1.11.10

Sáhara Occidental:Campamento Dignidad

LA RESISTENCIA SAHARAUI DA UN SALTO CUALITATIVO Y MUESTRA LA NECESIDAD APREMIANTE DE QUE LA ONU INTERVENGA PARA IMPEDIR EL GENOCIDIO MARROQUÍ Y DAR VOZ Y VOTO A LA POBLACIÓN AUTÓCTONA


Desde el 9 de Octubre, miles de saharauis de las ciudades bajo control marroquí de El Aaiún, Bojador y Smara en el Sáhara Occidental han abandonado sus hogares y han establecido campamentos temporales en protesta por lo que consideran injustas políticas económicas y sociales por parte de las autoridades marroquíes. Lo que comenzó como un acto de protesta por unas cuantas docenas de saharauis se ha convertido en una de los mayores – si no la más grande – manifestaciones no violentas en los Territorios Ocupados desde el comienzo de la guerra en 1975. El campamento de Agdaym Izik tiene ya 7.000 tiendas rodeadas por los servicios de seguridad y el Ejército marroquíes Las autoridades marroquíes insisten en que estas medidas son para mantener el orden en los campamentos,pero la realidad es que evitar que se sumen más saharauis. La triste realidad ha demostrado que no saben controlar la situación, con el reciente asesinato del niño de 14 años Elgarhi Nayem Foidal

Los activistas retenidos en El Aiun piden la intervención urgente de la ONU

Los prosaharauis españoles a los que Marruecos impidió bajar del barco en el que viajaron desde Las Palmas Islas Canarias) a El Aaiún (Sáhara Occidental) para visitar el campamento saharaui instalado al este de esa ciudad han pedido hoy a su regreso que la ONU intervenga para evitar "una masacre".

Así lo ha manifestado una de las integrantes de la expedición canaria, Silvia Mesa, quien ha relatado que además de a sus siete compañeros de la Plataforma Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui, la policía marroquí impidió bajar del barco de Naviera Armas a otros siete turistas españoles, que fueron acusados de "terrorismo".

Destacó que uno de ellos, una mujer que iba a encontrarse con familiares, se encuentra hospitalizada en el hospital militar de la ciudad marroquí tras sufrir un desvanecimiento en el buque por la ansiedad y la tensión que le generó la situación vivida a bordo.

Insistió en que "hay que seguir intentando entrar en los campamentos saharauis para que se sepa lo que está sucediendo allí" y explicó que este segundo viaje de la Plataforma tenía carácter solidario y el objetivo de solidarizarse con la familia del niño de 14 años "asesinado por parte de la policía marroquí" recientemente.

Silvia Mesa subrayó que en el barco en el que viajaron a El Aaiún iban 31 personas que acompañaban al vicecónsul de Marruecos en Canarias, grupo al que, según dijo, al llegar al puerto se le distribuyeron "vestimentas típicas saharauis, bocadillos, banderas marroquíes y la foto del rey de Marruecos para que bajaran y se manifestaran en contra" de los prosaharauis.

Aseguró que a los españoles a los que sí se permitió desembarcar en El Aaiún "fueron agredidos e insultados" y obligados a "ondear bien alto la bandera marroquí", mientras que a los que, como el grupo de activistas, permanecieron retenidos en su interior, fueron sometidos a entrevistas por parte de "altos cargos de la policía marroquí", que, además de pedirles el pasaporte, les sacaron vídeos y fotografías con sus teléfonos móviles, pese a que el capitán del barco les pidió en varias ocasiones que no lo hicieran.

Según Mesa, la única autoridad española con la que han podido contactar durante este conflicto ha sido el gerente de la Casa de España, Mariano Collado, quien se acercó al puerto de El Aaiún para comunicarles que era "imposible" que bajaran del barco, la misma indicación que recibieron de la policía marroquí, que les advirtió de que si lo hacían les iban "a pegar".

A juicio de estos activistas, la intervención de la ONU en el Sahara Occidental "es necesaria y precisa", de lo contrario, "no podemos lamentarnos después de que Marruecos haya cometido una masacre, bien por actuar contra los saharauis o bien por impedir que los saharauis sean capaces, como lo son perfectamente, de cubrir sus necesidades".

A su juicio, en el campamento de protesta a los saharauis "si los tienen sitiados, si no les permiten la llegada de agua y alimentos, va a ocurrir un desastre humanitario, si Marruecos no se anticipa y es capaz de cometer una masacre".

En Agdaym Izik, 20.000 saharauis piden una vida digna


Son ya 7.000 jaimas (tiendas de los nómadas) que los saharauis empezaron a levantar hace más de tres semanas a las puertas de El Aaiún, la capital de la antigua colonia española. Aquí se agolpan unas 20.000 personas rodeadas por un pequeño muro de metro y medio construido en unos días por el Ejército marroquí. Detrás se concentran cientos, acaso miles, de gendarmes y soldados cuya presencia se palpa a simple vista.

Agdaym Izik es , al anochecer, organización y orden. Patrullas de jóvenes encargados de la seguridad recorren las zonas que les han sido asignadas; un todoterreno recoge las bolsas de basura depositadas en las intersecciones de los caminos polvorientos, una enfermera atiende a pacientes que esperan en fila ante el ambulatorio improvisado mientras que otros guardan su turno para llenar bidones de agua traída por un camión cisterna.

"El agua escasea, hacemos largas colas, es incómodo, pero estamos contentos", afirma sonriente Mustafá, un chico, mientras hace la uve de la victoria, un gesto que repetirán otros muchos habitantes del campamento al cruzarse con los visitantes. Además de los periodistas, un puñado de activistas extranjeros han logrado entrar al campamento eludiendo el cerco marroquí y difunden sus imágenes al exterior. Antonio Velázquez, un músico mexicano, se ha convertidoen el portavoz para la prensa internacional.


Agdaym Izik está gobernado por un comité de coordinación de nueve personas -ocho hombres y una mujer- todos de menos de 40 años. La mayoría estaban en paro. Hasta ahora no se habían dado a conocer por su militancia política contra la "discriminación" social que padecen, según ellos, los saharauis, ni tampoco a favor de la independencia.

¿Cómo personas con escasa experiencia son capaces de gestionar de sopetón esta pequeña ciudad improvisada y de negociar sus reivindicaciones con el Ministerio del Interior marroquí? "Aquí los saharauis estamos solos entre nosotros", responde Fadel Kmach, uno de los tres miembros del comité coordinador entrevistados por este corresponsal a lo largo del fin de semana. Respiramos un aire de libertad que no hay fuera", añade. "Eso nos da fuerza".

Casi cada día reciben nuevos apoyos. Los trabajadores de la empresa fosfatera Foos Boukraa desembarcaron el miércoles. Junto con los acampados corearon durante un mitin: "Los recursos del Sáhara para los saharauis", en una alusión a los fosfatos y a la pesca que expolia Marruecos. El jueves irrumpió una delegación de Sidi Ifni, la ciudad más beligerante del sur de Marruecos. Los saharauis les hicieron desfilar por un pasillo humano mientras los huéspedes vociferaban: "Saharauis, saharauis, juntos con nosotros de la mano hacia la libertad".


Vídeo:El cerco a Agdaym Izik


"Cercados no negociamos"



Taieb Charkaoui, el ministro del Interior es uno de los hombres más poderosos de Marruecos. Nadie se atrevería a darle un plantón, excepto el comité que coordina el campamento de protesta saharaui de Agdaym Izik, cerca de El Aaiún. Charkaoui llegó el jueves a El Aaiún, se reunió con los notables saharauis y, el sábado, dio cita al comité que regenta el campamento. "Declinamos la invitación mientras no cesen las provocaciones y se levante el cerco policial y militar que padecemos", explica Omar Zribiar, que actúa como portavoz del comité. "Si no lo hace no habrá negociación". Y reitera: "Cercados no negociamos".

La última "provocación" fue, según él, la toma por los soldados de fotografías de las mujeres saharauis orinando al aire libre. El cerco permite además a Rabat vetar durante horas la entrada de víveres o agua en el campamento, además de impedir el acceso a la prensa internacional.

El comité sí se reunió varias veces, a lo largo de la semana, con una comisión de tres altos funcionarios de Interior, enviada desde Rabat, "pero su objetivo no era negociar, sino indagar sobre nosotros", deplora el portavoz. "Nos piden que desmantelemos las jaimas, volvamos a casa y después satisfarán nuestras reivindicaciones". Las 20.000 personas que acampan en Agdaym Izik desde hace tres semanas exigen viviendas, puestos de trabajo y el fin del "expolio" marroquí de las riquezas del Sáhara.

"Nuestra mayor aspiración es que se respete nuestra dignidad", recalcan al unísono varios saharauis alrededor del portavoz. "No soportamos ya más las agobiantes normas de seguridad a las que se nos somete", sin comparación con cualquier región marroquí.


El Ejército marroquí asesinó a tiros al niño Elgarhi Nayem Foidal


"Antes era mi hijo, ahora lo es de todo el pueblo". La madre de Elgarhi Nayem Foidal llora la muerte de su hijo pequeño, quien con sólo 14 años se ha convertido en mártir. Así le llaman desde que la noticia de su muerte corrió la tarde del domingo en El Aaiún como la pólvora. Soldados marroquíes ametrallaron el vehículo en el que intentaba acceder, junto a otras siete personas, al campamento de protesta Agdaym Izik.

Los ocupantes del vehículo no pararon cuando les dieron el alto y los soldados abrieron fuego. Ghari Zubeir; hermano del menor fallecido, se debate entre la vida y la muerte debido a las heridas de bala en hombro y espalda, un dolor insoportable para una madre que, no obstante, anegada por las lágrimas, aún proclama: "Esto nos va a dar mas fuerzas para luchar".

Ha perdido un hijo, al pequeño de un total de siete, un niño de sólo 14 años, "muy educado y buen estudiante"; otro, está herido de gravedad y un tercero en la cárcel desde que se montó el campamento. Su llanto es desconsolado, pero esta mujer saharaui, arropada por otras mujeres, tiene las ideas muy claras: "Son víctimas de la represión marrroquí, empezaron con piedras y han llegado a las balas, son unos asesinos".

La hermana de Elgarhi también muestra esa fortaleza tan característica de la mujer saharaui. "Estamos orgullosos de que sea un mártir y pedimos a la Unión Europea y a la ONU que vengan a ayudarnos, mi hermano no es el único, cada dia hay más víctimas".

Estamos en la casa familiar, donde el dolor casi se puede palpar con las manos. El padre y el tío de Elgarhi han intentado acceder al hospital, pero sólo les dicen que ha muerto en un accidente y no les permiten entrar a ver a los demás heridos. Hay mujeres que también han intentado entrar y las han golpeado. En ese momento, la madre de Elgarhi vuelve a hablar: "No voy a permitir que mientan, lucharé hasta el final para que reconozcan que han sido ellos quienes mataron a mi hijo".

Es una familia de luchadores. Otro hermano mayor de Elgarhi está en la cárcel desde el primer día que regresó del campamento de protesta, montado a las afueras de la ciudad de El Aaiún. Cuando el gobernador marroquí acude a la casa familiar para verles, no le dejan entrar. "Usted no es bienvenido", le dicen.

Los familiares y amigos de Elgarhi y de los jóvenes heridos aseguran que si ellos no pararon cuando les dieron el alto en el control militar fue porque, normalmente, cuando se detienen, les obligan a bajar del coche, les golpean y les quitan todo lo que llevan en el vehículo. Los otros heridos en el ametrallamiento son Alaoui Lagdaf, Dawdi Ahmed, Salek Filali y Abderrahman Hummid, todos ellos con heridas de diversa consideración. Fueron llevados al hospital Hassan El Mehdi de El Aaiún, pero cuando estaban llegando una contraorden obligó a las ambulancias a dar media vuelta para llevarlos al hospital militar, donde la Policía impide el acceso a los familiares


Vídeo:Testigo del crímen



Varios heridos por los soldados marroquíes en Dajla



En las afueras de la ciudad saharaui de Dajla , un grupo de familias saharauis fueron brutalmente golpeados y humillados por las fuerzas militares de ocupación marroquíes después de tratar de montar de forma pacífica un campamento de tiendas de campaña improvisadas de forma pacifica y protesta por su situación económica y social. Uno de los heridos contó que fueron sorprendidos por diez vehículos militares de las fuerzas de seguridad marroquíes. Arremetieron contra ellos sin previo aviso golpeándolos con palos y porras dejando varios heridos en el lugar, de donde algunos fueron evacuados a hospitales de la ciudad.

Estos son nombres de algunos heridos, Sidahmed Babeit, Brahim Hanan, Labida Hamulla, Butabaa Mohammed, Mohamed Alheiri, Aduah Mahomed Inductores, Larosi Hamulla, Kamra Abdelyalil, Salama Legsabi, Chej Fathi, Rashid Lesabi, Elyabli Elcori, Lala Mohamed, Dadach El Mahfud, Lejlifi Esalami y Brahim Etaruzi.

Anteriormente las autoridades marroquíes habían impedido a los saharauis montar acampadas de protesta en la localidad de Taurta a unos 18 kilómetros al norte de Dajla y les confiscaron coches y jaimas.

Sáhara Occidental:
La marea de la historia


Por Ken Loach y Stefan Simanowitz (*)

En 1960, la ONU adoptó la resolución 1514, que establece que todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación y que el colonialismo debía ser conducido a un final rápido e incondicional. Medio siglo después, los lectores se pueden sorprender al enterarse de que aún hay 16 territorios en el mundo que todavía esperan lograr la descolonización. Conocidos como "territorios sin autogobierno", la lista de lugares aún regidos por poderes extranjeros contiene nombres familiares: Gibraltar e Islas Falkland (Malvinas), por señalar apenas dos. Pero mientras algunos de esos territorios, como la pequeña isla pacífica de Tokelau, son dependencias de las que se podría decir que han rechazado la independencia y elegido democráticamente mantener su estatus territorial, otros casos son más polémicos. El más notable es el del Sáhara Occidental, conocido como la última colonia de África, que ha luchado por su autodeterminación durante 35 años contra el vecino Marruecos.


La semana pasada, en Nueva York, el Cuarto Comité sobre Descolonización de la ONU escuchó peticiones de gente que hablaba en defensa de esos territorios sin autogobierno. Al igual que en ocasiones anteriores, el encuentro anual estuvo dominado por peticiones sobre el conflicto del Sáhara Occidental, un conflicto que se mantiene como uno de los más antiguos del mundo.


Casi del tamaño de Gran Bretaña, el Sáhara Occidental se extiende a lo largo de la costa atlántica de África. En 1976, en un incumplimiento de la ley internacional, los españoles, al marcharse, dividieron el Sáhara Occidental entre Marruecos y Mauritania a cambio de derechos continuados de pesca y la propiedad parcial de intereses mineros. Siguió una guerra de 15 años entre los marroquíes y el Frente Polisario, y la retirada de Mauritania en 1979. En 1991 fue declarado un alto el fuego y, bajo los términos de un acuerdo de la ONU, se prometió un referéndum de autodeterminación. Diecinueve años después, los saharauis aún esperan ese referéndum.


Unos 165.000 saharauis que huyeron de la guerra permanecen aún alojados en penosos campos de refugiados en el desierto argelino. Pese a la ayuda de la ONU, las condiciones en los campos son abyectas, con la propagación de problemas de salud que incluyen la hepatitis B, la anemia y la meningitis. Una encuesta de 2008 de la Organización Mundial de Salud refleja que uno de cada cinco niños en los campos sufre de malnutrición aguda.


Dentro del ocupado Sáhara Occidental, la población saharaui sufre discriminación y abusos de derechos humanos. Organizaciones internacionales, entre ellas el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, han manifestado su seria preocupación por las violaciones de los derechos humanos en el territorio. Un informe de Human Rights Watch de 2008 desveló que Marruecos había violado los derechos de expresión, asociación y asamblea en el Sáhara Occidental.


El 8 de octubre pasado fue el primer aniversario del arresto de varios defensores de derechos humanos en el aeropuerto de Casablanca que regresaban de una visita a los campos de refugiados. Tres de los activistas –Brahim Dahane, Ali Salem Tamek y Ahmed Naciri– siguen presos en la cárcel de Salé (Rabat) a la espera de juicio.



Con el telón de fondo de esta tragedia humanitaria, la Unión Europea ha sellado un acuerdo pesquero con Marruecos bajo el cual las aguas del Sáhara Occidental están siendo explotadas de manera ilegal por las naves pesqueras europeas. Muchos gobiernos extranjeros y compañías están involucrados en negocios con Marruecos que les dan acceso a los vastos recursos naturales, sobre todo fosfatos, del Sáhara Occidental.


El Cuarto Comité de la ONU reunido hace unas semanas en Nueva York escuchó cerca de 80 peticiones relativas al Sáhara Occidental, incluido un apasionado llamamiento de Suzanne Scholte, presidenta de la Defense Forum Foundation. "No dejéis que la confianza [del pueblo saharaui] en este comité sea en vano, o estaréis enviando al mundo la terrible señal de que la invasión, la agresión y la violencia, como las que ha empleado Marruecos, constituyen los caminos para conseguir objetivos", dijo.


Pese a los muchos intentos por romper el viejo estancamiento diplomático, el progreso hacia una solución ha sido tortuosamente lento. La solución política puede parecer inalcanzable a la vista de las posiciones tan alejadas de las partes: el Frente Polisario rechaza negociar el legítimo derecho a la autodeterminación; Marruecos se opone a cualquier propuesta que contenga la posibilidad de independencia de los saharauis; y el Consejo de Seguridad de la ONU no muestra voluntad de aplicar sus propias resoluciones. Pero la historia ha demostrado que una solución política es la única vía para salir adelante.


No obstante, es importante resaltar que una solución política a este problema es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos. Nos concierne a todos nosotros, a grupos de la sociedad civil o a activistas individuales, hacer que sus voces se escuchen. Debemos exigir que nuestros gobiernos en todo el mundo ejerzan presión diplomática y política sobre aquellos que están ignorando los requerimientos establecidos bajo la ley internacional y bloqueando un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental. Como dijo Martin Luther King: "El arco de la historia puede que sea largo, pero siempre se curva hacia la justicia". Existen pocas dudas de que el pueblo del Sáhara Occidental tiene de su lado tanto la marea de la historia como la fuerza de la justicia.

(*)
Ken Loach es director de cine. Stefan Simanowitz es escritor y periodista. Este artículo fue publicado por el diario español Público, el pasado 23 de octubre de 2010

(Fuentes: EFE, El País-España, CEAS-Sáhara, Poemario para un Sáhara Libre y Público-SinPermiso) (Vídeos y fotos:saharathawra.com )

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