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1.4.08

Argentina:Protesta agraria

EL GOBIERNO ANUNCIA MEDIDAS QUE FAVORECEN A PEQUEÑOS Y MEDIANOS CAMPESINOS. LOS AGROEXPORTADORES SIGUEN ADELANTE CON EL PARO PATRONAL Y EL DESABASTECIMIENTO SE AGRAVA EN LAS CIUDADES Y LLEGA AL INTERIOR

El gobierno argentino anunció ayer medidas de compensación y fomento a los pequeños y medianos productores, en un intento por fracturar el lockout patronal agrícola que comenzó hace 19 días, aunque ratificó la aplicación de retenciones móviles, que desataron las medidas de fuerza del sector agropecuario.
La presidenta, Cristina Fernández, pidió que se levanten los bloqueos de rutas que están provocando desabastecimiento de alimentos y paralizando industrias por falta de insumos. No obstante, los productores agropecuarios rechazaron rápidamente la propuesta porque "no cambia en esencia las razones que originaron el conflicto". En una conferencia de prensa inmediatamente después de los anuncios gubernamentales, los representantes de las cuatro entidades del agro anticiparon que las medidas son "insuficientes".
"Siéntanse como parte de un país y no como propietarios", pidió Cristina Fernández a los propietarios rurales, en un mensaje que intentó, una vez más, destrabar el conflicto.
El gobierno argentino efectuó sus anuncios en un acto desde la Casa de Gobierno con la presencia de los ministros , diputados, senadores y la mayoría de los gobernadores aliados del gobierno federal. Previo a los anuncios oficiales, el gobierno canceló las negociaciones con las cuatro organizaciones patronales del campo ante la continuidad de los cortes de ruta, que la Gendarmería Nacional desalojó en algunas zonas del país, entre forcejeos e incidentes menores. Portavoces del gobierno dejaron trascender que se aplicará la "Ley de Abastecimiento" si prosigue el lockout patronal.

Las medidas anunciadas

El ministro de Economía, Martín Lousteau, dijo que a los productores agrarios se les reintegrará automáticamente el incremento de los tributos, de modo que "volverán a estar en la misma situación que antes". Añadió que los agricultores de las provincias del norte argentino recibirán un descuento del 50% en el costo diferencial del flete cuando deban transportar sus productos en trayectos largos. Lousteau anunció, además, la creación de la Subsecretaría de Desarrollo Rural, un viejo reclamo del campo, que se encargará de mejorar la situación de los pequeños y medianos productores.
Estas medidas beneficiarán a 62.500 productores, el 80 por ciento del total de 84.000 hay en Argentina El resto pagará el aumento de los impuestos a las exportaciones de granos.
Por su parte, la presidenta Fernández dijo: "Nuestra obligación como gobernantes es tomar decisiones que le vuelvan a dar equilibrio a la sociedad. Sin embargo, nos hubiera gustado debatir estas medidas con las organizaciones rurales (en protesta)".
"En nombre de los argentinos les pido una vez más que, por favor, dejen transitar a los camiones y que se piensen como parte de un país, no como propietarios de él", exigió.


La patronal agraria, rechaza con cautela

Las principales organizaciones movilizadas reaccionaron a las medidas del gobierno con una mezcla de rechazo y cautela. "El plan no ha sido lo suficientemente generoso porque no contempla, por ejemplo, el aumento de los insumos que debe afrontar el productor", dice Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA). "No se modifica la esencia del conflicto, lo que el gobierno aún no entiende es que los impuestos a las exportaciones siguen siendo altos, del 35%. Por eso, seguimos preocupados", añade.
Los medianos y pequeños productores del interior del país se han quejado de que los tributos reducen significativamente su ya limitada rentabilidad y no reciben ayuda estatal a cambio de sus contribuciones.
Sin embargo, Buzzi aclaró: "Queremos terminar con el conflicto esta semana. Vamos a consultar con nuestra organizaciones para ver si el paro se acaba el miércoles, hasta cuando lo convocamos en nuestra última reunión, o continúa".
Añadió que los productores que bloquean carreteras dejarán pasar a camiones que transporten alimentos , salvo los que son objeto del boicot: carne y granos.
El paro agrario, que consiste en 400 cortes de rutas en toda Argentina y la suspensión de la comercialización de productos, ha agravado el desabastecimiento de frutas, verduras, leche y carne.
En los mercados mayoristas ha entrado algo de mercancía, pero no la suficiente para distribuir a los comercios. Y la poca que hay, ha llegado con un aumento de precios vinculado a la escasez.
En el mayor mercado de hacienda de Argentina, situado en Buenos Aires, los corrales amanecieron vacíos el lunes.
.En cuanto a las frutas y verduras, Fabián Zeta, presidente de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas (Comafru) en el Mercado Central (la otra gran plaza mayorista del país), advirtió: "Los vegetales alcanzan sólo para el día. Hoy entraron muchos menos productos que lo habitual. Además, el 30% llegaron en mal estado porque los camiones estuvieron varados y hubo que desecharlos".
Se calcula que durante la protesta se han perdido alimentos por un valor cercano a los 800 millones de dólares.

El desabastecimiento llega al interior

Desde Catamarca, aseguran que “no hay carne porque no llegan animales en pie”. Por su parte, en Entre Ríos afirman que “la situación se ha desbordado”, situación que se repite en San Juan.

En la provincia de Catamarca, el empresario del Frigorífico "Natilla", Víctor Natilla, dijo que "en Catamarca no hay carne porque no llegan animales en pie". "No se hace ninguna operación de compraventa de ganado. Por lo que es muy grave la situación", con pérdidas significativas y los empleados están en tareas de mantenimiento para asegurarles horas de trabajo.
Omar Chiarello, presidente de la Asociación de Citricultores de Concordia e integrante de la Federación del Cítrus de Entre Ríos, considera que la situación "se ha desbordado" y advierte que si el boicot al transporte se mantiene tres días más, el sector citrícola deberá descartar 6.000 pallets en cámaras frigoríficas, lo que tiene un valor económico que alcanza los cinco o seis millones de dólares. "A eso se suma -añade- la falta de contratos a nivel internacional, la pérdida de las embarcaciones para exportación y la fruta que quedará en planta debido a la imposibilidad de cosecharla, como así también muchos operarios que quedarán fuera del circuito laboral".
Por su parte el ministro de Gobierno de Entre Ríos, Adan Bahl, expresa preocupación por "el gran desabastecimiento en las góndolas de los supermercados y otros comercios de la provincia". El funcionario dice que la falta de mercancías "impulsa un mecanismo de inflación y la ruptura de la cadena de comercialización, que también afecta la cadena de pagos".
De la misma manera el desabastecimiento de algunos alimentos básicos, se nota también los comercios de la ciudad de San Juan y sus zonas aledañas. Ana María López de Herrera, titular de Defensa del Consumidor de San Juan, dice que "se esta empezando a notar (el desabastecimiento) en toda la provincia".
Desde el Matadero Municipal, se informa que se ha mermado mucho la actividad. Se sacrifican sólo unas 120 cabezas de ganado diarias de la hacienda local, que es un merma del 45 % de las reses que se faenan normalmente.
Raúl Avila, del Sindicato de Empleados de Comercio, dice que ante la falta de algunos productos en los supermercados, "les están recortando las horas extras a los empleados". Una empresa que tiene en esta provincia una planta productora de galletitas decidió suspender la semana pasada a 550 operarios , argumentando falta de materia prima a causa del paro agrario, según el Sindicato de la Alimentación.


Lo que está detrás del paro agrario argentino
Por Guillermo Almeyra, SinPermiso.info


Argentina es un país altamente urbanizado, pero que depende esencialmente de la exportación de materias primas rurales. De ahí la posibilidad, para quienes controlan el mercado de carne, de soya y de cereales, de amenazar con hambrear a las ciudades y paralizar las exportaciones, chantajeando política y económicamente al gobierno nacional y anulando, de hecho, por la fuerza, tanto la voluntad popular, expresada deformadamente en los resultados electorales, como los planes y políticas nacionales de las autoridades. El llamado paro rural –en realidad, el lock-out de los empresarios del campo– es una expresión cruda de la lucha por el poder entre dos fracciones capitalistas, como lo indica el apoyo de las cámaras de industriales al gobierno en su enfrentamiento con la oligarquía ganadera-soyera-exportadora organizada en la Sociedad Rural (entidad que promovió y respaldó todas las dictaduras en el país) y las otras organizaciones del campo que, a pesar de sus diferencias hasta de clase con ésta, la respaldan en este enfrentamiento con el gobierno.
Recapitulemos: casi 80 por ciento de la tierra agrícola argentina está sembrado hoy con soya, que en la última cosecha rindió más de 48 millones de toneladas, que se cotizan hoy en 151 dólares la tonelada (en los dos últimos días subió cuatro dólares) para la primera semana de abril. Haga las cuentas y tenga en consideración que casi 60 por ciento de ese mercado está en manos de los grandes soyeros (en realidad, de cuatro trasnacionales, dos de ellas argentinas). La soya, que se paga mucho más que otras commodities, “se come” por consiguiente la producción de cereales para alimentos y el pan sube, por lo tanto; y “se come” la ganadería, con lo cual escasea la carne, que sube de precio. Además, el monopolio soyero fija altos precios para el aceite y otros subproductos y ese monocultivo expulsa decenas de miles de familias campesinas.
Los expertos agregan que la soya destruirá los suelos argentinos en 15 años. Pero ese promedio quiere decir que las excelentes tierras pampeanas durarán más y en cambio los suelos frágiles de las provincias marginales desaparecerán antes: la soyización equivale en efecto a la desertificación, al desmonte, a la contaminación de las aguas y de la tierra, a la desaparición de bacterias y especies animales útiles, y la fumigación aérea envenena ya a los campesinos y los pueblos cercanos, mientras los demás productos del campo sufren el impacto de esta competencia.
La política del gobierno, por su parte, consiste en estimular la industria y en sostener el empleo (construcción, servicios, desarrollo industrial) sobre la base de bajos salarios reales (para permitir grandes ganancias a los empresarios e inversionistas) y de un dólar caro, para abaratar las exportaciones argentinas, incluso industriales, y frenar las importaciones.
Ojo: los soyeros y otros grandes sectores rurales también invierten en la construcción, en el boom inmobiliario y en la industria y ganan enormemente gracias a la política monetaria que les permite exportar. No se pueden quejar pero disputan el poder al sector que privilegia a la industria y que debe subsidiar el consumo de alimento y los servicios (sobre todo, el transporte) de los sectores más pobres (casi todos urbanos) de la población nacional para mantener bajos los salarios reales y que, por lo tanto, cobra impuestos a los más ricos (la llamada “retención” de una parte de las ganancias logradas por los soyeros es en realidad un impuesto). Dichos impuestos, en Europa, llegan a 40 por ciento del producto interno bruto y en Argentina están muy por debajo de esa cifra. Además, la tasa de ganancia europea, en las finanzas, es 5 por ciento, y en la industria, 10 por ciento, mientras que en Argentina la misma se quintuplica, de modo que quienes, como el diario La Nación, hablan de “confiscación” o “expropiación” son demagogos sin escrúpulos.
El gobierno no sólo respeta la propiedad capitalista sino que la defiende y mantiene al aceptar sin crítica alguna el actual modelo y al no intentar siquiera aplicarles a los exportadores un régimen similar al implantado en el primer gobierno de Perón (1946-1952) mediante el Instituto Argentino Promotor del Intercambio, que monopolizaba el comercio exterior de productos agrarios y, con la diferencia entre los precios internacionales y los internos, hacía escuelas, obras públicas, promovía el desarrollo en las provincias y la industrialización.
El gobierno acepta de buen grado que cuatro empresas trasnacionales se queden hoy con ese enorme excedente y se limita a tratar de ponerles un impuesto moderado sin intervenir en el campo, ni siquiera como los hacían los gobiernos conservadores hace 70 años, creando juntas reguladoras. Para él, el libre mercado es sagrado y el interlocutor no son los trabajadores sino la Unión de Industriales, no son los trigueros sino los grandes harineros, no son los campesinos sino las organizaciones de la patronal rural, no son los consumidores sino los supermercados.
No hay pues conflicto entre clases opuestas sino un conflicto intercapitalista en el que los rurales tienen en rehenes a los pobladores urbanos al fabricar una gran carestía de alimentos y un aumento de precios de los mismos para arrojar a los sectores urbanos empobrecidos contra el gobierno. El hecho de que las cuatro trasnacionales que controlan el mercado sojero y la Sociedad Rural hayan podido arrastrar en su lock-out a los pequeños y medianos empresarios agrarios (no así a los campesinos) y la utilización política del conflicto por la derecha y por los medios, debe ser analizado aparte.

Argentina: las retenciones no son el problema
Por Claudio Lozano (*)

El campo argentino actual poco tiene que ver con el que teníamos hace 20 años. Se ha impuesto un modelo de alta concentración y dependencia tecnológica asentado en una matriz productiva que abandonó la perspectiva de una producción centrada en el desarrollo de alimentos de gran cantidad y calidad. Y se consolida la producción de forraje barato (pasto–soja) para vender a China, India y a la Unión Europea, subsidiando la industrialización de estos países y paralizando la nuestra. Este proceso se hace a costa de debilitar la ganadería, la producción láctea, la porcina, frutal, ovina, hortícola y otras producciones regionales. Este modelo sojero, además de romper la soberanía alimentaria de la Argentina, destruye puestos de trabajo y debilita a los pequeños y medianos productores ya que mientras la soja genera un puesto de trabajo cada 500 hectáreas, la economía familiar crea 35 puestos de trabajo cada 100 hectáreas. Situación que se empalma con el hecho de que la soja demanda más de 500 hectáreas para que una unidad productiva sea viable y autosuficiente.
Es en este contexto de debilitamiento de los trabajadores del campo (el 70% está en negro) y de debilitamiento de la pequeña producción rural que debe inscribirse el conflicto actual. Se expresa en él la bronca acumulada de los pequeños y medianos productores (los que efectivamente sostienen los cortes) frente a un gobierno que jamás reconoció su situación y que hace gala de un discurso perverso (incluso dice querer "desojizar" el campo), cuando en función de la construcción de su caja fiscal fue hasta hoy socio pasivo del "boom sojero" por la vía de las retenciones. Tiene sentido la aplicación de retenciones en el marco de un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario que reoriente el destino del campo en función de profundizar la agregación de valor, generar empleo, repoblar el país y aumentar el número de productores.
Profundizar el uso de las retenciones sin plan produce lo que hoy estamos viviendo. Conduce a que los productores más débiles vivan como única alternativa la mejora del precio internacional y perciban a las retenciones como una creciente confiscación. La política irresponsable del Gobierno de contentarse con su socio del boom sojero ha terminado emblocando a los pequeños y medianos productores en el cuestionamiento a las retenciones junto a los beneficiarios y promotores del lamentable modelo sojero adoptado por la Argentina.
Las retenciones no son el problema. Aun con ellas, las utilidades por hectárea crecen, ya que los precios internacionales crecieron más. Menos aún son un problema las retenciones móviles (suben o bajan según se comporten los precios internacionales) y que discriminan en contra de la soja y en favor del maíz y el trigo. Las retenciones son necesarias porque permiten captar la ganancia diferencial que surge como resultado de la suba de los precios internacionales (no del esfuerzo del productor) y posibilitan diferenciar entre precios internos e internacionales. No obstante, tienen el límite de ser un instrumento único que opera sobre una cadena de producción y comercialización donde priman las diferencias y las heterogeneidades. Diferencias que exigen más instrumentos y nuevas herramientas (Junta de Carnes, de Granos, de Producciones regionales, etc). Por ende, sólo son sustentables en base a un plan que replantee el uso y tenencia de la tierra haciendo consistente el desarrollo del sector agropecuario con las necesidades del conjunto de los argentinos.
(*)Claudio Lozano es dirigente del sindicato argentino CTA y Diputado de la Mesa Nacional. Este artículo se publicó en el diario Página 12 el pasado 27 de marzo

(Fuentes:ANSA-Latina, BBC-Mundo, TELAM, SinPermiso y Página12)

27.3.08

Argentina: Protestas Agrarias

LA REBELIÓN DE LOS AGROEXPORTADORES DIVIDE A LA SOCIEDAD ARGENTINA. LAS MADRES DE MAYO CONVOCAN UNA MARCHA DE APOYO AL GOBIERNO. LA CENTRAL SINDICAL C.T.A. SE OPONE AL PARO PATRONAL, PERO ADVIERTE A LA PRESIDENTA

El gobierno argentino reitera que no retrocederá en la aplicación del impuesto a las exportaciones de granos y amenaza con desalojar por la fuerza los cortes de ruta, en el pulso que mantiene con las cuatro organizaciones rurales, que inician ya el décimoquinto día de lock out patronal. El conflicto comenzó a extenderse a sectores que se suman a los ruralistas, como miles de personas que salieron a la calle el martes por la noche a hacer sonar cacerolas, y otros que lo hicieron a favor del gobierno, y que prevén una concentración el jueves. El paro es contra la decisión del gobierno de aumentar los impuestos a las exportaciones de soja y girasol hasta el 45%.
El ministro de Economía, Martín Lousteau, afirmó que "no hay ningún elemento que haya modificado la decisión del gobierno de no dar marcha atrás en el tema de las retenciones", pese al clima de tensión que atraviesa el país. Un proyecto de ley para derogar el incremento de las retenciones fue presentado por diputados del partido UCR de los ex presidentes Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, la Coalición Cívica de la ex candidata presidencial Elisa Carrió y el PRO del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el derechista Mauricio Macri. En el mismo proyecto se propone conformar una "mesa de diálogo" para delinear "una política de mediano y largo plazo en materia agropecuaria".

Se radicaliza el conflicto y Cristina rechaza "extorsiones"
Miles de personas marcharon en Buenos Aires a favor del sector agroexportador.
Las organizaciones del sector anunciaron que continuarán su protesta por tiempo indeterminado, con la suspensión de la comercialización de productos y bloqueos de carreteras en todo el país.
"Continuaremos con la huelga hasta que sea necesario", dijo en rueda de prensa Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), que agrupa a medianos y pequeños productores.

La intensificación de la protesta se produjo luego de que la presidenta argentina, Cristina Fernández, endureciera su postura frente a los productores. "No me voy a someter a ninguna extorsión" Y añadió que
el campo argentino , "el sector de mayor rentabilidad desde el 2001", está realizando "piquetes de la abundancia".
Después de estas palabras, los movilizados no sólo confirmaron el paro agrario por tiempo indeterminado, sino que además hubo movilizaciones en todo el país.
Mientras numerosos agricultores protestaban en el interior, miles de personas se manifestaron en la Plaza de Mayo y el Obelisco, en el centro de Buenos Aires, contra el gobierno.

Desabastecimiento, un arma de doble filo

La falta de productos comienza a notarse en los supermercados.En algunos barrios de clase media y alta de Buenos Aires se organizaron cacerolazos y bocinazos de consumidores cansados de la escasez de productos por lo que consideran la "inflexibilidad" de la presidenta Fernández.
En algunos comercios se ven letreros con explicaciones: "Informamos que los faltantes en algunos productos vinculados a la producción del campo se deben al problema de público conocimiento respecto del abastecimiento de los mismos".


El campo ha sido el motor del crecimiento económico de Argentina tras la profunda crisis de 2001 y es actualmente el tercer productor mundial de soja y uno de los mayores exportadores de carne del planeta.


El paro agrario divide a la sociedad

Decenas de bloqueos de rutas provocaban ayer miércoles el desabastecimiento. Los productores agropecuarios en rebeldía mantenían los cortes y actos de protesta en un centenar de rutas del centro-este de Argentina, donde el cultivo de soja ocupa más de la mitad de las 30 millones de hectáreas de superficie sembrada con granos. El ministerio de Defensa ordenó el miércoles al Ejército enviar ganado vacuno a los frigoríficos, para suplir los faltantes de carne, uno de los principales productos de la dieta de los argentinos, que consumen un promedio de unos 74 kilos anuales per cápita.
El ministro de Economía, Martín Lousteau, artífice de un incremento tributario a las exportaciones de soja que desató la ira de los agricultores, calificó de irresponsables los huelguistas, y dijo que las protestas en Buenos Aires "fueron montadas por dirigentes que no están ideológicamente de acuerdo con el gobierno".
Lousteau dijo que el paro agrario "linda con lo antidemocrático", agregó que el gobierno garantizará el abastecimiento, y llamó a los productores a la cordura, tras ratificar el alza de impuestos a las exportaciones sojeras.

El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, advirtió a su vez que no permitirá los bloqueos carreteros y que enviará a la cárcel a los agricultores que los lleven adelante.
"Si no se mueven de las rutas, los moveremos nosotros. Quien no entienda esas razones irá preso. Se buscará la vuelta para liberar los caminos y permitir que los artículos lleguen a los lugares de consumo" para evitar el desabastecimiento, dijo Fernández .
La principal líder de la oposición, la dirigente social cristiana, Elisa Carrió, señaló que "las movilizaciones en las ciudades fueron una respuesta de unidad, de solidaridad con el campo" y acusó al Gobierno de "buscar la división de la sociedad entre peronismo y antiperonismo".
Carrió
, de la Coalición Cívica, se puso al frente de la protesta agraria, y convocó a marchas callejeras en apoyo al campo, que movilizaron a la clase media de los barrios acomodados de Buenos Aires, un distrito históricamente hostil al peronismo y gobernado por el alcalde derechista Mauricio Macri.
Un enfrentamiento entre activistas opositores y grupos de 'piqueteros' (pobres y desocupados) favorables a Kirchner que expulsaron a los primeros de la histórica Plaza de Mayo, dejó la noche del martes un saldo de al menos dos heridos leves.

Madres de Mayo, con el gobierno

La presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, convocó a movilizarse a Plaza de Mayo este jueves para respaldar al gobierno y dijo que el paro del campo, que lleva dos semanas, lo hacen "los mismos que dieron el golpe cívico-militar de 1976". "Estamos viviendo un momento muy difícil porque los que hoy protestan por las retenciones son los mismos que golpearon las puertas de los cuarteles, los mismos que dieron el golpe cívico- militar de 1976", afirmó. Sostuvo que se trata de "los mismos que se enriquecieron con la dictadura, que cambiaron el sistema económico porque no les venía bien a los ricos, a los dueños de la tierra, a las multinacionales, a Estados Unidos. Ese modelo que vino de la mano de (el ex ministro Economía de la dictadura José) Martínez de Hoz, para aplicarse hizo desaparecer a todos los que se oponían y que eran más de treinta mil. Los hombres y mujeres decididos a dar la vida por este pueblo". Además, criticó a la dirigente opositora Elisa Carrió, por su apoyo activo a la rebelión agraria.
CTA, apoyo crítico a las retenciones

La central sindical independiente CTA expresó su apoyo al impuesto a las exportaciones "como mecanismos redistributivo de la riqueza", pero advirtió que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tiene "una deuda pendiente" con los pequeños y medianos productores rurales. Con ese impuesto (retenciones) el gobierno "captura una parte de las extraordinarias ganancias de los sectores concentrados del capital agropecuario, representados por la Sociedad Rural y CRA", afirmó la CTA en un comunicado. La entidad sindical es integrante de la Coordinadora de Centrales Sindical del Cono Sur junto con la CUT de Brasil y la CNT-PIT de Uruguay. La central sindical argentina advirtió que ese sistema de retenciones es insuficiente "sin la reconstrucción de organismos de regulación e intervención estatal, como por ejemplo Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes". La CTA también expresó su demanda al gobierno para que adopte políticas que "protejan a los pequeños productores, a las familias agricultoras y a los trabajadores rurales".
Por su parte, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero(MOCASE) integrante de la Vía Campesina, expresó su rechazo a las protestas y pidió al Gobierno que aplique lo recaudado en una reforma agraria. En un comunicado el MOCASE Vía Campesina sostiene que "miles y miles de familias campesinas" no dan su representatividad ni a la Federación Agraria ni a Confederaciones Rurales Argentinas.
Deolinda Carrizo, dirigente del Movimiento Campesino añadió que están de acuerdo con las retenciones a la exportación pero que lo recaudado debe destinarse a una reforma agraria. Sostuvo además que el paro es "de los sojeros", que son los mismos que "envenenan la tierra" con fumigaciones.
El MOCASE expresa en su comunicado que la renta de hectáreas para la producción de soja en la Argentina ha crecido de manera descomunal, provocando el achicamiento del periodo laboral y la perdía de numerosas fuentes de trabajo. Es que muchos campesinos decidieron alquilar sus campos a multinacionales sojeras porque de esa manera ganan más de lo que podrían conseguir corriendo con los riesgos de la producción.
Según el MOCASE "sólo por arrendar 300 hectáreas el propietario recibe un ingreso parásito (sin invertir ni arriesgar un solo peso) de 180 mil dólares por ciclo sojero".
El comunicado explica "la necesidad casi imperiosa para la economía nacional, de apropiarse de esa renta suntuaria e ilegítima en beneficio de la nación".
Pero se pregunta "qué hará el gobierno con esa renta" y sostiene que debe ser empleada en la aplicación de una profunda reforma agraria.

Cristina le echa nafta al fuego
Por Daniel Cadabón- ARGENPRESS.info

La rebelión, que los chacareros argentinos vienen llevando adelante en todo el país, se ha constituido en un fuerte elemento de crisis que marca la situación política nacional. El paro agrario, acompañado por puebladas masivas que conmueven al interior del país, se ha transformado en un mojón que plantea, a esta altura, una discusión sobre el problema de la tierra y sus relaciones de propiedad, donde se involucren los sectores más dinámicos de la política argentina y del pensamiento social. Nadie puede pasar en medio de un conflicto de semejante envergadura sosteniéndose en un “disculpe, yo de esto no fumo”.
La movilización de los productores del campo, ha colocado en una crisis descomunal al gobierno de Cristina-Kirchner, la cual deberá recurrir a algún tipo de conjuro especial para encontrarle un posible retorno a una situación que aparece enormemente entramada. En principio, los pequeños y medianos productores, que han ocupado las rutas con sus masivos piquetes, le exigen una rendición sin condiciones al gobierno Nacional, en su intención de aumentar las retenciones a la exportación de granos. Pero, la cuestión agraria que se desenvuelve detrás de este reclamo supera por mucho el problema de las retenciones. Cristina-Kirchner no puede dar marcha atrás con la medida adoptada, en medio de una rebelión nacional, sin terminar pagando un altísimo costo político y sin demostrarle al conjunto de una sociedad, que asiste expectante a la resolución de esta pulseada, que la solidez de su gobierno se desvanece en el aire.....(Leer todo el artículo)
(Fuentes: ANSA-Latina, BBC-Mundo, AFP, Agencia PÚLSAR-FM La Tribu-Buenos Aires y ArgenPress)

6.3.08

Argentina: Hambre infantil

COMIENZA UNA CAMPAÑA OFICIAL PARA ACABAR CON LA HAMBRUNA QUE AFECTA A MÁS DE DOS MILLONES Y MEDIO DE NIÑOS DE LAS ZONAS URBANAS
Hoy se lanza oficialmente en Argentina la campaña "El hambre es un Crimen" del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo-CTA (Central de los Trabajadores Argentinos). La presentación tendrá lugar en el Centro Cultural La Toma, en Rosario y a partir del lanzamiento habrá actos en distintas ciudades del país durante un año. La campaña culminará con una gran marcha por todo el país, que va a desarrollarse en numerosas ciudades.
El objetivo de la Marcha es "atravesar territorios e imaginarios para terminar definitivamente con el hambre que nos avergüenza", dijo el coordinador nacional del Movimiento, Alberto Morlachetti.

Según un informe realizado por el Banco Mundial en Argentina, en 2003, cerca de 2,6 millones de niños, de las áreas urbanas del país, están afectados por el hambre. Esto ocurre en un país que es uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo.
"En nuestro país no faltan ni alimentos, ni platos, ni madres, ni médicos, ni profesores, falta por el contrario, la voluntad política, la imaginación institucional, la comprensión cultural y las ganas de construir una sociedad de semejantes que asegure a nuestros hijos las oportunidades vitales para que puedan crecer con dignidad", añaden los organizadores de la Campaña.

La relación entre hambre y pobreza es estrecha. De esta manera, el estudio del Banco Mundial concluye que para combatir el hambre es imprescindible: primero, una política de redistribución de los ingresos focalizada en los hogares de baja renta con niños y, segundo, dar asistencia educativa a dichos hogares para poder optimizar el rendimiento de los ingresos.
Con la desvalorización del peso frente al dólar, el 17,5% de las casas argentinas fueron afectadas por el hambre, lo que equivale a 1,4 millones de familias. De ésas, 450 mil sufrieron de hambre severa. Prácticamente uno de cada cuatro hogares con niños fueron considerados como hogares con niños que tienen hambre.
Los datos del Banco Mundial revelaron además que la falta de alimento es mayor cuando los niños son menores. El 29% de los hogares con niños menores de seis años fueron alcanzados por el hambre.
Para los organizadores, "sin una infancia sana, unida y entera es impensable una Argentina mejor. Porque un país que mutila a sus niños es un país que se condena a sí mismo".
El hambre es un crimen

(*)Por Alberto Morlachetti

El Hambre es un crimen. Hay que detenerla. Sí o sí. Porque en nuestro país no faltan ni alimentos, ni platos, ni madres, ni médicos, ni maestros, faltan en cambio la voluntad política, la imaginación institucional, la comprensión cultural y las ganas de construir una sociedad de semejantes que asegure a nuestros hijos las oportunidades vitales para que puedan crecer con dignidad. Es imperativo terminar con un sistema económico -que en la mayoría de los casos- no da hijos sino hambre, que no da futuro sino Paco, que talla caricias olvidadas en cuerpos olvidados.
Niños hermosos nacen a la muerte aunque ya todos sepamos que la infancia es el principal recurso natural no renovable de nuestro país, ya que la mayoría de las capacidades humanas quedan -de alguna manera- determinadas durante los primeros años de vida cuando los niños están haciendo ahora mismo sus huesos, criando su sangre y ensayando sus sentidos.
La infancia es por lo tanto la gran oportunidad de la sociedad para mejorarse a sí misma en lo biológico, en lo cultural, en lo económico, incluso en lo político. La infancia es el terreno más fértil para sembrar inteligencia, trabajo, creatividad, justicia y democracia.
Sin embargo, los niños se nos mueren de hambre por decenas cada amanecer. Se nos mueren “acabaditos de nacer” mientras los padres lloran por los días hermosos, cuando la vida era azul.
Sin una infancia sana, amasada y entera es impensable una Argentina mejor. Porque un país que mutila a sus niños es un país que se condena a sí mismo.
¿Cuánto tendrán que andar nuestros hijos pobres, para no morirse de hambre, como goteras vivas que desangra las estrellas? Entre dolores y silencios hay una calle por donde marchan los niños hacia una primavera que se domicilia en los extremos del viento borrando de los calendarios la contribución de sangre a la acumulación capitalista.
Pero nuestros PIBES vencerán porque son el golpe temible de un corazón no resuelto: Con ternura y airosos como alas
(*)Coordinador del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo. (Nota publicada por la Agencia Pelota de Trapo (http://www.pelotadetrapo.org.ar/)
(Fuentes: Adital y ANC-Agencia Nacional de Comunicación-UTPBA-Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires)

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