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7.5.09

Brasil:Indígenas

AUMENTAN LOS SUICIDIOS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS EN DEFENSA DE LA TIERRA. EN 2008 FUERON ASESINADOS 60 INDÍGENAS. LOS NATIVOS DENUNCIAN SU DEFICIENTE ASISTENCIA SANITARIA

En el centro-occidental estado brasileño de Mato Grosso do Sul, cada 10 días se suicida un joven indígena. En principio atribuida a la falta de tierras y de oportunidades, esta tragedia es de tal dimensión que ya ha llamado la atención de especialistas locales y del exterior.

El último joven que se ahorcó -el método más utilizado- tenía 20 años y era empleado de un ingenio de caña de azúcar, una fuente de trabajo externa y culturalmente extraña, pero habitual para muchos de los jóvenes de la etnia guaraní kaiowá ante la falta de otras opciones tradicionales de supervivencia.

Después del noroccidental estado de Amazonas, Mato Grosso do Sul concentra la mayor cantidad de indígenas de Brasil. Se calcula que son unos 70.000 en todo el territorio, la mayoría de la etnia guaraní kaiowá.

"Si no se toman medidas inmediatas tendrá lugar un nuevo genocidio indígena en pleno siglo XXI", advierte un informe del Consejo Indígena Misionero (CIMI), vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos católicos.

El informe anual titulado "Violencia contra los pueblos indígenas, señala que en Mato Grosso do Sul ya se suicidaron seis indígenas desde que comenzó el año. Esto suma 40 muertes por esa causa desde enero del 2008.

El estudio destaca que el 100 por ciento de los suicidios y 70 por ciento de los asesinatos de indígenas, 60 en todo el país, tienen lugar en ese mismo estado.

La mayoría de los asesinatos son cometidos entre los propios indios guaraní kaiowà, en el contexto de peleas, muchas veces familiares.

"Sumado al crecimiento del número de suicidios, se percibe un cuadro de autodestrucción de ese pueblo, provocado por la precaria y violenta realidad que enfrenta", concluye el informe, coordinado por la antropóloga Lucía Rangel.

Saulo Feitosa, secretario adjunto del CIMI,considera que todas las formas de violencia que tienen lugar en Brasil y particularmente en Mato Grosso do Sul están vinculados directamente al problema de la tenencia de la tierra. Una situación que tiene que ver "con el mantenimiento de las disputas de tierras entre indígenas e invasores, y con el mantenimiento de una gran cantidad de aborígenes en pequeñas parcelas.

La edad promedio de suicidios es entre 13 y 17 años. "Muchos adolescentes se matan por la falta de alternativas", añade Feitosa, para quien se trata de un "trauma" vinculado a una edad en que precisamente se está construyendo la identidad.
En ese sentido, el director del CIMI entiende que los jóvenes guaraníes muestran un conflicto agravado, "porque la identidad de esa etnia es profundamente religiosa" y "el hecho de no tener su propio espacio donde rezar, su bosque con sus alimentos para sobrevivir, su tierra para reproducir su identidad cultural, fragiliza aun más la identidad individual de esos jóvenes".

El problema de la tierra


La aldea donde los suicidios son más frecuente es Bororó, en el municipio de Dourados, donde viven hacinados 13.000 nativos en un área aproximada de 3.500 hectáreas.

Allí ante la falta de tierra y esperando la promesa de demarcación, los indígenas viven en casas precarias, muchas de ellas apenas de lona, una al lado de la otra, mientras que los poblados originales de esa etnia están constituídas habitualmente con casas espaciadas.

"Se les obliga a convivir amontonados, los hombres salen a trabajar a los cañaverales en condiciones de trabajo muchas veces de esclavitud, las mujeres se quedan con sus hijos, y en esa situación crece el alcoholismo y la violencia, que lleva a esos alarmantes números de suicidio y asesinatos", dice Feitosa, y destaca que la situación se agrava porque deben convivir grupos étnicos distintos.
El dirigente del CIMI precisa que Mato Grosso do Sul es un estado en el que la demarcación de tierras aun no ha sido resuelta, debido a la "presión muy fuerte del agronegocio", en referencia a las empresas agroexporadoras que producen soja y caña de azúcar, en su mayor parte para biocombustibles, al igual que crían ganado.
La aldea de Bororó fue cercada por este tipo de establecimientos rurales en los últimos 25 años. "Los hacendados compraron tierras, compraron ganado, soja e hicieron monocultivos en nuestras tierras", dice Amilton Lopes, lider indígena.
"Ya no tenemos más lugar donde vivir, donde buscar remedios nativos, donde buscar alimentos para sostener a nuestros hijos, ya no hay más casas para nosotros" Para Lópes, la violencia se explica por estas carencias.
Pero Lópes tiene otras explicaciones sobre el suicidio de indígenas, además de la falta de tierras y de oportunidades: la desintegración familiar y el alcoholismo. "Los jóvenes me dicen que prefieren morir si no tienen cómo vivir y comer, y entonces, para mantener a sus familias, se van a trabajar a las destilerías (ingenios). Pero las mujeres se quedan sólas con sus hijos y ahí se amigan con otro hombre que las mantenga y le dé de comer a sus hijos. Y cuando vuelve el marido la encuentra con otro. Esto aumenta la violencia".
La demanda central de los indígenas, especialmente de los guaraní-kaiowá es la recuperación de sus tierras. "Lo que vivimos en nuestra comunidad es lo que sucede cuando a un pueblo se le quita el espacio, se le quita la tierra, se le quita el bosque y los ríos", explica Anastacio Peralta, otro líder de los guaraní-kaiowá.
Se queja de que desde comienzos del siglo pasado, su grupo ha sido confinado a espacios cada vez más reducidos por la expansión de la agricultura y la ganadería en el estado de Mato Grosso do Sul, a expensas de los derechos de los indígenas. "En este país vale más una cabeza de ganado que un niño, la caña vale más que el bosque", se lamenta.
La antropóloga Lucía Rangel dice que "el confinamiento de los indígenas se ha intensificado por causa del avance de los latifundios agrícolas, sobre todo las plantaciones de soja y caña de azúcar, hay una resistencia muy grande de los no indígenas a la regularización de tierras guaraní-kaiowá".
El informe del CIMI dice que la Fundación Nacional del Indio (Funai), órgano estatal de defensa de los indígenas, envió un grupo de trabajo para definir las tierras de los guaraní-kaiowá, pero suspendió sus trabajos por presión de los agricultores y políticos de Mato Grosso do Sul.

60 asesinatos de indígenas en 2008


El informe del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), "Violencia Contra los Pueblos Indígenas en Brasil - 2008", asegura que el año pasado en Brasil fueron asesinados 60 indígenas. Aunque es aún muy elevado, el número de casos es menor que el del año 2007, cuando hubo 92 asesinatos.

También en este caso, el secretario adjunto del CIMI, Saulo Feitosa, considera que esta violencia está directamente relacionada con la cuestión de la tierra. Y explica que, además de los asesinatos, los indígenas sufren también delitos contra el patrimonio, como los conflictos territoriales y los daños ambientales.

Mato Grosso do Sul fue el estado con mayor índice de muertes violentas de indios, con 100% de suicidios y 70% de asesinatos. "Los elevados números predominan en la región de Mato Grosso do Sul porque es el estado donde hay demanda de tierras", explica el secretario. Para Feitosa, la región está marcada por el fuerte agronegocio, que hace que los indígenas vivencien una realidad de "confinamiento".

Después de Mato Grosso do Sul, el pueblo que más enfrentó acciones violentas fue el Guajajara, en Maranhão. Según el informe, se registraron tres asesinatos, siete intentos de asesinato, seis amenazas de muerte y una golpiza. A diferencia de los Guaraní Kaiowá, la mayoría de los actos violentos en la comunidad fueron cometidos por no-indígenas que viven en regiones cercanas a las tierras de los Guajajara.

La violencia contra los pueblos indígenas, sin embargo, no puede ser medida solamente por el número de muertes. La población indígena de Brasil todavía es víctima de prejuicios, de procesos de criminalización y de la omisión del Estado. De acuerdo con la publicación, el año pasado, el accionar del Estado estimuló el proceso de criminalización de los pueblos y de las luchas indígenas.

El informe del CIMI advierte además que muchas muertes ocurren por falta de asistencia del Estado. En 2008, se registraron 30 casos de ausencia de obras de saneamiento básico o de agua potable, principalmente en Minas Gerais y Santa Catarina.

Además, 68 indígenas murieron a consecuencia de la falta de asistencia de salud. Entre las principales fallas señaladas por los indígenas, se destacan: la falta de médicos en las aldeas y puestos de salud; la ausencia de medicamentos y transporte para médicos y pacientes; la falta de personal calificado; y la ausencia de instalaciones adecuadas en los centros de atención.


Ocupación de un edificio público para reclamar atención sanitaria


Representantes de 37 aldeas aborígenes del estado de Sao Paulo ocupan desde el lunes la sede de la Fundación Nacional de la Salud (Funasa) en protesta por las deficiencias de atención sanitaria y por reivindicaciones económicas.
Los indígenas denuncian que ese organismo del Ministerio de Salud no cumple con las garantías sanitarias básicas para las comunidades de la región. Se trata de 37 comunidades que suman cerca de cinco mil habitantes en condiciones de riesgo por la ausencia de un sistema de salud apropiado. Los representantes indígenas explican que niños y niñas de las comunidades "están desnutridos, muriendo por montones", y exigen saneamiento básico, puestos de salud y medicamentos.
Por ese motivo, decidieron ocupar el edificio donde tomaron como rehenes a 37 empleados y exigien la dimisión del coordinador regional de la Funasa, Raze Rezeky . Este miércoles Rezek accedió a presentar su renuncia, pero los indígenas permanecieron en el edificio hasta que esta fuese efectiva, aunque ya habían liberado a los rehenes.
Los manifestantes ocuparon varias salas del edificio, pero permitieron trabajar con normalidad a los funcionarios, a los que no les bloquearon las entradas o las salidas.

Desde Brasilia, el director de la Funasa, Danilo Forte, denunció la ocupación a la Policía para que proceda al desalojo del edificio, en el centro de Sao Paulo. La Funasa es el organismo encargado de la atención médica a las poblaciones indígenas desde 1999, aunque va a ser sustituido por otra entidad dependiente del Ministerio de la Salud en el segundo semestre de este año.

(Fuentes: IPS, AP-chron.com, Adital, Agencia PÚLSAR y EFE)

16.1.09

Brasil:Derechos Humanos

LA VIOLENCIA POLICIAL, PROBLEMA CRÓNICO, EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES, TORTURAS, MALTRATOS EN LAS HACINADAS CÁRCELES, ETNOCIDIOS Y TRABAJO ESCLAVO, EN EL INFORME ANUAL DE HRW

La violencia policial es un "problema crónico" en Brasil, según la organización internacional humanitaria Human Rights Watch (HRW), que denuncia las ejecuciones extrajudiciales perpetuadas por algunos grupos de las fuerzas de seguridad. "Al afrontar una crisis de seguridad pública con altos niveles de violencial criminal, algunas fuerzas de la policía están involucradas en prácticas abusivas" contra los derechos humanos, dice HRW en su informe anual de 2008 sobre Brasil.

El informe destaca que cerca de "50.000 homicidios ocurren cada año en Brasil", la mayoría de los cuales suceden en las áreas metropolitanas, donde la población local sufre los embates de la violencia perpetrada por "bandas criminales", así como de los "abusos policiales". "En Río de Janeiro, cientos de comunidades de bajos recursos están ocupadas y controladas por bandas que están involucradas en el tráfico de drogas ilegales, actos de extorsión y crímenes violentos", indica el informe. "La violencia policial, incluyendo las ejecuciones extrajudiciales, es un problema crónico. Por ejemplo, en el estado de Rio de Janeiro, la policía fue la responsable de cerca de uno de cada cinco asesinatos intencionales en los primeros seis meses de 2008, de acuerdo a las estadísticas oficiales".

El informe se refiere también a las condiciones del sistema carcelario, el trabajo esclavo, la violencia contra pueblos indígenas y campesinos sin-tierra, la impunidad y las amenazas a los defensores de derechos humanos .

Torturas, maltrato carcelario...


El informe es enfático al afirmar que la tortura permanece siendo un serio problema en Brasil. El documento cita datos de la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre las condiciones del sistema carcelario, en la cual se concluyó que el sistema nacional de detención está contaminado por "tortura física y psicológica". En diversos estados, la comisión registró la presencia de "cicatrices de tortura" en los detenidos. Los atrasos en el sistema judicial contribuyen al atraso, según el análisis de la HRW.

Sobre el trabajo esclavo, el informe resalta que a pesar de los esfuerzos gubernamentales para erradicarlo, la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) registró 8.653 personas en condiciones de esclavitud en 2007. De ese total, 5.974 fueron liberadas. La ONG elogia los avances ocurridos en el combate del trabajo forzado, pero enfatiza la necesidad de responsabilizar a los empleadores, que permanecen en la impunidad.

La cuestión agraria también fue abordada por el informe, principalmente en lo que respecta a los conflictos rurales y a la violencia contra los indígenas. Datos de la CPT evidencian que, en 2007, 28 personas fueron asesinadas y 428 detenidas en conflictos rurales en todo el país. En marzo de 2008, Welinton da Silva, líder del Movimiento de los Sin-Tierra fue alcanzado por un tiro en la pierna durante una protesta en Marañao.
El informe destaca además que asegurar la responsabilización de las violaciones de los derechos humanos continúa siendo un gran desafío en el país. El documento cita el caso del asesinato de la misionera Dorothy Stang, en 2005. El instigador del crimen, Vitalmiro Bastos de Moura, fue declarado inocente en mayo de 2008. Menciona también el hecho de que Brasil nunca procesó a los responsables de las atrocidades cometidas durante el período de la dictadura militar.
Finalmente, el documento cita la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de mayo de 2008, en la que se afirma que Brasil no cumplió completamente la sentencia de 2006, sobre el caso Damião Ximenes Lopes. "A pesar de que las indemnizaciones fueron pagadas a la familia Ximenes, nadie fue culpado por la tortura y por el asesinato, en 1998, de Damião, un paciente psiquiátrico en Ceará".


El trabajo esclavo, disminuye muy lentamente


El problema del trabajo esclavo aún continúa en Brasil. Una realidad que las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE), reflejan con claridad. Así, en 2008 aproximadamente 4.600 trabajadores fueron rescatados de condiciones análogas a las de la esclavitud en 133 operaciones realizadas por los fiscales del MTE. El estado de Goiás encabeza la lista con 867 rescates. Pará quedó en segundo lugar, con 741 rescates, seguido por el estado de Alagoas, con 656 y Mato Grosso, con 519.

Para con el coordinador nacional de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), Fray Xavier Plasta, los datos son preocupantes, ya que desde 2002 los números no pasan de cuatro a seis mil rescates por año. Aunque el religioso admite que los rescates podrían ser más y también mayor el número de esclavos, ya que algunas delegaciones regionales del ministerio no enviaron el informe final.“Estamos descubriendo nuevos casos de trabajo esclavo en regiones que hasta ahora no tenían registro de trabajo esclavo en Brasil. Observamos que hubo crecimiento en la región centro oeste. Esto es una señal de que algunas actividades en las que no hacíamos fiscalización acabaron entrando en la lista. Hablo específicamente de los cañaverales. En los últimos años ellos presentaron la mitad de los trabajadores rescatados de condiciones de esclavitud.”

El sector de azúcar y etanol encabeza las listas de rescates con más de 21.000 trabajadores rescatados, seguido por la ganadería bovina, con 954 personas. Desde 1995, año en que el grupo móvil del MTE inició sus actividades de fiscalización, más de 30 mil trabajadores han sido rescatados. El MTE divulga semestralmente la “lista sucia” del trabajo esclavo, con nombres de empleadores que utilizan esa mano de obra esclava. En la última, divulgada en el mes de diciembre, consta el nombre de más de 200 empleadores.

Vía Campesina denuncia genocidio del pueblo kaiowá


Unos cien indígenas del pueblo Kaiowá Guaraní mueren cada año en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul como consecuencia de la “voracidad” de los agronegocios y los monocultivos. A eso hay que sumarle la ineficiencia del gobierno federal al momento de concretar la demarcación de tierras indígenas y la criminalización de sus protestas, denuncia la Vía Campesina .
La impunidad de sicarios contratados por grandes estancieros; el encarcelamiento de los principales líderes y la militarización de poblaciones indígenas terminan de pintar un cuadro de “violencia y muerte”, propio de una situación de genocidio.
Son decenas de asesinatos, atropellos, muertes por inanición, suicidios y una situación de gran fragilidad económica que hace inviable cualquier proyecto de vida y de futuro. En la actualidad, más de cien kaiowá guaraníes se encuentran presos en cárceles del Estado”, denuncia la Vía Campesina.
En los últimos años, los indígenas de Mato Grosso fueron amenazados por la expansión sojera, y en tiempos más recientes por la producción de caña de azúcar. Este último modelo está asociado a las peores condiciones de trabajo, básicamente durante el corte, y en esta zona de Brasil se han denunciado prácticas análogas a la esclavitud.

La falta de tierras y el confinamiento de las comunidades son problemas con más de cien años de antigüedad, y se trata de un proceso que no se detiene. “Hay más de 40.000 Kaiowá Guaraníes concentrados en 20.000 hectáreas de tierra. Esto ha generado la peor situación en Brasil, en términos de negación de los derechos fundamentales”, advierte la Vía Campesina.
Los principales líderes indígenas lo repiten siempre y lo expresan con dolorosa convicción: “el pueblo kaoiwá está condenado a desaparecer”.

El gobierno fomenta el agronegocio y frena la reforma agraria


La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) publica un documento de evaluación del año 2008 , en el que afirma que el gobierno de Brasil ha "intensificado" su apoyo al agronegocio a través de su programa público de agrocombustíbles, centrado en el impulso al etanol. Beneficios fiscales, entrega de tierras y préstamos con facilidades a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) son algunas de las políticas de incentivo que implentó la administración para el sector sucroalcoholero.

Sin embargo, advierten desde la CPT, los coletazos de la crisis financiera internacional provocaron una importante caída de las inversiones privadas en este sector, lo que refleja una vez más la "conocida dependencia" del empresariado con los recursos públicos y la acción del Estado.
El cuello de botella provocado por la mala elección que tomó el gobierno, al momento de fijar prioridades ya tiene sus consecuencias a la vista de todos. "La reforma agraria está paralizada, y el gobierno sigue sin adoptar las medidas indispensables para valorizar y multiplicar la agricultura campesina; revertir la elevada concentración de la propiedad de la tierra en Brasil, que es una de las mayores del mundo", se queja la CPT en su informe.
La conclusión desde los movimientos sociales brasileños es bastante contundente: el 2008 fue el peor año para la reforma agraria desde que el presidente Luiz Inácio "Lula" Da Silva llegó al poder. En una línea similar se han manifestado los principales dirigentes del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), y los datos oficiales también respalda esa sensación.
En los ùltimos doce meses el nùmero de familias asentadas en el marco de los planes de reforma agraria fue un 20% menos que en 2007, según datos que difunde la CPT en su documento de evaluación."Las principales banderas que levantaron los movimientos sociales en 2008 no fueron tenidas en cuenta por las autoridades", agregan. Se refieren a la limitación en la propiedad de la tierra; la revocación de normativas que criminalizan la ocupaciòn de tierras improductivos y la aprobación de leyes para combatir el trabajo esclavo, entre otras demandas de los movimientos sociales del Brasil.
(Fuentes: ANSA-Latina, Adital, Radio Mundo Real y Radio Agencia Noticias do Planalto)

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