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17.3.09

Cuba:Cambios en el Gobierno

Cuba: ¿Reformistas vs. talibanes?
Por Pablo Stefanoni (*)



¿Cómo leer los últimos acontecimientos de Cuba? Como en un súbito regreso a la Guerra Fría, los expertos de izquierda y derecha salieron a intentar descifrar los escasos y crípticos mensajes emitidos por el gobierno y, sobre todo, por el aún Comandante en Jefe, quien pese a titular sus columnas con el humilde rótulo de “reflexiones”, ocupa las primeras planas de los noticieros, los diarios y los mailing de las embajadas, sea para hablar de la crisis económica mundial, de política local o de temas más cotidianos como los “errores” de la selección cubana de béisbol (si consideramos las reflexiones de estos últimos días).

La izquierda fidelista internacional quedó tan descolocada que, o eligió balbucear una serie de frases tan generales como evasivas o prefirió, en contados casos, tomar el toro por las astas y admitir -como el editor del site Rebelión Pascual Serrano- que “los amigos de Cuba nos encontramos sin fuerzas ni información para explicar la institucionalidad cubana”. Y no es para menos: hasta el día anterior a su destitución – que incluyó una condena por “indignos”, por aprovecharse de unas mieles del poder por el que no lucharon y haber creado ilusiones en el enemigo- el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque eran las caras más conocidas del régimen fuera de la isla, después de Fidel y Raúl Castro, además del nexo privilegiado con gobiernos afines y políticamente importantes como Bolivia y Venezuela. Al punto de que se los percibía como los emergentes del recambio generacional que, sea por decisiones políticas o leyes de la biología, tarde o temprano deberá producirse. Obviamente, la ola de destituciones demorará algún tiempo esa infalibilidad histórica.

Las destituciones fueron un baldazo de agua fría que recordó purgas –que aún generan explicaciones diversas y contrapuestas- como la del general y héroe de la Revolución Arnaldo Ochoa, al parecer simpatizante de la Perestroika y muy popular en Cuba, fusilado “con mucho pesar” por el gobierno en 1989, después de admitir en un juicio televisado, cargado de clichés moralistas, haber participado del tráfico de cocaína, marfil y diamantes, tejiendo vínculos con Pablo Escobar y aprovechando las misiones militares en Angola. O la del ex canciller, joven estrella y niño mimado de Fidel, Roberto Robaina, hace diez años, que terminó trabajando en el Parque Metropolitano de La Habana y hoy, según sus palabras, sólo se dedica a pintar.
Años antes, en 1992, Carlos Aldana –acusado de querer ser el Gorbachov cubano- sufrió la maldición de los “número 3”, considerados por los analistas y diplomáticos sucesores “naturales” de los hermanos Castro.


“Esta purga me recuerda un poco la furia con la que Raúl eliminó a la gente del Centro de Estudios sobre América en el '96. Era una cuestión de control. Raúl puede hablar de reformas cuando él lo considere conveniente, pero que no se atrevan otros a hacerlo. De nuevo, creo que es una cuestión de control y no necesariamente de oposición sustantiva a dichas ideas”, opina el profesor del Brooklyn College y autor de The Origins of the Cuban Revolution Reconsidered, Samuel Farber.

La falta de pruebas -o el hermetismo sobre ellas- en las acusaciones lanzadas por Fidel y el tono de confesión inquisitorial de las cartas de Lage y Pérez Roque admitiendo los “errores” y jurando lealtad a la revolución, a Fidel y a Raúl, dibujaron una imagen brezneviana de secretismo burocrático cuestionable en el siglo XX pero casi imposible de justificar para las izquierdas del siglo XXI. Las preguntas vinieron solas: ¿los cubanos no tienen derecho a saber cuáles fueron los terribles delitos que mandaron a su casa y extinguieron en un abrir y cerrar de ojos el poder de dos referentes de la revolución?, ¿si cometieron delitos no deberían ser juzgados en el marco de la institucionalidad cubana?, ¿era necesaria la excomunión además de ser excluidos de todos sus cargos en el gobierno y en el partido?, ¿qué garantiza que no haya muchos más funcionarios usufructuando las “mieles del poder” en un país en el que oficialmente el poder no tiene mieles sino puro sacrificio?

La tesis que más circuló en la prensa internacional es que las destituciones de Lage y Pérez Roque y una decena de altos funcionarios claves es una victoria del ala aperturista de Raúl frente al ala conservadora de los “talibanes” proFidel. Es cierto que, desde su llegada al poder, después de la renuncia del líder máximo en 2006, Raúl fue desarmando la institucionalidad paralela del Grupo de apoyo al Comandante en Jefe y su Batalla de las Ideas, un proyecto que además de duplicar instituciones y mostrar una dudosa eficiencia, conllevaba una dosis de voluntarismo –financiado con préstamos blandos venezolanos-- con el que los militares cercanos a Raúl no simpatizan. Pero Lage parece estar lejos de ser un talibán comunista con urticaria al mercado y a la propiedad privada. En un artículo en La Jornada de México, un participante de una reunión en los años '90 entre Lage y un grupo de senadores mexicanos del hoy oficialista PAN, recuerda al entonces responsable de las políticas económicas del período especial posterior a la caída de la URSS como un “Chicago boy” por su “vehemente defensa de la apertura comercial” cubana, que moderó de inmediato su discurso ante una visita sorpresiva de Fidel.

En la misma línea, el anticastrista radical Carlos Alberto Montaner dice haber escuchado decir al entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari y a otra media docena de cancilleres y jefes de Estado que "Lage es el futuro". Y agrega que en esa época, los difíciles años 90, “parece que Lage, en privado, cuando conversaba con los políticos extranjeros, coqueteaba con las ideas democráticas y se vendía como el Adolfo Suárez caribeño”. Tampoco el ahora ex canciller P. Roque parecía ser el “talibán” de la época de asistente de máxima confianza de Fidel y “a los ojos de muchos políticos y diplomáticos extranjeros, incluido el canciller español Ángel Moratinos, se había transformado en un “reformista”. ¿Por eso fueron acusados de haber ilusionado al enemigo? Una versión es que Robaina cayó luego del pinchazo de una llamada telefónica en el que el ex canciller español Abel Matutes le decía "Mi candidato [para la transición] siempre has sido tú".


Pero estos datos tampoco avalan la tesis contrapuesta de parte de la derecha de Miami –obnubilada por su odio a los Castro- de un golpe de los conservadores contra los aperturistas. La simpatía de Raúl Castro por el Doi Moi (renovación vietnamita), que considera al mercado una conquista de la humanidad y no del capitalismo, y propicia una suerte de capitalismo de Estado con control monolítico del poder por el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas, no es ninguna novedad. Con una economía de comando de tipo soviético completamente agotada –lo que provoca, entre otras cosas, la ociosidad de gran parte de las tierras y la necesidad de importar masivamente alimentos- la apertura económica está de uno u otro modo en la agenda de todas las fracciones, el problema parece radicar en que la alianza entre los militares capitaneados por Raúl Castro y los burócratas del PCC comandados por el vicepresidente José Ramón Machado Ventura (políticamente conservadora y económicamente aperturista, con su ritmo y su estilo) no confiaba en los dirigentes defenestrados. "No voy a permitir que gente como tú jodan esta revolución tres meses después de que desaparezcamos los más viejos", le habría dicho Raúl a Robaina al momento de su destitución.

Como recuerda el ex investigador del Centro de Estudios sobre América (CEA), Haroldo Dilla, la elite cubana no fue nunca muy permeable a las nuevas generaciones. Y recuerda un dato adicional: Pérez Roque y Lage construyeron un vínculo con Hugo Chávez que los llevó a llamarlo "Presidente de Cuba" y proponer una utópica federación cubano-venezolana que habría chocado con la escasa simpatía de los altos militares cubanos por el socio rico venezolano. Estos militares –que hoy controlan las empresas más eficientes y rentables de Cuba y hacen alarde de su capacidad de gestión "combinando la organización capitalista con los principios socialistas”- buscan crear una institucionalidad más eficiente y perdurable en el ámbito interno y diversificar las relaciones en el externo. No fue casual la sucesión de visitas de presidentes latinoamericanos en los últimos meses, y el acercamiento a Lula, posible mediador en una –aunque sea limitada-- mejora de las relaciones con Washington en el contexto de la administración de Omaba y del progresivo debilitamiento del lobby anticastrista de Miami y la permeabilidad o incluso adhesión explícita de los cubano-americanos más jóvenes, además de los propios empresarios estadounidenses, al fin del bloqueo. En este marco, la vieja guardia de la Sierra Maestra busca asumir ella misma, con racionalidad burocrática-empresarial, la tarea de la transición y no dejarla en manos de “arribistas”. Y a la vista de sus “reflexiones”, Fidel optó -como con Robaina o Aldana- por bendecir los recambios y excomulgar a los caídos en desgracia. Una pista la dio el politólogo Atilio Borón después de una reunión con el Comandante en Jefe (Clarín, 12-3-09): “Está muy preocupado por el impacto de la crisis en toda América Latina, porque cree que todo el proceso de cierto desplazamiento hacia al centroizquierda o la izquierda de los últimos años va a estar comprometido por una crisis que va a golpear muy fuerte en la región. Fidel es muy buen lector de la coyuntura. Teme que venga un reflujo de derecha en el contexto de la crisis y, luego de haber pasado el periodo especial con la caída de la URSS teme otro momento así”.


Pero, en la misma lógica de las purgas stalinistas y posestalinistas, los desplazamientos de funcionarios no se hacen a medias; es necesario destruir hasta el extremo su credibilidad ante la sociedad para condenarlos al ostracismo. Como advirtió el investigador francés Vincent Bloch, la corrupción generalizada -desde minucias hasta hechos de mayor escala- atraviesa a toda la sociedad cubana, y constituye una forma efectiva de control social. Al no existir medios lícitos que garanticen la sobrevivencia (y a veces ni siquiera el mero cumplimiento de las obligaciones laborales) sin hacer algo que puede ser definido en un momento u otro como “ilegal” –que la ironía cubana llama “inventos”- los cubanos tienen una permanente espada de Damocles sobre sus cabezas. Y las propias élites pueden también ser víctimas de esta lógica: basta escarbar en cualquier expediente para demostrar la “indignidad” de hasta minutos antes meritorios dirigentes revolucionarios. El paso siguiente es la “confesión” con fórmulas echas: inculpación y juramento de lealtad eterna.

Con la batalla ganada, sólo falta formalizar la nueva correlación de fuerzas en el VI congreso del Partido Comunista Cubano en 50 años. Pero la transición que buscará combinar apertura económica y control político ya comenzó. Para ello, los militares –y sobre todo, la Vieja Guardia- parecen más confiables que unos más imprevisibles jóvenes bolivarianos.

(*) Pablo Stefanoni es corresponsal en La Paz del diario argentino Clarín y del italiano Il Manifesto. Este artículo ha sido publicado en el semanario boliviano Pulso el 15 de marzo.

12.6.08

Cuba: Transición

NUEVO SISTEMA SALARIAL QUE VALORA LA EFICIENCIA DEL TRABAJADOR Y ELIMINA EL TOPE MÁXIMO, PARA ESTIMULAR LA PRODUCTIVIDAD E INCENTIVAR LA ECONOMÍA

Cuba comenzará a pagar a sus empleados públicos según su rendimiento, en una nueva iniciativa del presidente Raúl Castro para reactivar la economía, según anuncia la prensa cubana.
Raúl Castro ha reconocido en sus discursos y declaraciones que los salarios estatales no alcanzan para vivir, pero exigió aumentar la productividad como única solución.
Una resolución del Ministerio del Trabajo, que deberá ser aplicada desde agosto por todas las empresas públicas, elimina además el límite salarial.
"El trabajador ganará lo que sea capaz de producir," dijo el viceministro de Trabajo, Carlos Mateu, citado por Granma, el diario del Partido Comunista de Cuba.
"Por lo general, acotó, ha existido una tendencia a que todo el mundo reciba lo mismo, y ese igualitarismo no es conveniente," añade el periódico.

Hasta ahora, los trabajadores cubanos ganaban en función del cumplimiento de metas a menudo difíciles de cuantificar.
En adelante, el salario dependerá de la cantidad producida o de la calidad del servicio.
"Este sistema de pago, enfatizó Mateu, debe verse como una herramienta que ayude a obtener mejores resultados productivos y de servicios" .
Este mecanismo ya es aplicado en algunas empresas administradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias que Raúl Castro lideró hasta su designación en febrero como presidente.

El fin del 'igualitarismo' salarial


El Gobierno ha dado de plazo hasta el mes de agosto a todas las empresas cubanas para comenzar a aplicar el nuevo sistema de pago por resultados a sus trabajadores, lo que supondrá el fin del 'igualitarismo' salarial que ha imperado en la isla durante décadas.

Granma informba ayer de que 'hasta el próximo mes de agosto tienen las empresas que no están en perfeccionamiento para ajustar y rediseñar su sistema de pago por resultado', como parte de un proceso que Raúl Castro comenzó en 2007 durante la presidencia provisional, desde julio de 2006 a febrero de este año.'Por lo general, ha existido una tendencia a que todo el mundo reciba lo mismo y ese igualitarismo no es conveniente', indicó el viceministro de Trabajo , Carlos Mateu , al diario
El viceministro indicó que 'a veces hay mucho paternalismo' al pagarle a todos los trabajadores igual, y agregó que con la 'correcta implementación' de esta resolución 'se cumplirá el principio socialista de distribución, donde cada cual reciba en correspondencia con su aporte, es decir, el pago por cantidad y calidad'.

En 2007, Raúl Castro impulsó una reordenación empresarial para extender la aplicación de las fórmulas salariales del modelo de 'perfeccionamiento'.
Este sistema de gestión que introduce criterios de calidad y rigor en el manejo de cuentas, capital humano, innovación y otros elementos fue establecido hace 20 años por las Fuerzas Armadas y desde hace nueve comenzó a ser extendido a algunas compañías fuera de ese ámbito.
Granma recordaba que el nuevo 'Reglamento General sobre las formas y sistemas de pago', aprobado este año por el Ministerio de Trabajo cubano, establece que los trabajadores vinculados a la producción de bienes y servicios 'no tienen límite en el salario'.
El objetivo de esta resolución 'es uniformar la política salarial entre las empresas en perfeccionamiento empresarial y las que no están en este proceso' y proporcionar 'una herramienta que ayude a obtener mejores resultados productivos y de servicios', precisaba el Grama.
Esta semana el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, reclamó en una asamblea provincial del Partido Comunista 'no cogerle miedo a los altos salarios y aplicar la experiencia donde quiera que sea posible, siempre y cuando se traduzca en resultados concretos'.
Raúl Castro, presidente desde febrero de este año, ha insistido que para aumentar los salarios, que de promedio son de 408 pesos cubanos al mes (equivalentes a 17 dólares estadounidenses, 11 euros) hay que producir más y aumentar la eficiencia.
La medida se enmarca en las reformas lanzadas por Raúl Castro desde que ssustituyó a su hermano Fidel.
El gobierno cubano es el principal empleador de la isla y se estima que controla el 90% de la economía del país. Las reformas impulsadas por Raúl Castro han llevado a muchos a hablar de una "apertura" de la isla.
Algunas de ellas -como el permiso para que los cubanos puedan alojarse en los hoteles de la isla y el levantamiento de la prohibición de la venta de teléfonos celulares- buscan, según el gobierno, mejorar la calidad de vida.
También se han llevado a cabo reformas más profundas, como el inicio de una descentralización de la agricultura.

Nuevo sistema de pago por resultados
Por Lourdes Pérez Navarro(*)

La Resolución 9 del 2008, "Reglamento General sobre las formas y sistemas de pago", emitida por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, introduce novedades en el sistema de pago por resultados.
El objetivo es uniformar la política salarial entre las empresas en perfeccionamiento empresarial y las que no están en este proceso.
Según explicó a Granma el ingeniero Carlos Mateu Pereira, viceministro de Trabajo y Seguridad Social, la resolución precisa el concepto de que en una empresa deben existir tantos sistemas de pago por resultados como actividades diferentes haya en esa entidad, es decir, de acuerdo con la naturaleza de la labor que realice el trabajador.
Así recoge el pago a destajo, por indicadores directos, específicos de la producción y los servicios, o por generales y de eficiencia.
La tendencia durante muchos años, recordó, fue mantener el sistema de pago por resultados sobre la base de un indicador general, llámesele utilidades, ventas o ingresos. El trabajador, ya fuera operario o directivo, cobraba por el cumplimiento o sobrecumplimiento de este.
Esto cambia. Ahora quien labora en un área que produce un determinado artículo, va a cobrar por la producción o sobre cumplimiento de ese bien. Si presta un servicio, cobra por la calidad del mismo. El personal directivo —por lo general, de regulación y control—, es el que se vincula a determinados indicadores generales o específicos, pero no a parámetros directos.
Cuantía del estímulo
Dice la Resolución 9/08, que "los trabajadores que están abarcados por sistemas de pago vinculados a los resultados directos de la producción de bienes y servicios, no tienen límite en el salario que pueden devengar por sobre cumplimiento de los indicadores formadores previstos en el sistema de pago, evaluándose siempre que no se deterioren otros indicadores de eficiencia planificados, incorporados en el sistema de pago".
Para el resto del personal que está vinculado a las áreas de regulación y control, entiéndase directivos, técnicos o especialistas de áreas comerciales, recursos humanos y economía (el jefe de taller puede considerarse directo, no tiene tope) normalmente se buscan indicadores generales o específicos, y esos sí tienen un límite de hasta el 30%, acotó Mateu.
Agregó que en todos los casos, por cumplir los indicadores, se abona una cuantía máxima de hasta un 5% del salario base de cálculo, y es precisamente el jefe del organismo quien define qué por ciento corresponde. Estará en dependencia del comportamiento del plan que se está proponiendo con respecto al real del año anterior.
Implementar la Resolución
Hasta el próximo mes de agosto tienen las empresas que no están en perfeccionamiento para ajustar y rediseñar su sistema de pago por resultado. Pero si una entidad ya lo hizo, revisó el tema de las cuantías e indicadores para cada área y se lo presentó a su ministerio y este se lo aprobó, entonces pueden empezar a aplicarlo de inmediato, subrayó el Viceministro.
En su opinión con la correcta implementación de esta resolución el trabajador ganará lo que sea capaz de producir. Entonces se cumplirá el principio socialista de distribución, donde cada cuál reciba en correspondencia con su aporte, es decir, el pago por la cantidad y calidad.
Por lo general, acotó, ha existido una tendencia a que todo el mundo reciba lo mismo, y ese igualitarismo no es conveniente. Eso es algo que tenemos que resolver pues a veces hay mucho paternalismo y las personas no se quieren buscar problemas y dicen "se lo pago igual a todo el mundo y nadie me protesta". Pero no es justo, pues si es dañino darle al trabajador menos de lo que le toca, es dañino también darle lo que no le toca.
Este sistema de pago, enfatizó Mateu, debe verse como una herramienta que ayude a obtener mejores resultados productivos y de servicios. Hay que garantizar el buen diseño del mismo y su adecuado control, para que así exista una distribución correcta del fondo de salario generado y cobre más quien más aporte.

(*) Artículo publicado hoy en el diario Granma

(Fuentes: Reuters, Terra, BBC-Mundo y Granma)

6.6.08

Cuba:Transición

¿HACIA DÓNDE VA EL GOBIERNO CUBANO?

Por Guillermo Almeyra(*)

En comparación con las penurias del llamado "periodo especial", la situación económica de Cuba ha mejorado sensiblemente y la economía crece, a pesar de las dificultades, aunque ese crecimiento se refleje muy poco en la vida cotidiana de la mayoría de la población. Por ejemplo, los cortes de luz, que eran constantes y larguísimos, se han reducido mucho; el transporte colectivo urbano mejoró, y la alimentación también, pero la comida no es muy variada, es cara y en buena parte debe ser pagada en el peso convertible cubano. Sin embargo, servicios públicos esenciales que fueron de calidad, como la salud pública y la educación, se han deteriorado y en la actualidad son blanco de muchas críticas en la isla y, sobre todo, la corrupción y el robo de los bienes del Estado (es decir, de todos), lejos de reducirse han aumentado porque los salarios son cada vez menos suficientes para hacer frente al aumento del costo de la vida y subsisten las trabas a la autorganización de iniciativas populares que permitan reducir la escasez.

Por consiguiente, son reales muchos de los problemas que enumera el artículo de Samuel Farber ("La vida después de Fidel"), publicado en la revista SinPermiso el 18 de mayo (1) y, grosso modo, también tiene asidero su visión de las cuatro corrientes político-ideológicas predominantes en estos momentos en la dirección del partido y del Estado cubanos, a las que él define como neoliberales, "comunistas de mercado", partidarios de la aplicación en Cuba de un sistema sinovietnamita (control férreo de un partido único sobre una economía de libre mercado) y un puñado de los llamados "talibanes" o "huerfanitos" ligados a Fidel Castro y a una política voluntarista de lucha burocrática contra la burocracia y de medidas administrativas estatales contra los vicios que resultaron o resultan del sistema.
Pero aunque sacarle una fotografía a la realidad cubana sea muy útil, mucho más importante es colocar esa realidad en la dinámica de la economía mundial y tratar de asir, de aprehender, las corrientes poderosas pero poco visibles que se expresan en lo profundo de la sociedad y no en los sectores dominantes o sólo indirectamente en éstos. O sea, la tendencia no revolucionaria o potencialmente contrarrevolucionaria alimentada por el descreimiento en la revolución de parte importante de la juventud urbana, sobre todo habanera, que está compuesta por una polvareda de lumpen, de pequeños delincuentes, de gente que considera normales los fraudes y los arreglos de todo tipo, y tiene como meta conseguir dinero de cualquier modo y como lema: "primero yo".


Y, en la vertiente opuesta, la tendencia revolucionaria, socialista, democrática y, en los hechos, autogestionaria, que existe en capas juveniles y minoritarias de los intelectuales y defiende a capa y espada las conquistas de la revolución (la dignidad y la independencia de los cubanos, el sistema educativo y sanitario, la democratización social con la incorporación de los negros, las mujeres y los pobres en general, el internacionalismo).
El aumento del costo mundial de los alimentos y del petróleo se sentirá cada vez más con mayor fuerza, ya que las medidas que se adoptaron para paliar este problema (como la entrega de tierras y apoyos a los campesinos o las exploraciones petroleras) no darán frutos en el corto plazo y además los ingresos por concepto de turismo, que sirven para pagar las exportaciones, se reducirán, porque la crisis económica afectará el poder adquisitivo de las capas más pobres de turistas de las clases medias europeas y canadienses, y encarecerá los viajes en avión a la isla y los productos de consumo que debe comprar la hotelería cubana.

El crecimiento de la economía cubana será afectado, las necesidades sin satisfacer persistirán, y con ellas subsistirá la tensión política y social que la apertura relativa a los sectores que reciben dólares de los emigrados (poder viajar, comprar electrodomésticos, ir a hoteles de lujo) no podrá calmar, ya que ni los pobres urbanos, los lumpenes ni los estudiantes e intelectuales radicales se cuentan entre los beneficiarios de esas medidas distensivas.
Además, Cuba no tiene, como China o Vietnam, una enorme masa de mano de obra barata disponible. La de la isla es escasa y debido a lo obsoleto del equipamiento industrial y agrícola es relativamente cara y tiene baja productividad, aunque tenga alta creatividad potencial y buen nivel cultural, y el país no es rural sino que 75 por ciento de su población es urbana.
La gente común (sobre todo los jóvenes que entraron en la pubertad en los años 80) se ha formado en la crisis y en la escasez durante más de 20 años y deberá seguir remando con gran esfuerzo contra la corriente. El efecto sicológico y político de este hecho es y será enorme, y tiende a polarizar más la sociedad entre el ala desesperanzada u hostil y la que busca una renovación radical, aunque en el centro, entre los burócratas, los miembros del partido y los intelectuales (es decir, en las capas privilegiadas y dominantes, incluyendo en éstas a los miembros del partido en uniforme que aunque forman un grupo particular también tienen diferencias internas), se muevan las tendencias que apunta Samuel Farber.
Pero lo importante es que en Cuba la protesta estudiantil y la de los intelectuales no es igual a la que existió en su momento en la Unión Soviética o en Checoeslovaquia, pues es liberalizadora, potencialmente libertaria, no neoliberal, y tiene fuertes elementos democráticos y autogestionarios que aparecen esbozados en artículos de importantes revistas cultural-políticas. Lo importante es también que el pueblo cubano se formó en grandes experiencias políticas, aunque con una dirección que parecía omnipotente porque se apoyaba en ese consenso siempre renovado. Y lo importante, por último, es que la crisis de desarrollo, en todos los sentidos, que encara Cuba, tiene lugar cuando hay en América Latina un entorno favorable y una crisis profunda del enemigo imperialista. Todo está en juego.

(1) El artículo de Samuel Farber dio luego pie a un debate interesante con Saul Landau, también reproducido –el pasado 25 de mayo— por SinPermiso. Para ver ese debate, pulse AQUÍ.

(*)Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Este artículo fue publicado en La Jornada (México) el 25 de Mayo

25.2.08

Cuba:Transición

RAÚL CASTRO SALE DE LAS SOMBRAS Y PREPARA LAS PRIMERAS REFORMAS PARA LAS PRÓXIMAS SEMANAS, ENTRE ELLAS LA ELIMINACIÓN DE LAS 'PROHIBICIONES ABSURDAS' Y EL AUMENTO DE LOS SALARIOS
a La Asamblea que lo eligió está compuesta, en un 82 por ciento, por miembros de la generación siguiente a la de Sierra Maestra.

La elección de Raúl Castro como Presidente del Consejo de Estado no sorprendió a nadie en Cuba, ya que estaba en la propia Constitución y había sido anunciada públicamente desde hace muchos años por el propio Fidel Castro.
Siendo Raúl el más joven de su generación, su mandato parece destinado a ser el de la transición entre dos camadas de dirigentes, la de sus compañeros de la Sierra Maestra y la de los nacidos durante o después de la revolución.

Un buen ejemplo de esta transición está en la composición de este mismo parlamento, en el que el 82% de los 614 diputados recién electos pertenecen a una generación 20 años menor que la de Fidel Castro y sus compañeros.
Sin embargo, la elección de José Ramón Machado Ventura como primer vicepresidente demuestra que los "históricos" no están dispuestos a jubilarse todavía y que, por el contrario, mantendrán una fuerte presencia en el gobierno.

Aunque Raúl dijo que "el Comandante en Jefe de la revolución es uno solo, Fidel es Fidel, es insustituible" y más adelante remarcó la necesidad de una dirección colectiva, "sólo el Partido Comunista puede ser su digno sustituto", añadió, también hay que observar en su dircurso otros mensajes.
Así, comenzó diciendo debemos "ser dialécticos y creativos en este momento histórico" y más adelante anunció una reestructuración total del aparato estatal, buscando uno más ágil que implique menos reuniones, concentrar funciones y hacer mejor uso de los cuadros, "en resumen: hacer más eficiente la gestión de nuestro gobierno".

"Un partido más democrático..sin miedo a la discrepancia"

Raúl Castro también opinó que "el partido debe ser más democrático" y amplió el concepto diciendo que "no hay que temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra. Del intercambio profundo de opiniones divergentes salen las mejores soluciones".
Afirmó que los principales problemas se resolverían "previa consulta con los ciudadanos, incluso con todo el pueblo" y explicó que ya se estaba trabajando para terminar con algunas prohibiciones que limitan los derechos de los ciudadanos.
"En las próximas semanas empezaremos a eliminar las prohibiciones más sencillas", dijo, pero aclaró que otras tardarán más en resolverse porque implica tocar regulaciones aplicadas para protegerse de las agresiones externas.

"El bloqueo no es excusa para ocultar los errores"
En el terreno económico planteó que "hay limitaciones objetivas", pero explicó que su gobierno tendrá como una de sus más importantes prioridades la de "satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población".

Raúl Castro explicó que se pretendía elevar el valor del salario hasta que fuera suficiente para cubrir las necesidades de las familias cubanas, pero aclaró otra vez que esto sólo se logrará haciendo crecer la economía nacional.
Propuso la "progresiva, gradual y prudente revaluación del peso cubano" y el estudio de la dualidad monetaria, para cuya solución deberían tenerse en cuenta el sistema salarial, las gratuidades y los productos de la libreta de racionamiento cuyos precios calificó de "irracionales e insostenibles".
El nuevo Presidente de Cuba dijo que "no debe usarse el embargo económico como excusa para ocultar los propios errores". Pidió "exigencia, disciplina y unidad" y puso como ejemplo el éxito de las medidas tomadas recientemente para "perfeccionar la producción y comercialización agrícola".
(Para leer todo el discurso)


RAÚL, EL PODER EN LA SOMBRA

Por Javier Sáenz Munilla (*)

Raúl Castro es el verdadero poder en Cuba. Hace tiempo que lo es: El poder, hasta ahora en las sombras, que se ve obligado por razones biológicas a dar un paso hacia la zona iluminada del escenario. Pero su carácter más reservado y austero en todos los sentidos, hará que Raúl siga siendo más un dirigente entre bambalinas que en el primerísimo plano del proscenio, posición que ocupará, siempre que la función lo requiera, pero acompañado de su equipo, compuesto por ‘jóvenes’ que no estuvieron en Sierra Maestra. La Revolución de Raúl será, claro , mucho menos personalista, entre otras cosas porque no queda otra, ya que Fidel es mucho Fidel.

A Raúl, que ha estado siempre en las sombras cocinando los frijoles, los cubanos de la isla le esperan, ansiosos, para que llegue con la comida humeante y la ponga encima de la mesa. Así es que Raúl, mucho más pragmático, cambiará la ideología por los frijoles. Esa es ahora su función, como lo fue en la gran crisis que siguió, en los 90, al derrumbe de la Unión Soviética y sus aliados. Raúl, el duro, el ortodoxo, el militar, el hombre de Moscú, fue precisamente quien se arremangó y dirigió las reformas, quien introdujo con Carlos Lage, la apertura económica que evitó el colapso y la hambruna a la isla. Aunque, pasado el susto, llegó Fidel y mando a parar con tanto liberalismo.

Así es que Raúl Castro es un hombre pragmático, eficiente, reservado, austero en las formas, callado aunque bromista y muy familiar, al que gusta disfrutar con sus cuatro hijos y sus nietos. Un aspecto que le hace más cercano al hombre de la calle, menos dios, capaz incluso de contagiar su emoción cómo cuando se le vio llorar en Junio de 2007 tras la muerte de su esposa, la mítica Vilma Espín, a la que estuvo profundamente ligado desde que ambos se conocieron en la Sierra.

Y es un hombre dialogante y capaz de hacer equipos y de repartir tareas. No es el máximo dirigente empeñado en meter la cuchara en todas las salsas. Y esto es, seguramente, por su carácter de segundón tras la arrolladora estela de su hermano Fidel y porque desde que los barbudos tomaron el poder en 1959, le ha tocado encargarse, siempre, de la intendencia, de que las cosas funcionen.

Hace ya 20 años que el biógrafo de Fidel, el norteamericano Tad Szulc, describía así a Raúl: “Con su bigote recortado y su cara redonda, parece un tendero español satisfecho de sí mismo, pero es muy respetado por su firmeza y capacidad”. Y añadía que mientras Fidel se dedicaba a los asuntos globales e ideológicos, a arreglar el mundo diríamos, Raúl “dirige la mayor parte de los asuntos diarios del gobierno de Cuba”.
Se cuenta que en sus años mozos, allá en su natal Birán, se hizo cargo del bar La Paloma, propiedad de su padre, el rico hacendado gallego Ángel Castro y Argiz. El bar no marchaba muy bien y Raúl puso firmes a los malos pagadores y saneó el negocio. ¿No es esa la tarea que se le presenta ahora? Él así lo considera, a juzgar por sus discursos oficiales como presidente interino, comenzando por aquel que pronunció el 26 de Julio y en el que podrían estar contenidas las claves de lo que viene.
A Raúl Castro le apodan “El Chino” desde mucho antes de que se le presentara como un partidario de las reformas emprendidas por Pekín. El mote se lo pusieron por sus ojos rasgados. Pero quizá le venga también al pelo por su gran pragmatismo. Ya vimos cómo fue capaz de ponerse al frente de las reformas en la crisis de los 90. Tras la guerrilla, fue el encargado de convertir aquel ejército rebelde en unas Fuerzas Armadas modélicas, sin duda de las mejores del tercer mundo, capaces de enfrentarse y derrotar en Angola al poderoso ejército surafricano. Pese a ello, al pragmático Raúl no le dolieron prendas en dirigir, también, la jibarización de aquellas FAR, que pasaron de 300.000 a 60.000 hombres, la quinta parte, cuando consideró, y así lo dijo, que “los frijoles son más importantes que los cañones”.
Hoy dice que las cosas deben funcionar, habla de “reformas estructurales” y ha puesto en marcha un proceso de discusión pública en la que han participado cerca de millón y medio de cubanos que piden y piden cambios. Viajar al extranjero libremente, poder comprar y vender, entrar en los hoteles, tener productos en los almacenes….Desde que Fidel cedió interinamente el poder el 31 de julio de 2006, Cuba ha comenzado a gastar más divisas en la compra de productos de consumo, el estado paga ya más a
los campesinos y ganaderos para incentivar la producción. Y en el terreno político, bajo la dirección, aun interina, de Raúl Castro, se anunció la próxima firma con la ONU de dos pactos sobre Derechos Humanos y se ha abierto un mecanismo de diálogo con España –y de soslayo se hace un gesto a la UE- sobre esa misma materia.

Raúl, de 76 años, es el octavo hijo de los nueve que tuvieron el gallego Ángel Castro y la criolla Lina Ruz. Fidel es el quinto. La hermana menor, Juanita, 74 años, farmaceútica en Miami decía, cuando en julio de 2006 el Comandante, enfermo, dejó temporalmente la presidencia que “Raúl es más receptivo y dialogante”. Esa es otra de las cualidades que le adjudican: que sabe escuchar. Desde su irrupción en la escena sin Fidel, Raúl ha ofrecido en dos ocasiones y sin respuesta el diálogo a los Estados Unidos, ahora con su propia transición en marcha cuando acaba el mandato del ultra George Bush. Se sabe que, en La Habana, se dialoga con los dirigentes más moderados de la oposición. Pero los límites también están marcados. Fidel, cuando emprendió el camino de la Revolución, en los primeros 50, era apenas un miembro desencantado del Partido Ortodoxo. Raúl ya era comunista. Así es que los límites de Raúl, están muy claros, como él mismo se encargó de señalar en el famoso discurso del 26 de Julio:
“Los desafíos que tenemos delante son enormes, pero nadie debe dudar de la firme convicción de nuestro pueblo de que sólo con el socialismo lograremos superar las dificultades y conservar los logros de medio siglo de Revolución”.

(*) Este artículo se publica originalmente en la revista Interviú.

LA RENUNCIA DE FIDEL

Por Frei Betto (*)

Fidel Castro, de 81 años, renunció a sus funciones de presidente del Consejo de Estado de Cuba y de Comandante en Jefe de la Revolución. Dedicado a cuidar su salud, prefiere mantenerse fuera de las actividades de gobierno y participar en el debate público -que siempre le encantó- a través de sus artículos en los medios. Permanece, sin embargo, como miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.El próximo domingo día 24 Raúl Castro, de 77 años, será elegido, por los nuevos diputados de la Asamblea Nacional, para ocupar las funciones de primer mandatario de Cuba.Es la segunda vez que Fidel renuncia al poder. La primera fue en julio de 1959, siete meses después de la victoria de la Revolución. Elegido primer ministro, chocó con el presidente Manuel Urrutia, que consideró muy radicales las leyes revolucionarias, como la de reforma agraria, promulgadas por el consejo de ministros. Para evitar un golpe de estado, el líder cubano prefirió renunciar. El pueblo salió a las calles apoyándole. Presionado por las manifestaciones, Urrutia no tuvo otra alternativa que dejar el poder. La presidencia fue ocupada por Oswaldo Dorticós, y Fidel volvió a la función de primer ministro.Estuve en Cuba en enero de este año, para participar en el Encuentro Internacional sobre el Equilibrio del Mundo, a la luz del 155º aniversario del nacimiento de José Martí, figura paradigmática del país. Regresé a mediados de febrero para otra reunión internacional, el Congreso Universiade 2008, en el que participaron varios rectores de universidades brasileñas.En ambas ocasiones me encontré con Raúl Castro y otros ministros cubanos. Me reuní también con la dirección de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria); con estudiantes de la universidad de Ciencias Informáticas; con profesores de nivel básico y medio; y con educadores populares.Se engaña quien crea que la renuncia de Fidel significa el comienzo del fin del socialismo en Cuba. No hay ningún síntoma de que sectores significativos de la sociedad cubana aspiren a que regrese el capitalismo. Ni siquiera los obispos de la Iglesia Católica. Con excepción de unos pocos, a quienes no les importaría que el futuro de Cuba fuese equivalente al presente de Honduras, Guatemala o Nicaragua. Además, ninguno de los que salieron del país continuó la defensa de los derechos humanos al insertarse en el mundo encantado del consumismo.Cuba no es reacia a los cambios. El mismo Raúl Castro desencadenó un proceso interno de críticas a la Revolución a través de las organizaciones de masas y de los sectores profesionales. Son más de un millón de sugerencias las analizadas por el gobierno. Los cubanos saben que las dificultades son enormes, pues viven en una cuádruple isla: geográfica; única nación socialista de Occidente; desprovista del apoyo que le daba la Unión Soviética; bloqueada hace más de 40 años por el gobierno de los EE.UU.A pesar de todo ello el país mereció elogios del papa Juan Pablo II con ocasión de su visita en 1998. En el IDH 2007 de la ONU el Brasil se alegró de figurar en el puesto 70. Los primeros setenta países son considerados los mejores en calidad de vida. Cuba, donde no se paga nada por el derecho universal a la salud y educación, figura en el puesto 51.El país presenta una tasa de alfabetización del 99.8%; cuenta con 70.594 médicos para una población de 11.2 millones (1 médico por cada 160 habitantes); un índice de mortalidad infantil de 5.3 por cada mil nacidos vivos (en los EE.UU. son 7, y en Brasil 27); 800 mil diplomados en 67 universidades, en las que ingresan cada año 606 mil estudiantes.Hoy día Cuba mantiene médicos y profesores trabajando en más de 100 países, incluido Brasil, y promueve en toda América Latina la “Operación Milagro”, para curar gratuitamente enfermedades de los ojos, y la campaña de alfabetización “Yo sí puedo”, con resultados que convencieron al presidente Lula a adoptar el método en el Brasil.Habrá, sí, cambios en Cuba cuando cese el bloqueo de los EE.UU.; cuando sean liberados los cinco cubanos presos injustamente en la Florida por luchar contra el terrorismo; y si la base naval de Guantánamo, utilizada ahora como cárcel clandestina -símbolo mundial del irrespeto a los derechos humanos y civiles- de supuestos terroristas fuera devuelta.No esperemos, sin embargo, que Cuba quite de las entradas a La Habana dos carteles que nos avergüenzan a nosotros los latinoamericanos, que vivimos en islas de opulencia rodeadas de miseria por todos lados: “Cada año 80 mil niños mueren víctimas de enfermedades evitables, Ninguno de ellos es cubano”. “Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno es cubano”.
(*)Frei Betto, dominico brasileño, es escritor, autor de “Calendario del poder”
entre otros.
(Fuentes: BBC-Mundo, EFE, AFP, Reuters, Interviú y Vientos del Sur)

19.2.08

Cuba: Transición

LA RENUNCIA DE FIDEL, INCLUSO COMO 'COMANDANTE EN JEFE', ES LA SEÑAL PARA EL IMPULSO AL PROCESO DE CAMBIOS ABIERTO POR EL PCC. COMIENZA UN PERIODO DECISIVO PARA DESPEJAR LAS INCÓGNITAS SOBRE EL FUTURO

Fidel Castro, renunció hoy a sus cargos de Presidente del Consejo de Estado y de Comandante en Jefe porque "no tiene condiciones físicas que ofrecer". El anunció fue hecho por el propio Castro en el diario oficial Granma en un mensaje dirigido a sus compatriotas. "A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe", expuso. El dirigente de 81 años de edad y 49 en el poder subrayó que "traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo". "Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución", consideró. No obstante, señaló que "el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse", aconsejó. "El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo", recordó. Fidel Castro expuso en su histórico mensaje que "no me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas". "Seguiré escribiendo bajo el título "Reflexiones del compañero Fidel" . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso", anunció.

Fidel Castro enfermó el 31 de julio de 2006 y traspasó interinamente sus cargos a su hermano Raúl, vicepresidente primero. Según sus propias narraciones en alguna de las 80 reflexiones que ha escrito desde marzo de 2007, fue después sometido a varias intervenciones quirúrgicas y estuvo al borde de la muerte. Castro fue Comandante en Jefe desde los días de la guerra en la Sierra Maestra, región montañosa cubana, al frente del Ejército Rebelde. Procedente de México, desembarcó junto a un grupo de revolucionarios, enre ellos Che Guevara , el 2 de diciembre de 1956 en las costas del este cubano. Los barbudos, tras derrotar a la dictadura de Fulgencio Batista, entraban victoriosos en La Habana el 1 de enero de 1959.
Mensaje del Comandante en Jefe


"Queridos compatriotas:
Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.
Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.
Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.
Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.
Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.
Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación "no exenta de riesgos".
Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.
A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.
En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.
Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:
"Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.
"Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.
"Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final."
Carta del 8 de enero de 2008:
"...Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido."
"Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz", reiteraba en aquella carta.
Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.
Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.
El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.
No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título "Reflexiones del compañero Fidel" . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.
Gracias
Fidel Castro Ruz
18 de febrero de 2008"

Comienza la transición

Fidel Castro, de 81 años, está convaleciente de una enfermedad que le obligó a delegar provisionalmente sus cargos en julio de 2006 en su hermano Raúl. Esta fue la primera vez en más de 40 años que Fidel se alejó del poder. Pero co su renuncia, comienza verdaderamente la transición al post-fidelismo.
Este 24 de febrero va a ser la fecha en la que cambian definitivamente los dirigentes y empiezan las reformas más de fondo, a pesar de que algunas ya se venían haciendo.
Fidel Castro renuncia a todos sus cargos, incluso al de Comandante en Jefe, que muchos sospechaban iba a mantener porque es un cargo honorífico. Pero evidentemente está abriendo espacio a otros dirigentes. Lo más probable es que sea Raúl Castro quien lo sustituya como estaba casi anunciado.
En su mensaje Fidel se muestra convencido de que la permanencia del régimen está asegurada ya que "afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución".
"Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo", asegura el mandatario cubano.


Raúl dejará de ser interino

La Asamblea cubana es la que elige por mayoría al Presidente del Consejo de Estado. Al ser elegido por la Asamblea Nacional, Raúl va a dejar de ser presidente interino y va a ser presidente en firme del país. Eso le va a dar el poder total, aunque la sombra de Fidel Castro siempre permanecerá en país.

Pero, el estado de salud de Fidel sigue siendo delicado, y hay que tener en cuenta que lo que provocó su enfermedad según los médicos es el estrés, lo que quiere decir que de que continuar al frente del gobierno la enfermedad se agravaría.
El próximo 24 de febrero, la Asamblea tendrá que elegir al sucesor de Fidel Castro en el puesto de Presidente del Consejo de Estado.
A mediados de enero los cubanos acudieron a las urnas para elegir a los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, parlamento unicameral compuesto por 614 miembros.
Fidel Castro ocupaba el cargo de Presidente de Cuba desde diciembre de 1976. Previamente había ocupado el cargo de primer ministro -desde febrero de 1959-, tras el triunfo, ese mismo año, de la revolución contra el régimen de Fulgencio Batista.
El presidente interino de Cuba, Raúl Castro, fue el diputado que más votos recibió en las elecciones parlamentarias cubanas, superando Fidel por un estrecho margen.
Raúl consiguió el 99,4% de los votos, mientras que Fidel logró el 98,3%.
En los últimos meses se había especulado con la posibilidad de que el líder cubano cedería el poder de forma permanente a su hermano.

Cuba inició su Glasnot hace tiempo

En esas elecciones, se produjeron cosas hasta el momento inauditas en Cuba Pero es que hay que tener en cuenta que los comicios se celebraban en medio de un proceso de autocrítica y reflexiones en el que participa buena parte de la sociedad cubana. Un proceso abierto desde el PCC y animado, epecialmente, por Raúl Castro.
En esas elecciones, por ejemplo, fueron castigados algunos dirigentes del Partido. Así, como señalaba La Vanguardia de Barcelona en su titular, "Cinco jefes provinciales del Partido Comunista son los menos votados en su región".
Este es el comienzo de la crónica de su corresponsal, Ferrnando García
"La Habana. Corresponsal 01/02/2008 Actualizada a las 10:55h
El diablo que reside en los detalles recorre los resultados definitivos de las elecciones al Parlamento cubano, celebradas el 20 de enero. Cinco jefes provinciales del Partido Comunista fueron los menos apoyados en sus territorios. Fidel Castro no arrasó tanto como en ocasiones anteriores y quedó por detrás de otros 20 de los 614 diputados electos, entre ellos su hermano Raúl, quien conquistó el primer lugar en porcentaje de votos. El clima de relativa contestación social y las incertidumbres sobre el liderazgo del país que se respiran por primera vez en medio siglo de revolución dejaron trazas en las urnas.......

Una semana crucial
Antes de que renunciara Fidel, ya se consideraba a esta semana, como crucial para el futuro de Cuba. Se sabía que en ella iba a despejarse el futuro de Fidel, porque él mismo había anunciado 'novedades importantes' para el 15 de ebrero.
Y la semana es movida. Estará marcada, además, por la visita del número dos del Vaticano y la creciente inquietud de la población por reformas que debe adoptar el Parlamento que se instalará el domingo. En ella será será designado el Consejo de Estado, que es el poder ejecutivo de Cuba, cuyos 31 miembros deben salir de entre los 614 diputados electos el 20 de enero en comicios.
Será el panorama que encontrará el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, a su llegada el miércoles a Cuba para conmemorar los diez años de la histórica visita del Papa Juan Pablo II, que marcó una etapa de distensión en las ondulantes relaciones entre la Iglesia y el Gobierno.
Bertone, quien oficiará misas en La Habana, Santa Clara, Guantánamo y Santiago , sostendrá con Raúl Castro y otros altos dirigentes un diálogo abierto, incluso de temas "en que pueda no haber coincidencias", sin que estén previstas concesiones, dijo el jueves el canciller Felipe Pérez Roque.
En vísperas de la visita, el Gobierno decidió liberar a siete presos de conciencia -cuatro viajaron el domingo a Madrid-, en un gesto a España, con cuyas autoridades los cubanos dialogaron la semana pasada sobre derechos humanos y les confirmaron la firma en marzo de dos pactos de libertades políticas, económicas y civiles.
La Iglesia cubana quiere aprovechar el viaje de Bertone para plantear reivindicaciones como acceso a los medios de comunicación y a la educación, más templos, y permiso de ingreso a mayor número de religiosos y a oficiar misas en las cárceles.
Una eventual visita de Bertone al sitio secreto donde convalece Fidel Castro no fue descartada por las autoridades, toda vez que han tenido encuentros anteriores a la enfermedad.


Vídeo debate Alarcón-Estudiantes: No hubo ninguna detención
El proceso de discusión y crítica, abierto en la sociedad cubana por iniciativa del Partido Comunista de Cuba, llegó hace dos semanas a la Universidad. Y un video, en el que varios estudiantes debatían y criticaban con el Presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, fue considerado fuera de Cuba como un ejemplo de rebelión antisistema, incluso se publicó que uno de los estudiantes había seido detenido. El propio estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) desmintió esas versiones.
Eliecer Ávila, apareció en un video colgado en internet afirmando que los rumores de su arresto se trataban de una manipulación mediática.
"No fue en ningún momento un arresto. Mi familia está totalmente tranquila, no hay ningún problema", dijo.
El estudiante, cuyas preguntas y cuestionamientos a Alarcón recorrieron el mundo, participó de una mesa redonda con la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde en la que afirmó que "estamos haciendo nuestra vida normal en la universidad".

Ávila dijo que reaccionó cuando "se me comunicó que se había desarrollado toda una campaña para tratar de ridiculizar las cuestiones que se habían expuesto en el encuentro, de tergiversar el sentido de lo que se había expresado".

El estudiante formuló numerosas preguntas a Alarcón sobre la situación cubana. Inmediatamente criticó a los medios de prensa internacionales porque "se estaba utilizando mi nombre y mi imagen para sustentar todo lo que se estaba armando", relata el estudiante en el video publicado en la página de Cubadebate.
Por esta razón, pidió ser trasladado a La Habana desde la provincia de Las Tunas, donde se encontraba. "Era interés mío estar lo más pronto posible aquí y poder desmentir cualquier situación de este tipo", explicó el joven.
Ávila sostuvo que "el hecho de que algunos estudiantes hayamos expuesto algunas cuestiones, algunas polémicas, que de cierto modo nos miremos por dentro, revisemos nuestros conceptos, es para construir mejor el socialismo, no para destruirlo".
Agregó que "las cosas que haya que cambiar las haremos dentro de la revolución".

Más adelante volvió a arremeter contra los medios extranjeros: "Había escuchado mucho sobre el tema de la guerra mediática, pero a veces hasta que uno no lo siente en carne propia no se da cuenta de la magnitud, de qué cosa significa".

Por su parte, Alejandro Hernández, el joven que cuestionó el voto por todos los candidatos que solicitaba el gobierno, se refirió al tema de forma similar. "Nunca había sufrido en carne propia una manipulación tan criminal", expresó. Hernández añadió que la información de la prensa extranjera "es una ofensa al pueblo cubano" que "me hace sentir mal porque yo soy un estudiante hijo de obreros y en ningún país del mundo hubiera tenido la oportunidad que he tenido en Cuba".
El video en el que los estudiantes cuestionan algunas de las políticas oficiales fue filmado por la universidad y salió de allí en memorias flash de estudiantes.
Llevaba semanas pasando de mano en mano y siendo visto por los cubanos en sus casas y centros de trabajo cuando la BBC tuvo acceso a él y lo publicó en su página de internet como muestra gráfica del debate nacional que se desarrolla en el país.
En la grabación se puede ver a Ávila preguntando a Alarcón sobre la prohibición de viajar y de tener acceso a los hoteles, las limitaciones en el uso de internet y la doble moneda que circula en Cuba.
La mayoría de estos cuestionamientos se repitieron en muchos de los debates que ocurrieron a fines del pasado año y el propio presidente interino Raúl Castro afirmó que existe "un exceso de prohibiciones", agregando que éstas "hacen más daño que beneficio".
(Fuentes: ANSA-Latina, ACN-Agencia Cubana de Noticias, BBC-Mundo, AFP y La Vanguardia)

8.2.08

Cuba: La Sucesión de Fidel

CRECE EL DEBATE INTERNO FOMENTADO POR EL PODER Y LOS CUBANOS SE PREGUNTAN SI VA O NO VA A CAMBIAR ALGO

Cuba está viviendo un período de intensos debates, promovidos por el gobierno desde mediados del año pasado, que incluyen demandas de artistas contra prohibiciones y críticas a medidas oficiales de estudiantes universitarios en un video que circula por internet. En los últimos meses, bajo el auspicio del gobierno interino de Raúl Castro, en el cargo por la enfermedad que afecta a su hermano y líder de la revolución, Fidel Castro, los cubanos han participado de debates en asambleas laborales sobre problemas de la sociedad. Las críticas al transporte, la economía, a prohibiciones consideradas obsoletas y la preocupación por el futuro de los jóvenes fueron algunos de los debates que se registraron en los distintos puntos de la isla. Incluso, se han escuchado voces de alerta contra lo que algunos consideran el deterioro sufrido en conquistas históricas como la salud y la educación



Crítica a prohibiciones y peticiones de cambios

La crítica a prohibiciones y rlas demandas de cambios cobran fuerza, en vísperas de que se instale la Asamblea Nacional el 24 de febrero, cuando definirá el futuro político de Fidel Castro. Por La Habana circula esta semana, de mano en mano y en internet, un video en el que estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) cuestionan al Presidente de la Asamblea , Ricardo Alarcón, sobre temas sensibles como las restricciones para viajar y hospedarse en hoteles reservados a turistas extranjeros.
En la grabación, de dos horas, los jóvenes, que se declaran revolucionarios, también critican la falta de contacto entre la dirigencia y el pueblo; las limitaciones en el acceso a internet y la existencia de una doble moneda -el peso convertible y el cubano-.
"¿Por qué el pueblo de Cuba no cuenta con la posibilidad viable de ir a hoteles o viajar a distintos lugares del mundo?", ¿por qué el comercio interior (...) ha migrado al peso convertible cuando nuestros trabajadores y campesinos cobran su salario en moneda nacional que tiene 25 veces menos poder adquisitivo?", cuestionó Eliécer Avila.
Otro de los jóvenes, Alejandro Hernández, se pregunta cómo poder ejercer el "voto unido" (por todos los candidatos), al que convocó el Gobierno en las elecciones parlamentarias del 20 de enero, si no conoce a los propuestos.
"El mismo Fidel, un hombre de una visión preclara, que todos sabemos la visión que tiene, -de eso ni hablar-, está llamando a ejercer el voto unido, y qué sucede cuando él esta llamando a ejercer el voto unido y tu conciencia te está instando a otra cosa", cuestionó Rolando Pérez.
Tras la intervención de los estudiantes, Alarcón recordó a los jóvenes los logros de la revolución en 50 años, les señaló que en el "mundo real" no todos podían viajar porque se necesitaban recursos, y que el tema de la doble moneda es estudiado.
El video ha causado diversas reacciones entre los cubanos. "Todo lo que dijeron esos muchachos es lo que anda en la calle", dice un mecánico de 32 años que prefirió no dar su nombre.
"Yo lo que quiero saber es qué van a hacer. Lo que se oye en la calle es que van a ver el asunto de la moneda, que van a autorizar la compra de carros, de casas y a quitar el permiso de salida. Pero vamos a ver", comentó una costurera de 56 años.
Las críticas coinciden con los principales demandas puestas sobre la mesa en un reciente debate masivo convocado por Raúl, al mando de Cuba desde hace 18 meses por la enfermedad de su hermano Fidel, para hablar con "valentía" de los problemas del país.
A tono con esa invitación, en una reunión con altas autoridades del Ministerio de Finanzas, empleados protestaron vivamente porque el gobierno cobrará un impuestos de entre 10% y 50% a los cubanos que reciben divisas por su trabajo en empresas extranjeras.
Para el escritor Leonardo Padura "aunque a veces no parezca, hay cosas que se mueven". "Creo que las respuestas a estas preguntas que se hacen 11 millones de cubanos no resisten mucho tiempo de espera", opinó.
"Estoy esperando que éste sea un proceso de transición que nos lleve a cosas positivas", manifestó esta semana el trovador Silvio Rodríguez, voz emblemática de la revolución.
La expectativa está centrada en el 24 de febrero. El Parlamento recién electo se reunirá y se definirá si Fidel, de 81 años y en el poder desde 1959, será reelecto presidente, y cómo una decisión u otra afectará el ritmo de los cambios en el país.
Raúl, de 76 años, anunció en enero que los diputados deberán encarar "grandes decisiones", y en diciembre ya había causado revuelo con la crítica que hizo ante el Parlamento sobre el "exceso de prohibiciones y medidas legales" en el país


VÍDEO: ALARCÓN FRENTE A LOS ESTUDIANTES





Cuba ¿cambia o no cambia?
Por Leonardo Padura Fuentes (*)

No deja de ser significativo, o cuando menos curioso, la cantidad de personas y medios de prensa en el mundo que están atentos a lo que durante los últimos meses ha ocurrido (o no ha ocurrido en Cuba): la posibilidad de un cambio, no ya político, sino cuando menos económico y social.
Incluso a los que vivimos en esta pequeña isla del Caribe y confrontamos cotidianamente las expectativas de sus habitantes, a veces hasta nos parece que el interés por lo que sucede (o no) en Cuba resulta desproporcionado, teniendo en cuenta las apuestas que hoy se juegan en el mundo, y que van desde guerras actuales y anunciadas hasta crisis galopantes con signos de recesión a escala universal.
¿A qué se debe ese interés por Cuba? Creo que son varias las razones que lo generan y una de ellas, quizás la más magnética, se llama Fidel Castro, su posición actual dentro de la política cubana y su posible futuro, luego de casi cincuenta años al frente del país y después de año y medio alejado de la vida pública por su estado de salud.
Por otro lado, el hecho de que Cuba siga siendo uno de los pocos ''bastiones'' del socialismo, capaz incluso de haber resistido casi medio siglo de embargo comercial y hostilidad norteamericana, la desaparición del comunismo europeo y la desintegración de la URSS con la consiguiente pérdida de subsidios y, más recientemente, el hecho de haber vivido la horripilante crisis económica que se atravesó acá en la pasada década (aquellos años eufemísticamente calificados como ''período especial en tiempos de paz'', que dejaron al país como devastado por una guerra), han propiciado, cada uno con su peso específico, no solo el interés por lo que ocurre en el país, sino también todo un sistema de apuestas sobre la capacidad o no de supervivencia del sistema y, más recientemente, su posibilidad de reformarse y conseguir lo que sus ciudadanos reclaman cada vez con más insistencia: cambios que le permitan vivir una vida mejor.
No es casual que haya sido necesaria una convocatoria en toda la regla, promovida a raíz de las celebraciones por el aniversario del 26 de Julio (el primero sin la participación de Fidel Castro) hecha precisamente por la más alta dirigencia del gobierno, ahora en manos del Ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, para que se haya generado un diálogo nacional que se pidió ''valiente'', ''abierto'' y sin miedos ­importantes acotaciones. En estas asambleas populares, a pesar de un notable cansancio histórico respecto a ciertas estructuras de transmisión de sus reclamos, los ciudadanos realizaron un 1.300.000 planteamientos sobre los más disímiles aspectos de la vida del país que, a su juicio, necesitan revisión total o parcial. Y se incluyeron en ellos, con notable frecuencia, los que por años han sido los estandartes de la propaganda oficial: la salud pública y la educación, aquejadas de males que van desde la falta de personal y la pérdida de profesionalidad, hasta síntomas de corrupción. Por no recordar otra vez las caóticas situaciones de la vivienda, el transporte y la incongruencia entre salario real y salario nominal.
¿Esas opiniones tendrán alguna respuesta inmediata? Nadie lo sabe: al menos nadie de los que andamos por las calles del
país. Pero alguna respuesta se espera que tengan, entre ellas la liberalización de ciertas estructuras económicas como la relacionada con la tenencia de la tierra y la
comercialización de sus productos, luego de haber sido fehacientemente demostrada ­y no solo en
Cuba- la ineficiencia de los sistemas colectivizadores patentados por Stalin allá en la URSS de los años 30.
No deja de resultar inquietante que junto a este proceso de revelación de incapacidades sociales, económicas, de los servicios, el gobierno cubano haya lanzado también el anuncio de su futura adhesión a dos importantes protocolos internacionales que hasta ahora se había negado a refrendar a causa de la parcialidad del antiguo mecanismo de derechos humanos de la ONU: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.


¿Qué cambiará en la isla cuando en los
altos niveles de decisión se tenga una certeza plena (pienso que ya se tiene, más aún, que siempre se debió haberse tenido) de las carencias, frustraciones, quejas, lamentos que en cifra millonaria han expresado ''valientemente'' los cubanos? ¿De qué manera alterará la política interna del país la adhesión a unos pactos que santifican una serie de derechos limitados en la isla por las más diversas causas, coyunturas y perspectivas históricas superadas por la vida (el derecho a viajar libremente es uno de los más mencionados)?
Creo que las respuestas a estas preguntas que se hacen once millones de cubanos no resisten mucho tiempo de espera. El inmovilismo y la atrofia burocrática no podrían ser la solución que merece y exige el país. Y aunque a veces no lo parezca, hay cosas que se mueven (como lo demostró el levantamiento de la censura de cinco años que pesaba sobre un documental dedicado al béisbol cubano en el que aparecían jugadores que habían escapado hacia los Estados Unidos: tema tabú y visceral, por lo que significa el béisbol para los cubanos y el deporte ''amateur'' para la política del gobierno). Pero se mueven a paso lento...
Las mayores expectativas ahora se centran en la decisión que, en unas semanas, deberá tomar la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) respecto a la ratificación o no de Fidel Castro al frente del Estado y el gobierno. ¿Estará en condiciones de asumir sus viejas responsabilidades? ¿Qué cambiará o no cambiará con Fidel Castro otra vez en el poder o definitivamente alejado de él (al menos oficialmente)?
La novela de misterio ­insisto en llamarla de ese modo- en que se ha convertido la vida cubana, ha entrado en un momento climático de su desarrollo. En los próximos capítulos, así lo creo, tendremos quizás algunas evidencias que nos acerquen a la pregunta que nos hacemos: ¿Cuba cambia o no cambia? Por lo que veo, oigo y respiro, la gente quiere cambios y ya algunos hasta sueñan con ellos, como la joven que ha realizado un itinerario virtual del viaje que realizará por el México maya ''cuando quiten el permiso de salida''.

(*) Escritor y periodista cubano. Sus novelas han sido traducidas a una decena de idiomas y su más reciente obra, La neblina del ayer, ha ganado el Premio Hammett a la mejor novela policial en español del 2005.Servicio de columnistas IPS.

(Fuentes: ANSA-Latina, AFP, Bitácora-IPS y BBC)

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