4.7.13

Colombia: Crímenes militares

POR QUÉ EJÉRCITO Y POLICÍA REPRIMEN A SANGRE Y FUEGO LAS LUCHAS CAMPESINAS EN EL CATATUMBO. ¿SERÁ PORQUE SE TRATA DE UN TERRITORIO DE GRAN VALOR GEOESTRATÉGICO?


26.6.13

Colombia: Cuatro muertos en la represión de la huelga campesina del Catatumbo

MIENTRAS EL GOBIERNO NEGOCIA LA PAZ EN CUBA, EL EJÉRCITO Y LA POLICÍA SIGUEN ASESINANDO CAMPESINOS 

La Policía y el Ejército colombiano asesinó a dos campesinos e hirió al menos a 13 este martes durante la represión de una marcha campesina que se dirigía hacia el municipio de Ocaña. departamento de Norte de Santander, para exiigirle al gobierno del Presidente Juan Manuel Santos que atendiera las necesidades de los campesinos de la zona del Catatumbo.

 Con ellos son ya cuatro
los muertos registrados desde que el 10 de junio comenzó el paro campesino en la región.


   Según César Jerez, un de los portavoces campesinos, la masacre se produjo en el lugar conocido como "La Y", una intersección de carreteras en la salida de Ocaña hacia la costa Atlántica y los municipios vecinos de Convención y Teorama. Los huelguistas habían bloqueado la carretera. Los disparos contra los manifestantes salieron desde la posición que mantenían entre 500 y 1000 unidades del Ejército y de la Esmad (Ecuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía). "No eran disparos al aire sino en contra de la población”, denuncian los campesinos.
Uno de los líderes del movimiento campesino, Jhony Orril, detalló que los efectivos de la fuerza pública arremetieron contra ellos sin compasión, por lo que repudió el hecho. “Este gobierno no quiere la paz, ellos quieren la represión, repudiamos y responsabilizamos a la cúpula militar y al gobierno del presidente Juan Manuel Santos” dijo.

Contra la erradicación de cultivos ilícitos

El sábado la protesta se cobró las dos primeras víctimas mortales en una refriega con la fuerza pública en el mismo sector, cuando un grupo de campesinos trataba de tomar el control del aeropuerto de Ocaña, que queda en la misma vía.

   Los campesinos comenzaron hace 15 días la movilización para reclamar que se suspenda la erradicación de cultivos ilícitos y se implanten proyectos productivos, así como la creación de una zona de reserva campesina y el respeto a los Derechos Humanos en la región del Catatumbo.

La protesta congrega unos 16.000 manifestantes de la zona, de los cuales 11.000 se han congregado en Ocaña, la segunda ciudad del departamento de Norte de Santander, y 5.000 en Tibú, una importante zona petrolera, según los propios campesinos.

Tras conocerse esta nueva víctima mortal, la ONG Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo emitió un comunicado en el que exige al Gobierno "que no siga asesinando al campesinado del Catatumbo".

"Responsabilizamos al presidente Juan Manuel Santos por estos hechos y le exhortamos a que de la orden inmediata de cese al fuego", agrega el comunicado.

Por otro lado, representantes de los campesinos recibieron este miércoles en Tibú, uno de los focos de la protesta, a la comisión enviada por el Gobierno nacional para negociar con manifestantes e integrada además por autoridades del Norte de Santander.


Los representantes del Gobierno pidieron a los manifestantes que para iniciar una negociación se mitigue la situación alimentaria en la zona, que tras dos semanas de protesta sufre problemas de abastecimiento. 

Militarización de la zona

 Los campesinos del municipio de Ocaña denuncian la militarización de la zona como parte de la política represiva emprendida por el Gobierno de Santos. Los habitantes de la zona informan sobre la presencia de varios aviones que transportaron aproximadamente a 200 efectivos castrenses del escuadrón antidisturbios, que arribaron acompañados de la Policía Nacional para reprimir las protestas que llevan a cabo -desde el pasado 11 de junio- agricultores que han salido a la calle a pronunciarse por el abandono estatal.

  Mientras tanto, un comunicado de la Federación Internacional de Derechos Humanos y el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, difundido este lunes por la Agencia Prensa Rural, condenó la represión de la fuerza pública y exigió el cese inmediato de las hostilidades.
“Expresamos nuestra preocupación por la judicialización de los manifestantes detenidos, que refleja la criminalización de la protesta social en Colombia”, apunta el texto.

Bogotá apoya protestas campesinas

   
Mientras tanto, frente a la sede del Ministerio de Agricultura en Bogotá,  se concentraron unas 100 personas para apoyar las protestas de los campesinos del Catatumbo , quienes llevan aproximadamente quince días esperando que el Gobierno los atienda.
La intención es lograr un impacto político y hacer un llamado de atención de las autoridades, según indicaron los portavoces de la Asociación Campesina del Catatumbo, quienes portaban pancartas con lemas como “El Catatumbo resiste y persiste”, “Sí a las Zonas de Reserva Campesina (ZRC)” y “Por la vida, la dignidad, la tenencia de la tierra y la permanencia en el terreno”.



COMUNICADO DE LA MARCHA PATRIÓTICA DE ANTIOQUIA
Ante la arremetida del régimen de Santos contra los campesinos del Catatumbo

Marcha Patriótica Antioquia manifiesta su más enérgico rechazo a la represión militar que lleva a cabo el gobierno de la “prosperidad democrática” que dice querer la paz, pero que en los hechos hace la guerra frontal contra el pueblo. Hasta hoy tras 13 días de legítima protesta campesina las balas, granadas y ataques del régimen policial han causado dos muertos, ocho heridos con balas de fusil, más de una decena de heridos y cerca de treinta detenidos.
Los campesinos del Catatumbo, Norte de Santander y los municipios de Hacarí, Convención, Teorama, El Tarra, San Calixto, El Carmen y Tibú, organizados en la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT) llevan a cabo una justa protesta demandando el cumplimiento de acuerdos incumplidos por el gobierno.
El pliego de 10 puntos que reclaman al Estado incluye que se decrete la Zona de Reserva del Catatumbo, en el Marco del cumplimiento de las obligaciones legales que tiene el INCODER; la suspensión de la erradicación forzosa de los cultivos de coca a cambio de un programa de sustitución gradual de cultivos de uso ilícito;  subsidio durante dos años a las familias afectadas por la erradicación y fumigación de los cultivos de coca; la suspensión de los planes minero energéticos que se quiere adelantar en la región; suspender la política del plan de consolidación en la ZRC del Catatumbo que solo trae represión y desplazamiento para los campesinos; la conformación de una comisión de verificación que aborde las violaciones a los derechos humanos y los graves ataques con armas de fuego y abusos policiales contra los manifestantes; el respeto y garantías a la vida, la dignidad e integridad de los manifestantes; hospital, universidad, suministro de gas, agua potable, electricidad y vías para Tibú y los municipios aledaños, etc.
Marcha Patriótica Antioquia expresa igualmente la más franca y sentida solidaridad con el campesinado del Catatumbo que protesta justamente por sus derechos y reivindicaciones y hace una llamado a todos y todas las integrantes de Marcha a difundir y denunciar ampliamente el brutal atropello a que son sometidos los campesinos de Norte de Santander, y sus municipios.
Igualmente respaldamos íntegramente el pliego de diez puntos que exigen con justa protesta al gobierno que dice querer la paz pero responde con la guerra.
Comité de Impulso de Marcha Patriótica Antioquia
Medellín, 24 de junio del 2013

(Fuentes: EFE, LibreRed, Agencia Prensa Rural y Marcha Patriótica)

25.6.13

Brasil: Protestas populares

LOS BRASILEÑOS SE REBELAN PARA LOGRAR UN REPARTO MÁS JUSTO DE LA RIQUEZA: MÁS ESCUELAS Y HOSPITALES, MEJORES TRANSPORTES Y MENOS SUPER-ESTADIOS





Un rayo iluminó el paisaje social y político brasileño, que había permanecido calmo una década hasta el pasado lunes 17. La velocidad con que se expandió la protesta social, iniciada por jóvenes autoconvocados por las redes sociales bajo el nombre de Movimiento  Pase Libre (MPL) sacudió al gobierno, al conjunto de las clases rectoras y a los medios de comunicación tradicionales, entretenidos con la copa de las Confederaciones de fútbol en curso y encandilados hasta ese día con los próximos fastos de la Copa Mundial de fútbol y de las Olimpíadas. Cientos de miles de manifestantes en las calles de las principales ciudades del país cambiaron la agenda política y social y abrieron nuevos debates.  Más rápido en reflejos que varios de sus intelectuales orgánicos, el gobierno federal y los gobiernos locales dieron marcha atrás con el aumento de las tarifas del  transporte, el detonante de la crisis. La presidenta Dilma reconoció la justicia de la protesta callejera en materia transporte, salud, educación y seguridad.  El gobernador de Río Grande do Sul, Tarso Genro, que siempre fue una referencia de la izquierda del PT, advirtió sobre la importancia de la siempre aplazada reforma política e insistió en la perentoria necesidad de más democracia y transparencia en la gestión. En la misma línea,  Raul Pont (miembro del Consejo Editorial deSinPermiso) aseguró que el MPL  es  un movimiento "saludable, ciudadano,  que ha logrado movilizar con éxito a la población y cuyas victorias benefician a toda la sociedad".  Los obreros metalúrgicos organizados del ABC,  particularmente los de la región Este de San Pablo, se sumaron a las movilizaciones, al mismo tiempo que sus dirigentes se reunían con Lula  para discutir la coyuntura y el futuro de la acción sindical en Brasil. Como ocurre en la naturaleza, en los aluviones políticos también las aguas bajan turbias. Grupos de la ultraderecha aprovechan el río revuelto para ver qué pueden sacar de allí: sin embargo, poner el ojo en ellos  –como hacen os sectores menos inteligentes del oficialismo— es obnubilarse con el dedo que señala a la luna. La derogación del aumento del transporte, un triunfo incontestable del movimiento, estimula nuevas marchas a favor de ulteriores reivindicaciones y exigencias populares: salud, educación, seguridad, violencia policial, infraestructura pública básica, etc. Según la última encuesta de Datafolha, el 65 por ciento de los paulistas que participaron en las protestas dijeron que las mismas traían más beneficios que perjuicios. Ofrecemos aquí cuatro artículos que dan cuenta de las movilizaciones, de sus causas y de las opciones que se le plantean a la izquierda y a los movimientos sociales brasileños. 

Una noche de aquellas

Por Gilberto Maringoni (*)
São Paulo.– La noche de este lunes (17) tiene todo lo necesario para entrar en la historia.  Tal vez en los próximos días tengamos más claridad de lo que está sucediendo en el país. No es frecuente que las multitudes irrumpan en el centro de la escena política con exuberancia y bronca.  No se ha visto nada parecido desde las marchas por las Directas Ya, en 1984.
Pero si la campaña que culminó en abril de aquel año conoció un crecimiento iniciado seis meses antes, con una pequeña protesta en la Plaza Charles Miller de san Pablo, la protesta actual comenzó hace menos de dos semanas.
Explosión popular
Hasta el martes 11, las movilizaciones reunían a pocos miles de jóvenes en Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Curitiba, Salvador, Maceió y Porto Alegre. La consiga era clara: contra el aumento de las tarifas. Los actos fueron castigados violentamente por truculentas acciones de la policía.
 Sólo después de la represión paulista del jueves 13, hubo la expectativa de que algo mayor podría suceder. Y este lunes superó todas las expectativas.
 Ahora hay un movimiento nacional, todavía sin una dirección clara, que suma repercusiones hasta en las colonias de  brasileños en el extranjero.
 El móvil inmediato de la lucha sería el aumento en las tarifas del transporte público en algunas ciudades. Pero no en todas. En Brasilia, por ejemplo, un lugar de formidables movilizaciones no es ese el motivo.
 Si analizamos la situación empíricamente, vamos a ver que no hay ningún indicador objetivo que consiga captar el descontento que se manifiesta.
Encuestas de opinión y Economía
Los sondeos de opinión que evalúan una pérdida de popularidad del gobierno federal, de hacen diez días, no demuestran nada excepcional. Aunque importante, la caída de ocho puntos deja  a la presidenta con niveles de aceptación muy altos. 
El retroceso en la tasa de empleo no es tan fuerte  hasta el punto de prender una luz amarilla en el gobierno. En el campo de la macroeconomía, hay nubes cargadas en el horizonte, que se traducen en la tendencia a un PIB mediocre al finalizar el año. Pero el consumo sigue en alza y no hay, aparentemente, una percepción generalizada de que estamos al borde de una crisis.
 Lo que retrocedió fueron las expectativas. Sin embargo, sería demasiado subjetivismo afirmar que cientos de miles de personas salen a las calles y se enfrentan con las fuerzas de seguridad en virtud de las expectativas sombrías para el mediano plazo.
Límites del Lulismo
Hay  un descontento creciente con las obras de la Copa (Mundial de Fútbol) que ganó visibilidad con el inicio de la Copa Confederaciones. Obras faraónicas, que pronto serán elefantes blancos como el estadio Mané Garrincha, generan malestar. Esto se da  especialmente  cuando son comparadas con las deficiencias en los servicios públicos como el transporte, salud, educación y asistencia social (por cierto, una de las más creativas pancartas vistas en  la manifestación de São Paulo era: "¿Su su hijo enfermó?" "Llévelo para el Estadio").
Es posible que el descontento con la mala calidad de los servicios públicos tenga un peso relevante en la furia popular. Y tal vez estemos viendo los límites del Lulismo.
 Hay una pista en una de las campañas de publicidad montadas por los marquetineros de Fernando Haddad. Uno de los anuncios de campaña decía algo más o menos así: "con Lula,  tienes TV, coche, casa, heladera y electrodomésticos. De la puerta para adentro de la casa la vida cambió. De la puerta para afuera todavía no cambió".
Servicios de mala calidad
De "la puerta para afuera" se refiere a los servicios públicos colapsados, horas perdidas en transportes caros y de pésima calidad, escuelas públicas carecientes de materiales y docentes  y las debilidades de la salud pública, sin dejar de mencionar un creciente clima de inseguridad pública en las ciudades.
O sea, el Lulismo – como ha sido analizado por André Singer – aumentó la capacidad de consumo de los sectores que estaban prácticamente al margen del mercado, pero no amplió significativamente el acceso a derechos básicos de ciudadanía.
Si fuera eso, el momento es ideal para quien desea el cambio social.  Existe legitimidad para transformaciones más profundas de las que han sido realizadas en los últimos años, como la recuperación del valor del salario mínimo, elevar el nivel de empleo y políticas sociales focalizadas. Pueda ser que la expresión popular abra el espacio para una real distribución de la renta.
Marco en disputa
Pero las movilizaciones están en disputa. El programa de la derecha se resume en decir que las movilizaciones tienen como causa la corrupción del gobierno de Dilma, como apunta la increíble revista Veja, en la portada de esta semana.
Los diversos grupos "movimientistas" y anarquistas que protestan contra la presencia de los partidos políticos en las concentraciones y apuntan toda la energía hacia la derogación de los aumentos o por una  tarifa cero. Pero son reacios a cualquier tentativa de organización del formidable impulso cívico desatado en los últimos días.
Brasil mejoró en varios aspectos en los últimos diez años, pero la naturaleza continúa siendo devastada, el caos se apodera de las ciudades, la reforma agraria no marcha, los grandes medios de comunicación se asociaron al gobierno federal, el sector financiero sigue exigiendo radicalización en la ortodoxia económica y la gestión de Dilma afirma su fe privatista.
El hecho es que el movimiento despertó energías que ni los propios organizadores imaginaban que existían.
Declaración al mundo
De hecho,  la  presidenta dio muestras de perplejidad y la opción preferencial por lo obvio con la bombástica revelación que hizo al mundo la noche del lunes: "las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia. Es característico de los jóvenes manifestarse".
 En  San Pablo, Fernando Haddad se comportó como un político de horizontes limitados. Optó por fingir estar muerto el día de las manifestaciones.  
Geraldo Alckmin, responsable por la truculencia policial, realizó  un movimiento audaz y retiró el patrullaje de las calles. Dejó la tropa de choque acuartelada y dejó la ciudad casi literalmente en manos de los manifestantes. Todo podía ocurrir, inclusive nada. Fue esto lo que ocurrió. No hay ninguna noticia de depredación o acto de vandalismo de cierta monta esa noche, en São Paulo.  En eso, actuaron  de manera diferente gobernadores como Sergio Cabral,  Agnelo Queiroz y Tarso Genro, que pusieron las tropas en la calle.
Los acontecimientos de este segundo lunes cambiaron la coyuntura. En los próximos meses, las multitudes, según todos los indicios,  serán los actores centrales de la escena política. Pero no está claro que este volcán popular dirigirá sus energías.
(*)Gilberto Maringoni, periodista colaborador habitual de Carta Maior
(Fuente: Carta Maior 18-06-2013)

El fin del letargo
Por Ricardo Antunes (*)

Nuestro país estuvo al frente de las luchas políticas y sociales en la década de 1980, consiguiendo retardar la implantación del neoliberalismo en Brasil haciendo que la llamada "década perdida" fuera, para los movimientos sociales y políticos populares, su exacto revés.
En esos años, floreció un fuerte sindicalismo de oposición. Las huelgas caminaron en sentido inverso a las tendencias regresivas presentes en el mundo occidental. Nacieron  numerosos movimientos sociales. Se amplió la oposición a la dictadura militar. Se diseñó una Asamblea Nacional Constituyente y vivimos, en 1989, un proceso electoral que dividió Brasil en dos proyectos distintos.
La década siguiente fue avasalladora: neoliberalismo, reestructuración productiva, financierización, desregulación, privatización y desmonte. Cuando ocurrió la victoria política de 2002, con la elección de Lula, el escenario era profundamente distinto de los años 1980. Como la historia está llena de sorpresas, marchas y contramarchas, la elección de 2012 terminó por convertirse en la victoria de la derrota.
Oscilando entre gran continuidad con el gobierno de FHC y poco cambio, pero ninguno con sustancia, el primer mandato de Lula terminó de modo desolador, lo que lo obligó a hacer cambios de ruta, siempre con mucha moderación y ninguna confrontación. Bolsa Familia y altísimas ganancias bancarias; aumento del salario mínimo y enriquecimiento creciente en la cumbre; nada de reforma agraria y mucho incentivo para el agro-negocio.
Nuestro hombre duplicado renació de las cenizas en el segundo mandato. Terminó el gobierno en alza: al mismo tiempo en que construyo su sucesor, desorganizó la casi totalidad del movimiento opositor. Era difícil oponerse al  ex  líder metalúrgico, cuya densidad fuera sólidamente construida en los años 1970-1980.
Quien se acuerda  de su situación en 2005, atascado en el "mensalâo" /1/, y del que se recuerda al fin de su mandato, en 2010, sabía que estaba frente a una variante  de las más destacadas de político.  Si  Dilma, su criatura política – una especia de gestora de hierro – supo vencer en las elecciones, podemos aquí, en este mismo espacio, recordar que algo mayor le faltaba: la densidad social, que a Lula le sobraba.
 Con paciencia, espíritu crítico y mucha persistencia, los movimientos populares habrían de superar ese difícil ciclo. Terminarían por percibir que, más allá del crecimiento económico, del mito faccioso de la "nueva clase media", hay una realidad profundamente crítica en todas las esferas cotidianas de los asalariados. En la salud pública vilipendiada, en la enseñanza pública depauperada, en la vida absurda de las ciudades, abarrotadas de automóviles por los incentivos anti-ecológicos del gobierno del PT. En la violencia que no para de crecer y en los transportes públicos, relativamente más caros (y precarios) del mundo.  En la Copa "blanqueada", sin negros y pobres, en los estadios que enriquecen constructoras y que, en el caso del Engenhâo /2/  se está desmoronando; en los asalariados que se endeudan en el consumo y ven sus salarios evaporarse;  en el foso colosal existente entre las representaciones políticas tradicionales y el clamor de las calles. En la brutalidad d ele Policía Militar de Alckmin y Haddad. Eso ayuda a comprender por qué el movimiento por el pase libre encuentra tanta acogida en la población. Estamos sólo comenzando.
1: así llamado el escándalo que estalló en 2004 en el gobierno de Lula, por el que fueron procesados colaboradores del gobierno de Lula y parlamentarios de la oposición.
2: como se conoce popularmente el Estadio Olímpico Joao Havelange, en Río de Janeiro.
(*)Ricardo Antunes, profesor titular de Sociología en la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP) y autor de Riqueza y Miseria del Trabajo en el Brasil.
(Fuente: Folha de São Paulo.  20/06/2013)

Echar cuentas

Por Cristovam Buarque(*)

Hace ocho años la población de Brasil se dedica a la construcción de estadios para la realización de la Copa. No se puede esperar diferente en un país que ya fue llamado una "patria del fútbol".  La población del Distrito Federal, por ejemplo, todavía no tiene equipos que atraigan a los aficionados, pero está deslumbrada con un estadio monumental para 71 mil espectadores a un costo superior a los R$ 1,6 mil millones. Sin embargo, pocos, han hecho las cuentas de lo que significa este costo.
La obra costó  800 Reales para cada uno de los brasilienses. Considerando sólo los adultos, el costo aumentaría a unos  3.000 Reales para cada persona. Si se considera el dinero que dejó de ir a los 208 mil residentes más necesitados, con ingresos de hasta un salario mínimo mensual, el costo fue de aproximadamente 8.000 Reales más o menos un año de trabajo de cada uno de ellos. Si cada brasiliense supiese que este valor salió de su bolsillo y conociese sus usos alternativos, la euforia con el estadio no sería tan grande.
Con los recursos gastados en el estadio sería posible financiar la formación de 6.800 ingenieros de excelencia, desde el primer grado de primaria en súper escuelas de calidad internacional, al costo  de  9.000 Reales por alumno al año, pagando  9.500 Reales por mes para cada maestro, hasta el final del curso en ingeniería de excelencia, en cursos universitarios de excelencia iguales a los del Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA). Este número es mayor que la suma de todos los ingenieros que se han formado ya en el ITA en sus 64 años de funcionamiento. Además de eso, la formación sería pública, igual para los hijos de los más pobres y de los más ricos que tengan vocación y persistencia.
Si consideramos que cada uno de estos profesionales contribuiría al desarrollo del país y generaría un ingreso igual o superior al salario, tomando a los efectos de la simulación de la cantidad de R$ 20.000 por mes, la cantidad generada a lo largo de más de 35 años de trabajo, daría lugar a ingresos de aproximadamente R$ 63,6 mil millones. Algo equivalente a 40 estadios similares al nuevo Mané Garrincha  del Distrito Federal. Más importante aún es que esos profesionales servirían como base para el desarrollo científico y tecnológico que Brasil  tanto necesita.
Si tenemos en cuenta el costo de todos los 12 estadios de la Copa del mundo, actualmente presupuestados en R$ 7,2 mil millones, y que seguramente será mayor, formaríamos unos 30.400 científicos y tecnólogos de la más alta calidad. Por más beneficios que traiga la Copa del Mundo, no hay duda que invertir en Ciencia y Tecnología sería un mejor uso del dinero para la construcción del futuro del país. Algunos dicen que aproximadamente unos 4 mil trabajadores recibirán sus salarios por tener empleos generados directamente por la obra en el D.F., sin embargo ellos podrían ganar lo  mismo construyendo hospitales y escuelas. Podemos decir también que los Estadios van a permitir actividades deportivas y culturales, pero esto ya sería posible con pequeñas mejoras en los actuales.
Brasil tiene muchos problemas, pero uno de los más graves es no hacer cuentas.
(*)Cristovam Buarque, ex ministro de Educación, senador y profesor de la UnB.
(Fuente: SinPermiso, 18-06-2013 )


Protestas

Por Henrique Carneiro(*)

Una revolución es cuando el pueblo invade el escenario en que se decide su propio destino y comienza a ser protagonista principal por medio de acciones de masas.
Brasil nunca tuvo una revolución. Todas las transiciones en este país, desde la Independencia hasta la proclamación de la República fueron acuerdos entre las elites con poquísima o ninguna participación del pueblo.
Los movimientos que adoptaron el nombre de "revolución" fueron también acciones de sectores de la burguesía y de los militares. Como en 1930 y 1964.
Nunca el pueblo derrocó un gobierno de forma revolucionaria en el Brasil. El Fuera Collor  fue un movimiento controlado por el sistema político que consiguió que el pueblo soportara al vice de Collor, Itamar.
Nunca el sistema político brasileño fue realmente cuestionado por un proceso revolucionario. El ascenso del PT al poder fue el resultado de una enorme ola huelguística que, después de la elección de Lula, fue anestesiada por la expectativa del nuevo gobierno. 
El PT con dos mandatos de Lula y un medio mandato de Dilma consiguió ocultar la reprimida insatisfacción social por medio de una combinación entre asistencialismo social a los más pobres y alianza con la gran burguesía tradicional, que nunca ganó tanto.
La frustración con las promesas de cambio del PT son el motor de la explosión social actual.
El sistema de transporte es una faceta de las carencias estructurales del país que no fueron cambiadas, pero el desencadenante real del 17 de junio reside en otro legado de la dictadura que continúa presente: ¡el sistema policial militar!
¡El gran grito del 17 de junio fue contra la represión de la PM a las manifestaciones de masa!
Estos dos motivos son causas populares y democráticas. Derogación del aumento y contra la represión de la PM.
Ante esta situación, ahora la gran pregunta es: ¿A dónde vamos?
La derogación de los aumentos de las tarifas, a esta altura, me parece inevitable. Los gobiernos van a tener que entregar 20 centavos para no perder los mandatos.  Pero ¿después de eso?
La gran cuestión para el movimiento es cómo construir un programa de exigencias además de la derogación del aumento y cómo constituir una forma orgánica de articulación popular… ¿Cuál va a ser el foro popular para ese movimiento?
En relación al contenido programático del movimiento, es obvio que él no se reduce solamente al tema del transporte colectivo. El impacto del terremoto político es tan grande que los medios tratan de reorientarse hacia una tentativa de despolitizar el movimiento, apoyándose en un justo sentimiento de repudio al sistema político en su conjunto, como "el que se vayan todos" de la Argentina, para apuntar a que el movimiento es contra los partidos en general, especialmente los de la extrema izquierda.
El mayor horror de la burguesía es que el movimiento se incline hacia la adhesión a propuestas revolucionarias socialistas. Para eso, los medios se lanzan desesperadamente a la demonización de la izquierda revolucionaria y a la tentativa de jugar con el espíritu anarquista de los jóvenes contra cualquier organización de izquierda. ¡Vístanse sólo de blanco y solamente canten el himno nacional y prohíban las banderas rojas de los partidos radicales, es la letanía de una prensa que vio por primera vez en la historia el cerco a la red Globo por la multitud furiosa!
El Movimiento Pase Libre (MPL), en la participación de la Roda Viva, sostuvo una posición correcta de mantenerse intransigente en la reivindicación de la derogación del aumento, que, obviamente, no puede ser negociada.
Pero en la perspectiva estratégica faltaron dos cosas:
La primera es no cuestionar la existencia de la propiedad privada de gran transporte público.  En lugar de acentuar la necesidad de la estatización, recuperar la Compañía Municipal de Transporte Colectivo en San Pablo, continúan hablando de cómo obtener más subsidios para las empresas privadas para que lleguen al punto de una tarifa cero, lo que significa mantener la mafia de los transportes recibiendo dinero público!
Por eso, es bueno ahora identificar claramente quien son esas empresas, cuál es su ganancia, cuánto ponen para la campaña del Prefecto y de los concejales, vamos a ver quién es esa mafia que lucra con el transporte apiñado y chatarra protegida por los subsidios públicos.
La segunda ausencia en el discurso del MPL es no incluir la exigencia de desmilitarización de la PM, de prohibición del uso de balas de goma y de otras armas menos letales.  ¡Más que la tarifa, fue la violencia de la policía lo que indignó al pueblo brasileño!
El movimiento necesita avanzar hacia un contenido programático más profundo que permita la ampliación para los movimientos sociales y sindicales más amplios que luchan contra Belo Monte (la mega represa en el corazón de la Amazonia NdT), contra el agro negocio, la especulación inmobiliaria, el rentismo financiero parasitario, el exterminio indígena y que apunten a una salida política estratégica.
El rechazo del MPL en asumir el socialismo es la expresión de una falta de definición programática más amplia, que puede limitar a profundización del contenido reivindicatorio.
Pues, aunque se desprecien las elecciones, ellas vendrán y para Dilma será cada vez más difícil la reelección, llevando al PT a retomar nuevamente la carta de Lula como candidato; en ausencia de una propuesta política nacional socialista revolucionaria, llenará e vació político con nuevas salidas capitalistas travestidas de eco-capitalismo neo-evangélico, como la Red Marina, o "socialistas" de pacotilla del PSB de Eduardo Campos.
El movimiento social y popular necesita buscar un foro común, una Asamblea Popular que sea un polo alternativo, no sólo para una candidatura unificada de la izquierda en 2014, sino para tener un norte claro.
La acción burguesa por medio de los medios intentará secuestrar el movimiento social para reducirlo a una acción "cívica" y "patriótica", sin contenido anticapitalista. La infiltración de grupos de derecha e incluso fascistas, intentando apoyarse en el saludable sentimiento anti-institucional, para direccionar ese rechazo a los partidos y movimientos organizados de la izquierda revolucionaria es un síntoma de que la indignación sin programa claro puede ir para cualquier lado.
Esos, me parecen, en resumen, que son los grandes dilemas:
Profundizar el programa de reivindicaciones, no sólo para la derogación de la tarifa y el pase libre como próximo paso, sino para un modelo alternativo de sociedad y de política económica que sea un medio de unificar todas las reivindicaciones de los movimientos sociales.
Destacar la exigencia del fin de la PM y prohibición de usar de las balas de goma como eje central del momento.
Encontrar un foro más amplio que pueda reunir el MPL con los movimientos contra Belo Monte, huelgas obreras, luchas indígenas, de los Sin techo, de los Sin Tierra. La reunión realizada el domingo pasado en San Pablo entre el MPL, Conlutas, partidos de izquierda, etc. Debe ser continuada de una forma más amplia y transparente posible.
Vivimos un primer terremoto político. Se no hubiera una alternativa real de poder, como en cierta forma Syriza consiguió construir en Grecia, el riesgo es repetir a los indignados españoles que tomaron la Puerta del Sol y después, sin alternativa política el pueblo terminó votando a la derecha, que ganó las elecciones.
Una revolución es un largo proceso, con idas y vueltas, con confusión ideológica y manipulaciones sofisticadas de la conciencia popular, que tiene una acción corajuda y resuelta, pero con una ausencia completa de perspectivas más estratégicas.
El aprendizaje político de estos momentos tiene la velocidad de la luz. Hace diez días quien hubiese previsto que esto iba a pasar se lo habría calificado de loco delirante. Lo que ocurrió ayer fue sólo un comienzo. Lo que viene en adelante es un largo proceso revolucionario. Mañana va a ser mayor,  pero además de luchar necesitamos saber claramente a dónde queremos llegar.
(*)Henrique Carneiro es historiador, profesor en la Universidad de San Pablo (USP).
(Fuente: Correo da Ciudadanía  19-06-2013)
                                         Traducciones para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez
(Fuente: Sin Permiso) 

28.12.12

Venezuela: Elecciones sin Chávez

ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
Por Guillermo Almeyra (*)


En las elecciones regionales del  domingo 16 de diciembre el chavismo volvió a ganar por amplia mayoría tras haber vencido en las presidenciales de octubre. Se reafirmó así, por enésima vez, su legitimidad democrática  y su gran respaldo popular. Pero, si bien el porcentaje de diferencia entre los partidarios del gobierno y los de la oposición derechista fue casi el mismo, la participación del electorado fue mucho menor (pues hubo una abstención del 46 por ciento contra 22 en las presidenciales). Esta deserción de la batalla electoral se explica en parte por el cansancio después de tantas campañas pero, sobre todo, por la desilusión de la derecha ante la victoria de Chávez en la elección presidencial y la decepción ante la casi seguridad de que se iba a repetir el mismo resultado dado que apenas habían pasado menos de tres meses y, en el campo de los electores chavistas – un millón  de los cuales no escucharon el llamado del presidente a arrasar con  la oposición ni el del vicepresidente a demostrar con el voto el amor a Chávez en peligro de vida- se explica, en cambio, porque ya no se trataba de elegir entre Chávez y Capriles sino entre candidatos a gobernadores y legisladores locales mucho menos populares que Chávez y sobre todo discutidos porque en la lista oficial muchos no fueron elegidos por las bases (al extremo de que 18 de los 20 gobernadores chavistas recién elegidos son militares).

Ahora es casi imposible que el presidente Hugo Chávez pueda asumir su cargo el 10 de enero lo cual, según la Constitución, obliga a una nueva elección de presidente en el plazo de un mes. El candidato seguro de la oposición bastante fragmentada tras sus sucesivas derrotas es el ex candidato presidencial  Capriles, hoy gobernador del importante estado estratégico de Miranda. El de la coalición gubernamental teóricamente debería ser escogido aún en una elección primaria pero es posible que sea, por consenso, el actual vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez como su sucesor entre un grupo selecto que estaba también  integrado por el representante político de la empresa petrolera estatal PdVsa, el del ejército (que renovó su alto mando) y el del partido, que es el sector más burocrático del Estado.

Así irá probablemente Venezuela a las elecciones presidenciales, hacia fines de febrero, y a las municipales, de junio, pero lo importante no son tanto los alineamientos político- institucionales sino los posibles comportamientos de las clases y subgrupos sociales y de los poderes de facto.

Es probable en este sentido que se acelere la deserción de buena parte de la burguesía importadora e industrial venezolana del bloque reiteradamente perdedor (cuyo candidato, además, trata de competir con Chávez simulando estar a la izquierda del mismo, lo cual no les gusta nada a sus patrocinadores) como lo indican comunicados de Cámaras empresariales. Es igualmente probable que ese sector de la derecha social golpee las puertas de los aparatos e institutos más derechistas del chavismo (el partido y el ejército) para, junto con la boliburguesía (la burguesía corrupta nacida al calor de los mismos), ocupar un lugar en la elaboración de las políticas en la Venezuela post-Chávez. Dado que en el aparato político-estatal chavista existe desde hace rato un sector que busca tender puentes a ese sector capialista y separarlo de la derecha política y de Washington, será muy importante ver si Chávez, aunque no ejerza la presidencia, está en condiciones físicas de presionar con su autoridad política desde afuera del gobierno.


En efecto, independientemente de si Maduro es elegido tal como desea el presidente, el proceso será diferente en el caso de que el enorme apoyo popular al chavismo siga desorganizado  y no encuentre un líder que en parte se apoye en él y, por lo tanto, no pueda frenar la evolución hacia el centroderecha de los aparatos estatales  o si, por el contrario, el poder eventual de Chávez desde detrás del trono consiguiese contrarrestar la creciente tendencia del aparato militar a ocupar el primer plano de la política nacional y a reforzar los aspectos que, en la economía venezolana, unen las empresas privadas con las públicas, siempre conducidas como si fueran también privadas, y con el capital financiero internacional.

Las elecciones sucesivas son un obstáculo para la organización de la fuerza y del poder popular y, por el contrario, favorecen el decisionismo de los aparatos y las maniobras y negociaciones en los corredores, o sea, el intento de la burguesía venezolana de entrar a formar parte del grupo de los que deciden, pero directamente y no ya mediante intermediarios o mediadores. La reorganización de la fuerza del pueblo venezolano tiene como terreno propio los barrios, las empresas, en cierta medida incluso los sindicatos, la autoorganización, la autogestión, no la sede de los partidos chavistas que se abocan en cambio a ganar dos elecciones sucesivas (entre febrero y marzo y en junio) y a colocar sus propios gallos en el ruedo.

En los cambios políticos y reacomodamientos  actuales en el establishment aparece una amenaza contra ese poder popular que ya impuso a Chávez como presidente cuando salió de la cárcel del viejo régimen y lo reimpuso en el gobierno cuando las fuerzas políticas y sociales de la derecha lograron derribarlo y encarcelarlo. Dicho poder se ha politizado y está casi intacto pero no se identifica con el aparato estatal chavista, del cual lo separan las diferencias de objetivos de clase porque el primero quiere sinceramente una política anticapitalista (y, por lo tanto, no es adorador del Estado) y el segundo, en cambio, busca un capitalismo nacional y reformista y un Estado fuerte y centralizador. Por consiguiente lo esencial es la independencia política de los trabajadores, incluso frente al Estado que defienden y sostienen con todas sus fuerzas frente al imperialismo y a los agentes nativos de éste.

(*)Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.


VENEZUELA...SIN PRONÓSTICOS

Por Pablo Stefanoni(*)                

Hay momentos donde la situación política es tan dinámica (e incierta) que los pronósticos no sirven de mucho. Y ese parece ser el caso de Venezuela por estos días, luego de que Hugo Chávez -a poco de una contundente ratificación en las urnas- postuló como sucesor al vicepresidente Nicolás Maduro. La salud de Chávez ha venido siendo, desde el comienzo del tratamiento en La Habana, un secreto de Estado, pese a lo cual logró vencer con claridad a su rival Henrique Capriles en octubre pasado. Las especulaciones son múltiples, entre ellas que podría asumir el 10 de enero en la embajada venezolana en Cuba, dado que, según el derecho internacional, dicha misión diplomática es “territorio venezolano”. El problema es que el vicepresidente en Venezuela no es una figura electa en dupla y solo completa el mandato presidencial en los últimos dos años; en los primeros cuatro debe convocar a elecciones. De allí la duda: ¿Maduro puede ganarle a Capriles?

Las elecciones regionales del domingo dieron una contundente victoria al chavismo, que fue presentada como un “regalo de amor” al Comandante, que se repone de la compleja operación realizada días atrás en La Habana. Sin embargo la abstención fue muy alta y el chavismo no pudo sacar de juego a Capriles, quien fue reelecto en el Estado de Miranda; su derrota lo hubiera quitado del medio y hubiera dejado a la oposición sin tiempo para implantar otro candidato para unas elecciones convocadas de urgencia. Pero como cada hecho tiene sus singularidades esto solo sirve para evitar constataciones demasiado rápidas, no para asegurar algo. Es posible, también, un escenario más caótico donde las peleas internas en el chavismo, abran espacio a una oposición que no puede ganarle a Chávez pero tiene un buen piso para dar batalla contra su sucesor. Finalmente, como muestra la experiencia argentina con el fallecimiento de Néstor Kirchner el “efecto duelo” puede tener poderosas consecuencias en el terreno político.

Habrá que ver las habilidades de Maduro si una potencial ausencia de Chávez lo dejara como líder máximo de un país con un liderazgo omnipresente del tamaño del de Chávez. Surgido en el sindicalismo del trasporte del metro-bus de Caracas -y admirador del gurú indio Sai Baba-, el actual vicepresidente hizo una rápida carrera política, que incluso le permitió -a partir de la venia de Chávez- ganarle la pulseada a Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional, ex militar y con apoyos en la llamada “boliburguesía”, las FFAA y el Partido Socialista Unido de Venezuela. Habrá que ver también si Maduro -que cuenta con el apoyo cubano- es capaz de ganarse al “chavismo popular” con un particular vínculo emotivo con su líder. Maduro tiene la ventaja de que el “testamento político de Chávez” -a diferencia del de Lenin, que cuestionaba a Stalin- no quedó escondido en un cajón, sino que fue una especie de bomba lanzada desde la cadena nacional. Ante millones de venezolanos consternados.

Pero Maduro y un potencial “chavismo sin Chávez” tienen ante sí otro tipo de dificultades, especialmente en el terreno económico (incluida una altísima inflación y especulaciones sobre mega devaluaciones y paquetazos). El chavismo fue capaz de construir una identidad popular y de generar amplias políticas de integración social, pero no logró avanzar en un modelo económico alternativo al crónico rentismo petrolero. La expectativa voluntarista de llevar adelante la vieja idea de “sembrar petróleo” se fue diluyendo al calor de las dificultades para poner en marcha un modelo productivo y desarrollar las capacidades estatales. A lo que se suman problemas acuciantes como la violencia urbana.

Desde el punto de vista del proceso boliviariano, como proceso revolucionario, los escenarios no parecen muy optimistas. Más allá de sus posibilidades de evitar procesos centrífugos en el chavismo, no parece fácil que Maduro pueda darle contornos institucionales e ideológicos más precisos a una sucesión de intentos transformadores que funcionaron dentro de una “cultura de campamento” que generó demasiadas experiencias ad hoc del Estado sostenidas en un enorme voluntarismo. Que una empresa petrolera -PDVSA- haya puesto en marcha una filial dedicada a los alimentos -PDVAL- da cuenta de varios de los problemas mencionados. A partir de junio de 2010, PDVAL pasó a ser administrada por la Vicepresidencia de Venezuela, luego del hallazgo de miles de toneladas de comida descompuesta en diferentes almacenes en todo el país, pero su dependencia del petróleo continúa, especialmente a la hora de importar víveres.

Algunos creen que el oficialismo -después de la victoria del domingo- intentará cambiar la Constitución para que el Vicepresidente pueda completar el mandato. El problema es que Maduro solo fue votado por Chávez, por lo que, si prosperara esta iniciativa ,le daría un tinte de sucesión monárquica difícil de sostener. Y por otra parte, la Constitución que estipula las formas de sucesión es la Constitución bolivariana, aprobada bajo el actual proceso de cambio. La cuestión de los liderazgos sigue siendo un problema para las izquierdas . Es cierto que es difícil construir liderazgos, especialmente para los grupos subalternos. Pero eso no justifica los liderazgos omnipresentes ni la escasa voluntad que muchas veces se observa para construir proyectos más colectivos. El caso cubano es un ejemplo extremo de esta dificultad, con la generación del 59 fijada al poder. La enfermedad de Chávez obligó a reemplazar "patria o muerte" por "viviremos y venceremos", quizás sea el momento de cambiar también la antinomia "lealtad o traición".

(*) Pablo Stefanoni es jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad. Artículo publicado en paginasiete


EL TIMÓN SIGUE EN MANOS DEL PSUV

Por Olmedo Beluche (*)
 
 Al caminar por Caracas y escuchar a sus habitantes, en este mediados de diciembre de 2012, no se advierte ninguna tensión. Por el contrario, el bullicio de sus calles, el ir y venir de la gente comprando regalos, refleja la normalidad de la época navideña y el carácter festivo de los venezolanos. Más bien pareciera que la gente prefiere no hablar del tema. Sólo cuando se entra a una conversación más profunda y se pregunta directamente, se llega a conocer el impacto de la personalidad del presidente Hugo Chávez sobre el pueblo de Venezuela, y los sentimientos encontrados que producen las noticias sobre su estado de salud.

En muchos hogares hubo lágrimas espontáneas, incluso llanto, la noche del 8 de diciembre, cuando, por boca del propio presidente, se supo del retorno de las células cancerígenas, de la nueva operación quirúrgica a la que debía someterse con carácter urgente y la designación del vicepresidente Nicolás Maduro como sucesor en caso del peor desenlace. Es de suponer que en algunas casas de los no pocos acérrimos opositores el sentimiento habrá sido el contrario, pues la presencia física del comandante Chávez es un dique inamovible a las aspiraciones de quienes pretenden el retorno del sistema político anterior, la que fuera la IV República. Pero éstos deben ser los menos, no sólo a vista de los resultados electorales, sino porque Chávez significa estabilidad, incluso para  los opositores, mientras que su ausencia definitiva significaría un futuro lleno de incertidumbres.

Cuando los historiadores ponderen los últimos 20 años de historia política de Venezuela y de América Latina, tendrán forzosamente que reflexionar sobre el viejo dilema del peso de una personalidad sobre el curso de los acontecimientos. Chávez encarna la revolución bolivariana que se inició con el “Caracazo” de 1989, y que movilizó a millones que salieron a las calles a derribar el régimen bipartidista de Punto Fijo y el neoliberalismo económico. Comprender ese fenómeno no es posible por las vías maniqueístas de los medios de comunicación imperiales, que tratan de desdibujarlo como un autócrata cualquiera. El pueblo más explotado ve en él al garante de sus conquistas sociales y de sus aspiraciones. Y él, personalmente, con las decisiones que tomó, decidió muchas veces el curso de los acontecimientos.

A ese sentimiento de identidad entre el pueblo y el presidente, apeló el comando de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) la semana previa a las elecciones a Gobernador del 16 de Diciembre. Se pidió “Un voto por Chávez”, una expresión de “amor” para su presidente que, literalmente está sacrificando su vida por los venezolanos. La última semana de campaña, signada por el trauma del estado de salud de Chávez, más que un debate programático fue un referéndum de apoyo al presidente, un apelo a repetir el aplastante resultado de las presidenciales del 7 de octubre pasado. El pueblo chavista respondió abrumadoramente, dando un triunfo aplastante al PSUV.

Los resultados de la elección del 16D
                                                                                  
 Siendo una elección de segundo nivel, aunque importante, respecto a las presidenciales de octubre pasado, y realizadas en medio de las fiestas navideñas, los comicios para gobernador y legisladores estatales, registraron un alto índice de abstención (46%). Pero la abstención afectó principalmente a la oposición, agrupada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) que, según El Nacional (18/12/12), perdió el 40% de su base electoral respecto a octubre, la sangría en algunos estados alcanzó el 60% de sus votos (Trujillo, Vargas, Apure, Guárico y Portuguesa). Esta desbandada del voto opositor no sólo se debió al espíritu navideño, sino al efecto desmoralizador producido por la abrumadora derrota del 7 de Octubre.

El chavismo también vio reducida la cantidad de votos (en 34%), habitual en elecciones regionales, pero la asistencia en masa de los electores favorables al Proceso Bolivariano permitió el arrollador triunfo del PSUV que obtuvo 20 de las 23 gobernaciones en juego. Este triunfo del chavismo fue emblemático en estados como Zulia, tradicionalmente opositor, y permitió “recuperar” para el oficialismo estados como Nueva Esparta, Táchira y Carabobo.

En esos cuatro estados perdidos por la oposición la relación del voto fue: Zulia: Francisco Arias del PSUV 52,13% y Pablo Pérez del MUD 47,77; en Táchira: J. Vielma del PSUV 53,38% y C. Pérez del MUD 46%; en Nueva Esparta: Mata Figueroa del PSUV 54,06% y M. Rodríguez del MUD 45,71%; en Carabobo: F. Ameliach del PSUV 55,24% y H. Salas Feo del MUD 44,10% (El Universal17/12/12).

La oposición sólo ganó tres estados: Amazonas (donde las fuerzas chavistas se dividieron en dos candidaturas), L. Guarulla del MUD ganó con 56,01% a N. Maldonado del PSUV que obtuvo 37,37%; en Lara: donde fue reelecto Henry Falcón del MUD que obtuvo 56,23% contra el 43,50% de L. Reyes del PSUV; y el importante estado Miranda en donde fue reelecto como gobernador, el excandidato presidencial de la oposición, Enrique Capriles con el 52,02% contra el 47,62% que obtuvo el ex vicepresidente E. Jaua del PSUV (El Universal 17/12/12).

Es importante hacer notar, dada la campaña de mentiras vertida por los medios de comunicación al servicio del imperialismo norteamericano, que estos resultados han sido públicamente reconocidos como legítimos tanto por los partidos opositores del MUD, como por los candidatos perdedores y los medios de comunicación venezolanos. En el único estado en que se ha producido controversia es en Bolívar, donde la diferencia entre el candidato victorioso y el perdedor fue inferior al 1%. Allí, el aspirante opositor, Andrés Velásquez perdió con el 44,64% respecto al candidato oficialista F. Rangel que obtuvo el 45,41%, según los datos del Consejo Nacional de Elecciones (CNE).

Del 54% de de participación electoral el PSUV obtuvo el 49,62% de los votos emitidos en todo el país (El Nacional 18/12/12). De las 260 curules legislativas regionales en juego, el PSUV se quedó con 175, es decir, el 67% (El Universal, 18/12/12)..

Con lo cual se puede concluir sin lugar a dudas que el pueblo venezolano ha refrendado democráticamente la política del partido del presidente Hugo Chávez, aportando seguridad y estabilidad al Proceso Bolivariano en momentos en que prevalece la incertidumbre por la salud del presidente. Incluso, en la perspectiva de que Chávez no pudiera asumir un nuevo mandato (el 10 de enero próximo) no hay ninguna duda de que, en unos nuevos comicios presidenciales (que según la Constitución tendrían que hacerse en 30 días) la victoria del PSUV estaría asegurada y con ello la sucesión de la persona designada por el propio Chávez, el actual vicepresidente Nicolás Maduro.

También sale fortalecido y ratificado el sistema electoral venezolano, calificado en octubre como uno de los más eficientes y seguros del mundo por el Centro Carter. Sistema electoral que cuenta con un moderno sistema de voto electrónico apoyado por un sistema de verificación, por el cual los partidos escrutan una muestra significativa de mesas para comprobar la veracidad del proceso electoral  (la muestra fue del 53,09% de las mesas).

La oposición venezolana en su laberinto

                                                                                        
                                                                                      De la cruda realidad para la oposición de derechas da cuenta El Nacional (18/12/12), en su página de Economía y Negocios, cuando señala que: “Los bonos de la República y de PDVsa registraron una caída como consecuencia de los resultados de las elecciones del domingo… luego que el mercado interpretó que no habrá cambio de Gobierno hacia el sector oposición en caso de que se convoquen elecciones presidenciales si el presidente Hugo Chávez no puede asumir un nuevo mandato”.

Esa convicción de los “mercados” también abruma la mente de la oposición de derechas que vive con la certeza de que uno nuevos comicios presidenciales no mejorarán su probabilidades. La oposición está fraccionada en más de diez partidos, de los cuales el más votado lo fue el de Capriles, Primero Justicia, pero que apenas logró el 8,45% del voto nacional el 16D. El segundo partido en importancia de la oposición es el histórico Acción Democrática, de corte socialdemócrata, que sacó el 6,11% del voto nacional. Un Nuevo Tiempo y COPEI (la Democracia Cristiana) obtuvieron 3,04 y 2,69 % respectivamente (El Nacional 18/12/12).

A esta baja influencia nacional, comparada con PSUV, hay que añadir las disputas internas entre los líderes opositores. Pese a que en las presidenciales últimas, la oposición llegó a unirse en el MUD, son públicas las desavenencias entre Enrique Capriles y Acción Democrática (AD), lo cual pone en duda la posibilidad de que la unidad se pueda sostener en el tiempo y repetirse en unas nuevas elecciones. La AD necesita consolidar un liderazgo propio si quiere convertirse en un partido de referencia como ha sido por décadas y, en ese objetivo, Capriles no le ayuda.

Los dos gobernadores opositores triunfantes, Henry Falcón en Lara y Enrique Capriles en Miranda, tampoco la tendrán fácil pues no alcanzan a controlar sus asambleas legislativas, las cuales fueron en su mayoría para el PSUV gracias al voto cruzado. En Miranda el gobernador opositor obtuvo 7 legisladores contra 8 del PSUV; en Lara el gobernador se quedó con 5 contra 7 oficialistas (El Universal 18/12/12).

Por supuesto que, de toda la crisis opositora, el mejor librado es Enrique Capriles, no sólo por lograr la reelección, sino por la importancia urbana del Estado Miranda. Ello le permitió hacer un discurso inteligentemente moderado al proclamar su victoria, reivindicando su triunfo y tendiendo una mano a los opositores derrotados. “Estoy alegre por Miranda, pero estoy triste por Venezuela”, dijo. Sin embargo, muchos opinan que una oposición con opciones de triunfo, en un futuro indeterminado, cuando Chávez no sea un factor político, no podrá salir de una derecha tan recalcitrante como la que expresa Capriles, a quienes sus padres obsequiaron una casa en Miami como consuelo por la pérdida de las elecciones presidenciales en octubre pasado. Parece más probable que en los próximos años cuaje en el liderazgo opositor más ubicado al centro político, ya sea proveniente de AD o incluso del chavismo de centro izquierda si llegara a fraccionarse.

En todo caso, se comenta que sectores de la burguesía que apostaron a la derrota de Chávez están de vuelta tendiendo puentes al gobierno ante la imposibilidad de un cambio político a la derecha. Expresión de estas tendencias son las palabras de Henri Falcón, victorioso en Lara, exhortando a un diálogo al vicepresidente Maduro: “Lo invito a que conversemos en función de Estado, de las familias, de este sueño de la población de vivir en paz” (El Nacional 17/12/12).

Las corrientes del Chavismo

Como todo gran partido populista de masas, el PSUV dista de ser un ente monolítico. A su interno se mueven diversas fracciones encabezadas por líderes cuyo espectro político va un extremo al otro. Es notable que de las 20 gobernaciones ganadas por el chavismo, 10 están en manos de militares retirados, unos más de izquierda y otros más al centro. Desde oficiales que estuvieron con Chávez en el fallido golpe de 1992, pasando con los leales del 11 de abril de 2002, inclusive algunos que coquetearon en aquel momento con el golpismo pero luego se devolvieron ante la marea de gente que defendió el Proceso Bolivariano.

La conducción política del PSUV es, en ausencia de Hugo Chávez, bicéfala. Dirigida por la mancuerna del vicepresidente Nicolás Maduro, que proviene de las filas del sindicalismo, aunque ha tenido sus roces con el movimiento obrero posteriormente; y Diosdado Cabello, presidente del Congreso, que proviene de las filas del ejército.

En la base del partido se mueven múltiples corrientes que Chávez logró unificar en torno suyo siendo su árbitro indiscutido. Aunque cada vez pesa más el aparato de funcionarios vinculados a la administración del estado, tienen peso específico sectores sindicales (a veces confrontados con sus propios funcionarios), asambleas comunales y una multiplicidad de organismos. Hasta hoy las contradicciones internas han sido dirimidas por el presidente y se expresan en el aforismo popular: “Si Chávez se entera, Chávez lo resuelve”.

¿Qué va a pasar el día que Chávez no esté? La respuesta da para muchas especulaciones y tal vez haya que buscar en la historia latinoamericana que, ya ha tenido en el pasado regímenes populistas con un gran líder que encarna la categoría política que Trotsky llamó bonapartismo “sui generis”. Pero lo que no parece admitir dudas es que al menos por un tiempo la voluntad de Chávez, en cuanto a una dirección encabezada por Maduro, en dupla con Diosdado, será incuestionable y nadie se va a apartar de la línea. Ante la incertidumbre que crea su estado de salud, para algunos el ideal sería “que Chávez pase a modo Fidel”, es decir, aunque retirado por enfermedad siga dirigiendo desde atrás.

Un factor desconocido en el exterior es la existencia de un chavismo por fuera del PSUV que tiene un peso específico en la política nacional y que aportó un caudal de votos decisivo en la victoria del 7 de octubre. Nos referimos al Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria Para Todos, Tupamaros, Podemos, etc. De todos ellos, el mejor posicionado es el PCV, que obtuvo el 2,90 % de los votos nacionales el 16D. Algunos de ellos lanzaron candidaturas propias en algunos estados paralelas a las del PSUV.

A estos sectores fustigó Maduro el lunes 17 diciendo: “A las fuerzas revolucionarias del gran Polo Patriótico que en algunos estados lanzaron candidaturas paralelas y pusieron en peligro el triunfo de la revolución, ¿qué hubiera pasado si en esos estados se hubiera perdido? Debemos reflexionar. En esos estados en los que hubo candidaturas paralelas tenemos que ir a un proceso de reunificación. Ese es nuestro llamado”  (El Nacional 18/12/12).

Desde la izquierda del chavismo, tanto dentro como fuera del PSUV, se critica a un sector de la dirigencia del estado (“burócratas”) de sabotear la transición al “Socialismo del Siglo XXI”, incluso de transar con la burguesía opositora y de enriquecimiento (“boliburguesía”). “El peligro no es por ahora una agresión imperialista. El peligro real es que esa burocracia transforme en pacto político explícito, entre sectores del privilegio, sus prácticas de gobierno... En este sentido, el intento de buscar una “derecha responsable” para construir una “unidad nacional” con esos dirigentes promotores del golpe y del paro sabotaje, es un error que lleva al camino de un nuevo pacto político” (Marea Socialista, noviembre de 2012).

Estos sectores sugieren aprovechar la propuesta del presidente Chávez, materializada en el Plan de Gobierno 2013-2019, que habla de transformar a Venezuela en un “Estado Comunal”, para la conformación de una “Revolución Constituyente”, por la cual las medidas del gobierno salgan de una consulta democrática real con las bases sociales del país, sometiéndolas a un debate con los sectores afectados: sindicatos, sectores de la salud, las comunas, etc.

Desde las bases, los trabajadores y demás masas populares están llamadas a imponer un poder constituyente de abajo hacia arriba, para que el pueblo trabajador se haga gobierno. Un proceso para convertir a la clase trabajadora como el sujeto social de la revolución”, dice Stalin Pérez Borges, dirigente sindical (Marea Socialista, noviembre de 2012).

Turbulencias económicas en el corto plazo

La economía venezolana, aunque con un fuerte sector estatal, sigue siendo con claridad una economía capitalista. Por ende, no escapa a las influencias de la crisis económica mundial, ralentizada aquí gracias a los precios del petróleo, producto que sigue siendo el sostén fundamental del sistema. El año 2013 se pronostica  como difícil, con una de las menores tasas de crecimiento de América Latina, según Barclays Capital, por el 0,3%, que es sinónimo de estancamiento. Lo cual obliga a realizar algunos ajustes para cerrar la brecha entre ingresos y gastos, estimada en 15% del PIB, que podrían incluir: un ajuste de la tasa de cambios, revisión del gasto público focalizada en salarios, aumento de las tarifas de los servicios básicos (incluida la gasolina, más barata que las gaseosas) y una reforma fiscal (El Universal, 15/12/12).

La devaluación del tipo de cambio, estancado en 4,3 bolívares por dólar desde hace dos años, pero que en el mercado negro se cambia hasta 18 bolívares por dólar, es uno de los problemas más importantes. Esa distorsión entre el precio oficial y el paralelo del dólar está produciendo desajustes en el sistema de acceso a divisas (CADIVI y SITME) que se presta para la corrupción, el enriquecimiento anómalo y la fuga de capitales a costa de la renta petrolera del estado. El Cadivi, que ha asignado este año más de 23,600 millones de dólares, por las distorsiones cambiarias, ha llevado a una disminución considerable de las reservas del banco Central de Venezuela.  En palabras de El Universal (15/12/12): “El resultado es que los dólares que asigna Cadivi se han convertido en el artículo más barato de la economía después de la gasolina y las solicitudes de divisas para importar se han disparado”.

Otro problema es la inflación, que este año ronda el 20%, y que ha forzado a aumentos de precios en productos básicos como maíz, arroz, harina y café. La relación entre inflación, tasa cambiaria, déficit público, caída de las reservas, lleva al ministro de Finanzas, Jorge Giordani, a considerar medidas como el recorte del gasto público y a sugerir que: “se deben cobrar ciertos servicios que ahora están fuertemente subvencionados”.

A nadie escapa que, de aprobarse estas medidas, conllevarían a un aumento de la conflictividad social, en la que ya antes se han enfrentado el movimiento obrero chavista con los altos funcionarios chavistas. Pero hasta ahora siempre estuvo la figura del presidente como mediador de estos conflictos. La interrogante que se cierne es qué pasará no estando él para dirimir.

El futuro, como siempre, estará en manos del combativo pueblo venezolano

Los pronósticos sobre la salud del presidente Hugo Chávez no son buenos, aunque millones tanto dentro como fuera de Venezuela hacen ruegos por su mejoría, como ha pedido Nicolás Maduro. En el mejor de los casos, lo previsible es que enfrente una larga y dura convalecencia. La peor perspectiva la dan algunos oncólogos norteamericanos entrevistados por Wall Street Journal Americas (El Nacional, 14/12/12), quienes analizando los informes oficiales deducen que Chávez sufre de un tipo muy agresivo de cáncer, sarcoma, probablemente en fase terminal. Sin embargo, como ha dicho el gobierno, el presidente cuenta con los mejores médicos y tratamientos, y con una voluntad de hierro para superar este desafío personal.

En un panorama que se avizora con Hugo Chávez disminuido en sus capacidades o sin su presencia personal, el futuro de Venezuela está en la fortaleza de su pueblo, de sus organizaciones políticas, sindicales y comunales. Un pueblo que en momentos decisivos se ha movilizado para cambiar la historia, como en el Caracazo de 1989 cuando asestó un golpe mortal al neoliberalismo y al bipartidismo, o como cuando en abril de 2002 derrotó a los golpistas forzando la liberación y el retorno del presidente Chávez.

En ese futuro, el pueblo venezolano no está solo, pues le acompaña la vanguardia obrera y popular del continente Latinoamericano que sigue las banderas de la Revolución Bolivariana empujando procesos similares en todos los países. La crisis económica capitalista mundial, el ascenso de la lucha de clases en Europa, las revoluciones en Oriente Medio, las derrotas militares del imperialismo en Irak y Afganistán, son otros procesos con vasos comunicantes hacia Venezuela y que la ayudarán a sostener el proyecto de Socialismo del Siglo XXI, seas cuales sean las circunstancias concretas.

(*)Olmedo Beluche es un sociólogo y analista político panameño, profesor de la Universidad de Panamá y militante del Partido Alternativa Popular.


(Fuente: Sin Permiso




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