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8.4.09

Perú: Fujimori condenado

DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS DE LOS EE.UU SIRVIERON PARA CONDENAR AL EXPRESIDENTE. EN ELLOS SE PRUEBA QUE NADA MÁS LLEGAR AL PODER PUSO EN MARCHA UN PLAN DE EXTERMINIO QUE CONOCÍA WASHINGTON DESDE SU INICIO


Alberto Fujimori se ha convertido en el primer presidente civil en ser condenado por un tribunal en Latinoamérica. 25 años de prisión por su participación en actividades criminales de terrorismo de Estado. Entre ellos, las masacres de Barrios Altos, barriada de Lima en la que fueron ejecutados 14 adultos y un niño de ocho años el 3 de noviembre de 1991; y la de La Cantuta, universidad cercana a Lima de la que fueron secuestrados y asesinados nueve estudiantes y un profesor, el 18 de julio de 1992. Ambas atrocidades fueron cometidas por el escuadrón de la muerte Colina, integrado por militares y supervisado por Vladimiro Montesinos, consejero de Fujimori, jefe de los servicios de inteligencia y antiguo agente de la CIA . El ex-presidente ha sido también sentenciado por los secuestros de un periodista y de un empresario.

El juicio comenzó el 10 Diciembre de 2007. Desde entonces pasaron por el tribunal docenas de testigos que han certificado acerca de la responsabilidad de Fujimori, como Comandante en Jefe, por las operaciones de sus fuerzas de seguridad.

En septiembre de 2008 testificó Kate Doyle, especialista del National Security Archive , sobre los 21 documentos secretos desclasificados de Estados Unidos incluidos en el sumario. En su testimonio, Doyle aseguró que los documentos reflejaban la conclusión de la Embajada de E.E.U.U en Lima de que Fujimori estaba implicado en una "estrategia de lucha agresiva y encubierta contra la subversión, mediante operaciones de terror sin tener en cuenta los derechos humanos ni la normas legales"

Entre los documentos utilizados en el juicio, un informe secreto de la Embajada de Agosto de 1990, apenas unas semanas después de su llegada al poder, aseguraba que Fujimori preparaba un “plan antisubversión en dos etapas" con una política pública de adhesión a los Derechos Humanos, combinada con operaciones encubiertas que incluían "unidades especiales del ejército entrenadas para ejecuciones extra-judiciales".

El procesamiento de Fujimori se produjo diez años después del arresto de Pinochet y fue un hito más en la creciente conciencia que reivindica el respeto a los derechos humanos en Latinoamérica. "La acción de la Justicia en el caso Fujimori es una señal para Latinoamérica, y también para Estados Unidos, de que aquellos que autoricen violaciones de los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terrorismo, no son inmunes a su procesamiento", dice Peter Kornbluh, un analista del National Security Archive que siguió el juicio en Lima.

Lo que siguen son 6 de los 21 documentos desclasificados por Estados Unidos que fueron puestos a disposición del tribunal que, finalmente, condenó al expresidente peruano Alberto Fujimori.



-DOCUMENTO 1: Informe secreto de la Embajada USA en Lima de 23 de Agosto de 1990.

Apenas unas semanas después de la elección de Fujimori y de su toma de posesión, un agente SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) informa a miembros de la embajada de la existencia de un plan encubierto supuestamente "creado por el asesor presidencial Vladimiro Montesinos" para realizar ejecuciones extra-judiciales de sospechosos de terrorismo. "El entrenamiento del nuevo 'grupo de asesinatos' está ya en marcha", aseguraba la fuente. También declaraba que el plan contaba con "la aprobación tácita del Presidente Fujimori"
(PARA LEER EL INFORME PINCHAR EN Document 1 )


-DOCUMENTO 2: Informe secreto de la Embajada de 4 de diciembre de 1991, sobre la masacre de Barrios Altos.

Emitido un mes después de la matanza, señala que el gobierno de Fujimori ha mostrado muy poca "voluntad política" de investigar los hechos y de encontrar a sus autores. Ya en este momento la Embajada concluye que las fuerzas de seguridad están implicadas en los asesinatos. "No hay ninguna presión política de alto nivel para descubrir a los culpables de este caso" , dice el cable de la Embajada, que señala que "El presidente Fujimori no ha hecho ninguna declaración pública sobre el caso"
(PARA LEER EL INFORME PINCHAR EN Document 2 )

-DOCUMENTO 3: Informe secreto de la Embajada de 13 de diciembre de 1991, sobre la masacre de Barrios Altos.


El embajador Quainton informa de una reunión con Fujimori y otros miembros del gobierno peruano, durante una ceremonia de graduación en la Academia Militar. Quainton transmite a sus interlocutores la preocupación de la Embajada por la implicación de los militares en la masacre de Barrios Altos y por la falta de investigaciones. "Le dije a él que la institución a la que estaba elogiando en las ceremonias de graduación estaba siendo desacreditada por las acusaciones de la implicación paramilitar en los asesinatos de Barrios Altos". Para Gloria Cano, abogado del grupo peruano de derechos humanos APRODEH, este documento muestra la evidencia de que Fujimori conocía la implicación de sus fuerzas de seguridad casi un añi antes de que lo admitiera públicamente.
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-DOCUMENTO 4: Informe secreto de 22 de enero de 1993 sobre Fujimori y Montesinos.

Una fuente confidencial describe la estrecha y complicada relación entre el presidente Fujimori y su consejero de inteligencia, Vladimiro Montesinos. La fuente aprecia que mientras Fujimori da importancia a los derechos humanos, en la práctica "está prepaado para sacrificar sus principios para lograr una victoria rápida sobre el terrorismo". Que está "absolutamente decidido a destruir a Sendero Luminoso y al MRTA dentro de los cinco años de su mandato y está prepaado para tolerar cualquier método para lograr su objetivo".
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-DOCUMENTO 5: Informe secreto de la Embajada de 27 de abril de 1993 sobre presiones militares contra investigación de matanzas
La Embajada informa cómo justifican los militares sus pruebas de fuerza, con tanques en la calles, para rechazar cualquier tipo de investigación del Congreso sobre su implicación en la masacre de Barrios Altos. La fuente de la Embajada, un "alto mando del Ejército", admite que los militares fueron los responsables de ambas atrocidades, Barrios Altos y La Cantuta, las que describe como "estupidamente planeadas y ejecutadas".
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-DOCUMENTO 6: Informe secreto del Departamento de Estado, de 8 de junio de 1993, sobre la masacre de La Cantuta.

Peter Tarnoff, alto cargo del Departamento de Estado, instruye a la Embajada en Lima para que intervenga ante Fujimori sobre la matanza de La Cantuta y pida que las acusaciones sobre la implicación del gobierno sean "minuciosa e imparcialmente investigadas" . El informe contiene datos entre los que se destaca que "recientes acusaciones sugieren que una unidad del Ejército preparó una serie de desapariciones en La Cantuta y era responsable de los incidentes de Barrios Altos" . El Departamento de Estado ordena a la Embajada que diga a Fujimori que "Si es efectivamente cierto que las Fuerzas Armadas han organizado esas unidades, se trata de un incidente muy serio".
(PARA LEER EL INFORME PINCHAR EN Document 6 )

(Fuente: The National Security Archive-Washington)

2.4.09

Perú:Juicio a Fujimori

EL EX PRESIDENTE LANZA UN ALEGATO POLÍTICO CON INTENCIONES ELECTORALISTAS EN EL QUE SE DECLARA INOCENTE, PESE A LAS EVIDENCIAS DE LA FISCALÍA, QUE DEMUESTRAN QUE ORDENÓ LAS MATANZAS DE BARRIOS ALTOS Y LA CANTUTA



El ex presidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) insistió este miércoles en declararse inocente en el juicio en el que está acusado de violaciones a los derechos humanos, y afirmó que se le procesa por haber "devuelto la paz" al país y que la historia lo "reconocerá". Fujimori dijo, al comenzar la penúltima audiencia del juicio iniciado en diciembre de 2007, que está "fortalecido" porque a lo largo de 15 meses de juzgamiento no pudo ser incriminado. Según él ninguno de los cerca de 90 testigos que han participado en el proceso ha podido incriminarle. "No hay pruebas. Soy inocente", exclamó en su alegato de autodefensa ante el tribunal especial de la Corte Suprema de Justicia. El alegato concluirá el viernes, y de ahí el tribunal tendrá un plazo de cinco días para emitir sentencia.

"Mi estrategia de pacificación fue la correcta. ¡No me arrepiento! No me arrepiento de haberla llevado adelante", enfatizó el ex mandatario. La fiscalía de la Nación pidió 30 años de prisión para Fujimori, acusándolo de ser autor intelectual de las matanzas de Barrios Altos y en la Universidad La Cantuta, en noviembre de 1991 y julio de 1992, respectivamente, en las que en total fueron asesinadas 25 personas. Además, la fiscalía responsabilizó a Fujimori del secuestro del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer.

El juicio ha dividido a los peruanos, entre aquellos que aun perciben a Fujimori como el hombre que contuvo la insurgencia y relanzó la economía y los que ven su presidencia de una década como dictatorial y muy corrupta.

Un alegato político con intenciones electoralistas

Fujimori dijo que lu legado continuará: "mi legado prevalecerá, un legado para el presente y el futuro, que no tengo dudas continuará mi hija Keiko y seguirá luchando mi hijo Kenji". De hecho su hija Keiko, congresista, encabeza las encuestas de preferencias presidenciales, pese a no ser candidata...por ahora.

El ex congresista Javier Diez Canseco recomienda al tribunal que procesa a Alberto Fujimori evitar que el ex mandatario continúe utilizando su alegato de autodefensa con fines políticos-electorales. "Se trata de un alegato político y no jurídico que emplea Fujimori para evadir responsabilidades en este terreno; está pretendiendo comprarse la hipótesis de algunas empresas encuestadoras -muy activas durante su régimen- tratando de vincular su juicio a la campaña electoral de su hija y lanzar a sus herederos dinásticos".

Considera que correspondería al presidente de la Sala Penal Especial, César San Martín, formular un llamado de atención a Fujimori."Creo que Fujimori seguirá con su alegato político si la presidencia de la sala se lo permite, y eso depende de la autoridad que tenga la sala en este terreno. El hecho que no se le haya llamado la atención es una expresión de que, probablemente, continúe con esa misma lógica; pensando que dejarlo decir lo que quiera, no tendrá argumento de no haber sido escuchado o habérsele recortado el derecho de defensa. (Es) una actitud que sacrifica el principio de autoridad y legalidad que el presidente de la sala debiera resguardar".

De otro lado, Diez Canseco se muestra contrariado por la amplia cobertura que le han dado los medios de comunicación al alegato de Fujimori, cuando ni siquiera le dieron espacios pequeños a la parte civil, a los representantes de las víctimas, al Ministerio Público o la fiscalía"Les recortaron sus intervenciones y, sin embargo, le dieron enorme intervención a (el abogado del ex presidente, César) Nakasaki. Y en el caso de Fujimori, una cobertura sin precedentes lo cual revela la influencia que mantienen en medios".


El Destacamento Colina se formó

por orden del Comando Conjunto

"Sí, nosotros los eliminamos", respondió ante el tribunal en julio de 2008 el ex agente de inteligencia peruano Jesús Sosa Saavedra, acusado de pertenecer al destacamento de aniquilamiento Colina al que se le atribuyen las matanzas por las que se juzga a Fujimori.

Sosa, admitió además la responsabilidad de ese destacamento en el asesinato del periodista Pedro Yauri, que justificó diciendo que se trataba de "un terrorista plenamente identificado". También usó ese argumento para justificar los asesinatos de un profesor y nueve estudiantes de la Universidad La Cantuta, en 1992, a quienes rotuló como "responsables" del atentado con coche bomba ocurrido en la calle Tarata, en Lima, dos días antes. Además manifestó que el Destacamento Militar Colina fue conformado bajo las órdenes del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Sobre la matanza de Barrios Altos, manifestó que este crimen fue por orden de
Pedro Villanueva Valdivia, quien entonces era Comandante General del Ejército.

De igual modo, narró los hechos del crimen de “El Santa”, matanza perpetrada el 2 de mayo de 1992 en el interior del país, contra trabajadores que se encontraban en huelga por mejoras salariales. Según Sosa fue realizada por orden del entonces Comandante General del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos: “Me consta que fue Hermoza Ríos quien encomendó las operaciones del Santa”. El dueño de la empresa donde laboraban estos trabajadores, era el hermano del general Hermoza Ríos.
Según Sosa Saavedra ambién el crimen de la Cantuta fue por orden del General Nicolás Hermoza Ríos, además dijo: “yo sé que fue el comandante general del Ejército quien ordenó pero quien recibe la orden directa fue el coronel Federico Navarro Pérez”.
"Fujimori dio la orden"
Entrevista al fiscal Avelino Guillén

El fiscal del proceso, Avelino Guillén, afirma que está harto probada la responsabilidad del reo por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta.

En el proceso, que comenzó el 10 de diciembre de 2007, se presentaron 500 evidencias documentales, más de 60 testigos y el registro periodístico de casi medio centenar de declaraciones del ex mandatario, todos probatorios de que autorizó violaciones de derechos humanos como método para combatir a presuntos guerrilleros, en muchos casos sólo civiles inocentes, dice Guillén en esta entrevista a la agencia IPS. El fiscal, que solicitó una pena de 30 años de prisión para Fujimori, expresa su confianza en que el tribunal dictará una sentencia condenatoria.

BARRIOS ALTOS Y LA CANTUTA:
Agentes de inteligencia militar asesinaron en noviembre de 1991 a 15 habitantes de la zona limeña de Barrios Altos, y a nueve estudiantes y un profesor de la Universidad de La Cantuta, cerca de Lima, en julio de 1992. Los perpetradores formaban parte de un escuadrón de la muerte conocido como Grupo Colina, que se creó dentro del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y cuya existencia y acciones, según el fiscal, no podían haber escapado al conocimiento del mandatario.

-IPS: ¿Por qué no existen documentos que acrediten que Fujimori ordenó las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta?
-AVELINO GUILLÉN: Porque aquí se trata de un aparato de poder con dos objetivos centrales: eficiencia en la misión e impunidad para sus integrantes. El aparato de poder protege a quien da la orden, en consecuencia no existen órdenes escritas. Esto explica por qué no se van a encontrar documentos que dicen: "Vaya usted a matar".

-IPS: Entonces, ¿cómo sustenta la acusación contra Fujimori?
-AG: Presentamos un conjunto de pruebas que demuestran que Fujimori ordenó que se aplicaran en Perú métodos de "guerra sucia". Son siete órdenes que demostramos que efectivamente él las dio y que se cumplieron. Esas siete órdenes son la designación de su asesor Vladimiro Montesinos (hoy preso y enjuiciado) como jefe real del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN); la autorización de que Montesinos controlara y administrara los gastos secretos del SIN; el mandato de que Montesinos controlara las Fuerzas Armadas en representación del jefe de Estado; la orden de que Montesinos manejara los aparatos de inteligencia de las Fuerzas Armadas y el SIN; el nombramiento de Montesinos como interlocutor válido del presidente, por cuyo intermedio éste transmitía órdenes; el nombramiento del general Julio Salazar Monroe como jefe nominal del SIN, permitiendo a Montesinos actuar de manera paralela y clandestina; y la designación de Montesinos como asesor personal del jefe de Estado, única persona ante quien debía rendir cuentas.


-IPS: ¿Se han presentado documentos que relacionan a Fujimori con las actividades del Grupo Colina, responsable de los asesinatos de Barrios Altos y La Cantuta?
-AG: Una serie de documentos permiten determinar que Fujimori desde un inicio tuvo conocimiento del origen, formación y misión del Grupo Colina, una organización de agentes del SIE, y de cuál era la real misión de esa agrupación. Fujimori autorizó una nueva metodología para combatir el terrorismo, la guerra sucia, que implicaba la eliminación de presuntos subversivos. Y, ¿quién aplicó esos métodos? El destacamento Colina. Quien conformó, convocó y diseñó este destacamento fue Montesinos, su asesor personal. Por lo tanto, él tuvo el dominio del aparato de poder, y el jefe operativo de ese aparato era Montesinos.

-IPS: ¿Podría citar alguna evidencia de lo que sostiene?
-AG: El 7 de febrero de 1991, Fujimori dirigió un mensaje a la nación dando a conocer la labor de un "pequeño grupo de inteligencia". Era una referencia al Colina que, en efecto, comenzó como grupo de análisis de inteligencia y derivó en operativo. Ese discurso de Fujimori fue redactado en el SIN, como lo ha admitido un ex asesor de Montesinos, Rafael Merino Bartet, que incluso entregó una copia, extraída de las computadoras del servicio de inteligencia.

-IPS: ¿Considera que la defensa de Fujimori ha mantenido una sola línea argumental
-AG: Ha variado muchas veces. Al principio, Fujimori sostenía que el destacamento Colina nunca existió. Luego, ante las evidencias, dijo que era un grupo errático. También afirmó al comienzo que la agrupación dependía solo del SIE, pero ante las pruebas debió aceptar que dependía del SIN. Y el SIN dependía del presidente. Fujimori vivió, despachó y trabajó en la sede del SIN, no pudo haber desconocido la existencia y el funcionamiento del Colina, y ejercía control absoluto del aparato de inteligencia.

-IPS: ¿Cuál es su percepción? ¿Habrá sentencia condenatoria?
-AG: Confiamos en que el tribunal hará valer las pruebas que la fiscalía ha presentado. Nuestra afirmación se respalda en las 500 pruebas documentales que presentamos, el testimonio de 60 testigos que respaldan nuestra posición, además de los 18 audios y vídeos y 30 documentos periodísticos que registran declaraciones de Fujimori señalando lo opuesto a lo que sostiene hoy su defensa. Es evidencia que demuestra que el presidente desmiente al acusado. Las pruebas permiten establecer una realidad concreta: es culpable, él dio la orden.

-IPS: Según encuestas, la población reconoce que Fujimori venció a la violencia de la guerrilla. ¿Hoy está en el banquillo por haber aplicado una exitosa política contra la insurgencia maoísta de Sendero Luminoso, que permitió a Perú recuperar la paz?
-AG: No. Para empezar, el vencedor fue el pueblo organizado en rondas campesinas y comités de autodefensa, cuyos integrantes expulsaron a Sendero del campo y le inflingieron una derrota estratégica y militar en los años 80. No fue obra de Fujimori porque no estaba en la presidencia. Y la captura del líder senderista Abimael Guzmán fue un trabajo del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la policía antiterrorista en 1992, que no estaba bajo control de Fujimori ni de Montesinos. El GEIN también capturó a la mayoría de integrantes del comité central de Sendero, sin disparar un solo tiro. Esa política no está en el banquillo. Lo que está en el banquillo es el método paralelo y clandestino que ordenó Fujimori, y que tuvo un solo resultado: la muerte de las víctimas que habían elegido. Él es juzgado por los métodos de guerra sucia que ordenó aplicar en Perú. IPS: Estamos en la fase final del juicio, y Fujimori tendrá el uso de la palabra. ¿Qué cree que dirá? AG: Al comienzo, pretendió tener el control del escenario. Eso varió cuando lo interrogamos y le hicimos ver su condición de enjuiciado. Fue un cambio radical. Ahora bien, cuando le toque hablar seguramente dará un discurso político y señalará que se lo está juzgando por haber vencido al terrorismo.

-IPS: En los últimos días, la hija del ex presidente, Keiko Fujimori, ha dicho que si ella ganara las próximas elecciones presidenciales, su padre quedaría libre. ¿No es una advertencia a los jueces?
-AG: Por supuesto. Las continuas declaraciones de líderes de la agrupación de Fujimori apuntan a doblegar la independencia del tribunal. Tratan de decir a los jueces: 'Nada de lo que ustedes hagan va ser importante porque nosotros vamos a tener la decisión final', mediante un indulto en un eventual próximo gobierno fujimorista. Ese es el permanente y amenazante mensaje de los fujimoristas, es obviamente un intento desesperado por cambiar el curso del juicio ante la contundencia de la acusación.


Juicio de Fujimori, un nuevo momento de la democracia peruana
Por Sofía Macher (*)
Durante los años que duró la dictadura de Alberto Fujimori, fuimos un país secuestrado. Controló la información corrompiendo a muchos dueños de medios de comunicación y creó escenarios para manipular a la opinión pública.
Uno de esos escenarios fue el que monto alrededor de la derrota del terrorismo y sus remanentes, utilizándolo como campaña política. Al inicio del juicio Cantuta - Barrios Altos, pretendió utilizar como estratagema las ideas sembradas entonces: En un intento de discurso político, negó todos los cargos alegando que el había salvado al país del terrorismo y por tanto no se le podía acusar de haber cometido violaciones a los derechos humanos.

La importancia del juicio de Fujimori es enorme para la historia republicana de nuestro país. Es probable que no logre cambiar las convicciones de algunas personas, que seguramente negarán todos los hechos que se vienen develando en los juicios y que tercamente querrán explicarlos como una venganza política o como excesos inevitables “para salvar a los 25 millones de peruanos del terrorismo” (por supuesto, evadiendo comentar sobre los cargos de corrupción por los que ya tiene una sentencia y le esperan otras). Pero esto ya es historia: inevitablemente las nuevas generaciones lo conocerán en su real dimensión.
Las futuras generaciones conocerán la historia a la luz de los resultados de estos procesos judiciales. Se está escribiendo un capítulo de nuestra historia que será una importante enseñanza para futuros gobernantes de nuestro país. Este proceso marca el final de un capítulo.
Es importante además, por muchas otras razones. En primer lugar, pone a prueba al Poder Judicial y abre la posibilidad de recuperar credibilidad ante los ciudadanos. Fujimori destruyó el Poder Judicial y el Ministerio Público. Desde el golpe del 5 de abril de 1992, instaló comisiones interventoras nombradas por él para administrar la justicia so pretexto de reformarla. Cuando luchábamos por la recuperación de nuestra democracia a finales de los 90s, uno de los temas centrales del desmontaje de la dictadura, entre varios otros, fue el retiro de las comisiones interventoras del Poder Judicial y del Ministerio Público. Hoy, un Poder Judicial libre de intervenciones pero en el que subsisten algunos elementos afines a la mafia de entonces, debe demostrarnos que si es posible conducir un juicio que respeta el debido proceso, en el que el acusado tiene garantizados sus derechos, y en el que se haga justicia. El Presidente de la Sala, César San Martín va por buen camino, pero habrá que esperar hasta el final del proceso en segunda instancia.

Es importante también, porque es un juicio público y aún sin conocerse la sentencia, transmite una imagen que habla por sí sola: No importa cuan poderoso puede haber sido una persona, si se le imputan graves delitos, debe responder ante la justicia. De alguna manera es el signo de los nuevos tiempos. Con seguridad es una imagen que guardarán todos nuestros futuros gobernantes y nuestros jóvenes que no conocieron las dimensiones de la dictadura de Fujimori/Montesinos.


Internacionalmente es un ejemplo de la importancia de que los procesos judiciales se desarrollen en su propio país. Sin duda, éste proceso está contribuyendo positivamente a la imagen de nuestro país en el exterior, pero también a consolidar la idea de que Los derechos humanos son una responsabilidad de la comunidad internacional y a la comprensión de que, si no se asume la responsabilidad de la jurisdicción universal, cuando se cometen graves violaciones de derechos humanos y/o graves actos de corrupción, no se puede dar protección a los criminales y estos deben ser devueltos a sus países de origen para que sean juzgados adecuadamente.
Es un momento histórico también para el movimiento de derechos humanos, que, a contra corriente, llevamos los casos hasta el sistema interamericano. Los casos de “Barrios Altos” y “La Cantuta” son emblemáticos de los 90s. Cuando la jueza Saquicuray citó a Montesinos y Hermoza, entonces jefe máximo de las Fuerzas Armadas, a comparecer a su juzgado por el caso Barrios Altos, esa misma madrugada se aprobó un ley de amnistía que obligó a suspender el juicio y los miembros del Grupo Colina fueron inmediatamente puestos en libertad. Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces y muchos han sido los que dudaron de que alguna vez los responsables pudieran sentarse en el banquillo de los acusados o, incluso, de ver de vuelta en el país y extraditado, a quien estuvo durante tantos años prófugo. Pero se logró, especialmente gracias al tesón del movimiento de derechos humanos.

Escuchar ahora a Fujimori en el tribunal, diciendo que lamenta esas muertes pero que no tuvo conocimiento de ellas, o que él, que concentró el poder, no daba ordenes y que la culpa de estos crímenes es exclusiva responsabilidad de los militares; o que Las felicitaciones, ascensos y pagos de bonificaciones a los integrantes del grupo Colina, después de las matanzas, las firmó sin saberlo, sin darse cuenta; es una evidencia de que estamos en otra etapa. Etapa en la que ahora son otras las reglas de juego pero en la que también será un reto para el movimiento de derechos humanos lograr que prevalezcan los conceptos y valores sobre los que debe edificarse una democracia (principios que también defendimos cuando él nos acusaba de pro terroristas).


La importancia que este proceso tiene para las víctimas y sus familiares, es otro aspecto a resaltar. Ahora pueden sentirse ciudadanos y ciudadanas plenas de este país, que la justicia no es solo de los “ricos o poderosos” del país. Si bien el castigo por los crímenes cometidos no les devolverá a sus seres queridos, es de gran importancia porque el Estado por fin reconoce el crimen cometido y juzga a los responsables. Se convierte este proceso entonces, en una poderosísima herramienta de inclusión, y sin duda tendrá un impacto en la salud mental de todos ellos.
Por años, estos crímenes fueron justificados como “excesos inevitables que se dan en la lucha contra el terrorismo”. Los familiares por años salieron a las calles a reclamar justicia y fueron ignorados y agredidos. Ahora están sentados en primera fila de la Sala observando el proceso. El efecto trasciende los casos de Cantuta y Barrios Altos: de alguna manera, las demás personas que sufrieron violaciones a sus derechos humanos durante el régimen de Fujimori verán en este juicio que también se les hace justicia a ellos.
En conclusión, el proceso esta contribuyendo a desmontar la versión fuji-montesinista de los noventa y esta confirmando la versión presentada por la CVR en su Informe Final. El golpe del 5 de abril de 1992 fue un hecho injustificado que tuvo como principal objetivo eliminar la oposición política y pasar a tener el control total de todas las instituciones del Estado para tejer una red de corrupción que gozó de total impunidad. Los ciudadanos peruanos no debemos dividir el discurso de la lucha antiterrorista de la red de corrupción creada, el terrorismo fue el pretexto que les dio las manos libres para robarse el dinero del país.

(*)
Este artículo fue publicado en enero de 2008. Sofía Mácher es la Presidenta del Consejo de Reparaciones, ha sido comisionada de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Entre los cargos que ha ocupado destaca la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y fue miembro del Comité Ejecutivo Internacional de Amnistía Internacional, como responsable política de las oficinas descentralizadas de servicios en: París, Madrid, Cairo, y Hong Kong. Ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio “Flora Tristan”, (organización feminista Flora Tristan); La Pluma de Oro (Asociación Nacional de Periodistas); Premio a la Resistencia (revista Caretas) 1998, por sus años de trabajo en defensa de los derechos humanos.


(Fuentes: ANSA-Latina, BBC-Mundo, CNR-Perú, fujimoriontrial.org, IPS y Comisión de la Verdad y Reconciliación)

22.10.08

Perú: Fujimori

EL GOBIERNO DE ALAN GARCÍA PRETENDE QUE LA AMNISTÍA PARA MILITARES IMPLICADOS EN MASACRES PERDONE TAMBIÉN A FUJIMORI

El Congreso peruano estudia la iniciativa impulsada por la Comisión de Defensa para otorgar amnistía a militares y policías que violaron los Derechos Humanos. Uno de los beneficiados sería Alberto Fujimori. En declaraciones a la Coordinadora Nacional de Radios (CNR) de Perú, el Director Ejecutivo de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH), Miguel Jugo, sostiene que el proyecto de Ley pretende minimizar la sentencia al dictador Fujimori.

Pero no sería el único, ya que la iniciativa busca la amnistía para todo el personal subalterno de las Fuerzas Armadas y la Policía, procesados por violaciones a los derechos Humanos.
Según explica Miguel Jugo, "El principal favorecido sería Alberto Fujimori, pues si se releva de responsabilidad a los autores materiales, el autor intelectual, obviamente tendría una pena menor".
Agrega que es una manera de "presionar a los jueces y a los magistrados" y asegura que constituye una grave responsabilidad del oficial Partido Aprista Peruano (PAP), en sus "enjuagues y contubernios" con el fujimorismo.
Miguel Jugo añade que este tipo de proyectos son inviables legalmente porque contravienen los tratados y convenios internacionales sobre derechos humanos que el Perú ha suscrito y ratificado. Dice que las amnistías sólo son factibles si éstas consolidan la inviolabilidad de los derechos humanos. “La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que las amnistías deben ser para perfeccionar la justicia no para escamotearla”. De darse una amnistía a los procesados por crímenes de lesa humanidad, éstos serían perjudicados porque si salen libres por una ley, sin habérsele comprobado debidamente su inocencia, quedarían estigmatizados socialmente como culpables, según el Director de APRODEH.
Fujimori, está siendo juzgado por la autoría intelectual de crímenes como los de Barrios Altos y la Cantuta. .
Un proyecto que consagraría la impunidad


La propuesta del gobierno y del APRA para amnistiar a unos 600 militares acusados de violaciones a los derechos humanos durante veinte años de conflicto interno, ha credao ya la consabida preocupación entre los grupos de defensa de los derechos humanos, que la consideran inaceptable, porque consagraría la impunidad.
El congresista oficialista Edgar Núñez, presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, fue el encargado de anunciar que presentará al Congreso en los próximos días un proyecto con el fin de favorecer al personal subalterno de las Fuerzas Armadas y policiales que, por haber obedecido órdenes superiores, tienen juicios abiertos.
"Es un proyecto multipartidario; estamos trabajando la iniciativa con mucho cuidado porque no queremos que sea argumento de algunos sectores de izquierda para que digan que se busca el olvido y la impunidad", dijo Núñez, al diario Perú21.
El anuncio generó de inmediato la reacción de los grupos defensores de los derechos humanos.
"Es inaceptable cualquier posibilidad de amnistía o indulto a militares que violaron derechos humanos y cometieron crímenes de lesa humanidad porque se puede consagrar la impunidad y la tolerancia frente a los abusos", dice
Ronald Gamarra, director de la Coodinadora Nacional de DDHH.
Argumenta que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido tajante en afirmar que estos delitos no son indultables ni amnistiables.

El primer ministro, en contra; Alan, a favor



Interrogado el primer ministro Yehude Simon, más a la izquierda que el APRA dice que no cree que el Estado peruano pueda indultar o amnistiar casos de violaciones de derechos humanos.
"Lo importante es no manchar instituciones, las Fuerzas Armadas cumplen un papel importante en la defensa del país y a ellas les debemos gratitud", asevera.
"Pero en nombre de esa gratitud debemos evitar que cualquiera de sus elementos pueda violar los derechos humanos; si hay casos concretos con nombres y se prueban violaciones de derechos humanos tenemos que identificarlos de manera personal, pero no institucional", añadió.
Simon, de 61 años, pasó ocho años en la cárcel condenado sin pruebas por vínculos con la guerrilla guevarista del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) hasta que fue indultado en 2000. Un tribunal militar lo había condenado a 20 años de cárcel en 1992.
El proyecto de amnistía se presenta después de que Alan García dijera a comienzos de mes que hay una persecución contra las Fuerzas Armadas. "¿Qué esperan para poner fin a la persecución contra las FFAA? Ya está bueno que a quienes han ayudado a la patria a triunfar sobre el terror se les continúe persiguiendo año tras año", dijo en un acto público.
En 1994 una ley del gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, actualmente enjuiciado por violaciones a los derechos humanos, dictó una controvertida ley de amnistía que benefició a los integrantes de un escuadrón de la muerte integrado por militares del Ejército, denominado Grupo Colina.
Esa ley fue rechazada en 2001 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos -a la que Perú está sometida- que anuló las amnistías y ordenó se realicen nuevos juicios, que actualmente están en marcha.
La guerra interna que afrontó Perú contra Sendero Luminoso y el MRTA, entre 1980 y 2000, dejó un saldo de 70.000 muertos y desaparecidos, según la
Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Crece el rechazo a la propuesta de amnistía


La propuesta de impulsar una amnistía para militares y policías procesados por casos de derechos humanos encontró una fría respuesta. Para el Defensor del Pueblo adjunto, Eduardo Vega, "no hay razones jurídicas ni éticas que fundamenten en este momento una amnistía". Al rechazo que se sumó el presidente interino del Tribunal Constitucional, Gerardo Eto, para quien, de acuerdo con la doctrina jurídica internacional, no es lícito dictar una amnistía cuando se trata de ese tipo de delitos. El proyecto ha sido rechazado además por el ex jefe del Ejército José Graham, quien dice que lo pertinente es garantizar juicios justos a los militares acusados de violaciones de derechos humanos y que los responsables paguen sus culpas.
En la prensa, además, surgieron especulaciones respecto a que el congresista proponente, Edgar Núñez, vinculado a la universidad Alas Peruanas, de propiedad de militares, podría tener interés en salvar a procesados específicos. Núñez dijo que su iniciativa obedece a que miembros de las Fuerzas Armadas le expresaron temor a participar en combates contra los grupos ultraizquierdistas armados por posibles juicios futuros, y citó como ejemplo lo ocurrido con los 142 militares que participaron en el rescate de 72 secuestrados por el MRTA en 1997, de quienes afirmó que ahora son procesados. Al respecto, en el programa de televisión "Prensa Libre" se le recordó que no hay ningún militar enjuiciado por participar en combates y que en el caso del MRTA sólo hay tres procesados, el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos, el general Nicolás Hermoza y un coronel, a los que se atribuyen las muertes de al menos tres secuestradores a los que testigos vieron vivos tras la operación

Como un "engañamuchachos" califica el especialistas en temas militares, José Robles Montoya, la propuesta .“Esta propuesta en un engañamuchachos para con los militares y lo único que se busca es darle un mensaje de que se está preocupado por ellos, pero resulta siendo un ofrecimiento demagógico que no ayuda a los militares”, asegura a través de la Coordinadora Nacional de Radio (CNR). Señala que los congresistas saben muy bien que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) considera que los delitos lesa humanidad no son ni indultables ni amnistiables; además, si eso ocurre, los familiares de las víctimas pueden ir a la Corte y reabrir nuevamente los procesos. En ese sentido, Robles Montoya recuerda que el comandante general del Ejército dijo que no buscan amnistías, sino justicia y que existen varios militares que son investigados en el Poder Judicial. Y añade que el argumento de que la propuesta de ley busca proteger a los oficiales que participaron en la operación "Chavín de Huantar"(por la que fueron eliminados varios de los guerrilleros del MRTA que ya se habían rendido en la residencia de la embajada del Japón) no es creíble porque tan sólo están denunciadas tres personas: el ex comandante general del Ejército, Nicolás de Bari Hermoza Ríos; el ex asesor presidencial del régimen fujimorista, Vladimiro Montesinos; y el coronel Jesús Zamudio Aliaga, quien lideró el grupo encargado de las ejecuciones extrajudiciales Indicó que la iniciativa del congresistas oficialista apunta más a congraciarse con algunos militares que en todo caso están comprometidos en ese tipo de procesos y que tratan de esconderse detrás de la institucionalidad de las Fuerzas Armadas para salir librados.
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Fujimori no podría ser amnistiado

El pasado 29 de septiembre José Peláez Bardales, fiscal en el caso los crímenes de Barrios Altos y de La Cantuta en el que el expresidente está siendo juzgado por delitos de lesa humanidad y corrupción, dijo que ante una eventual condena, Alberto Fujimori no podría ser beneficiado con una ley de amnistía o con un indulto presidencial del actual o de otro régimen, pues estas figuras no se aplican en los casos de homicidio, desapariciones forzadas u otra forma de violación de los derechos humanos, según la justicia penal internacional a la cual el Perú está sujeto.

La Sala Penal Especial de la Corte Suprema que viene juzgando a Fujimori por violaciones a los derechos humanos tiene previsto emitir su resolución, en primera instancia, antes de diciembre. Actualmente el proceso se encuentra en su etapa final.
El próximo año, el ex presidente afrontará otros dos juicios: por corrupción y por peculado. La Fiscalía pediría por estos casos entre ocho 12 años de prisión.

Por su parte, el fiscal Avelino Guillén, afirmó este martes que el ex mandatario Alberto Fujimori daba ordenes verbales concretas y directas a miembros de las Fuerzas Armadas que se encontraban en actividad durante su Gobierno.
Guillén lanzó esta acusación en la etapa de pruebas documentarias en la cual se encuentra el juicio al ex jefe de Estado. Según el representante del Ministerio Público, Fujimori tenía la potestad de emitir órdenes operativas a militares en actividad para llevar a cabo la lucha natisubversiva . Para defender esta posición, Guillén afirmó que las sentencias en primera y segunda instancia contra Alberto Fujimori por el allanamiento de la vivienda de Trinidad Becerra, esposa del ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, pues le ordenó al teniente Manuel Ulises Ubillus hacerse pasar por fiscal para lograr este objetivo.

(Fuentes: Agencia PÚLSAR, CNR-Perú, AFP, El Comercio-Lima, Prensa Latina, 24 Horas Libre-Perú)

11.12.07

Perú: Juicio a Fujimori

EL EXPRESIDENTE SE SIENTE ACORRALADO POR LA VERDAD JUDICIAL. HASTA EE.UU. QUE LE INDUJO AL GOLPE, MUESTRA LAS EVIDENCIAS DE SUS CRÍMENES
a Documentos desclasificados de la Agencia de Inteligencia del Pentágono sobre las matanzas y el autogolpe de Fujimori
El ex presidente peruano Alberto Fujimori perdió ayer los nervios y comenzó a gritar. Es la primera vez que se le ve en esta astitud en un acto público. Pero tiene razones para ello. Las evidencias de sus crímenes son claras. En esta ocasion se le juzga por las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos, además de los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Dyer, Pero hay más casos esperándole. Por ejemplo, las ejecuciones sumarias de los guerrilleros del MRTA, rendidos y desarmados, en el interior de la residencia del embajador del Japón que había asaltado días antes. Fujimori ordenó su ejecución, como ya se sabía, y como revelan ahora los documentos desclasificados por EE.UU., y que publicamos en esta misma nota. No hay que olvidar, no obstante, el papel jugado por Washington en el autogolpe de Fujimori, con el que disolvió el Congreso y, a partir de ese momento, pudo hacer y deshacer a su antojo, junto a sus dos compinches, Vladimiro Montesinos, excapitán-agente de la CIA y el general Nicolas de Bari Hermoza. Casualmente, la víspera del golpe se encontraba en LIma y era recibido en palacio por el mandatario el Subsecretario para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, quien, pocas hora antes de que los tanques salieran a las calles, volaba com si tal hacia Washington.
Juicio e histeria del otrora todopoderoso 'Chino'

La fiscalía pidió 30 años de prisión para Fujimori por presuntamente haber ordenado la matanza de 25 personas, atribuida al grupo paramilitar Colina, al mando de su ex asesor Vladimiro Montesinos. "Rechazo los cargos totalmente, soy inocente y no acepto esta acusación fiscal", gritó fuera de sí el ex mandatario, de 69 años, de pie detrás de un pequeño escritorio ubicado delante del tribunal especial de la Corte Suprema de Justicia de Perú

Durante cuatro minutos, Fujimori se defendió de las acusaciones del fiscal supremo José Peláez Bardález y buscó argumentos para disimular sus crímenes con las 'bondades' de su gobierno de diez años (1990-2000. "A raíz de mi gobierno se respetan los derechos humanos de 25 millones de peruanos, sin excepción alguna. Si se cometieron algunos hechos execrables los condeno, pero no fueron orden de quien habla", enfatizó Fujimori pasando de un estado de aparente calma al de exaltación.

El juez San Martín llamó al orden a Fujimori y le pidió que se limitara a pronunciarse puntualmente acerca de los cargos del fiscal, quien acusó al ex jefe de Estado de ser "autor mediato", es decir, de haber planificado y dirigido la matanza de La Cantuta, Barrios Altos y otros, atribuidas al grupo Colina.
"Soy inocente y no acepto esta acusación fiscal", gritó ofuscado el ex mandatario, levantando los brazos y apuntando con el índice derecho. San Martín advirtió a familiares del ex presidente y congresistas fujimoristas presentes en la sala, que habían aplaudido vivamente al ex jefe de Estado, que no aceptará manifestaciones por parte de los asistentes. "Acusado Fujimori, aquí mando yo, tranquilo, tiene usted que respetar las directivas del tribunal", replicó San Martín, quien le dijo al ex presidente que tendrá oportunidad de defenderse.
Después de que Fujimori, exaltado, terminó su alocución, San Martín suspendió la sesión para las 15.00 horas, pero debido a que el ex presidente sufrió una crisis de hipertensión arterial, la audiencia se postergó hasta el miércoles.
El fiscal Peláez reclamó "un debido proceso" y "una sentencia justa", y pidió que Fujimori pague una indemnización de 100 millones de soles (unos 33 millones de dólares) a los familiares de las víctimas de los casos Barrios Altos y La Cantuta, y a dos agraviados por el delito de secuestro, el periodista Gustavo Gorriti y el empresario pesquero Samuel Dyer. El tribunal supremo procesa a Fujimori por homicidio calificado y lesiones graves por los crímenes en Barrios Altos y La Cantuta, perpetrado por el grupo Colina y también por el delito de secuestro en perjuicio de Gorriti y Dyer.
En el caso, se presentaron 43 testigos, a excepción de Montesinos, quien en su momento, dijo San Martín, deberá comparecer en las audiencias. El ex asesor está preso en la base naval del Callao desde junio de 2001.
Gisela Ortiz, representante de los familiares de los asesinados en La Cantura, opinó que era previsible que Fujimori se escudara en la lucha contra el terrorismo para negar las "atrocidades" cometidas contra los derechos humanos en su gobierno. En tanto la ex esposa de Fujimori, Susana Higuchi, dijo que percibió al ex mandatario "tenso, nervioso y un poco acabado" físicamente, durante la primera audiencia del llamado "histórico juicio" contra Fujimori, el primero en ser juzgado tras su extradición de Chile, el 22 de septiembre.

Documentos desclasificados por EE.UU. le acusan de ejecuciones sumarias
Las atrocidades cometidas por el régimen que encabezó Alberto Fujimori quedan al descubierto con los Archivos de la Seguridad Nacional de EE.UU. publicadas tras su desclasificación.
Así, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) le vincular directamente a las ejecuciones de los rebeldes desamados , que se habían entregao tras la toma de la residencia del embajador japonés en 1997. "El Presidente Fujimori emitió la orden de 'no tomar prisioneros' ", afirma el documento textualmente y añade: "Debido a esto, incluso los miembros del MRTA [Movimiento Revolucionario Tupac Amaru] que sacados vivos de la residencia no sobrevivieron a la operación de rescate". El informe de la DIA se publica con otros documentos desclasificados que arrojan más luz sobre los crímenes y violaciones de los derechos humanos bajo el gobierno de Fujimori, sus estrechos vínculos con su jefe de inteligencia, Vladimiro Montecinos especialmente en los dos casos en los que se le juzga ahora : el secuestro y desaparición de nueve estudiantes y un profesor en la Universidad de La Cantuta en julio de 1992, y la matanza de un grupo de 15 'izquierdistas' (como los denomina la DIA) y un niño de ocho años de edad, que participaban en una pequeña fiesta en los Barrios Altos de Lima, en noviembre de 1991.

La masacre de la residencia japonesa

La Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), da algunos detalles sobre el asesinato de los rebeldes del MRTA. Y afirma en su informe desclasificado "Una fuente de inteligencia que parecen haber participado en el asalto a volver a tomar la residencia, dijo que dos rebeldes se rindieron y fueron ejecutados sumariamente. Según la fuente, "La orden de no tomar MRTA con vida fue dada por el Presidente Alberto Fujimori. … Debido a esto, incluso MRTA que fueron llevados vivos no sobrevivieron a la operación de rescate ". En el documento se detalla que " tres rebeldes, dos hombres y una mujer, fueron ejecutados después de rendirse"

Sobre el tándem Fujimori-Montesinos:
Una fuente no revelada describe la estrecha y compleja relación entre el Presidente Fujimori y su ayudante superior de inteligencia, Vladimiro Montesinos. La fuente señala que mientras Fujimori dice comprender la importancia de los derechos humanos, en la práctica, "está dispuesto a sacrificar principios para lograr una rápida victoria sobre el terrorismo." El está "absolutamente comprometido con la destrucción de Sendero Luminoso y el MRTA en sus cinco años de mandato y está dispuesto a tolerar todos los métodos para lograr ese objetivo. "
En un informe secreto trasmitido desde la embajada de EE.UU. en Lima y fechado el 30 de junio de 1994, se dan "cuentas promenorizadas ". En este cable se describe la historia de los abusos perpetrados por el estado peruano desde mediados del decenio de 1980 a mediados del decenio de 1990 , que abarcan tanto los fgobiernos de Alan García como de Fujimori . La fuente, un ex oficial del ejército, describe la estructura del ejército y las unidades de inteligencia que participan en atrocidades como la tortura, violaciones y otros caaos de terrorismo. El resumen incluye descripciones detalladas de los tipos de tortura utilizados por los militares, asesinatos, etc.
El autor del informe añade que "Ninguna de las detalles aportados por la fuente sobre los métodos indica que sean nuevos....Lo sorprendente, por no decir escalofriante, sobre sus alegaciones, aparte de su total falta de arrepentimiento, fue su insistencia en que tales violaciónes son la norma habitual".

Descripción de las ejecuciones Barrios Altos

En un informe clasificadode alto seceto, de 11 páginas, la Embajada resume otro informe supuestamente redactado por un miembro del escuadrón paramilitar denominado Grupo Colina . En el informe se detallan la creación, organización, liderazgo, capacitación y atrocidades cometidas por este grupo. Incluye algunos de sus alias, nombres como "Grupo Especial de Inteligencia de exterminio." El cable contiene un gráfico de cómo los miembros del escuadrón prepararon la operación de Barrios Altos, que fue autorizada por el Presidente Fujimori.
Las víctimas fueron alineados contra una pared y fueron ejecutadas: "Se usaron ametralladoras con silenciadores, el tiroteo duró 20 segundos," según el informe. Entre los ejecutados., un niño de ocho años de edad.
Los asesinatos de La Cantuta
La Embajada informa también en un confidencial de dos páginas, sobre el caso de la Universidad de La Cantuta, el 3 de junio de 1993. Un contacto de la embajada, un militar peruano, asegura que "entre los militares peruanos se considera que el Comandante del Ejército y Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, General Nicolás Hermoza, debe "asumir la responsabilidad" de la matanza de La Cantuta" La fuente afirma que "los oficiales superiores y de grado medio saben que hay militares en esos comandos de ataque" y cree que la operación en la Universidad de La Cantuta, fue "terriblemente planificada y los detalles demasiado ampliamente conocidas."
Pruebas sobre el autogolpe de 1992

Estados Unidos sabía -y probablemente una parte de la administración lo fomentó- que Fujimori planeaba un golpe, bajo la escusa de acabar co el terrorismo. Un cable secreto de la Embajada de Lima 23 de agosto de 1990 informa que el gobierno de Fujimori , que ha presentado un plan bajo el epígrafe "Pacificación Nacional / Plan de los Derechos Humanos", esconde un anexo "secreto" al plan de público. El secreto plan insta a los militares a tomar un papel más importante en las operaciones de seguridad, y permite que el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) a formar nuevos subcomités que planifiquen actuaciones para esa "pacificación"; este es el embrión del Grupo Colina.
El plan también modifica los estatutos del SIN para ampliar el poder de la policía secreta. El cable de la embajada se refiere también informes de que Fujimori podría estar inentando distanciarse de Montesinos, debido a que ya la prensa publicaba sobre sus vínculos con el narcotráfico.
(Fuentes: ANSA-Latina, ANDINA-Agencia Peruana de Noticias y The National Security Archive)

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