Mostrando entradas con la etiqueta cambios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambios. Mostrar todas las entradas

17.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

Cuba: ¿Reformistas vs. talibanes?
Por Pablo Stefanoni (*)



¿Cómo leer los últimos acontecimientos de Cuba? Como en un súbito regreso a la Guerra Fría, los expertos de izquierda y derecha salieron a intentar descifrar los escasos y crípticos mensajes emitidos por el gobierno y, sobre todo, por el aún Comandante en Jefe, quien pese a titular sus columnas con el humilde rótulo de “reflexiones”, ocupa las primeras planas de los noticieros, los diarios y los mailing de las embajadas, sea para hablar de la crisis económica mundial, de política local o de temas más cotidianos como los “errores” de la selección cubana de béisbol (si consideramos las reflexiones de estos últimos días).

La izquierda fidelista internacional quedó tan descolocada que, o eligió balbucear una serie de frases tan generales como evasivas o prefirió, en contados casos, tomar el toro por las astas y admitir -como el editor del site Rebelión Pascual Serrano- que “los amigos de Cuba nos encontramos sin fuerzas ni información para explicar la institucionalidad cubana”. Y no es para menos: hasta el día anterior a su destitución – que incluyó una condena por “indignos”, por aprovecharse de unas mieles del poder por el que no lucharon y haber creado ilusiones en el enemigo- el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque eran las caras más conocidas del régimen fuera de la isla, después de Fidel y Raúl Castro, además del nexo privilegiado con gobiernos afines y políticamente importantes como Bolivia y Venezuela. Al punto de que se los percibía como los emergentes del recambio generacional que, sea por decisiones políticas o leyes de la biología, tarde o temprano deberá producirse. Obviamente, la ola de destituciones demorará algún tiempo esa infalibilidad histórica.

Las destituciones fueron un baldazo de agua fría que recordó purgas –que aún generan explicaciones diversas y contrapuestas- como la del general y héroe de la Revolución Arnaldo Ochoa, al parecer simpatizante de la Perestroika y muy popular en Cuba, fusilado “con mucho pesar” por el gobierno en 1989, después de admitir en un juicio televisado, cargado de clichés moralistas, haber participado del tráfico de cocaína, marfil y diamantes, tejiendo vínculos con Pablo Escobar y aprovechando las misiones militares en Angola. O la del ex canciller, joven estrella y niño mimado de Fidel, Roberto Robaina, hace diez años, que terminó trabajando en el Parque Metropolitano de La Habana y hoy, según sus palabras, sólo se dedica a pintar.
Años antes, en 1992, Carlos Aldana –acusado de querer ser el Gorbachov cubano- sufrió la maldición de los “número 3”, considerados por los analistas y diplomáticos sucesores “naturales” de los hermanos Castro.


“Esta purga me recuerda un poco la furia con la que Raúl eliminó a la gente del Centro de Estudios sobre América en el '96. Era una cuestión de control. Raúl puede hablar de reformas cuando él lo considere conveniente, pero que no se atrevan otros a hacerlo. De nuevo, creo que es una cuestión de control y no necesariamente de oposición sustantiva a dichas ideas”, opina el profesor del Brooklyn College y autor de The Origins of the Cuban Revolution Reconsidered, Samuel Farber.

La falta de pruebas -o el hermetismo sobre ellas- en las acusaciones lanzadas por Fidel y el tono de confesión inquisitorial de las cartas de Lage y Pérez Roque admitiendo los “errores” y jurando lealtad a la revolución, a Fidel y a Raúl, dibujaron una imagen brezneviana de secretismo burocrático cuestionable en el siglo XX pero casi imposible de justificar para las izquierdas del siglo XXI. Las preguntas vinieron solas: ¿los cubanos no tienen derecho a saber cuáles fueron los terribles delitos que mandaron a su casa y extinguieron en un abrir y cerrar de ojos el poder de dos referentes de la revolución?, ¿si cometieron delitos no deberían ser juzgados en el marco de la institucionalidad cubana?, ¿era necesaria la excomunión además de ser excluidos de todos sus cargos en el gobierno y en el partido?, ¿qué garantiza que no haya muchos más funcionarios usufructuando las “mieles del poder” en un país en el que oficialmente el poder no tiene mieles sino puro sacrificio?

La tesis que más circuló en la prensa internacional es que las destituciones de Lage y Pérez Roque y una decena de altos funcionarios claves es una victoria del ala aperturista de Raúl frente al ala conservadora de los “talibanes” proFidel. Es cierto que, desde su llegada al poder, después de la renuncia del líder máximo en 2006, Raúl fue desarmando la institucionalidad paralela del Grupo de apoyo al Comandante en Jefe y su Batalla de las Ideas, un proyecto que además de duplicar instituciones y mostrar una dudosa eficiencia, conllevaba una dosis de voluntarismo –financiado con préstamos blandos venezolanos-- con el que los militares cercanos a Raúl no simpatizan. Pero Lage parece estar lejos de ser un talibán comunista con urticaria al mercado y a la propiedad privada. En un artículo en La Jornada de México, un participante de una reunión en los años '90 entre Lage y un grupo de senadores mexicanos del hoy oficialista PAN, recuerda al entonces responsable de las políticas económicas del período especial posterior a la caída de la URSS como un “Chicago boy” por su “vehemente defensa de la apertura comercial” cubana, que moderó de inmediato su discurso ante una visita sorpresiva de Fidel.

En la misma línea, el anticastrista radical Carlos Alberto Montaner dice haber escuchado decir al entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari y a otra media docena de cancilleres y jefes de Estado que "Lage es el futuro". Y agrega que en esa época, los difíciles años 90, “parece que Lage, en privado, cuando conversaba con los políticos extranjeros, coqueteaba con las ideas democráticas y se vendía como el Adolfo Suárez caribeño”. Tampoco el ahora ex canciller P. Roque parecía ser el “talibán” de la época de asistente de máxima confianza de Fidel y “a los ojos de muchos políticos y diplomáticos extranjeros, incluido el canciller español Ángel Moratinos, se había transformado en un “reformista”. ¿Por eso fueron acusados de haber ilusionado al enemigo? Una versión es que Robaina cayó luego del pinchazo de una llamada telefónica en el que el ex canciller español Abel Matutes le decía "Mi candidato [para la transición] siempre has sido tú".


Pero estos datos tampoco avalan la tesis contrapuesta de parte de la derecha de Miami –obnubilada por su odio a los Castro- de un golpe de los conservadores contra los aperturistas. La simpatía de Raúl Castro por el Doi Moi (renovación vietnamita), que considera al mercado una conquista de la humanidad y no del capitalismo, y propicia una suerte de capitalismo de Estado con control monolítico del poder por el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas, no es ninguna novedad. Con una economía de comando de tipo soviético completamente agotada –lo que provoca, entre otras cosas, la ociosidad de gran parte de las tierras y la necesidad de importar masivamente alimentos- la apertura económica está de uno u otro modo en la agenda de todas las fracciones, el problema parece radicar en que la alianza entre los militares capitaneados por Raúl Castro y los burócratas del PCC comandados por el vicepresidente José Ramón Machado Ventura (políticamente conservadora y económicamente aperturista, con su ritmo y su estilo) no confiaba en los dirigentes defenestrados. "No voy a permitir que gente como tú jodan esta revolución tres meses después de que desaparezcamos los más viejos", le habría dicho Raúl a Robaina al momento de su destitución.

Como recuerda el ex investigador del Centro de Estudios sobre América (CEA), Haroldo Dilla, la elite cubana no fue nunca muy permeable a las nuevas generaciones. Y recuerda un dato adicional: Pérez Roque y Lage construyeron un vínculo con Hugo Chávez que los llevó a llamarlo "Presidente de Cuba" y proponer una utópica federación cubano-venezolana que habría chocado con la escasa simpatía de los altos militares cubanos por el socio rico venezolano. Estos militares –que hoy controlan las empresas más eficientes y rentables de Cuba y hacen alarde de su capacidad de gestión "combinando la organización capitalista con los principios socialistas”- buscan crear una institucionalidad más eficiente y perdurable en el ámbito interno y diversificar las relaciones en el externo. No fue casual la sucesión de visitas de presidentes latinoamericanos en los últimos meses, y el acercamiento a Lula, posible mediador en una –aunque sea limitada-- mejora de las relaciones con Washington en el contexto de la administración de Omaba y del progresivo debilitamiento del lobby anticastrista de Miami y la permeabilidad o incluso adhesión explícita de los cubano-americanos más jóvenes, además de los propios empresarios estadounidenses, al fin del bloqueo. En este marco, la vieja guardia de la Sierra Maestra busca asumir ella misma, con racionalidad burocrática-empresarial, la tarea de la transición y no dejarla en manos de “arribistas”. Y a la vista de sus “reflexiones”, Fidel optó -como con Robaina o Aldana- por bendecir los recambios y excomulgar a los caídos en desgracia. Una pista la dio el politólogo Atilio Borón después de una reunión con el Comandante en Jefe (Clarín, 12-3-09): “Está muy preocupado por el impacto de la crisis en toda América Latina, porque cree que todo el proceso de cierto desplazamiento hacia al centroizquierda o la izquierda de los últimos años va a estar comprometido por una crisis que va a golpear muy fuerte en la región. Fidel es muy buen lector de la coyuntura. Teme que venga un reflujo de derecha en el contexto de la crisis y, luego de haber pasado el periodo especial con la caída de la URSS teme otro momento así”.


Pero, en la misma lógica de las purgas stalinistas y posestalinistas, los desplazamientos de funcionarios no se hacen a medias; es necesario destruir hasta el extremo su credibilidad ante la sociedad para condenarlos al ostracismo. Como advirtió el investigador francés Vincent Bloch, la corrupción generalizada -desde minucias hasta hechos de mayor escala- atraviesa a toda la sociedad cubana, y constituye una forma efectiva de control social. Al no existir medios lícitos que garanticen la sobrevivencia (y a veces ni siquiera el mero cumplimiento de las obligaciones laborales) sin hacer algo que puede ser definido en un momento u otro como “ilegal” –que la ironía cubana llama “inventos”- los cubanos tienen una permanente espada de Damocles sobre sus cabezas. Y las propias élites pueden también ser víctimas de esta lógica: basta escarbar en cualquier expediente para demostrar la “indignidad” de hasta minutos antes meritorios dirigentes revolucionarios. El paso siguiente es la “confesión” con fórmulas echas: inculpación y juramento de lealtad eterna.

Con la batalla ganada, sólo falta formalizar la nueva correlación de fuerzas en el VI congreso del Partido Comunista Cubano en 50 años. Pero la transición que buscará combinar apertura económica y control político ya comenzó. Para ello, los militares –y sobre todo, la Vieja Guardia- parecen más confiables que unos más imprevisibles jóvenes bolivarianos.

(*) Pablo Stefanoni es corresponsal en La Paz del diario argentino Clarín y del italiano Il Manifesto. Este artículo ha sido publicado en el semanario boliviano Pulso el 15 de marzo.

12.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

Permítanme discrepar
Por Guillermo Almeyra (*)



En los recientes cambios gubernamentales en Cuba se presentan dos tipos de problemas: los de fondo y los de forma. En cuanto a los primeros, nadie, en el campo oficial y ni Raúl ni Fidel Castro, ha tenido en consideración la necesidad de practicar una economía alternativa a la actual, que está basada en las reglas que dicta el mercado y, por consiguiente, en la necesidad de utilizar como forma económica la democracia directa y la autogestión, o sea, la participación activa en la adopción de las decisiones y en la aplicación de las mismas de los ciudadanos-productores cubanos. Más centralización, más institucionalización, más decisiones desde el vértice, desde el poder, más economía de guerra, ha sido la consigna, e incluso los cambios de Pérez Roque y de Lage han sido efectuados en el nombre del funcionamiento de las instituciones, en crítica implícita al voluntarismo que caracterizó tanto a los que aparecían como hombres de Fidel como a Fidel mismo. Se abre así una especie de camino cubano a la vía china… que todos sabemos adónde condujo. O sea, a un poder fuerte basado en el partido único monolítico que trata de pilotar una apertura pragmática al mercado capitalista para modernizar la economía del país, aumentar la productividad de los trabajadores y reducir los costos de los productos, sin tener demasiado en cuenta las consecuencias sociales.


Pero Cuba no es China: tiene una población escasa, de alto nivel cultural pero de bajo crecimiento demográfico, y una escasa productividad histórica. Además, no tiene la posibilidad de recurrir a inmensas masas de capitales venidos del exterior porque su mercado interno es muy reducido y no hay en el exterior una fuerte y rica burguesía cubana nacionalista dispuesta a invertir en la isla; por si esto fuera poco, la escasez relativa de jóvenes hace cara la mano de obra, los cubanos no aceptan cualquier cosa pues la revolución les enseñó a protestar y exigir y, sobre todo, Cuba no puede aplicar la receta china en medio de una terrible crisis mundial que se agravará.


Eso en cuanto al fondo: en vez de democratizar el país y de abrir la vía a un gobierno planificado desde abajo por el poder de los consejos de trabajadores, reduciendo el papel del aparato burocrático estatal, el establishment cubano prefirió intentar la utopía de racionalizar la burocracia y darle eficacia a la arbitrariedad y el despilfarro propios de todo sistema verticalista.
Además, discrepo igualmente en lo que se refiere a la forma: ¿por qué no se informó y se discutió con los cubanos de a pie lo que estaba pasando en el aparato? ¿Por qué no se discutieron abiertamente los méritos y defectos de cada dirigente y, en cambio, se prefirió presentar hechos consumados, sin explicarlos y en la oscuridad tan característica de la prensa oficial que teme el pensamiento crítico y subestima la capacidad de comprensión de los trabajadores? Si el canciller y el vicepresidente del Consejo de Ministros fueron indisciplinados y poco institucionales, como sugiere el comunicado, ¿cuál es la responsabilidad de sus colegas dirigentes, empezando por Fidel y Raúl? Si para el comunicado eran compañeros y siguieron ocupando altos cargos (en el Buró Político, el Comité Central y el gobierno) hasta que renunciaron con lamentables autocríticas de tipo estalinista, reconociendo todos sus errores que ni siquiera mencionan, ¿por qué Fidel Castro, a cuyo lado trabajaron por muchos años, dice que eran ambiciosos e indignos, cebados en las mieles del poder y proclives a ser utilizados por el enemigo? ¿Raúl y la dirección política y estatal califican de compañeros y dan responsabilidades a indignos y potencialmente traidores como sugiere Fidel, o éste utiliza sus declaraciones como torpedos contra otra línea, la triunfante? ¿No fue un gafe sino una maniobra interna el arrojarle a Michelle Bachelet la reivindicación de la salida al mar para Bolivia cuando el gobierno cubano callaba al respecto para aprovechar la visita de la presidenta chilena para afianzar su retorno al concierto de los países latinoamericanos? ¿La furia fuera de lugar que empapa las declaraciones de Fidel no es una manifestación de senilidad sino una cobertura para un torpedo político destinado a impedir un modus vivendi entre las diversas facciones burocráticas, la vencedora, la militar burocrática centralista, y la perdedora? ¿Qué tendría que ver esa fronda en el aparato con una batalla por las ideas, o sea, con la educación moral y política socialista? (que ahora Raúl ha dejado en manos del ex jefe de policía Ramiro Valdés).
¿Qué discutieron con Hugo Chávez? ¿La posibilidad de que Venezuela pueda verse obligada a reducir su ayuda a Cuba ante la caída del precio del petróleo y la necesidad, por consiguiente, de que Cuba tome desde ya medidas económicas? ¿Por qué no informar, no discutir abiertamente las perspectivas y las tareas, sobre todo en un periodo de preparación del congreso del partido y de reorganización del aparato del Estado? ¿Los linchamientos morales de los dirigentes que siempre responden a organismos colectivos y están controlados por éstos no son acaso un golpe a la ética y al respeto a los militantes?
El socialismo no se puede escindir de la democracia y ésta exige libertad de información, plena discusión de ideas y propuestas. El secreto burocrático abre el flanco al enemigo y a éste sirven también los que dicen sí a todo lo que viene del Olimpo estatal y están dispuestos a escupir hoy sobre quienes hasta ayer consideraban sus dirigentes. Particularmente en las épocas difíciles es criminal confundir, desinformar y despolitizar a quienes deberán superar las dificultades con su creatividad, su comprensión, su esfuerzo.
(*) Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Este artículo fue publicado en el diario mexicano La Jornada el pasado 8 de marzo

3.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

RAÚL SE HACE CON LAS RIENDAS Y SACA A LOS 'FIDELISTAS' DE ECONOMÍA Y EXTERIORES PARA ABRIR LA DIPLOMACIA Y CONTINUAR CON LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES QUE ANUNCIÓ HACE UN AÑO
Al cumplir un año en la Presidencia de Cuba, Raúl Castro ha destituído de forma inesperada a tres hombres de confianza de Fidel: al canciller Felipe Pérez Roque, al secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros (jefe de gabinete) Carlos Lage y al vicepresidente Otto Rivero, quien tras la crisis con EE.UU. por el caso del balserito” Elián, finalmente devuelto a Cuba, fue nombrado por Fidel Castro como responsable de la llamada “batalla de las ideas”, frente a la 'propaganda imperialista'. Pérez Roque y Otto Rivero eran considerados 'duros' ante un hipotético acercamiento a la administración del presidente Obama, con quien Raúl Castro se ha manifestado dispuesto a reunirse.

Pérez Roque y Lage eran dos de las caras más jóvenes y conocidas del gobierno cubano. El canciller había sido durante casi una década secretario personal de Fidel Castro. Lage era considerado por muchos expertos como un posible candidato a suceder , antes de su enfermedad a Fidel y ahora a Raúl Castro en la Presidencia. Lage conserva su puesto de vicepresidente del Consejo de Estado, y será reemplazado por un militar, el general José Amado Ricardo Guerra; mientras que el ministerio de relaciones exteriores pasa al vicecanciller Bruno Rodríguez.

En lugar de Carlos Lage, se encargará de la secretaría del Ejecutivo el general José Ricardo Guerra, hasta ahora jefe de la secretaría del ministro del ejército. Raúl Castro también sustituyó al ministro de Economía, José Luis Rodríguez. Asume el puesto el hasta ahora titular de Comercio Interior, Marino Murillo, que será también vicepresidente del Consejo de Ministros. El nuevo gobierno tiene un tinte más castrense, tal como se venía sustanciando mediante cambios aislados y como se reafirma ahora con la entrada de dos generales y la decisión de que el comandante de la revolución y vicepresidente Ramiro Valdés asuma las funciones hasta ahora desempeñadas por Otto Rivero.
En total, los cambios afectan casi una tercera parte del Consejo de Ministros y, como está establecido, fueron aprobados por el buró político del gobernante Partido Comunista de Cuba. Esta reestructuración se realiza un año después de que Fidel Castro, de 82 años de edad, tras el deterioro en su salud, cedió la Presidencia de manera definitiva a su hermano menor, de 77 años.

En la nota oficial leída por televisión en la que se da cuenta de los 11 cambiosy se explica que los mismos responden a la promesa de Raúl durante su investidura como presidente, el 24 de febrero del año pasado, de “perfeccionar” el régimen y “reducir” la administración del Estado. No obstante la dimensión del cambio es claramente descomunal y difícil de ocultar: han sido relevados los vicepresidentes del Consejo, sustituidos 11 ministros y fusionados cuatro ministerios. Y además, la reestructuración no se da por concluída y el comunicado señala "la necesidad de continuar estudiando la actual estructura del Gobierno".


El Grupo de Apoyo sale de escena


Carlos Lage, Pérez Roque y Otto Rivero salen de escena. Pero antes que ellos habían desaparecido varios jóvenes más de esa línea como Carlos Lage (hijo), quien dirigía a los estudiantes universitarios, Hassan Pérez, de la Juventud Comunista y Carlos Valenciaga, jefe del llamado Grupo de Apoyo.
Carlos Lage y Felipe Pérez Roque trabajaron en el círculo más íntimo del comandante, conocido como el Grupo de Apoyo y posteriormente éste los situó en puntos neurálgicos del gobierno, al frente del Consejo de Ministros y de la Cancillería.

Lage fue el artífice de las reformas económicas de los años 90 que legalización del dólar estadounidense, el trabajo por cuenta propia y las inversiones extranjeras gracias a las cuales el país logró sobrevivir a la debacle de las naciones comunistas europeas.
Sin embargo, fue también durante el liderazgo económico de Lage cuando se aplicó la dualidad monetaria, medida que desplomó los salarios y con ellos el poder adquisitivo de la mayor parte de la población .
Felipe Pérez Roque fue el jefe del Grupo de Apoyo del Comandante hasta que, tras la destitución de Roberto Robaina, Fidel Castro lo sitúa al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores como un hombre de su entera confianza. Al ser nombrado canciller, muchos consideraron que fue elegido por ser uno de los políticos más fieles a Fidel Castro y aseguraban que no tenía capacidad para el cargo; sin embargo, Pérez Roque desarrolló su trabajo con eficacia. Curiosamente su destitución se produce en el mismo momento en el que Cuba consigue los mayores éxitos diplomáticos de los últimos 50 años, con el apoyo de los gobiernos de América Latina, Rusia, China y la eliminación de las sanciones europeas.
No se pasa por alto que la salida de Pérez Roque coincide con el debate abierto en Estados Unidos sobre la idea de suavizar el bloqueo que Estados Unidos impuso a Cuba hace ya 45 años. Y aunque no se le conocían malas relaciones con Raúl, el discurso de Pérez Roque sobre Estados Unidos es más duro que el del actual mandatario, quien en más de una ocasión se ha mostrado dispuesto a dialogar con Washington.
Y pasados los `huracanes´, Raúl tomó las riendas


Aunque los cambios hayan sorprendido, hay que recordar que cuando Raúl Castro fue designado presidente del Consejo de Estado anunció que realizaría un cambio de gobierno que, en principio, estaba previsto para diciembre de 2008.
El general llevaba gobernando con el equipo heredado de su hermano desde que, en agosto de 2006, asumiera el mando de forma interina, cuando Fidel Castro le cedió todos sus cargos a raíz de una seria enfermedad intestinal. Los planes de gobierno impulsados por Raúl Castro llevan un enorme retraso, le reforma agraria y la eliminación de los topes salariales, por ejemplo, han sido empantanados por la burocracia estatal a pesar de ser medidas imprescindibles para la economía.
Con la actual reestructuración, el presidente parece que pretende lograr varios objetivos a la vez, al simplificar el aparato estatal, colocar en los puestos claves a hombres de su confianza y dejar claro que no hay nadie intocable.
Raúl Castro fue elegido presidente del Consejo de Estado el 24 de febrero de 2008 luego de que su hermano mayor, Fidel, desistiera de aspirar nuevamente a ese cargo. El 26 de julio de 2007, Raúl , entonces presidente interino, sembró esperanzas al reconocer las dificultades que agobian a la ciudadanía y habló por primera vez de introducir los "cambios estructurales y de concepto que resulten necesarios" para elevar los rendimientos de la agricultura y así reducir el precio de los alimentos.

Se abrió entonces un amplio debate popular, impulsado por el propio Raúl Castro que arrojó un abundante inventario de inquietudes y de problemas que requerían transformaciones. El abanico de planteamientos ciudadanos incluía también la necesidad de desarrollar formas más eficientes de funcionamiento del PCC y del tratamiento de su militancia.
La llegada sucesiva de tres huracanes, que dejaron daños económicos de casi 10.000 millones de dólares, añadió nuevas tensiones a los primeros 12 meses de gobierno del menor de los hermanos Castro, y retrasó considerablemene los cambios. "No se ha engavetado (paralizado) ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos... Se han ido instrumentando las medidas parciales que han permitido las circunstancias, y se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios", dijo el Raúl en diciembre.

Las decisiones, medidas y reformas adoptadas por Castro en su primer año comenzaron con el levantamiento de restricciones a la venta de computadoras, algunos aparatos electrodomésticos y equipos, como reproductores de DVD y vídeos, ollas eléctricas, y bicicletas a motor, entre otros. También eliminó la prohibición, no escrita, al hospedaje de los cubanos en loshoteles destinados al turismo internacional. Los cubanos también vieron abrirse el acceso a la telefonía celular, un servicio que debe pagarse en divisas.
Pero se esperan más cambios


Entre las reformas estructurales ya emprendidas está la entrega en usufructo de tierras ociosas, la venta libre, en divisas, de insumos agrícolas, la entrega de licencias para el transporte privado, lo que entraña la ampliación del trabajo por cuenta propia, independiente del Estado, los cambios en macha en materia salarial, con un sistema de pagos por resultados.

Pero se esperan cambios estructurales aun más profundos, como la eliminación de la dualidad monetaria. Ahora los salarios se perciben en moneda nacional, pero muchas de las necesidades básicas se satisfacen en divisa. Otros cambios esperados son el del régimen de propiedad de viviendas y automóviles, que podría permitir la compra-venta de esos bienes, y el eventual levantamiento de las regulaciones migratorias, que limitan los viajes al exterior para cubanas y cubanos.
Para ello, habrá que esperar al VI Congreso del PCC, definido por la Constitución como "fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado".Los congresos partidarios son los encargados de hacer un balance de los cinco años pasados y trazar líneas para el lustro siguiente. Este VI Congreso , que debió celebrarse en 2002, fue anunciado por Raúl Castro para finales del segundo semestre de 2009, aunque aún no ha sido convocado oficialmente.También hay que recordar que el presidente Raúl Castro es el segundo secretario del PCC, por debajo de Fidel Castro, que conserva el cargo de primer secretario y es consultado sobre asuntos estratégicos para el país.

Bruno Rodríguez, el nuevo rostro de la diplomacia cubana


El relevo en la cancillería no sólo hace el gobierno algo menos fidelista, como el conjunto de los cambios, sino que también puede leerse como una operación favorable a un posible diálogo con EE.UU. Mientras Roque es un viejo adversario de Washington, Rodríguez es visto "como un reformista", según un diplomático europeo en La Habana.

Abogado, periodista y embajador, Bruno Rodríguez, de 51 años (nació en México en enero de 1958, un año antes del triunfo de la Revolución) sustituye a Felipe Pérez Roque, tras pasar por la misión cubana en la ONU y la dirección de la política hacia América Latina.
Rodríguez se convierte en el sexto ministro de Relaciones Exteriores de la Revolución después de Raúl Roa, Isidoro Malmierca, Ricardo Alarcón, Roberto Robaina y Pérez Roque.

El nuevo titular de Exteriores fue también dirigente estudiantil, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de La Habana, secretario de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y director del diario Juventud Rebelde, uno de los dos de circulación nacional.
En 1990 fue elegido para el Comité Central del PCC, único y dos años después jefe de su Departamento de Cultura. En 1993 es nombrado Representante de Cuba ante las Naciones Unidas, y a su regreso a La Habana, viceministro de Exteriores responsable de go de las relaciones con América Latina.
A principios de 2006 y ya como viceministro primero, fue designado jefe de la Brigada Médica cubana que trabajó durante varios meses en Pakistán atendiendo a las víctimas del terremoto en zonas montañosas, bajo grandes heladas, trabajo que le mereció elogios del entonces presidente Fidel Castro.
Rodríguez asume en momentos en que la isla expande sus relaciones en América Latina, que en diciembre pasado en la cumbre regional en Brasil incorporó a Cuba en el Grupo de Rio.
(Fuentes: La Crónica-México, El Universal-México, BBC-Mundo, Reuters,IPS, AFP y La Vanguardia-Barcelona, )

25.2.08

Cuba:Transición

RAÚL CASTRO SALE DE LAS SOMBRAS Y PREPARA LAS PRIMERAS REFORMAS PARA LAS PRÓXIMAS SEMANAS, ENTRE ELLAS LA ELIMINACIÓN DE LAS 'PROHIBICIONES ABSURDAS' Y EL AUMENTO DE LOS SALARIOS
a La Asamblea que lo eligió está compuesta, en un 82 por ciento, por miembros de la generación siguiente a la de Sierra Maestra.

La elección de Raúl Castro como Presidente del Consejo de Estado no sorprendió a nadie en Cuba, ya que estaba en la propia Constitución y había sido anunciada públicamente desde hace muchos años por el propio Fidel Castro.
Siendo Raúl el más joven de su generación, su mandato parece destinado a ser el de la transición entre dos camadas de dirigentes, la de sus compañeros de la Sierra Maestra y la de los nacidos durante o después de la revolución.

Un buen ejemplo de esta transición está en la composición de este mismo parlamento, en el que el 82% de los 614 diputados recién electos pertenecen a una generación 20 años menor que la de Fidel Castro y sus compañeros.
Sin embargo, la elección de José Ramón Machado Ventura como primer vicepresidente demuestra que los "históricos" no están dispuestos a jubilarse todavía y que, por el contrario, mantendrán una fuerte presencia en el gobierno.

Aunque Raúl dijo que "el Comandante en Jefe de la revolución es uno solo, Fidel es Fidel, es insustituible" y más adelante remarcó la necesidad de una dirección colectiva, "sólo el Partido Comunista puede ser su digno sustituto", añadió, también hay que observar en su dircurso otros mensajes.
Así, comenzó diciendo debemos "ser dialécticos y creativos en este momento histórico" y más adelante anunció una reestructuración total del aparato estatal, buscando uno más ágil que implique menos reuniones, concentrar funciones y hacer mejor uso de los cuadros, "en resumen: hacer más eficiente la gestión de nuestro gobierno".

"Un partido más democrático..sin miedo a la discrepancia"

Raúl Castro también opinó que "el partido debe ser más democrático" y amplió el concepto diciendo que "no hay que temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra. Del intercambio profundo de opiniones divergentes salen las mejores soluciones".
Afirmó que los principales problemas se resolverían "previa consulta con los ciudadanos, incluso con todo el pueblo" y explicó que ya se estaba trabajando para terminar con algunas prohibiciones que limitan los derechos de los ciudadanos.
"En las próximas semanas empezaremos a eliminar las prohibiciones más sencillas", dijo, pero aclaró que otras tardarán más en resolverse porque implica tocar regulaciones aplicadas para protegerse de las agresiones externas.

"El bloqueo no es excusa para ocultar los errores"
En el terreno económico planteó que "hay limitaciones objetivas", pero explicó que su gobierno tendrá como una de sus más importantes prioridades la de "satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población".

Raúl Castro explicó que se pretendía elevar el valor del salario hasta que fuera suficiente para cubrir las necesidades de las familias cubanas, pero aclaró otra vez que esto sólo se logrará haciendo crecer la economía nacional.
Propuso la "progresiva, gradual y prudente revaluación del peso cubano" y el estudio de la dualidad monetaria, para cuya solución deberían tenerse en cuenta el sistema salarial, las gratuidades y los productos de la libreta de racionamiento cuyos precios calificó de "irracionales e insostenibles".
El nuevo Presidente de Cuba dijo que "no debe usarse el embargo económico como excusa para ocultar los propios errores". Pidió "exigencia, disciplina y unidad" y puso como ejemplo el éxito de las medidas tomadas recientemente para "perfeccionar la producción y comercialización agrícola".
(Para leer todo el discurso)


RAÚL, EL PODER EN LA SOMBRA

Por Javier Sáenz Munilla (*)

Raúl Castro es el verdadero poder en Cuba. Hace tiempo que lo es: El poder, hasta ahora en las sombras, que se ve obligado por razones biológicas a dar un paso hacia la zona iluminada del escenario. Pero su carácter más reservado y austero en todos los sentidos, hará que Raúl siga siendo más un dirigente entre bambalinas que en el primerísimo plano del proscenio, posición que ocupará, siempre que la función lo requiera, pero acompañado de su equipo, compuesto por ‘jóvenes’ que no estuvieron en Sierra Maestra. La Revolución de Raúl será, claro , mucho menos personalista, entre otras cosas porque no queda otra, ya que Fidel es mucho Fidel.

A Raúl, que ha estado siempre en las sombras cocinando los frijoles, los cubanos de la isla le esperan, ansiosos, para que llegue con la comida humeante y la ponga encima de la mesa. Así es que Raúl, mucho más pragmático, cambiará la ideología por los frijoles. Esa es ahora su función, como lo fue en la gran crisis que siguió, en los 90, al derrumbe de la Unión Soviética y sus aliados. Raúl, el duro, el ortodoxo, el militar, el hombre de Moscú, fue precisamente quien se arremangó y dirigió las reformas, quien introdujo con Carlos Lage, la apertura económica que evitó el colapso y la hambruna a la isla. Aunque, pasado el susto, llegó Fidel y mando a parar con tanto liberalismo.

Así es que Raúl Castro es un hombre pragmático, eficiente, reservado, austero en las formas, callado aunque bromista y muy familiar, al que gusta disfrutar con sus cuatro hijos y sus nietos. Un aspecto que le hace más cercano al hombre de la calle, menos dios, capaz incluso de contagiar su emoción cómo cuando se le vio llorar en Junio de 2007 tras la muerte de su esposa, la mítica Vilma Espín, a la que estuvo profundamente ligado desde que ambos se conocieron en la Sierra.

Y es un hombre dialogante y capaz de hacer equipos y de repartir tareas. No es el máximo dirigente empeñado en meter la cuchara en todas las salsas. Y esto es, seguramente, por su carácter de segundón tras la arrolladora estela de su hermano Fidel y porque desde que los barbudos tomaron el poder en 1959, le ha tocado encargarse, siempre, de la intendencia, de que las cosas funcionen.

Hace ya 20 años que el biógrafo de Fidel, el norteamericano Tad Szulc, describía así a Raúl: “Con su bigote recortado y su cara redonda, parece un tendero español satisfecho de sí mismo, pero es muy respetado por su firmeza y capacidad”. Y añadía que mientras Fidel se dedicaba a los asuntos globales e ideológicos, a arreglar el mundo diríamos, Raúl “dirige la mayor parte de los asuntos diarios del gobierno de Cuba”.
Se cuenta que en sus años mozos, allá en su natal Birán, se hizo cargo del bar La Paloma, propiedad de su padre, el rico hacendado gallego Ángel Castro y Argiz. El bar no marchaba muy bien y Raúl puso firmes a los malos pagadores y saneó el negocio. ¿No es esa la tarea que se le presenta ahora? Él así lo considera, a juzgar por sus discursos oficiales como presidente interino, comenzando por aquel que pronunció el 26 de Julio y en el que podrían estar contenidas las claves de lo que viene.
A Raúl Castro le apodan “El Chino” desde mucho antes de que se le presentara como un partidario de las reformas emprendidas por Pekín. El mote se lo pusieron por sus ojos rasgados. Pero quizá le venga también al pelo por su gran pragmatismo. Ya vimos cómo fue capaz de ponerse al frente de las reformas en la crisis de los 90. Tras la guerrilla, fue el encargado de convertir aquel ejército rebelde en unas Fuerzas Armadas modélicas, sin duda de las mejores del tercer mundo, capaces de enfrentarse y derrotar en Angola al poderoso ejército surafricano. Pese a ello, al pragmático Raúl no le dolieron prendas en dirigir, también, la jibarización de aquellas FAR, que pasaron de 300.000 a 60.000 hombres, la quinta parte, cuando consideró, y así lo dijo, que “los frijoles son más importantes que los cañones”.
Hoy dice que las cosas deben funcionar, habla de “reformas estructurales” y ha puesto en marcha un proceso de discusión pública en la que han participado cerca de millón y medio de cubanos que piden y piden cambios. Viajar al extranjero libremente, poder comprar y vender, entrar en los hoteles, tener productos en los almacenes….Desde que Fidel cedió interinamente el poder el 31 de julio de 2006, Cuba ha comenzado a gastar más divisas en la compra de productos de consumo, el estado paga ya más a
los campesinos y ganaderos para incentivar la producción. Y en el terreno político, bajo la dirección, aun interina, de Raúl Castro, se anunció la próxima firma con la ONU de dos pactos sobre Derechos Humanos y se ha abierto un mecanismo de diálogo con España –y de soslayo se hace un gesto a la UE- sobre esa misma materia.

Raúl, de 76 años, es el octavo hijo de los nueve que tuvieron el gallego Ángel Castro y la criolla Lina Ruz. Fidel es el quinto. La hermana menor, Juanita, 74 años, farmaceútica en Miami decía, cuando en julio de 2006 el Comandante, enfermo, dejó temporalmente la presidencia que “Raúl es más receptivo y dialogante”. Esa es otra de las cualidades que le adjudican: que sabe escuchar. Desde su irrupción en la escena sin Fidel, Raúl ha ofrecido en dos ocasiones y sin respuesta el diálogo a los Estados Unidos, ahora con su propia transición en marcha cuando acaba el mandato del ultra George Bush. Se sabe que, en La Habana, se dialoga con los dirigentes más moderados de la oposición. Pero los límites también están marcados. Fidel, cuando emprendió el camino de la Revolución, en los primeros 50, era apenas un miembro desencantado del Partido Ortodoxo. Raúl ya era comunista. Así es que los límites de Raúl, están muy claros, como él mismo se encargó de señalar en el famoso discurso del 26 de Julio:
“Los desafíos que tenemos delante son enormes, pero nadie debe dudar de la firme convicción de nuestro pueblo de que sólo con el socialismo lograremos superar las dificultades y conservar los logros de medio siglo de Revolución”.

(*) Este artículo se publica originalmente en la revista Interviú.

LA RENUNCIA DE FIDEL

Por Frei Betto (*)

Fidel Castro, de 81 años, renunció a sus funciones de presidente del Consejo de Estado de Cuba y de Comandante en Jefe de la Revolución. Dedicado a cuidar su salud, prefiere mantenerse fuera de las actividades de gobierno y participar en el debate público -que siempre le encantó- a través de sus artículos en los medios. Permanece, sin embargo, como miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.El próximo domingo día 24 Raúl Castro, de 77 años, será elegido, por los nuevos diputados de la Asamblea Nacional, para ocupar las funciones de primer mandatario de Cuba.Es la segunda vez que Fidel renuncia al poder. La primera fue en julio de 1959, siete meses después de la victoria de la Revolución. Elegido primer ministro, chocó con el presidente Manuel Urrutia, que consideró muy radicales las leyes revolucionarias, como la de reforma agraria, promulgadas por el consejo de ministros. Para evitar un golpe de estado, el líder cubano prefirió renunciar. El pueblo salió a las calles apoyándole. Presionado por las manifestaciones, Urrutia no tuvo otra alternativa que dejar el poder. La presidencia fue ocupada por Oswaldo Dorticós, y Fidel volvió a la función de primer ministro.Estuve en Cuba en enero de este año, para participar en el Encuentro Internacional sobre el Equilibrio del Mundo, a la luz del 155º aniversario del nacimiento de José Martí, figura paradigmática del país. Regresé a mediados de febrero para otra reunión internacional, el Congreso Universiade 2008, en el que participaron varios rectores de universidades brasileñas.En ambas ocasiones me encontré con Raúl Castro y otros ministros cubanos. Me reuní también con la dirección de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria); con estudiantes de la universidad de Ciencias Informáticas; con profesores de nivel básico y medio; y con educadores populares.Se engaña quien crea que la renuncia de Fidel significa el comienzo del fin del socialismo en Cuba. No hay ningún síntoma de que sectores significativos de la sociedad cubana aspiren a que regrese el capitalismo. Ni siquiera los obispos de la Iglesia Católica. Con excepción de unos pocos, a quienes no les importaría que el futuro de Cuba fuese equivalente al presente de Honduras, Guatemala o Nicaragua. Además, ninguno de los que salieron del país continuó la defensa de los derechos humanos al insertarse en el mundo encantado del consumismo.Cuba no es reacia a los cambios. El mismo Raúl Castro desencadenó un proceso interno de críticas a la Revolución a través de las organizaciones de masas y de los sectores profesionales. Son más de un millón de sugerencias las analizadas por el gobierno. Los cubanos saben que las dificultades son enormes, pues viven en una cuádruple isla: geográfica; única nación socialista de Occidente; desprovista del apoyo que le daba la Unión Soviética; bloqueada hace más de 40 años por el gobierno de los EE.UU.A pesar de todo ello el país mereció elogios del papa Juan Pablo II con ocasión de su visita en 1998. En el IDH 2007 de la ONU el Brasil se alegró de figurar en el puesto 70. Los primeros setenta países son considerados los mejores en calidad de vida. Cuba, donde no se paga nada por el derecho universal a la salud y educación, figura en el puesto 51.El país presenta una tasa de alfabetización del 99.8%; cuenta con 70.594 médicos para una población de 11.2 millones (1 médico por cada 160 habitantes); un índice de mortalidad infantil de 5.3 por cada mil nacidos vivos (en los EE.UU. son 7, y en Brasil 27); 800 mil diplomados en 67 universidades, en las que ingresan cada año 606 mil estudiantes.Hoy día Cuba mantiene médicos y profesores trabajando en más de 100 países, incluido Brasil, y promueve en toda América Latina la “Operación Milagro”, para curar gratuitamente enfermedades de los ojos, y la campaña de alfabetización “Yo sí puedo”, con resultados que convencieron al presidente Lula a adoptar el método en el Brasil.Habrá, sí, cambios en Cuba cuando cese el bloqueo de los EE.UU.; cuando sean liberados los cinco cubanos presos injustamente en la Florida por luchar contra el terrorismo; y si la base naval de Guantánamo, utilizada ahora como cárcel clandestina -símbolo mundial del irrespeto a los derechos humanos y civiles- de supuestos terroristas fuera devuelta.No esperemos, sin embargo, que Cuba quite de las entradas a La Habana dos carteles que nos avergüenzan a nosotros los latinoamericanos, que vivimos en islas de opulencia rodeadas de miseria por todos lados: “Cada año 80 mil niños mueren víctimas de enfermedades evitables, Ninguno de ellos es cubano”. “Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno es cubano”.
(*)Frei Betto, dominico brasileño, es escritor, autor de “Calendario del poder”
entre otros.
(Fuentes: BBC-Mundo, EFE, AFP, Reuters, Interviú y Vientos del Sur)

Datos personales

Mi foto
Periodista, especializado en Latinoamérica

Pepitorias está en:

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog TOP 100 WEBLOGS  Bitacoras.com Unión de Bloggers Hispanos Comunidad Blog Hispano Directorio de blogs Blogosfera de Red Progresista Technorati Profile Add to Technorati Favorites
Monitorizar servidor

visitantes


Contador gratis Free counter and web stats