nervio de la política colombiana desde 1810. Y este artilugio se llama el control del hambre y fue descubierto desde la antigüedad, cuando se llamaba esclavitud, pero se sigue usando ahora y se llama asistencia humanitaria. En ambos casos era y es el sustituto de un salario digno y en ambos casos era y es el contentillo que se arroja a los despojados por la guerra para que no mueran de hambre, pero que tampoco tengan fuerzas para protestar.

La ética y la legalidad son bienes intangibles y deseables. La desnutrición, la falta de techo y la imposibilidad de conseguir un empleo son males tangibles e insoportables. Evitar ese mal insoportable es una necesidad que prima sobre el anhelo de rectitud. Aquí está el secreto del poder. Cualquier informe de las Naciones Unidas, o, sin ir más lejos, del DANE, muestra que los niveles en los que se mantienen dichos males en nuestra patria, afectan a porciones enormes de la población colombiana: 7 millones de trabajadores informales son toda la población del distrito capital, de los cuales la mayoría no tienen más que desempleo disfrazado. De forma análoga, 3 millones de desempleados, son casi toda la población de Medellín en la tremenda situación del rebusque, en el cual todo vale, porque se trata de situaciones desesperadas.

Los analistas políticos deberían mirar más allá de los porcentajes electorales y de sus tinturas políticas, para poder comprender que la democracia es incompatible con el hambre. Las elecciones de los pueblos hambrientos, y Colombia es uno de ellos, no pueden ser un indicador de democracia (del pueblo, por el pueblo y para el pueblo). Por el contrario, esos ritos políticos entre nosotros sólo revelan las verdaderas dimensiones de la plutocracia (los que comen), de la aristocracia (los que mandan) y de la ‘indiosincracia’ (los que no cuentan). Esta última grada de la ciudadanía de papel es la explicación profunda del abstencionismo: si yo no cuento, tampoco voy a que me cuenten. Es una reacción natural, aunque sea miope. En el caso colombiano no sólo es miopía, también es desilusión, confirmada por el hecho de que cuando se atisba un modo distinto de enfocar la política, comprobado o no, los creyentes son tres millones entre cuarenta y cinco: siete de cada cien. Una catástrofe para los pesimistas y una esperanza para los optimistas. En cualquier caso, el camino verde tiene derecho a tantos años de ensayo y error para ganar unas elecciones, como los han tenido los clientelistas para montar su negocio.

(*)Alejandro Angulo Novoa S.J
es director del Banco de Datos del CINEP/PPP

(Fuentes:Prensa Latina, CUT, Amnistia Internacional y CINEP)

9.6.09

Perú:Matanza en la Amazonía

ACUSAN A LA POLICÍA DE ESCONDER LOS CADÁVERES DE 100 INDÍGENAS ASESINADOS EN BAGUA . LAS MOVILIZACIONES CONTRA LOS DECRETOS CONTINÚAN Y LA OPOSICIÓN PIDE LA INVESTIGACIÓN DE LAS MASACRES Y QUE SE LEVANTE EL TOQUE DE QUEDA


La ONG Amazon Watch, comprometida con los derechos de los pueblos indígenas, denuncia que la Policía peruana está haciendo desaparecer cadáveres de nativos, con el fin de minimizar el número de víctimas civiles en los violentos disturbios ocurridos el viernes en Bagua.

Según Gregor McLennan, enviado por Amazon Watch a Bagua, centro de las protestas, "numerosos testigos oculares" le han confirmado que fuerzas especiales de la Policía se deshacen de los cadáveres arrojándolos al río Marañón, incluso desde helicópteros, y en otros casos los queman para impedir su identificación. El Gobierno peruano lo niega. En su comunicado, Amazon Watch acusa además a la Policía de haber disparado indiscriminadamente a los indígenas desde un helicóptero, versión también negada por el Gobierno, que asegura que desde la aeronave solo se lanzaron gases lacrimógenos.
Elbert Bazán, jefe de la división médica en Utcubamba, encargada de proceder al levantamiento de cadáveres, dijo haber escuchado esos rumores y confirmó que su personal también ha participado en la búsqueda de cuerpos en los ríos, pero no ha encontrado ninguno.

Los enfrentamientos del pasado viernes dejaron un saldo de 24 policías muertos y según los primeros informes más de 30 nativos muertos, además de decenas de heridos, según la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep). También hubo numerosos detenidos, cuya localizaciò ahora es poco precisa.



A este respecto, Amnistía Internacional ha solicitado a las autoridades peruanas que hagan pública la información sobre las personas detenidas en dependencias policiales y militares, y a que garanticen el derecho de todos los arrestados a la vida, a la integridad física y a la defensa
Amnistía Internacional emitióun comunicado en el que muestra su "profunda preocupación" por la situación en la Amazonía peruana y recuerda que corresponde al Estado hacer "un uso proporcional de la fuerza". "El derecho a la vida, a la integridad física y a no ser objeto de tortura ni maltratos son derechos que deben ser respetados en todo momento por excepcionales que sean las circunstancias", afirmó Nuria García, investigadora para Perú de AI.

Denuncian la desaparición de 100 INDIGENAS
Dirigentes indígenas denunciaron este lunes la desaparición de 100 nativos durante la represión lanzada el viernes por el gobierno del presidente peruano, Alan García, que sigue hablando de influencia "extranjera" en las protestas.

Nérida Díaz, dirigente de la comunidad awajun, denunció hoy desde el centro parroquial de Bagua Grande la desaparición de 100 aborígenes.

El viceministro del Interior, Wilson Hernández, desmintió este lunes la existencia de fosas comunes y el hallazgo de otros 15 indígenas asesinados y dijo que las autoridades están buscando a los "supuestos" desaparecidos.

Aunque la Defensoría del Pueblo de Perú informa que recibió información sobre el hallazgo de entre 12 y 15 cadáveres en las cercanías de la localidad del Reposo, noreste del país cerca del lugar donde donde policías y militares se enfrentaron a los indígenas. La Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, informó que su representante en la región de Amazonas, Roberto Guevara, le entregó esa información, y que por ello fueron enviados a la zona cuatro fiscales y cinco médicos legistas.
La zona donde se denuncia que están los cadáveres, presumiblemente de indígenas, se localiza en un tramo entre las ciudades de Bagua Grande y Bagua Chica, en Amazonas,

El periodista Carlos Torres, de la radio La Voz de Bagua, relató el lunes que decenas de nativos deambulan por esa ciudad y otros puntos de la región a la búsqueda desesperada de sus familiares desaparecidos.
En las ciudades de Bagua Grande y de Bagua Chica, 900 kilómetros al noreste de Lima, las actividades cotidianas se reanudaron hoy, aunque en medio de un severo control policial y militar, y con los nativos temerosos de ser perseguidos.
Representantes de Bolivia, Chile y Venezuela condenaron la violencia y reclamaron investigaciones que lleven al castigo de los responsables de la matanza de indígenas.
El ex mandatario Alejando Toledo pidió a Alan García que identifique a los supuestos "extranjeros" que según dijo están "conspirando" contra el país, mientras diputados oficialistas apuntaron al presidente de Bolivia, Evo Morales, y al dirigente nacionalista Ollanta Humala.

Aidesep: “Este Gobierno ha manchado la sangre de nuestro Perú”

La vicepresidenta de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Daysie Zapata, responsabilizó al Gobierno de la masacre.

A su vez, Zapata reiteró que las movilizaciones continuarán hasta que el Congreso debata la derogatoria del decreto 1090, considerado inconstitucional por la Comisión de Constitución del Congreso de la República. La dirigente responsabilizó de las muertes en Bagua al presidente, Alan García, a la ministra de interior, Mercedes Cabanillas, y al presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén. También culpan al gobierno de Alan García por la masacre de Bagua organizaciones sociales e indígenas de todo el país.

Las organizaciones también acusan el gobierno y el presidente García de tratar de impedir que la información llegue normalmente a la población, tanto del Perú como en el exterior. Así, el corresponsal de la Coordinadora Nacional de Radio (CNR) en Bagua, Carlos Flores, informó que "hay intenciones de hacer desaparecer radio La Voz", que ya fue sacada del aire por la policía. La CNR, verdadera red de emisoras comunitarias, está jugando un papel primordial en esta y en otras crisis, al informar correctamente de cuanto ocurre desde los puntos más alejados y calientes, gracias a su excelente red de corresponsales. Además, no acepta las presiones del Gobierno y las fuerzas militares y policiales, que les acusan de
"instigar a la población" a cometer hechos violentos. Además, el Gobierno canceló ya la licencia de funcionamiento de otras dos emisoras en la zona de Amazonas.

La oposición pide investigar las muertes


Ante los sucesos ocurridos el último fin de semana en Bagua, capital de la provincia de Utcubamba, en el Departamento de Amazonas, partidos de oposición reiteraron la demanda de diversos sectores para que se conforme una comisión multipartidaria que investigue esos hechos.

A través de un pronunciamiento, Unión Por el Perú (UPP)solicitó que el Congreso instale un grupo de trabajo para determinarlas responsabilidades de las muertes de policías y civiles durantelos enfrentamientos en Bagua, Condorcanqui y Jaén.

El parlamentario José Vega (UPP) solicitó además que la Junta de Portavoces del Congreso convoque a una sesión extraordinaria paraderogar el Decreto Legislativo 1090. “A partir de ahí podemosbuscar un camino de salida al conflicto de la Amazonía”.

Vega exigió asimismo al gobierno el levantamiento del toque de queda, decretado desde el último viernes, así como la renuncia del gobierno de Simon.

De la misma opinión fue Yhony Lescano (AP), quien consideró prioritario convocar a una sesión extraordinaria para derogar el 1090, porque , le daría "tranquilidad a los pueblos".
Propuso asimismo que se retome la mesa de diálogo entre losamazónicos y el Ejecutivo, y que una comisión especial deparlamentarios baje a la zona de conflicto para conversar con la población porque hay una situación de zozobra. “Por ahí pasa lasolución más urgente”, dijo a la CNR.

Asimismo, Lescano Ancieta consideró que la decisión de llevar ala policía a intervenir una zona tan convulsionada fue“desafortunada”. “El asunto se pudo manejar de otra manera”. También consideró “absurda” la versión de que hubo injerencia extranjera. “No han podido manejar a los aymaras en Puno y van a manejar a los asháninkas que están en el otro extremo del país. Esas explicaciones no son coherentes”.

Apoyo a los indígenas peruanos desde los países vecinos


En Colombia, organismos defensores de derechos humanos, organizaciones e instituciones sociales se concentraron este lunes frente a la Embajada de Perú, en Bogotá con el objetivo de rechazar las masacres y respaldar la lucha indígena en defensa de la vida, de los derechos humanos, de la tierra y de la biodiversidad amazónica.

En México, la delegación de indígenas que participaron de la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala también da su apoyo a los peruanos a través de una carta, que se envia al presidente de Perú, Alan García. En el comunicado, organizaciones, grupos sociales y pueblos indígenas de México se muestran indignados por los últimos acontecimientos en Perú y exigen al gobierno que paren las agresiones contra los indígenas peruanos y la "cancelación de los acuerdos internacionales -como el TLC [Tratado de Libre Comercio]- que violentan la vida de los pueblos indígenas peruanos".

La organización Survival International pide a las empresas petroleras que suspendan las operaciones en la Amazonía peruana ya que el país "vive uno de los peores episodios de violencia política". En nota divulgada en el sitio web de la organización (http://www.survival.es/), el director de Survival, Stephen Corry, afirma que las protestas demuestran que los indígenas no están más dispuestos a tolerar las ilegalidades y violencias que se emplean en contra de las comunidades. "Las empresas petroleras que trabajan en Perú deberían suspender sus operaciones hasta que la calma se restablezca y los derechos territoriales de los indígenas sobre sus tierras ancestrales sean adecuadamente respetados: sólo entonces podrán negociar en términos de igualdad", comenta el director.
El próximo jueves (11), el Frente Nacional por la Vida y por la Soberanía realizará una marcha, en Lima, contra la masacre de los indígenas y por la derogación de los Decretos Legislativos que amenazan al medio ambiente y a los pueblos amazónicos del país. La marcha se inciará a las 14h, en la Plaza Dos de Mayo, desde donde se dirigirá hasta el Palacio de Gobierno.



(Fuentes:La República-Lima, EFE, ANSA-Latina, Agencia PÚLSAR, CNR y Adital)




(Fotos:IPS- Fedepaz)

2.6.09

España:Inmigración

LAS ASOCIACIONES DE TRABAJADORES
EXTRANJEROS DENUNCIAN PRESIONES XENÓFOBAS DE LAS AUTORIDADES, CONTROLES DE IDENTIDAD "MASIVOS, PROGRAMADOS Y SELECTIVOS, VEJACIONES, ABUSOS Y DETENCIONES DE 72 HORAS"


Me llamo María Luisa, soy de Ecuador. Era verano, las ocho de la mañana, iba por la calle y al llegar a la estación de Méndez Álvaro, me encuentro con un control policial. Me detienen y me llevan a la comisaría de Aluche por no tener papeles. El trato fue vejatorio. Me hicieron quitar la ropa y así, desnuda, me insultaron. Después de 24 horas, salí en libertad con una orden de expulsión”.

Éste es uno de los quince testimonios de ’sin papeles’ que denuncian constantes controles de identidad. En la madrileña Plaza de Lavapiés., tiene lugar la lectura de testimonios como éste, en un acto convocado por la Asociación de Sin Papeles de Madrid y la Red de Apoyo del Ferrocarril Clandestino bajo el lema ‘Porque la vida no es una cárcel. ¡Paremos los controles!'.


Las organizaciones denunciaron que en las calles de Madrid los inmigrantes están sometidos a controles policiales de identidad “masivos, programados y selectivos” para perseguir la posible comisión de una infracción administrativa. Por ello, han decidido solicitar a la Delegación del Gobierno en Madrid y a la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior una reunión para demandar “un compromiso público por parte de las autoridades competentes para acabar inmediatamente con esta situación”.

En un estudio elaborado por estas dos organizaciones sobre los controles de identidad realizados a inmigrantes, constatan 67 casos de asedio con trato vejatorio y testimonios de malos tratos, abusos y agresiones por parte de la Policía.

Marisa Pérez, de la Red de Apoyo del Ferrocarril Clandestino, hace hincapié en que, mientras que carecer de documentación es una infracción administrativa, “las medidas que se están utilizando para afrontarla son de tipo penal”, como “grandes despliegues policiales, cacheos, registros y detenciones de hasta 72 horas”.

Una situación que supone la vulneración de los derechos fundamentales de las personas. “Salir a la calle es un desafío. La Policía nos busca en los lugares a los que vamos para pagarnos la vida, regularizar nuestra situación o llamar a nuestras familias… A veces nos tratan con respeto. Otra veces, no. Nos aprietan las esposas, nos insultan y se burlan de nosotros, a algunos nos han golpeado”, manifestó en el acto de la Plaza de Lavapiés uno de los inmigrantes de la Asociación de Sin Papeles de Madrid.


Agresión racista a una familia ecuatoriana en Madrid


El Gobierno de Ecuador condena la agresión xenófoba que sufrió el pasado 24 de mayo una familia ecuatoriana en Madrid y pide que se sancione a los jóvenes atacantes. La Secretaría Nacional del Migrante (Senami) rechazó, "de manera terminante, los actos de xenofobia y violencia contra una familia ecuatoriana", en un barrio madrileño.
La Senami indica que se ha unido a la querella criminal que, por este caso, prevé presentar ante los tribunales la organización Movimiento contra la Intolerancia, y anunció que "seguirá de cerca el proceso, a fin de que la justicia española castigue con el rigor de la ley a los agresores".

La agresión tenía evidentes rasgos xenófobos y racistas”, precisó en su momento la embajada de Ecuador en España en un comunicado. El pasado 24 de mayo, Llumiquinga (de 46 años), su compañero Freddy Guijarro (41), cinco familiares fueron golpeados por un grupo de jóvenes en Ciudad de los Ángeles, un barrio de la periferia sur de Madrid. Los atacantes fueron detenidos por la policía.

La Defensoría del Pueblo de Ecuador pidió al Defensor del Pueblo de España, Enrique Mújica, que atienda este caso. A propósito, el viernes las dos defensorías firmaron un convenio de cooperación, mediante el cual se atenderá a ecuatorianos radicados España o españoles que viven en Ecuador.

Amnistía advierte sobre torturas y otras vulneraciones de los derechos humanos


Los esfuerzos de España en 2008 para controlar la inmigración, en colaboración con la Unión Europea y algunos países africanos, "pusieron en peligro los derechos" de los inmigrantes y solicitantes de asilo. Así lo subraya el de informe anual de Amnistía Internacional sobre el estado de los Derechos Humanos en el mundo.

En el documento, con datos relativos a 2008, la organización destaca que la tortura y malos tratos a manos de quienes deben "hacer cumplir la ley" continuaron "siendo frecuentes" en España, donde se mantiene, según denuncia AI, "la detención en régimen de incomunicación".

Amnistía Internacional equipara a España con Turquía, Kazajistán, Rusia, Ucrania y Uzbekistán en cuanto a la respuesta judicial que se da a las denuncias de tortura y malos tratos de detenidos para obtener confesiones.
AI critica que las denuncias de tortura no den lugar sistemáticamente a investigaciones independientes, que se sigan considerando estas denuncias como parte de una estrategia para desacreditar al Estado, que los casos judiciales avancen con lentitud y escasa diligencia, y que se impongan penas leves a los agentes a los que se declara culpables. "En países como Bosnia-Herzegovina, España, Grecia, Kazajistán, Rusia, Turquía, Ucrania y Uzbequistán, tales obstáculos no hacían sino perpetuar una cultura de impunidad", señala el informe.

La organización hace también referencia también a los obstáculos y dificultades con que se encuentran las víctimas de violencia machista para denunciar y conseguir protección, una situación que se agrava en el caso de las mujeres inmigrantes en situación irregular. De las 70 mujeres que murieron en 2008 en España a manos de su pareja o ex pareja, 34 eran extranjeras, según destaca AI.

España también figura en el informe de AI por la presión que se ejerce sobre países africanos para frenar la inmigración irregular. Asimismo, AI afirma que los acuerdos de readmisión firmados entre España y numerosos países del norte y oeste de África no incluían garantías adecuadas en materia de derechos humanos, a la hora de rechazar a solicitantes de asilo y devolverlos a países donde "corrían peligro de sufrir graves violaciones de derechos humanos".

La crisis expulsa a 35.000 inmigrantes con papeles hacia la economía sumergida


Según datos del Observatorio de Inmigración de la Universidad de Alicante, en 2008, un total de 35.000 trabajadores extranjeros perdieron en la Comunidad Valenciana su puesto de trabajo y, paralelamente, se vieron abocados a la economía sumergida para mantener sus ingresos. Castellón es la provincia donde el impacto es mayor al destruirse una cuarta parte del empleo desempeñado por los trabajadores extracomunitarios, en su mayoría en el sector de la construcción.

Esta situación de "irregularidad sobrevenida", como la define el experto Carlos Gómez Gil, ha derivado en un auténtico drama para un colectivo que ha perdido de un plumazo unos derechos que tardaron años en conquistar. Muchos de los que consiguieron normalizar su vida aquí temen salir de sus casas por temor a ser expulsados.

La crisis económica ha acelerado la destrucción de empleo sobre el conjunto de trabajadores, pero de forma muy particular sobre los inmigrantes. Ya en 2007, el desempleo entre la colonia extranjera comenzaba a ser preocupante, pero este fenómeno, subraya Gómez Gil, explotó en 2008 "de forma rápida y acelerada, al compás de la propia crisis". Gómez Gil, director del Observatorio de Inmigración de la Universidad de Alicante, alerta del impacto "devastador" que la crisis económica está teniendo sobre este colectivo. Para el experto, asistimos a la gestación de "una pobreza estructural".

El pasado año, según se desprende del informe Evolución y comportamiento del empleo de los inmigrantes en el año 2008, se disparó la pérdida de permisos de trabajo, con un indicador (un 29% menos) que duplica al registrado en España, con especial impacto en Castellón. Esta provincia, según el citado estudio, ha vivido una "auténtica" catástrofe laboral. Solo la agricultura ha permitido amortiguar "ligeramente" las elevadas pérdidas de afiliación de inmigrantes. No en vano, es el único régimen que experimenta incrementos significativos de afiliación en todas las provincias, tanto comunitarios como para los extracomunitarios. "Solo el campo consigue generar nuevos empleos entre los inmigrantes en 2008, pero en un número muy insuficiente para el volumen total de contratos que se pierden en el resto de los sectores económicos", arguye Gómez Gil. Y es que de cada cuatro empleos asegurados perdidos, se crea uno en el sector de la agricultura.

En términos absolutos, la mayor pérdida de permisos de trabajo de inmigrantes se concentra en Valencia con 17.095 menos, aunque proporcionalmente ha sido Castellón la más afectada. La pérdida de permisos de trabajo está, por tanto, vinculada al dato de afiliación. Así, el acusado descenso de asegurados extranjeros en la Comunidad Valenciana cobra dimensión cuando se atiende al dato nacional. La Comunidad Valenciana multiplica por cinco el indicador nacional de disminución de inmigrantes que cotizan a la Seguridad Social. La principal causa ha sido la disparatada destrucción de mano de obra en el sector de la construcción. El desempleo entre los trabajadores extranjeros en el sector de la construcción fue, en 2008, 17 puntos por encima de la media estatal.

La actual coyuntura de recesión tiene además otras múltiples derivadas, entre ellas un claro retroceso en las condiciones de trabajo. Se ha disparado la precariedad y eso propicia las situaciones de abusos, especialmente con la población más vulnerable, como es el colectivo extranjero. El experto señala que si las cifras son malas en el conjunto nacional, mucho peores son "las de esta comunidad con una histórica trayectoria de la economía sumergida. Cuando ya habíamos conseguido una sustancial reducción de inmigrantes sin papeles, se ha vuelto a invertir la situación".


(Fuentes: Europa Press,EFE, El Comercio-Quito, 20 Minutos-España y El País-Madrid)

26.2.09

Guatemala:Genocidio e impunidad

DIEZ AÑOS DESPUÉS DEL RECONOCIMIENTO OFICIAL DE LOS CRÍMENES, PERPETRADOS MAYORITARIAMENTE POR LAS FUERZAS ARMADAS, LOS HECHOS SIGUEN IMPUNES Y LOS AUTORES SIN RESPONDER ANTE LA JUSTICIA



El académico alemán Christian Tomuschat, aseguraba el martes que “falta voluntad política” para juzgar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos durante la guerra interna. El jurista dirigió la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), auspiciada por la ONU, que recogió datos sobre las atrocidades cometidas durante el conflicto armado en Guatemala, en su mayoría, un 93%, atribuidas a las fuerzas armadas.
"La Fiscalía no ha tomado nota de la información dada en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. Siento que no hay voluntad política para procesar a los responsables”, indicó Tomuschat.
El jurista recordó que el informe señaló casos de genocidio y aportó valiosos datos sobre los responsables de las violaciones a los derechos humanos en Guatemala entre 1960 y 1996.
Tomuschat lamentó la falta de voluntad política de la Fiscalía de Guatemala para avanzar con el procesamiento de los atropellos cometidos.

"Nosotros en el informe señalamos que en ciertos sitios fueron cometidos genocidios, por lo tanto es un deber de las autoridades de Guatemala perseguir a las presuntas personas culpables", afirmó Toumoschat quien subrayó el hecho de que hasta el momento ningún alto funcionario ha sido sentado en el banquillo de acusados, pese a que el documento proporcionó fechas y nombres de los autores del genocidio.
"Parece que actualmente hay progresos y nuevamente toca a la justicia del país afectado tomar las medidas y la justicia universal es una medida subsidiaria, que solamente entra en juego si en el país mismo no se toman las medidas que se impongan", agregó. Según el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, la guerra que padeció Guatemala dejó un saldo de 200.000 muertos, 45.000 desaparecidos, 50.000 viudas, más 150.000 refugiados y un millón de desplazados. El 93 por ciento de las masacres fueron perpetradas por el Ejército y otras fuerzas de seguridad del Estado.
Nadie ha sido condenado aun

Amnistía Internacional (AI) pidió este miércoles al Congreso de Guatemala que apruebe la ley para la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas Forzada e Involuntariamente.
Con dicha legislación se busca llevar ante la justicia a los responsables por decenas de miles de casos de homicidio y tortura perpetrados durante la guerra civil.
La organización de derechos humanos considera que la creación de la comisión es fundamental para poner en marcha las recomendaciones formuladas -hace exactamente diez años- por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico guatemalteca, creada por las Naciones Unidas.
"Creemos que este décimo aniversario es una excelente oportunidad para que el gobierno de Guatemala renueve su compromiso con los derechos humanos y creemos también que la sociedad civil guatemalteca está pronunciándose muy enérgicamente para que haga lo mismo", dice Sebastián Elgueta, investigador para Guatemala de AI.
Según la ONG, la comisión había concluido que el ejército y sus aliados fueron responsables de la inmensa mayoría de los abusos y que algunos de esos casos eran considerados genocidio.
Sin embargo hasta el momento nadie ha sido procesado por los crímenes.
"Eso ha creado un efecto de un estado de impunidad donde la norma es que los crímenes no se investiguen ni son llevados ante la justicia los responsables", añade Elgueta.
Desde la sede de la ONU en Nueva York, Carlos Castresana, director de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), aboga por la continuación de su labor ante la grave situación del país. "Parece que la tarea es ingente, que estamos ante situaciones de instituciones gravemente disfuncionales y que dos años es insuficiente. El diplomático señala que depende de las partes del contrato que le dio el mandato en Guatemala, el cual expirará en septiembre, el que se prolongue el período pues "pese a que las dificultades son enormes, puede hacerse. Y advierte que organizaciones criminales han logrado infiltrarse en el gobierno, la política, las empresas, los medios de comunicación y la sociedad civil.
Según la ONU, en el país centroamericano se registran más de 6.000 asesinatos anuales y que los casos impunes ascienden al 98%, uno de los más altos del mundo.

El Presidente Colom pidió perdón a la víctimas

Este miércoles , Día Nacional de Dignificación de las Víctimas de la guerra civil, se cumplió el décimo aniversario de la entrega del informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, que recoge las atrocidades del conflicto. El informe, auspiciado por la ONU, atribuye un 93% de las masacres cometidas durante la guerra al Ejército de Guatemala, un 3% a la ex guerrilla izquierdista y 4% a actores que no pudieron ser identificados. En los actos en Ciudad de Guatemala, el presidente guatemalteco pedía perdón a las víctimas. "Como presidente de la República, como jefe del Estado y como comandante en jefe del Ejército les pido perdón, porque fue el sistema. Cómo llegó tan lejos, no sé, cómo llegamos tan lejos como sociedad, no lo sé, pero llegamos lejísimo".
"Si genocidio es la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial, religioso o político, en Guatemala hubo genocidio, hubo etnocidio y hubo también la destrucción sistemática de líderes religiosos, políticos, sociales, universitarios, indígenas", dijo Colom. "Ojalá hoy, en este día de conmemoración de las víctimas iniciemos un esfuerzo de organización del país, para la unidad de Guatemala, para que el perdón sea producto de un verdadero amor y no solo de un compromiso", subrayó Colom.
Este mismo día, el Ejército entregó a la justicia sus archivos sobre planes contrainsurgentes entre 1978 y 1983, tal como lo demandaban entidades de derechos humanos, mientras miles de personas marcharon por las calles pidiendo justicia. Los documentos fueron entregados por el ministro de la Defensa, general Abraham Valenzuela. No hacía sino cumplir con bastante retraso por una orden judicial emitida hace más de cuatro años y retrasada por diferentes recursos de amparo contra los que falló en marzo pasado la Corte de Constitucionalidad (CC), máximo tribunal de Guatemala.
Según organizaciones de derechos humanos, en dichos archivos están las órdenes emitidas a las diferentes unidades militares por el alto mando del Ejército, para combatir a las guerrillas, que contemplaban también operaciones contra civiles.
Entre los militares señalados se encuentran los generales golpistas José Efraín Ríos Montt y Óscar Mejía Victores; así como Ángel Aníbal Guevara y Benedicto Lucas García.
Estos mismos militares son procesados ante la Audiencia Nacional de España, que desde diciembre de 1999 conoce un caso de genocidio, torturas y terrorismo de Estado, promovido por la Premio Nobel de la Paz 1992, la líder indígena Rigoberta Menchú.
La violencia impune continúa


El inicio del año fue muy violento en Guatemala según el Informe sobre la situación de los derechos humanos y actos de violencia durante el mes de enero de 2009, elaborado por el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM). El mes de enero fue considerado más violento que todos los meses de 2008, evidenciando un comienzo de año con impunidad. El GAM cree que la violencia debe ser combatida estructuralmente y no por medio de declaraciones de autoridades o de "publicidad".

Según el informe, durante los 12 últimos meses de 2008 la violencia aumentó, produciendo una media de 275 muertes por mes. Las muertes violentas en enero de 2009 subieron a 358, de las cuales 315 fueron de hombres, 39 de mujeres y 4 de niños. Este número sobrepasó el de diciembre de 2008 que fue de 349 personas, lo que corresponde a un aumento del 2% en enero de 2009.
El informe resalta además que los índices de criminalidad aumentaron considerablemente comparando los meses de enero de 2008 y 2009, revelando un incremento del 22%: "La característica común en los casos de los meses comparados, es la impunidad, que a pesar de ser conocidos públicamente por informes como el presente o por noticias dadas a conocer por los medios de comunicación, no se realizan las acciones de denuncia, investigación o inicio de procesos legales en contra de responsables".
Las personas heridas por causas violentas también representan un número mayor, con un 13% más que el mes de diciembre de 2008, totalizando 148 personas, caracterizando el mes de enero de 2009 como el más violento en relación con personas heridas durante los 12 meses anteriores.
"La mala distribución de efectivos de la Policía Nacional Civil continúa siendo un problema para la seguridad ciudadana, además de que no hay suficiente personal para cubrir todo el país, reconocemos que hay agentes honestos, trabajadores y responsables, sin embargo, muchos son ineficientes, o se presume que están involucrados en actos de corrupción, lo cual ha constituido el declive de la confianza de los y las guatemaltecas en este servicio en particular", denuncia el informe del GAM.
En lo que concierne a la seguridad del país, el GAM propone que el Congreso Nacional apruebe urgentemente el paquete de leyes en materia de seguridad. Recomienda que la Policía Nacional Civil expulse a los agentes involucrados en actos de violencia o que falten al deber de defender a los ciudadanos, así como a aquellos ligados a procesos penales.
Sobre la justicia, la impunidad y la corrupción, el Grupo pide que la población guatemalteca se comprometa a denunciar cualquier acto de corrupción que tuviere conocimiento. Sugiere además que los funcionarios públicos que se encuentren involucrados en actos de corrupción o permitiendo que los casos queden en la impunidad, no solamente sean despedidos sino que también sean sometidos a persecución penal.
(Fuentes: Agencia PÚLSAR, BBC-Mundo, ElInformador.com, EFE, AFP y Adital)

4.4.08

Brasil: Violencia en Río

LA POLICÍA VUELVE A PERPETRAR UNA MATANZA EN LAS FAVELAS DE RÍO Y, BAJO LA EXCUSA DE QUE COMBATE EL CRIMEN, ABATE A SIMPLES POBLADORES. LA POBLACIÓN CONSIDERA TAN PELIGROSOS A LOS AGENTES COMO A LOS NARCOS

Diez supuestos delincuentes brasileños murieron en "enfrentamientos" que se prolongaron varias horas en dos favelas del oeste de Rio de Janeiro, según informes de la policía. Los datos de los habitantes de las favelas y los hospitales son once muertos.
Gilberto Ribeiro, jefe de la Policía Civil de Rio de Janeiro, informó en una conferencia de prensa que diez personas fallecieron durante los "enfrentamientos" ocurridos en las favelas Vila Alianza y Coreia. Según portavoces oficiales del Hospital Albert Schweitzer,al que fueron trasladadas las víctimas, hubo once muertos y no diez, como reportó la policía. La policía también detuvo a siete "sospechosos", pero uno de ellos recuperó la libertad pocas horas después.

Dos helicópteros con tiradores dieron apoyo a los 150 hombres de los departamentos de Combate a las Drogas, Represión de Armas y Explosivos y de Homicidos que llegaron a las 6 de la mañana, hora local, a las dos comunidades, donde permanecieron hasta las 13.30.
"Fue una operación planeada, tenemos el deber de combatir a los criminales y vamos a cumplir nuestra función" afirmó el secretario de Seguridad Pública del Estado de Rio , José Mariano Beltrame. En otro operativo, con 300 policías, realizado en esa misma región de Rio de Janeiro en setiembre de 2007, la policía mató a 12 personas, incluido un niño de 4 años. También en esa ocasión dijo que se trataba de delincuentes.

En Junio, los policías mataron a 19 habitantes, 16 ejecutados inermes


Los comandos de elite brasileños ejecutaron a 16 personas desarmadas en junio de 2007 en una de las mayores favelas de Río de Janeiro. Esa fue la conclusión a la que llegó la Secretaría Especial de Derechos Humanos, que depende del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La investigación se basó en el operativo más sangriento y uno de los más grandes que se realizó en la ciudad carioca el pasado año. Cerca de 1400 policías invadieron con ametralladoras, tanques y helicópteros el Complejo de Alemán para allanar los supuestos centros de operaciones de los narcotraficantes. El resultado fueron 19 muertos y una lluvia de denuncias de ONG y desde el mismo Congreso carioca sobre violaciones a los derechos humanos.
El megaoperativo del Complejo de Alemán se convirtió con el tiempo en el icono de la política de represión del gobernador Sergio Cabral en las favelas. A los pocos días de la invasión, que duró apenas 24 horas, la Orden de Abogados de Brasil (OAB) aseguró que había recibido varias denuncias sobre presuntas ejecuciones policiales en la favela carioca.
Según familiares y vecinos de las víctimas, los supuestos narcotraficantes no eran tales y, además, habían sido asesinadas a sangre fría cuando estaban indefensas. Meses después, una investigación de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de Río confirmó estas versiones y concluyó que al menos diez de los 19 muertos habían sido ejecutados por la policía.
La investigación de la comisión legislativa se basaba en pericias realizadas por el Instituto Médico Legal de la ciudad, las mismas que luego fueron utilizadas por la Secretaría Especial de Derechos Humanos. Según esos estudios, varias de las víctimas más jóvenes murieron por disparos en la espalda o la nuca. Uno de ellos, incluso, fue acribillado.
Pablo Alves da Silva, de 15 años, recibió nueve balas, dos en la cabeza, una en el cuello, una en el tórax, otra en el brazo derecho y cuatro en la espalda.
Las denuncias y los cuestionamientos llevaron a que el gobierno de Río, muy a su pesar suspendiera los ataques provisionalmente. Sin embargo, el 30 de julio la policía reactivó sus operativos, aprovechando los Juegos Panamericanos y el miedo que existía en el exterior ante eventuales ataques a la villa deportiva. Desde esa fecha hasta la actualidad, más de cien personas –siempre supuestos narcotraficantes, según la versión oficial– murieron a manos de policías en las favelas y sus alrededores.
En una de las últimas ofensivas, a finales de octubre, cientos de policías ingresaron con tanques y helicópteros en la favela de la Coréia. El operativo terminó con 12 personas muertas, una de ellas, un niño de cuatro años que quedó atrapado en el fuego cruzado. Sólo unos días después, millones de brasileños se horrorizaron al ver en la pantalla de Globo cómo un helicóptero policial perseguía disparando a dos jóvenes que corrían por los pasillos de la favela, escapando de los agentes de elite.
El gobernador de Río, Cabral, cuestionó el sensacionalismo de los medios y ratificó su apoyo a los operativos en las favelas.

La Policía de Río eliminó 694 personas en el primer semestre de 2007


El Instituto de Seguridad Pública del Estado de Río de Janeiro informó que la policía de esa ciudad mató a 694 personas en el primer semestre del 2007.Esto representa un 33,5 por ciento más de víctimas en operativos policiales que en el mismo período del año anterior. Con un mes más, el número de muertos se eleva a 845.Estas cifras marcan que el primer semestre de ese año es el que registró mayor cantidad de muertes a manos de la policía de Río de Janeiro desde el 2000.

Amnistía Internacional consideró que la Policía de esta ciudad brasileña es una de las más violentas del mundo. Y señala que esta fuerza tradicionalmente trata de justificar los asesinatos de civiles, al señalarlos como integrantes de bandas de traficantes que se resisten a ser detenidos.
Mientras que el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, aseguraba que la fuerza policial cuenta con su apoyo para actuar de esa forma
En un informe de Amnistía alertó que más de 1.000 personas murieron en presuntos enfrentamientos con la policía en 2006, apenas en las dos mayores ciudades del país (807 en Río de Janeiro y 528 en Sao Paulo), en situaciones que "parecían indicar" en muchos casos uso excesivo de la fuerza o ejecuciones extrajudiciales. Las cifras, además, no incluyen las muertes provocadas por las "milicias", como son conocidos los grupos paramilitares creados en los últimos años por policías y ex uniformados para disputar el control de las favelas con los narcotraficantes.

El elevado número de muertes de civiles por la policía se conoció en medio de la polémica provocada en todo el país por la película "Tropa de élite", que relata los bastidores de un grupo de operaciones especiales de la policía que recurre a la tortura y a las ejecuciones extrajudiciales para combatir el crimen en Río. El filme, con escenas de tortura que llegan a ser aplaudidas en las exhibiciones, ha dividido a los que lo consideran una apología a la violencia y los que lo interpretan como una demostración del nivel de degradación al que ha llegado la policía en la ciudad.
(Fuentes:ANSA-Latina, BBC-Mundo y Pepitorias)

31.3.08

Colombia:Ejecuciones extrajudiciales

EL EJÉRCITO ASESINA HABITUALMENTE CAMPESINOS Y VISTE LOS CADÁVERES DE GUERRILLEROS. EN LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS LOS 'FALSOS POSITIVOS' DETECTADOS SON AL MENOS MIL

Miles de campesinos colombianos han sido asesinados por el Ejército para hacerlos pasar por guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según lo publicado por el diario Washington Post en un informe enviado por su corresponsal en Bogotá.
Cerca de un millar de campesinos fueron asesinados por los militares colombianos en los últimos cinco años, reveló el Washington Post, que cita informes de grupos de derechos humanos y testimonios de familias de las víctimas.
En el informe, los testimonios de familias campesinas o de bajos recursos afirmaron que vieron en fotos los cadáveres de sus familiares desaparecidos vestidos con la indumentaria de camuflaje que porta la guerrilla.
Según varias organizaciones humanitarias citadas por el diario, desde mediados de 2002 hasta mediados de 2007, unos 955 civiles han sido asesinados y clasificados como guerrilleros caídos en combate.
Estas cifras suponen un incremento del 65 por ciento sobre las cifras registradas en los cinco años anteriores.
Este incremento coincide con la ofensiva que inició el Gobierno del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, hace seis años contra la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y que ha sido financiada en parte por los Estados Unidos.
El diario señaló que el aumento de la presión que sufren los militares colombianos para acabar con la guerrilla ha provocado un aumento en la muerte de campesinos pobres, a los que hacen pasar como guerrilleros.
El diario también destacó el gran incremento en la dotación de las fuerzas armadas colombianas, que han crecido hasta alcanzar los 270.000 miembros, la segunda más grande de América Latina.
"Antes lo veíamos (estos asesinatos) como algo aislado, como si se tratara de una patrulla militar que ha perdido el control, pero ahora vemos que es algo sistemático", declaró al diario norteamericano Bayron Gongora, de la organización Libertad Judicial, que representa en Medellín a familiares de 110 asesinados en estas circunstancias.
El diario narró que el ejercito suele abrir investigaciones sobre estos asesinatos, pero cuando se convierte en un caso criminal, pasa a los juzgados ordinarios.
Pero las organizaciones de derechos humanos denunciaron que cuando los casos llegan a los juzgados, las pruebas son manipuladas, y en muchas ocasiones los jueces sufren presiones de los militares para dictaminar a su favor.


El gobierno colombiano lo niega casi todo

El presidente Álvaro Uribe Vélez se ha defendido a sí mismo de las acusaciones y afirma que estas son parte de una campaña internacional diseñada para desacreditar las fuerzas armadas.
Sin embargo, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reconoce muertes de civiles y ha tomado una serie de pasos que incluyen nuevas normas de combate, asignación de inspectores a las unidades de combate para aconsejar a los comandantes en el uso de la fuerza y mejorar el entrenamiento en derechos humanos de los soldados, dice el Post.
El ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguín Sardi, acusó a organizaciones no gubernamentales (ONG) de mentir al diario The Washington Post. "De eso siempre se ha hablado. Cuando muere un guerrillero salen a decir que se trataba de un santo barón, que era un trabajador o un campesino pero en realidad son historias repetitivas", manifestó el ministro a Caracol Radio.El ministro Holguín se refirió a casos de muertos en el departamento colombiano de Córdoba y aseguró que las víctimas son parte de los enfrentamientos de narcotraficantes que se disputan el control de una zona de cultivos ilícitos
El diario norteamericano asegura que "bajo la presión de los comandantes militares para registrar muertes en combate, el Ejército ha estado asesinando cada vez más en años recientes a pobres campesinos y haciéndolos pasar por guerrilleros muertos en combate", según grupos de derechos humanos y organismos de control de Colombia.

"Bajo la presión de los comandantes militares para registrar muertes en combate, el Ejército ha estado asesinando cada vez más en años recientes a pobres campesinos y haciéndolos pasar por guerrilleros muertos en combate, aseguran grupos de derechos humanos y organismos de control de Colombia", escribe el Washington Post.
Esta táctica habría desencadenado un feroz debate dentro del Ministerio de Defensa colombiano entre los generales tradicionales que están a favor de una agresiva campaña que se centre en el recuento de cuerpos y los reformistas que dicen que el Ejército necesita desarrollar otros criterios para medir el éxito en el campo de batalla, según afirma el artículo.
"Los asesinatos, llevados a cabo por unidades bajo las órdenes de comandantes regionales, siempre han sido un problema en el oscuro conflicto que ya cumple 44 años", agrega el Washington Post.
Pero con la reciente desmovilización de miles de combatientes paramilitares, muchos de los cuales operaban en escuadrones de la muerte para eliminar rebeldes, los asesinatos de civiles a manos del Ejército han crecido marcadamente desde el 2004, de acuerdo con grupos de derechos humanos, investigadores de las Naciones Unidas y la agencias del mismo Gobierno, citados por el periódico.
El aumento ha venido durante el proceso de fortalecimiento militar que han visto duplicar hasta en 270.000 efectivos su pie de fuerza durante los últimos seis años, lo que lo ha convertido en el segundo más grande América Latina.
"Hay variados recuentos del número de ejecuciones extrajudiciales, como son llamadas las muertes de civiles. Pero un informe de una coalición de 187 grupos de humanitarios dijo que 955 civiles fueron matados entre mediados del 2002 y el 2007 y clasificados como guerrilleros caídos en combate, un 60 por ciento más que los cinco años anteriores, cuando 577 fueron reportados como muertos por las tropas", publica el diario.

La tendencia -según el Post- ha provocado la preocupación entre algunos miembros del Congreso de Estados Unidos. El senador Patrick J. Leathy (demócrata), que preside el subcomité del senado de apropiaciones para operaciones en el extranjero, dijo que está reteniendo 23 millones de dólares en ayuda militar hasta que vea progresos en la lucha contra la impunidad y la violencia patrocinada por el Estado.
"Hemos tenido en seis años 5.000 millones de dólares para ayuda. La mitad de ella ha ido a los militares colombianos, y encontramos que el ejército está matando más civiles, no menos. Por todas las cuentas, todos los conteos independientes, encontramos que los civiles son tomados, ejecutados y vestidos con uniformes de forma tal que pueden reclamar los cuerpos como guerrilleros muertos", dijo al Post.
La oficina del Fiscal General dijo que más de 200 miembros de las Fuerzas Armadas han sido detenidos mientras los fiscales investigan su participación en los asesinatos de civiles, con 13 condenados el año pasado.
"He dicho esto claramente: el soldado que comete un crimen llega a ser un criminal, y debe ser tratado como tal", dijo Santos, ministro de Defensa.
Santos también ha dicho, en discursos y directivas, que las fuerzas antiguerrilla deberían estar más enfocadas en generar deserciones que en acumular muertos en combate, el método tradicional de medir el éxito. "He dicho a todos mis soldados y policías que prefiero una guerrilla desmovilizada, o capturada, que a una guerrilla muerta", dijo Santos al Post.
Pero no opinan igual los generales: "
¿Cuál es resultado de las ofensivas? Combate. Si hay combate, hay muertos en combate", dice el comandante general de las Fuerzas Armadas, Mario Montoya, en una entrevista citada por el Post.
Militares igual que paramilitares

Los grupos de derechos humanos -según el Washington Post- ven una tendencia perturbadora, diciendo que las tácticas usadas por algunas unidades militares son similares a aquellas utilizadas por escuadrones de la muerte para aterrorizar civiles. Un alto investigador de las Naciones Unidas dijo que algunas unidades militares portan 'kits' que incluyen granadas y pistolas que pueden ser plantadas cerca de los cuerpos.
"El método de matar gente percibida como colaboradores de la guerrilla es todavía vista como legítima por muchos miembros del ejército", dice Lisa Haugaard, directora de Latin America Working Group, una coalición de grupos humanitarios con sede en Washington.
Después de entrevistar a un número de familiares de víctimas, determinó que en muchos de los casos soldados "parecían estar en misiones, no accidentalmente deteniendo y matando gente".


Los campesinos pobres, principales víctimas del terrorismo de estado

El vendedor ambulante Israel Rodríguez salió a pescar el mes pasado y nunca volvió. Dos días después, su familia encontró su cuerpo enterrado, envuelto en una bolsa de plástico, y clasificado por el ejército colombiano como un guerrillero muerto en combate.
Activistas de derechos humanos dicen que la muerte del 17 de febrero es parte de un mortífero fenómeno llamado "falsos positivos" en el que las fuerzas armadas asesinan a civiles, normalmente campesinos o jóvenes desempleados y los clasifican como guerrilleros de izquierda.

Un macabro aspecto de un aumento general de las ‘ejecuciones extrajudiciales’ cometidas por las fuerzas armadas, los ‘falsos positivos’ son el resultado de la intensa presión de parte de Estados Unidos para que Colombia muestre progresos contra los insurgentes de izquierda, dicen los activistas.
La hermana de Rodríguez, Adelaida, dice que Israel había servido tres años en el ejército y no era guerrillero ni simpatizaba con la guerrilla. "Nunca le hizo ningún problema a nadie", dice, agregando que creía que el ejército mató a su hermano para "ganar puntos".

Adelaida Rodríguez dice que pese a las iniciativas del gobierno, ella y su familia no querían insistir en que se investigara su homicidio. Refiriéndose a su hermano, dice: "Si hacemos ruido, terminaremos como él".
Estos asesinatos han sembrado el terror aquí en el departamento central de Meta. El año pasado, este departamento tuvo el récord en Colombia en casos documentados de ejecuciones extrajudiciales, con 287 civiles asesinados por los militares, de acuerdo a la Comisión Colombiana de Juristas, un grupo de defensa de los derechos humanos. Eso es un diez por ciento de aumento con respecto al año anterior.
Aunque no hay cifras oficiales -ni independientes- de los ‘falsos positivos’, activistas de derechos humanos dicen que creen que esos incidentes están aumentando, junto con un aumento general de los asesinatos cometidos por militares, basándose en informaciones proporcionadas por las familias de las víctimas y el análisis de las circunstancias que rodean los casos individuales.
"Es probable, porque se repite el mismo esquema una y otra vez en los casos que estoy revisando", dice John Lindsay-Poland, de Fellowship of Reconciliation, de Nueva York. "Víctimas vistas por última vez con ropas civiles, son encontradas más tarde muertas y vestidas con uniformes de camuflaje y presentadas como bajas de la guerrilla".
Los asesinatos han aumentado en los últimos años junto con un énfasis en las bajas mortales de rebeldes como el principal indicador del éxito militar, dicen grupos de derechos humanos. Incluso funcionarios colombianos reconocen que los soldados y sus comandantes han estado prometiendo dinero y ascensos para aumentar el número de víctimas de sus unidades.
Desde que asumiera el presidente Álvaro Uribe en 2002, las fuerzas armadas han producido impresionantes resultados en la recuperación de territorios controlados por grupos rebeldes y mejorado la situación de seguridad, animadas por los miles de millones de dólares en ayuda militar norteamericana bajo el Plan Colombia, el programa que combate el tráfico de drogas y el terrorismo.
Pero al mismo tiempo el historial de las fuerzas armadas en cuanto al respeto a los derechos humanos ha empeorado, dice una coalición de grupos colombianos y organizaciones internacionales de derechos humanos.
Y nuevas investigaciones de dos grupos pacifistas norteamericanos sobre los asesinatos plantea serias interrogantes sobre si Estados Unidos está haciendo lo suficiente, legalmente, para prohibir el financiamiento norteamericano de unidades militares colombianas que han sido acusadas de homicidios y otras violaciones a los derechos humanos.
Amnistía Internacional de Estados Unidos y la Fellowship of Reconciliation han descubierto que el gobierno norteamericano "autorizó" o aprobó la ayuda militar a al menos once unidades militares colombianas el año pasado pese a "acusaciones verosímiles de asesinatos, desapariciones y colaboración con las fuerzas paramilitares ilegales", dijo Renata Rendon, de Amnistía Internacional de Estados Unidos, este mes en Washington.
"Lo que está pasando es escandaloso. El gobierno norteamericano debe cerciorarse de que no está entregando ayuda a unidades renegadas", dijo Rendon.
Aunque no respondió específicamente a ninguna de las acusaciones, un funcionario de la embajada norteamericana en Bogotá dijo este mes que los asesinatos de civiles cometidos por las fuerzas armadas colombianas eran "un problema grave, una preocupación grave".

Para abordar el tema de la impunidad, el fiscal general de Colombia formó el año pasado equipos de investigación especial en los departamentos de Meta y Antioquia, que tenían las cifras más altas de abusos cometidos por los militares. En noviembre, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos envió una directriz a los comandantes militares ordenando importantes cambios, incluyendo otorgar a las cortes civiles más jurisdicción para la investigación de ese tipo de incidentes.

Pero los asesinatos aun siembran el terror aquí en el estado de Meta. Ramiro Orjuela Aguilar, un abogado bogotano de derechos humanos que representa a veinte familias de posibles víctimas de ‘falsos positivos’ en Meta, responsabiliza de muchos de los asesinatos al hecho de que los militares utilizan los datos de informantes pagados o guerrilleros desmovilizados. "Tienen un incentivo para denunciar a gente acusándolas de ser rebeldes debido a que son pagados independientemente de si la información es correcta", dijo Orjuela.
Varias de las víctimas en Meta el año pasado eran jóvenes que vivían en Granada y alrededores, el centro de una región agrícola-ganadera que ha sido ferozmente disputada en los últimos años por las guerrillas , las fuerzas armadas y los paramilitares. Es también la sede de la Brigada Móvil 12, una unidad que según Orjuela está implicada en muchos de los asesinatos.
Orjuela dice que el ejército está implementando una ‘limpieza social’ en Meta, la sede de cuatro de las cinco municipalidades que componen la llamada zona neutral ocupada por las guerrillas colombianas entre 1998 y 2002. Los asesinatos y desplazamientos masivos de los habitantes aquí son intentos de privar de simpatizantes a las guerrillas, dice Orjuela. "Están tratando de quitar el agua a los peces", añade.

Orjuela dice que los casos de ‘falsos positivos’ disminuyeron después de que el ejército colombiano emitiera en noviembre una directriz a todos los comandantes ordenando que oficiales y tropas debían recordar que las mediciones normales de éxito son los desmovilizaciones y la captura de guerrilleros, y sólo después el número de víctimas. Pero dijo que últimamente había observado un aumento, mencionando el asesinato de Rodríguez.

Las ONGs exigen a Uribe que frene los asesinatos

Las recientes declaraciones de un asesor cercano al Presidente de Colombia Álvaro Uribe contribuyeron a crear “un clima de intolerancia política que fomenta la violencia” poco antes de desatarse una ola de asesinatos, ataques y amenazas contra sindicalistas y activistas de derechos humanos, afirma un grupo de 22 organizaciones internacionales de derechos humanos en una carta enviada a Uribe.
Cuatro sindicalistas colombianos –algunos de los cuales participaron en una marcha el 6 de marzo en contra de violaciones de derechos humanos por parte del estado y de grupos paramilitares– fueron asesinados entre el 4 y el 11 de marzo. Miembros de organizaciones de derechos humanos han sido objeto en las últimas semanas de ataques físicos, hostigamientos, ingresos forzados a oficinas y robos de documentos.
Más de dos docenas de organizaciones y personas han recibido amenazas de muerte firmadas por supuestos grupos paramilitares operando en la capital, Bogotá. Poco antes de los ataques, el asesor presidencial José Obdulio Gaviria hizo una serie de declaraciones difundidas por radio a nivel nacional, vinculando al reconocido representante de víctimas, Iván Cepeda, y a otros organizadores de la marcha del 6 de marzo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El 11 de febrero, un día después de las primeras declaraciones de José Obdulio Gaviria, las supuestamente desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) divulgaron una declaración haciendo eco a las imputaciones de Gaviria. “Comentarios sin fundamentos como éste dañan profundamente a la democracia y a los derechos humanos en Colombia, y ponen a todos aquellos contra quienes están dirigidos en peligro directo de ser víctimas de violencia”, señaló la coalición de ONGs en la carta dirigida al Presidente Uribe. “Estas declaraciones estigmatizan el trabajo legítimo de miles de defensores de los derechos humanos, sindicalistas y víctimas, y pueden tener un efecto paralizante sobre el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión y la libertad de asociación”. La coalición de ONGs instó al Presidente Uribe a:
Repudiar públicamente las declaraciones de Gaviria y otros que han vinculado a los organizadores de la marcha con las guerrillas;
Rechazar la reciente ola de ataques y reafirmar el apoyo de su gobierno a la protección del trabajo legítimo de los sindicalistas y defensores de derechos humanos;
Garantizar una investigación pronta e imparcial de cada uno de los ataques recientes, juzgar a los responsables, y emprender acciones decisivas para desmantelar los grupos paramilitares y romper sus vínculos con funcionarios gubernamentales.

La carta, de la cual se envió también una copia al gobierno de Estados Unidos, señalaba que “esta serie de amenazas y ataques pone directamente en duda la efectividad del proceso de desmovilización de los paramilitares”. Precisamente en estos días el gobierno Bush presiona al Congreso estadounidense para que ratifique el Tratado de Libre Comercio con Colombia. “En el debate sobre el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos, el Presidente Uribe ha sostenido en reiteradas ocasiones que él protege los derechos de los trabajadores”, dicen las ONGs. “Pero que el Presidente Uribe haya permitido que su asesor presidencial continúe con sus acusaciones, incluso mientras sindicalistas y defensores de humanos son asesinados y amenazados, sugiere una verdadera desconexión entre el discurso de Uribe y sus acciones”.
La carta está firmada por Human Rights First, Human Rights Watch, Amnistía Internacional EEUU, Refugees International, Lutheran World Relief, Mercy Corps, Robert F. Kennedy Memorial Center for Human Rights o el Colombia Human Rights Committee, entre otras organizaciones.
Colombia es el buque insignia de la intervención norteamericana en Sudamérica
Por Javier Sáenz Munilla (*)

Un insigne y esforzado sacerdote colombiano, destacado defensor de los derechos humanos, de visita reciente a Madrid, decía que si algo bueno había tenido la agresión militar de Colombia al Ecuador, es que había sacado a la superficie todo lo cuanto ocurría por debajo. El episodio que acabó con las vidas de los miembros de una Comisión de la guerrilla de las FARC, encabezada por Raúl Reyes y, de paso, de varios universitarios mexicanos y de un civil ecuatoriano que nada tenían que ver en el conflicto, además de poner en un brete el inestable equilibrio de la región Andina, ha dejado al descubierto, como apuntaba el sacerdote, que el llamado Plan Colombia –hoy rebautizado como Plan Patriota- no se limita al territorio estrictamente colombiano. Que el conflicto, cuya existencia misma tanto niega el presidente Álvaro Uribe, además de existir, es un polvorín que puede hacer estallar, como mínimo, todo el Norte de Sudamérica. Que los Estados Unidos, por mucho que estén bien enfrascados en sus guerras particulares de Iraq y Afganistán, no se olvidan ni un segundo de sus intereses en el traspatio del patio trasero y que no están dispuestos a que nadie, ni desde París ni, mucho menos, desde Quito o Caracas, ose plantear en él propuestas que no cuenten con el marchamo imperial.

La agresión militar lanzada desde Colombia contra el territorio ecuatoriano es, en primer lugar, una advertencia a Ecuador. Una advertencia, claro está, de los Estados Unidos, directamente relacionada con la decisión del presidente ecuatoriano Raf
ael Correa de sacar a las tropas norteamericanas de la base aéreo naval de Manta, vital para el control por Washington de la región Andina. Correa dijo al poco de llegar al poder, que el contrato de Manta, que caduca en 2009, no se va a renovar. Y no lo dijo en vano, ni para hacer un quiebro y forzar mejores condiciones en una hipotética negociación. Lo dijo para reafirmar un punto importante de su programa electoral y de la coalición que le llevó hasta la Presidencia, en la que se incluye al arraigado movimiento nacional contra las bases. Y la desaparición de las bases extranjeras está, también, en la Constitución que elabora la Asamblea Constituyente.

Lógicamente la llamada Operación Fénix, el ataque en el que fue asesinado Raúl Reyes, no se preparó en un santiamén, como pretendió colar el mentiroso Uribe en su primera explicación pública. Pudieron acelerarse sus movimientos, pero el Plan, para meter aviones y helicópteros en el Ecuador, después de lanzar un misil a 1.800 metros y en un punto determinado del lado ecuatoriano de la frontera o para hacerlo en cualquier otro punto, era parte de la planificada intervención en la región que, con la excusa de Reyes o con otra cualquiera, diseñan y actualizan de forma permanente los estrategas estadounidenses. Desde la base de Manta, en territorio ecuatoriano o desde Tres Esquinas, en el Caquetá colombiano, y seguramente desde el propio Bogotá. No en vano, Colombia se ha convertido en el buque insignia de la intervención norteamericana en Sudamérica, gracias al vasallaje al que se somete con gusto el presidente Uribe, al frente del histórico proyecto paramilitar al que nunca ha renunciado la gran burguesía de Colombia. De hecho, además, ese proyecto paramilitar, que sigue campando a sus anchas en el territorio colombiano –no sin planes expansionistas allende las fronteras- necesita como la tierra a la lluvia, de la aquiescencia y el apoyo de los gringos.

No parece, pues, una casualidad que el almirante Joseph Nimmich, director de la Fuerza de Tarea Conjunta del Comando Sur de los Estados Unidos, se trasladara a Colombia para reunirse en Bogotá el 28 de febrero, el mismo día que iba a comenzar la Operación Fénix, con el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos y con el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares de Colombia, almirante David René Moreno.

Con su golpe, ejecutado en apariencia por tropas colombianas, aunque planificado por el Pentágono y sus “contratistas” sobre el terreno -Dyncorp & CIA, entre otros-, Washington y el pequeño Uribe han querido también zanjar, de un plumazo, el camino iniciado por las FARC e impulsado por Hugo Chávez, hacia la búsqueda de una salida negociada del conflicto, esta vez con implicación internacional. En este proyecto se estaban ya alineando en el ámbito latinoamericano, además de Ecuador y Venezuela, sustancialmente Brasil y la Argentina. Y en Europa, Francia y Suiza, en razón de su papel mediador por el Acuerdo Humanitario. La Francia de Sarkozy –en busca de la libertad para Ingrid Betancourt- utilizaba ya a sus diplomáticos de forma muy activa. Así vimos cómo tres enviados franceses en la zona, que iban a entrevistarse con Raúl Reyes el mismo día de su asesinato en el campamento bombardeado, suspendieron la cita al ser avisados por el Gobierno de Bogotá del peligro que corrían. Y París parecía dispuesto a estudiar y plantear en la Unión Europea la petición de Chávez para que se considerara a los grupos guerrilleros colombianos como ‘parte beligerante’ en el conflicto y no ‘grupos terroristas’. Era el primer paso para dar un reconocimiento internacional al conflicto y, a partir de ahí, plantear su humanización, mediante la exigencia de la aplicación de los Acuerdos de Ginebra, para acabar instalando una mesa negociadora con veeduría internacional. Estados Unidos –ya se sabía- no estaba dispuesto a consentir esa ‘intromisión’ en su patio y –ya hemos visto- lo dijo de la forma más clara y contundente; como suele hacerlo.

En este sentido, es de entender que Insulza, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), saltara como un resorte para decir que no veía factible la propuesta de Correa para que una fuerza multinacional vigilara la frontera común entre Colombia y Ecuador. Eso Washington no lo va a consentir nunca.

Washington utiliza, ahora de forma casi pública, el conflicto de Colombia, para defender su poder hegemónico en la Región Andina, que ve peligrar, en primer lugar con la consolidación del proyecto bolivariano en Venezuela y con los gobiernos de Evo Morales en Bolivia y de Rafael Correa en Ecuador. Así es que, el ataque contra el campamento fariano es un atisbo de ‘Guerra Preventiva’, una advertencia a todos esos gobiernos. Y la declaración de Bush de que está con Uribe, una proclama guerrerista en
toda regla, con el aderezo ultra que el tejano no quiere ni sabe evitar, al añadir que los suramericanos tienen que optar entre estar ‘con el terrorismo y la demagogia’, o sea con Chávez y las FARC o ‘con la libertad’, representada al parecer por Álvaro Uribe.

Aunque, tras la visita a la zona del ataque de la comisión de la OEA y la aparente firma de la paz escenificada por los presidentes en Santo Domingo y por los cancilleres en Washington pueda inducir a creerlo, la fase de guerra abierta iniciada con la agresión contra Ecuador y el asesinato de Reyes y sus compañeros no ha sido clausurada. El ‘poderoso amo del Norte’ sigue en sus trece y no va a parar.

En su reciente gira la Secretaria de Estado Condoleezza Rice trató de ganarse al presidente Lula da Silva para que aceptara una ‘flexibilización de fronteras’ a fin de que se pueda ‘combatir a la guerilla más allá de los límites territoriales colombianos’. Se lo planteó a Lula, que lo rechazó y sondeó también a Michelle Bachelet, la presidenta de Chile, porque Estados Unidos quería que la OEA aprobara tal exabrupto jurídico, que anularía el artículo 21 de la Carta de la organización, uno de sus principios básicos, para dar carácter legal a las agresiones que, como en Ecuador, está dispuesto a seguir cometiendo quizás, en una próxima ocasión, contra Venezuela.

(*)Este artículo se publica en el número de abril de Mundo Obrero

(Fuentes: EFE-El Universal-Caracas, El Tiempo-Bogotá, Los Ángeles Times, y HRW-Human Rights Watch)

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