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6.6.08

Crisis Alimentaria

"LA CUMBRE DE LA VERGÜENZA" RETRATA AL NUEVO ORDEN MUNDIAL, EN EL QUE CADA PAÍS VA A LO SUYO HASTA QUE SE ACABE EL PASTEL

La Cumbre de la FAO , bautizada ya como"La Cumbre de la Vergüenza" ha puesto de manifiesto que la llamada 'Comunidad Internacional' no existe. Los países ricos hablan de luchar contra la pobreza, pero sólo se preocupan de mantener su nivel de riqueza y no aceptan el menor cuestionamiento ni aceptan su parte de responsabilidad en la hambruna que asuela al mundo.
La carestía alimentaria, sin precedentes históricos, ha dado lugar a un nuevo orden político mundial según el cual cada país trata de asegurarse su pedazo del pastel y se preocupa poco por el resto. Lo dijo Lester Brown, fundador del Earth Policy Institute.
Expresiones de inseguridad alimentaria, como las restricciones a las exportaciones impuestas por países productores de granos, constituyen presagios de "un capítulo enteramente nuevo", dijo Brown a la prensa extranjera en Beijing. "Estamos en medio de la más severa crisis alimentaria en la historia mundial", señaló. "Se trata de una situación crónicamente tensa, un problema serio y a largo plazo."
Los políticos reunidos en la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que terminó este jueves en Roma, fueron incapaces de ponerse de acuerdo y acordar soluciones al encarecimiento de los alimentos y la mortífera hambruna causada por la escasez. Pero muchos países ya están actuando unilateralmente para asegurarse el suministro para el futuro. Desde África hasta Asia, muchos países buscan comprar o arrendar tierras en el exterior para cultivar y alimentar a su población.
China, el país más poblado del mundo, lleva la delantera: ya explota haciendas en Tanzania, Laos, Kazajstán, Brasil y otros. India ha puesto la mira en Uruguay y Paraguay. Corea del Sur negocia acuerdos agrícolas con Sudán y Siberia. Libia y Egipto, por su parte, hacen lo mismo con Ucrania. Lo preocupante, según Brown, es que "los países más influyentes sean capaces de asegurarse suministros alimentarios, dejando a países pobres y menos poderosos sin alimentos que importar". "Esto podría sembrar la desesperación en cantidad de países", dijo.
La ONU señala que el encarecimiento de los alimentos básicos como el arroz y otros cereales podría afectar a alrededor de 100 millones de las personas más pobres del mundo. En Asia, el precio del arroz, el alimento básico de la región, casi se triplicó sólo este año, llevando a muchos gobiernos a prepararse. Para proteger a sus consumidores internos, India, Vietnam, Indonesia y China restringieron las exportaciones.
Este año China experimentó su primer déficit comercial de granos en décadas, y comenzará a fijar impuestos a las exportaciones que oscilarán entre cinco y 25 por ciento. A medida que se desencadenaba la actual crisis alimentaria, el papel de China como principal productor y consumidor mundial de granos ha quedado bajo un escrutinio cada vez mayor. Políticos de todo el mundo miran con aprensión a China, que debe alimentar a 1.300 millones de personas, preocupados de que cualquier cambio en la histórica política de autosufienciencia del país tenga un efecto tremendo en el mercado mundial de granos.
Para el primer ministro chino Wen Jiabao la prioridad de China es alimentar a su propia población, y dice que ésa será "la mayor contribución" de su país al mundo.
En 2007, China produjo más de 505,5 millones de toneladas de granos, casi el nivel del consumo anual de la nación, de 510 millones de toneladas, según estadísticas oficiales. Los funcionarios chinos manifestaron que mantendrán estable la producción nacional de granos en más de 500 millones de toneladas, para hacer frente al aumento mundial de esos precios. Pero analistas señalaron que esa medida sería de poca ayuda para enlentecer el encarecimiento mundial, pues este país ya es un importador neto de granos. El año pasado, China importó 31 millones de toneladas de granos, 22 millones más de lo exportado. La mayoría de las importaciones fueron de soja. "Los chinos sacrificaron su autosuficiencia en soja a fin de preservar la tierra y el agua para los restantes cultivos", dijo Brown, pronosticando que sólo es cuestión de tiempo antes de que este país busque otros granos en los mercados del mundo. "China sólo necesita importar 10 por ciento de su consumo de granos para influir mucho en los mercados", sostiene.
El impacto de la reducción de exportaciones de Asia ya se hizo ver en los disturbios en África y Haití, que dependen de importaciones de alimentos baratos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos pronostica que los altos precios y las restricciones a las importaciones reducirán nueve por ciento el volumen de arroz comerciado internacionalmente en 2008, lo que disparará aun más los precios.

La Cumbre desecha las causas de la hambruna


La declaración final de la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria de la FAO fue adoptada sin el apoyo de Argentina, Venezuela, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, que objetaron que en el documento no estaban reflejados los principales factores que han causado la crisis mundial alimentaria. Esos países señalaron como causa de la crisis en el suministro de alimentos a los elevados subsidios y las políticas agrícolas aplicadas por los países desarrollados. Según la cadena Telesur, la delegación argentina fue la primera en criticar la declaración, aprobada íntegramente por los demás bloques, y lamentó que muchos de los representantes decepcionaran y traicionaran a sus propios presidentes, que días antes habían expuesto formas muy distintas para solventar la hambruna que padecen más de 862 millones de personas. "Desgraciadamente han defraudado y han borrado con el codo lo que sus mandatarios declararon esta misma semana", fustigó. Según Argentina, la declaración parte de "criterios equivocados" e ignora la responsabilidad, que había sido expuesta por varios jefes de Estado y por el director de la FAO, Jacques Diouf, de las políticas agrícolas que durante los últimos 60 años han aplicado los países desarrollados como consecuencia de la falta de inversión de los que están en vías de serlo. "Los elevados subsidios a la producción, a la exportación y la aplicación de barreras exorbitantes al comercio, así como las condicionalidades impuestas por organismos financieros internacionales a países en desarrollo son la principal causa por la que no se han enviado las correctas señales de precios para que los agricultores en los países pobres mantuviesen su dedicación a la agricultura y que otros países competitivos hayan podido aumentar los suministros de alimentos al mundo", explicó. Todos estos vacíos "impiden" a Argentina estar en condiciones de "acompañar la declaración", reiteró. "La falta de referencias expresas a la responsabilidad de los subsidios a la agricultura y de las distorsiones de los países desarrollados a criterio de la República Argentina y la simultánea referencia a medidas coyunturales de menor impacto sobre los precios agrícolas mundiales y sobre el nivel de los suministros impide que la República Argentina esté en condiciones de acompañar la declaración", finalizó. La delegación de ese país suramericano se solidarizó con los miles de personas que no tienen qué comer. Venezuela, por su parte, lamentó que la redacción final adoleciera "del más estricto y genuino espíritu humanitario" y que se pretende hacer pasar al problema del hambre como una crisis coyuntural, cuando realmente es un problema estructural ligado al sistema capitalista y su modo de producción y consumo. "Perdimos una oportunidad en dar un salto firme y claro para luchar contra un flagelo, que no es una crisis como se pretende señalar coyuntural (...) la hambruna en el mundo es un problema estructural que está absolutamente vinculado a los modos de producción y de consumo", expuso el portavoz venezolano. Venezuela consideró que ante la ausencia de "compromisos claros" para proteger el derecho internacional y la búsqueda de la justicia e inclusión social, la declaración final se traduce en un "retroceso significativo". Para Caracas, el escrito es "más de lo mismo" pues es el resultado de la imposición de Estados Unidos que siempre aplica la "dominación unilateral" y no permitió que se incluyera la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el único documento legal vinculante que brinda protección a la economía de los países en desarrollo y exige a los más poderosos enfrentar certera y eficazmente la lucha contra el hambre. "El único documento que protege a los países en desarrollo para preservar su economía, promover la agricultura y exigirle responsabilidades a los que siempre han impactado negativamente al medio ambiente no fue incluido", reflexionó el delegado venezolano. "Si el documento que demostraba el real compromiso de los países poderosos de siempre a dar pasos agigantados para enfrentar de manera certera y eficaz la lucha contra el hambre y garantizar el derecho a la alimentación. ¿Ustedes creen que este es un compromiso legal?", preguntó. "Venezuela no bloqueará el consenso, sin embargo no tenemos mucho que celebrar", añadió. En todas las intervenciones, los delegados de estos países latinoamericanos dejaron bien en claro que no obstaculizarían la adopción del texto final pero que expresarían sus observaciones en documento separado.

Sociedad civil pide representación en la Conferencia de la FAO

Agricultores de la organización Vía Campesina de todo el mundo han seguido en Roma el encuentro. En un comunicado,denunciaron que en la Cumbre no estuviera representada la sociedad civil . El movimiento campesino recuerda a los gobiernos y a las instituciones internacionales que la actual crisis de alimentos y de cambios climáticos no es el resultado de ningún desastre natural inesperado. "Son el fruto de décadas de ‘liberalización’ del comercio y de la integración vertical de la producción, del procesamiento y de la distribución por las grandes empresas agrícolas. Por lo tanto, los gobiernos deben asumir toda la responsabilidad y tomar medidas radicales para resolverla", afirman.
Vía Campesina cree que la mercantilización de los alimentos, sujetos a la ambición de lucros y a juegos financieros, es una de las causas del alza de los precios de los alimentos básicos. "Ahora la producción de alimentos compite con la de agrocombustibles, lo que empeora la crisis. Los gobiernos están desmantelando las políticas agrarias que apoyaban la producción de alimentos y ahora apoyan a las transnacionales que produzem semillas, pesticidas, fertilizantes y alimentos, para que sigan fortaleciendo su control sobre la cadena alimenticia".
Los pequeños productores de alimentos también critican la "Nueva Revolución Verde" y las semillas genéticamente modificadas. Defienden también una producción sustentable de alimentos en pequeña escala y en los mercados locales: "Esto permitirá que los suelos se regeneren, al mismo tiempo que economizará combustible y reducirá el calentamiento global. Además, dará empleo a millones de agricultores, pescadores, pequeños criadores de ganado y a todos los que están alimentando a la población del mundo".
La Cumbre de la vergüenza

Por Jorge Gómez Barata(*)


Cualquiera diría que el hambre acaba de ser descubierta y que los ahítos países europeos la desconocen. Al buscar causas puntuales se oculta el hecho de que la mayor hambruna afrontada por la humanidad ocurre en momentos en que el balance mundial de alimentos y las capacidades para producirlos arrojan excedentes como para alimentar a otro planeta. Nadie recuerda ahora que las grandes hambrunas no surgieron en el Tercer Mundo, sino todo lo contrario. Envuelta en coyunturas históricas que propiciaron el aumento de la población y la urbanización acelerada, Europa se tornó incapaz de alimentar su población que durante siglos fue diezmada por el hambre. En los mil años que median entre 850 y 1850 ocurrieron en Europa más de 500 grandes hambrunas que ocasionaron millones de muertos. Las causas de tales fenómenos se relacionaron sobre todo con la incapacidad del modo de producción feudal para dar respuestas al crecimiento de la población. El hambre figura entre las razones por las que los europeos se rebelaron frente a la nobleza y apoyaron a la burguesía en la lucha antifeudal.

La solución llegó de América con el maíz, los frijoles, el tomate, el pavo pero sobre todo con la papa y de la propia Europa que al establecer nuevas relaciones de producción produjo cambios estructurales capaces de aumentar la producción y producir los alimentos necesarios. No obstante, todavía en 1845 la perdida de la cosecha de papas en Irlanda ocasionó un millón y medio de muertos, dio lugar a la emigración en masa a Estados Unidos, diezmando la población de la Isla que descontenta se sublevó contra la dominación británica. Para hacer frente a aquel desastre Inglaterra importó alimentos de la India.
Uniendo a su cultura agrícola, el dinamismo aportado por el modo de producción capitalista y el saqueo de las colonias, entre otras cosas de su biodiversidad, los europeos avanzaron en la solución de la carencia de alimentos y, con la obtención de abonos formados por el salitre y el guano de Sudamérica, desterraron el hambre.
La inmensa mayoría de las naciones reunidas en la Cumbre de Roma, al menos en términos de subsistencia son capaces de producir los alimentos que necesitan y de generar los recursos para adquirir aquellos que no pueden producir. Entre los países pobres figuran algunos productores de petróleo, diamantes, oro, plata, uranio, bauxita, coltán, cobre y otros materiales con suficiente valor como para financiar políticas de desarrollo agrícola. Algunos de ellos exportan alimentos.

Las causas del hambre no son coyunturales, sino estructurales, no son exclusivas de un país y ni siquiera consustanciales al sistema. Al capitalismo no le interesa que la gente muera de hambre, sino que compren. El problema estructural y sistémico es de otra naturaleza por derivarse del subdesarrollo, un fenómeno inducido por el colonialismo y el neocolonialismo.
¡Nadie! Ni siquiera los literatos más inspirados, los narradores más imaginativos o los técnicos más competentes, pueden describir el hambre que debilita, desfigura, humilla y mata. Nadie tiene sensibilidad para colocarse en el lugar de una madre que impotente para mitigar el hambre de sus crías que debilitadas por la falta de alimentos gimen y mueren en medio de atroces sufrimientos. Cada una de los mil millones de personas que padecen hambre, debía ser un motivo de vergüenza para las civilizaciones.
El drama de los hambrientos es tanto más trágico porque ellos no hablan ni actúan por si mismos. Son demasiado pobres y demasiado débiles para gritar y rebelarse. Los hambrientos son también los analfabetos y los enfermos que no interesan a los políticos porque no votan ni eligen, no sirven para la guerra, ni siquiera como carne de cañón y de tan grande que es su desdicha ignoran que son el eje de una tragedia universal.
Las grandes televisoras de Europa y los Estados Unidos recomiendan a sus productores, no abusar de las imágenes de los hambrientos del Sahel, Etiopia, Tchad, Mauritania, Haití y otros lugares donde además de no haber comida tampoco hay agua, techo donde cobijarse, lechos donde descansar, médicos ni medicinas. Algunos sitios de Internet, al mostrar fotos e imágenes filmadas advierten a los espectadores que las escenas no son apropiadas para los jóvenes y los niños. Muchos europeos, incluyendo a los gobernantes, se relacionan con los cuadros de pobreza extrema vigentes en el Tercer Mundo, únicamente por las imágenes de los hambrientos que huyen y desesperados arriban a sus costas, donde son recibidos por patrulleros equipados con mascaras y guantes diseñados para la guerra biológica, que los protegen de los olores nauseabundos de la pobreza.
(*)Profesor universitario, investigador y periodista cubano. Artículo publicado en Argenpress.info
(Fuentes:IPS, Adital, ABI-Agencia Boliviana de Información y Argenpress)

2.6.08

Cumbre sobre la seguridad alimentaria

LA FAO RECLAMA LOS MEDIOS PARA ENFRENTARSE AL AUMENTO DE LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO, PRINCIPALES CAUSAS JUNTO A LA ESPECULACIÓN DE LA ATROZ HAMBRUNA QUE AZOTA AL PLANETA

La Cumbre sobre la Alimentación, que se abre este martes en Roma ofrecerá "una oportunidad histórica para relanzar la lucha contra el hambre y la pobreza", afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO. La agencia de la ONU ilustró, en ese marco, las directrices fundamentales para afrontar la emergencia alimentaria y el alza de los precios. La posición propuesta por la FAO es dar asistencia de emergencia a las poblaciones más pobres y, al mismo tiempo, impulsar la producción agrícola en los países en desarrollo. En un documento sobre políticas clave preparado para la cumbre, sostiene que la comunidad internacional debería tomar "medidas urgentes y concretas para abordar los temas del hambre, la malnutrición frente a la subida de precios alimentarios, la escasez de aguas y tierras, el cambio climático, el aumento las necesidades energéticas y el crecimiento de la población". "La dramática situación alimentaria mundial nos recuerda la fragilidad del equilibrio entre el suministro de alimentos y las necesidades de la población mundial", afirma el director general de la FAO, Jacques Diouf, quien recuerda que "los compromisos tomados en el pasado para erradicar el hambre no se cumplieron".
La cumbre la abrirá el presidente italiano, Giorgio Napolitano; el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon y el de la FAO, Jacques Diouf.
Ban Ki-moon presentará un plan para garantizar la soberanía alimentaria. Se trata de un plan elaborado por una célula de crisis creada hace un mes, que reúne a los jefes de las agencias de la ONU, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y contiene principios de acción para encarar la estampida de precios de los alimentos básicos. El plan será discutido durante la reunión de tres días por los 193 países miembros y será mencionado en la declaración final, en vista de una posible aprobación en la Asamblea General de la ONU, en setiembre en Nueva York.
El hambre, un problema mundial que se desborda

En la actualidad unos 850 millones de personas en todo el mundo sufren hambre y de esa cifra 820 millones viven en países en desarrollo, zonas en las que se espera afecte más el cambio climático, según datos de la FAO. Esas cifras, unidas al aumento de los precios de los alimentos y al hecho de que el pasado año la provisiones mundiales de cereales fueran de 420 millones de toneladas, un mínimo histórico desde 1983, hizo que la FAO diera la alarma y comenzara a gestarse esta conferencia.
La cumbre se celebra en medio de una escalada de los precios de los principales productos alimentarios, lo que está causando malestar social en todo el mundo en desarrollo e impulsando a los gobiernos de esos países, tanto exportadores como importadores, a adoptar medidas que pueden desestabilizar los mercados mundiales, según un informe de la FAO.
Esta situación se produce en medio del crecimiento de la producción de biocarburantes, a los que muchos gobernantes acusan de ser en parte los causantes del aumento de los precios. Según un informe de la OCDE, un tercio de la subida de los precios agrícolas previstos para los próximos nueve años se debe a los biocarburantes.
Uno de los más críticos ha sido el experto de Naciones Unidas Jean Ziegler, que recientemente pidió que la producción de esos carburantes, a los que calificó de "crimen contra la humanidad", se paralice inmediatamente. La FAO no descarta, según el documento "Aumento de los precios alimentarios. Hechos perspectivas, impactos y medidas necesarias" presentado recientemente, que se deba revisar las subvenciones y la protección arancelaria para los biocarburantes, "a la vista de sus efectos sobre la seguridad alimentaria".
El secretario general de la FAO, Jacques Diouf, considera que esta cumbre sobre seguridad alimentaria es "una oportunidad histórica" para relanzar la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo e incrementar la producción agrícola en los países en vía de desarrollo.
A la cumbre, asistirán, entre otros, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de Brasil, Luiz Inazio Lula da Silva; la presidenta de Argentina, Cristina Fernández; el presidente de Bolivia, Evo Morales; el presidente electo de la Republica Dominicana, Leonel Fernández; el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.También asistirán el vicepresidente de Cuba José Ramón Machado Ventura; la ministra de Agricultura de Chile, Marigen Hornkohl. Asimismo estarán el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy; de Egipto, Hosni Mubarak; de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y de Argelia, Abdelaziz Buteflika, así como el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el japonés, Yasuo Fakuda.
Coincidiendo con la conferencia, organizaciones sociales se reunirán de manera paralela en la capital italiana, según anunció Antonio Onorati, del Centro Internacional Crocevia, que precisó que en ese foro darán voz a los pequeños productores.
Lula defiende el etanol y ataca al petróleo

El presidente Luiz Lula da Silva denunció en Roma la "especulación" que impulsa el alza del precio del petróleo, y defendió la "revolución energética" que promueve su país, en especial el programa de agrocombustibles, de los que Brasil es el segundo productor mundial.
Esos fueron los ejes de la rueda de prensa que ofreció Lula da Silva en la embajada de su país en Roma, donde llegó para participar en la cumbre de la FAO. Las declaraciones del mandatario brasileño dejaron en claro que no piensa terminar en el banquillo de los acusados de la cumbre, que se desarrollará del 3 al 5 de junio, a causa de su programa para la fabricación de etanol, combustible que muchos expertos incluyen entre las principales causas del alza de los precios internacionales de los alimentos. El objetivo de Brasilia es demostrar, por el contrario, que la producción de etanol es compatible con la producción de alimentos y que su país lleva adelante planes de "seguridad alimentaria", dijo Lula da Silva.

Según el mandatario brasileño, los enemigos del etanol de su país son las "lobbys" petroleras, además de "la industria automotriz europea, que no piensa cambiar su propio modelo productivo". La Conferencia Internacional sobre Seguridad Alimenticia de la Fao "es una oportunidad para el mundo de reflexionar sobre los beneficios de los biocombustibles", destacó Lula, para quien el combustible fabricado a partir de la caña de azúcar "no amenaza la producción alimenticia", subrayó, criticando el que se produce con maíz o trigo.

La paradoja entre la producción de alimentos y el hambre

No todo el mundo opina igual que Lula da Silva, ni siquiera en el propio Brasil. Así, la presidente del Consejo de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea-CE) del estado de Ceará, Helena Selma Azevedo, habla con la página web Adital sobre la paradoja entre la capacidad de producción de alimentos y las miles de personas que mueren o tienen su desarrollo perjudicado a causa de la carencia de nutrientes. Conflicto que se siente incluso en un gobierno en el que la erradicación del hambre fue una de las grandes metas durante el período de campaña.
-Adital-¿Cuál es su expectativa en relación con la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial?
-Helena Selma Azevedo - Es más un deseo que una expectativa. Que sean establecidos principios para la producción y comercialización de alimentos teniendo como directriz la garantía de la Soberanía Alimentaria de los Pueblos y Naciones. Deseo por encima de todo, que no sucumba a la presión de las grandes corporaciones hacia otra revolución verde, con los Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) como una salida para la actual crisis de alimentos.
- Adital-¿Cuáles son los desafíos para promover la seguridad alimentaria en la actualidad, ante los cambios climáticos, la escasez y la consecuente alza mundial de los precios de los alimentos?

Helena Selma Azevedo
- Las cuestiones referentes a la Seguridad Alimentaria y Nutricional siempre son muy complejas, porque son sistémicas y las variables que intervienen están bastante entrelazadas. Por lo tanto, las explicaciones y propuestas presentadas en este corto espacio serán incompletas. Varias causas están siendo señaladas como las que producen la actual crisis mundial de alimentos con fuerte impacto en los países pobres, pero todas ellas son resultantes del hecho de que los alimentos son tratados como meras mercaderías y de que la actual sociedad de consumo ha olvidado que nuestro cuerpo está compuesto por los alimentos que ingerimos, nuestra salud depende de la cantidad y calidad de lo que comemos. Este pensamiento refuerza otras causas que están relacionadas con el modelo de producción y distribución de las riquezas que históricamente viene provocando enormes desigualdades entre los países, concentrando riquezas de un lado y pobreza del otro.
Las guerras y los conflictos étnicos son otra causa de la degradación de los medios de producción de alimentos y la consecuente intensificación del hambre. Las causas inmediatas son los ajustes estructurales impuestos por el FMI (Fondo Monetario Internacional), que retiraron de los países pobres la capacidad de producir sus propios alimentos; el alza del precio del petróleo que incide sobre sus derivados utilizados en el proceso de producción y transporte de alimentos; el uso del maíz para combustible; la especulación del precio con una "financierización" de los alimentos; simultaneidad de varias catástrofes ambientales y aumento de la demanda de alimentos. La solución a corto plazo es implementar medidas que contengan la especulación de los alimentos. En el caso de Brasil, que se regule la comercialización de los alimentos en stock priorizando la Seguridad Alimentaria antes que el lucro de la exportación. Brasil no tiene crisis de producción de alimentos, sino lo contrario, es productor de alimentos. El único alimento que no produce en cantidad suficiente para el consumo interno es el trigo y parte de maíz que es usado como ración animal. Nuestro gran problema es el acceso a los alimentos por parte de las poblaciones pobres, que no disponen de poder de compra, y el empobrecimiento de los pueblos del campo. Las soluciones a mediano y largo plazo son: realizar una reforma agraria con tierra, agua, conocimiento e inversiones; intensificar el apoyo a la agricultura familiar campesina; estimular la agroecología y la economía solidaria; reducir el desperdicio de alimentos en la producción, comercialización, transporte y consumo, y en especial, promover la equidad de territorio, clase, género, etnia, raza, generación y orientación sexual, pues las diferencias existentes son utilizadas para justificar todas las desigualdades que generan pobreza e inseguridad alimentaria. Sin esas medidas podremos correr el riesgo de exportar alimentos mientras una gran parte de nuestra población pasa hambre, con campos desiertos de gente que está amontonada en el cinturón de pobreza de las grandes, medianas y pequeñas ciudades.

Adital - La preocupación por la seguridad alimentaria alcanzó status de política gubernamental en el gobierno de Lula a través del Consea. Pero, en los últimos meses, Brasil viene recibiendo críticas de otros países a causa del incentivo del etanol, que quitaría tierras por estar destinadas a producir alimentos para combustibles. En su opinión, ¿habría aquí un conflicto de políticas?
Helena Selma Azevedo - El gobierno de Lula es un gobierno que está marcado por la disputa, un gran ejemplo de esto es la existencia simultánea del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento y el Ministerio de Desarrollo Agrario. Otro ejemplo es la reciente renuncia de Marina Silva y su presencia en la toma de posesión de su sucesor en el Ministerio de Medio Ambiente. Podemos computar muchas conquistas y derrotas en relación con las políticas de SAN (Seguridad Alimentaria y Nutricional). Esta misma disputa se refleja en las decisiones relacionadas con los agrocombustibles, envuelta en una gran tensión entre los que defienden la ampliación indiscriminada y otra, con la que comulgamos, que defiende una reglamentación que garantice como prioridad la Seguridad y Soberanía Alimentaria, de tal forma que no haya sustitución de las áreas de producción de alimentos. El problema en la tendencia actual de la producción de agrocombustibles es la expansión de áreas de cultivo de alimentos como el maíz y el poroto, en grandes extensiones de tierra, en la forma de monocultivo que degrada el ambiente, expulsa a las comunidades tradicionales del campo y explota la fuerza de trabajo. Será, sin embargo, una buena alternativa energética si su práctica viniera combinada con la policultura de la agricultura familiar campesina.
Proyecto de Declaración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después
Alianza internacional contra el hambre



Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno1, o nuestros representantes, reunidos en Roma en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después (CMA:cad) por invitación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO);
Recordando la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA), celebrada en Roma en noviembre de 1996, en la que los Jefes de Estado y de Gobierno, o sus representantes, aprobaron la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y el Plan de Acción de la CMA y prometieron consagrar su voluntad política y su dedicación común y nacional a conseguir la seguridad alimentaria para todos y a realizar un esfuerzo constante para erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir el número de personas subnutridas a la mitad de su nivel no más tarde del año 2015;
Reconociendo la urgente necesidad de reforzar los esfuerzos de todos los asociados interesados a modo de alianza internacional contra el hambre, con miras al cumplimiento de los objetivos de la Cumbre de 1996;
Reafirmando el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos;
Reiterando que los alimentos no deben utilizarse como instrumento de presión política y económica y reafirmando la importancia de la cooperación y la solidaridad internacionales, así como la necesidad de abstenerse de adoptar medidas unilaterales que no estén en consonancia con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que pongan en peligro la seguridad alimentaria; Reafirmando los compromisos que asumimos en la Declaración de Roma y el Plan de Acción, que tomando en consideración el carácter polifacético de la seguridad alimentaria comprenden una acción nacional e iniciativas internacionales eficaces para complementar y reforzar la acción nacional;
Reconociendo los esfuerzos considerables que se han realizado en muchos países para reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria, así como el compromiso de la comunidad internacional de contribuir a esos esfuerzos, expresado en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas;
Tomando nota de que la tasa anual media de reducción del número de personas subnutridas en el mundo ha sido de ocho millones y que, si se mantiene esta tendencia, no se alcanzará el objetivo de la CMA, reafirmado en la Declaración del Milenio, de reducir el número de personas subnutridas a la mitad para el año 2015;
Tomando nota de que el hambre es tanto causa como efecto de la pobreza extrema, e impide a las personas pobres aprovechar las oportunidades de desarrollo, que la erradicación del hambre es un paso decisivo para mitigar la pobreza y la desigualdad, y que la comunidad internacional ha reafirmado su compromiso con respecto a la mitigación de la pobreza. Observando además que el 70 por ciento de las personas pobres en el mundo viven en zonas rurales y dependen casi totalmente de la agricultura y el desarrollo rural para su subsistencia; y tomando nota del rápido incremento del número y la proporción de habitantes de las zonas urbanas afectados por la pobreza, el hambre y la malnutrición;
Conscientes de las dificultades especiales con que se enfrentan todos los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA), los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países afectados por conflictos violentos, disturbios civiles, minas terrestres y explosivos no detonados, o expuestos a la desertificación y a catástrofes naturales; observando además que el calentamiento mundial y el cambio climático pueden tener graves repercusiones para la seguridad alimentaria y la subsistencia, especialmente en esos países;
Reconociendo también las dificultades con que se enfrentan los países con economías en transición para hacer frente a sus necesidades de seguridad alimentaria en el proceso de aplicación de reformas orientadas al mercado;
Preocupados por las actuales estimaciones de la tendencia descendente de los presupuestos nacionales de los países en desarrollo y la disminución de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y de los fondos de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) directamente destinados a la agricultura y el desarrollo rural, como contribución a la seguridad alimentaria;
Reconociendo el importante papel de la asistencia alimentaria en situaciones de crisis humanitaria, y como instrumento para el desarrollo, al funcionar como inversión previa de facilitación;
Reafirmando el Compromiso Cuarto del Plan de Acción de la CMA y que el comercio es un elemento decisivo para conseguir la seguridad alimentaria mundial;
Reafirmando la importancia fundamental que tienen la producción y la distribución nacionales de alimentos, la agricultura y el desarrollo rural sostenibles, la pesca y los bosques, para conseguir la seguridad alimentaria;
Reiterando nuestra profunda preocupación por la carga de la deuda para los países en desarrollo, especialmente los países pobres muy endeudados (PPME), y por sus efectos negativos sobre los recursos para la seguridad alimentaria, pese a los progresos realizados en la aplicación de la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados;
Reconociendo que las crisis económicas y financieras internacionales han mostrado de forma dramática la vulnerabilidad de los países en desarrollo;
Tomando nota con preocupación de la grave amenaza de la pandemia de VIH/SIDA, y la incidencia del paludismo, la tuberculosis y otras enfermedades, en particular las causadas por la contaminación del agua en los países en desarrollo y sus efectos devastadores sobre la seguridad alimentaria;
Reafirmando nuestro compromiso con el Consenso de Monterrey, en el que se hacía referencia a la necesidad de establecer asociaciones eficaces entre los países desarrollados y en desarrollo, sobre la base del reconocimiento de la iniciativa y el control nacionales respecto de los planes de desarrollo en los que se plasman las estrategias de reducción de la pobreza, y reconociendo el valor de estudiar fuentes innovadoras de financiación a condición de que esas fuentes no constituyan una carga excesivamente pesada para los países en desarrollo, en cuanto pasos importantes para alcanzar la seguridad alimentaria sostenible;
Reconociendo la importancia del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura a fin de apoyar los objetivos relativos a la seguridad alimentaria;
Tomando nota de los resultados de las conferencias mundiales, como la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, los períodos extraordinarios de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2001 y 2002, sobre el VIH/SIDA y sobre la infancia, y la Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en Doha, y destacando la próxima Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002.
Voluntad política
1. Renovamos nuestros compromisos mundiales contraídos en la Declaración de Roma de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 en particular de reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo para el año 2015 a más tardar, tal como se reafirmó en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. Decidimos acelerar la aplicación del Plan de Acción de la CMA.
2. Pedimos a todas las partes (gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado), que refuercen sus esfuerzos a fin de actuar como alianza internacional contra el hambre para alcanzar los objetivos de la CMA en 2015 a más tardar. Con este propósito, las partes deberían promover la acción coordinada. Teniendo presente la contribución de todas las partes, los países deberían seguir informando de los progresos al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), con arreglo a su mandato como centro de coordinación para la aplicación del Plan de Acción de la CMA.
3. Reconocemos que los progresos hechos no son suficientes para alcanzar el objetivo de la CMA. Reconociendo que la responsabilidad de garantizar la seguridad alimentaria nacional incumbe a los gobiernos nacionales en cooperación con la sociedad civil y el sector privado y con el apoyo de la comunidad internacional, decidimos acelerar la aplicación de medidas con objeto de reducir a la mitad el hambre para el año 2015 a más tardar. Para ello será necesario un ritmo de reducción del hambre de más de 22 millones de personas al año en promedio.
4. Subrayamos que las estrategias de reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria deberían, entre otras cosas, incluir medidas encaminadas a aumentar la productividad agrícola y la producción y distribución de alimentos. Acordamos promover el acceso de los hombres y las mujeres en condiciones de igualdad a los alimentos, el agua, la tierra, el crédito y la tecnología, lo que ayudará también a generar ingresos y a crear oportunidades de empleo para las personas pobres y, en consecuencia, contribuirá a reducir la pobreza y el hambre.
5. Reafirmamos la importancia de reforzar el respeto de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, con inclusión del derecho al desarrollo, la democracia, el estado de derecho, el buen sistema de gobierno, las políticas económicas adecuadas, la igualdad de derechos para todos sin distinción de sexo, raza, idioma o religión, la solución de los conflictos de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el respeto del derecho internacional humanitario, y la cooperación internacional, a fin de resolver los problemas económicos, sociales, culturales y humanitarios, que son esenciales para conseguir la seguridad alimentaria.
6. Pedimos a los asociados en el desarrollo interesados que hagan cuanto sea necesario para alcanzar los objetivos internacionales de desarrollo de la Declaración del Milenio, en particular los relativos a la reducción a la mitad de la pobreza y el hambre para el año 2015, mejorar y reforzar los indicadores necesarios para medir los progresos y vigilar los progresos con arreglo a su mandato; y renovar y reforzar el compromiso con los sistemas nacionales e internacionales existentes para evaluar la seguridad alimentaria; reafirmamos la función de la FAO, junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el UNICEF, en la vigilancia de los progresos hacia el objetivo de desarrollo del milenio relativo al hambre y la importancia del Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre Sistemas de Información y Cartografía sobre la Inseguridad Alimentaria y la Vulnerabilidad (SICIAV) con miras a reforzar la vigilancia nacional e internacional de la seguridad alimentaria.
7. La inmensa mayoría de quienes padecen hambre y viven en condiciones de pobreza absoluta se encuentran en las zonas rurales. Reconocemos que para alcanzar el objetivo de reducir a la mitad el número de personas hambrientas es necesario que los países más empobrecidos y cuya inseguridad alimentaria es mayor promuevan la mitigación de la pobreza rural especialmente mediante un crecimiento sostenido de la producción agrícola, en particular en el África subsahariana.
8. Confirmamos de nuevo que la FAO ha de desempeñar una función importante ayudando a los países a aplicar las disposiciones del Plan de Acción de la CMA con arreglo a su mandato teniendo presente que la CMA encomendó al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial la vigilancia de los progresos.
9. Consideramos que unas asociaciones internacionales amplias son de suma importancia para la aplicación del Plan de Acción de la CMA. Pedimos a los gobiernos, las organizaciones y las instituciones financieras internacionales que utilicen sus recursos con eficacia, que mejoren su funcionamiento y fortalezcan la cooperación y que emprendan iniciativas conjuntas para combatir el hambre; y que refuercen el papel fundamental de la agricultura y el desarrollo rural sostenibles en la seguridad alimentaria.
10. Invitamos al Consejo de la FAO a que, en su 123º período de sesiones, establezca un Grupo de Trabajo Intergubernamental, con la participación de los interesados, en el contexto del seguimiento de la CMA, con el fin de elaborar, en un período de dos años, un conjunto de directrices voluntarias para apoyar los esfuerzos de los Estados Miembros encaminados a alcanzar la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional; pedimos a la FAO que, en colaboración con los órganos pertinentes creados en virtud de tratados, organismos y programas del sistema de las Naciones Unidas, preste asistencia al Grupo de Trabajo Intergubernamental, el cual deberá informar sobre sus trabajos al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.
11. Instamos expresamente a los gobiernos a que examinen sus políticas nacionales actuales de seguridad alimentaria con el fin de subsanar deficiencias, identificar nuevas iniciativas, suprimir los obstáculos a la aplicación y simplificar las iniciativas en materia de políticas entre ministerios y departamentos.
12. Reafirmamos el Consenso de Monterrey e instamos a todos los miembros de la OMC a aplicar los resultados de la Conferencia de Doha, especialmente los compromisos relativos a la reforma del sistema de comercio agrícola internacional, con particular referencia a los párrafos 13 y 14, habida cuenta del papel que el comercio agrícola internacional debe desempeñar, de conformidad con el Compromiso Cuarto del Plan de Acción de la CMA, con miras a promover el desarrollo económico, aliviar la pobreza y conseguir los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, en particular en los países en desarrollo.
Desafíos
13. Reafirmamos la necesidad de garantizar la igualdad de género y de apoyar el pleno ejercicio de los derechos de la mujer. Reconocemos y valoramos el papel vital que desempeña constantemente la mujer en la agricultura, la nutrición y la seguridad alimentaria, y la necesidad de integrar una perspectiva basada en la paridad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la seguridad alimentaria; y reconocemos la necesidad de adoptar medidas a fin de garantizar que se reconozca y valore el trabajo de la mujer, con objeto de aumentar su seguridad económica, su acceso a los recursos y los planes, servicios y beneficios de crédito, y su control sobre éstos.
14. Subrayamos la necesidad de disponer de alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos y resaltamos la necesidad de prestar atención a las cuestiones nutricionales como parte integrante de los esfuerzos para promover la seguridad alimentaria. En el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la infancia recientemente celebrado se abordó la necesidad de realizar inversiones en infraestructura económica y social básica y servicios sociales, así como en la protección social para personas vulnerables y en la protección social para los grupos vulnerables y desfavorecidos. Debería prestarse atención a la mejora de la calidad de la dieta; el acceso al agua potable, la atención de la salud y la educación; y el saneamiento. Reconocemos la importancia de intervenciones encaminadas a hacer frente a las carencias de micronutrientes que sean eficaces en función de los costos y aceptables a nivel local.
15. Reafirmamos nuestro empeño en luchar contra las condiciones imperantes en todo el mundo que plantean graves amenazas para la salud, y especialmente la propagación del VIH/SIDA que puede tener efectos extraordinariamente devastadores sobre todos los sectores y niveles de la sociedad y, por consiguiente, sobre la seguridad alimentaria. Para ello son precisos nuevos enfoques, tecnologías y cultivos para las familias campesinas afectadas por el VIH/SIDA con carencia de mano de obra. A este respecto, acogemos con satisfacción la creación del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo, que constituye un importante paso adelante para la acción concertada a nivel nacional y para la movilización de recursos nuevos y adicionales con miras a la prevención y el tratamiento de esas enfermedades.
16. Reafirmamos la importante función del Codex Alimentarius, la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) y la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) para proporcionar normas eficaces, con un fundamento científico e internacionalmente aceptadas sobre inocuidad de los alimentos y sanidad vegetal y animal, así como para facilitar el comercio agrícola y alimentario internacional en su capacidad de órganos normativos reconocidos por el Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) de la OMC.
17. Nos comprometemos a seguir apoyando los esfuerzos encaminados a reforzar la capacidad de los países en desarrollo en relación con la gestión de la inocuidad de los alimentos y la sanidad vegetal y animal.
18. Habremos de reforzar la acción nacional e internacional a fin de estar preparados para las situaciones imprevistas y de emergencia y para aumentar la eficacia de las medidas de urgencia, tanto mediante intervenciones basadas en la alimentación como de otro tipo. Estas medidas deben estar integradas en iniciativas de desarrollo sostenible con todas las partes interesadas para conseguir una seguridad alimentaria sostenible. Subrayamos la importancia de ampliar el alcance y la cobertura de los mecanismos de protección social, en particular las redes de seguridad para los hogares vulnerables y afectados por la inseguridad alimentaria. Nos comprometemos a asegurar, mediante el desarrollo económico, la utilización de sistemas de alerta, así como la asistencia de emergencia, que nunca jamás se volverán a ver situaciones de hambre.
19. Reconocemos el valor de la alimentación escolar en cuanto programa de desarrollo social. Debería basarse en la compra a nivel local o regional cuando sea posible, y organizarse de forma tal que se respeten las pautas de consumo locales. En este sentido, alentamos la ampliación de los programas de alimentación escolar del Programa Mundial de Alimentos (PMA), entre otros, siempre que se ejecuten de conformidad con las prioridades y los programas educativos nacionales.
20. Resolvemos contribuir al resultado de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, reconociendo la importante función de las tres organizaciones con sede en Roma, la FAO, el PMA y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), y fortalecer la coordinación y la cooperación entre las organizaciones nacionales e internacionales, con el fin de utilizar los recursos de manera eficiente, especialmente en las esferas de la cooperación técnica y financiera, la ordenación sostenible de los recursos naturales, la lucha contra las enfermedades transfronterizas de los animales y las plantas y la consecución de la seguridad alimentaria.
21. Subrayamos la necesidad de seguir promoviendo la ordenación sostenible de los bosques y la pesca, incluidas la conservación y la utilización sostenible de los recursos acuáticos vivos, en vista de la contribución que esos sectores hacen a la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza.
22. Subrayamos la importancia de apoyar actividades de desarrollo alternativo que permitan a quienes se dedican a la producción de cultivos ilícitos lograr la seguridad alimentaria sostenible y vivir con dignidad.
23. Reconociendo el alcance de la pobreza en las regiones montañosas, destacamos el papel esencial de las zonas de montaña y su potencial respecto de la agricultura y el desarrollo rural sostenibles con objeto de alcanzar la seguridad alimentaria. Subrayamos la necesidad de establecer asociaciones entre los países en desarrollo y desarrollados en ese sentido.
24. Nos comprometemos a trabajar en un espíritu de cooperación y solidaridad para reforzar las actividades comprendidas en el mandato de la FAO que permiten a los países en desarrollo y los países con economías en transición hacer frente a los problemas de la inocuidad de los alimentos, sacar mayor provecho de los beneficios de la investigación y las tecnologías y responder con eficacia a los desafíos y las oportunidades que presenta la globalización, en particular en relación con la agricultura y la seguridad alimentaria. Nos comprometemos también a ayudar a esos países, en especial a sus productores de alimentos, a tomar decisiones informadas sobre los conocimientos científicos y técnicos necesarios en relación con estas nuevas tecnologías orientadas a la reducción de la pobreza y el hambre y a lograr el acceso a ellos.
25. Pedimos a la FAO que promueva conjuntamente con el GCIAI y otros institutos internacionales de investigación la investigación agrícola y la investigación de nuevas tecnologías, incluida la biotecnología. La introducción de nuevas tecnologías de eficacia probada, incluida la biotecnología, debería realizarse de forma inocua y adaptada a las condiciones locales para contribuir al aumento de la productividad agrícola en los países en desarrollo. Estamos resueltos a estudiar, compartir y facilitar el uso responsable de la biotecnología con miras a hacer frente a las necesidades de desarrollo.
26. Reconocemos que los países en desarrollo y los países con economías en transición se enfrentan con dificultades para responder a los desafíos y oportunidades que presenta la globalización, en particular en relación con la agricultura y la seguridad alimentaria, y por consiguiente acordamos en un espíritu de cooperación y solidaridad aunar las actividades de la FAO en apoyo de esos países, para permitirles afrontar los desafíos y aprovechar los beneficios de la globalización.
Recursos
27. Pedimos a todos los Estados Miembros, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, el sector privado y todos los demás asociados en el desarrollo que consideren la posibilidad de hacer contribuciones voluntarias al Fondo Fiduciario de la FAO para la Seguridad Alimentaria y la Inocuidad de los Alimentos y a otros instrumentos voluntarios. El Fondo Fiduciario debería servir de catalizador con miras a acelerar la producción de alimentos y mejorar el acceso a los mismos en los países menos adelantados, los PBIDA y los pequeños estados insulares en desarrollo, y para prevenir, combatir y erradicar las plagas y enfermedades transfronterizas de las plantas y los animales, y para preparar proyectos de inversión, y de cooperación Sur-Sur, en las esferas mencionadas.
28. Subrayamos la relación intrínseca entre un rápido avance hacia la consecución de los objetivos establecidos en el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, y reafirmados en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, y la magnitud, orientación y utilización eficaz de la inversión para la seguridad alimentaria, la agricultura, el desarrollo rural y la producción, elaboración y distribución de alimentos. Como acordamos en el Consenso de Monterrey, la movilización de recursos nacionales e internacionales para alcanzar esos objetivos depende de varios factores, como por ejemplo: i) un entorno favorable para el ahorro y la inversión en las zonas rurales en el marco de un sistema macroeconómico nacional apropiado, ii) una estrategia nacional de base amplia para la reducción de la pobreza orientada a mejorar el acceso a los alimentos incluso mediante el aumento de la producción y distribución de alimentos, iii) la promoción de oportunidades para la inversión privada interna y externa, iv) el comercio, v) una atención adecuada en el presupuesto nacional al desarrollo socioeconómico, vi) la complementación de los esfuerzos nacionales con AOD en esferas fundamentales de la infraestructura social y el desarrollo humano, y vii) una gestión transparente y eficaz de los recursos públicos.
29. Instamos a los países desarrollados que no lo hayan hecho a que realicen esfuerzos concretos en pos del objetivo del 0,7 por ciento del producto nacional bruto (PNB) en forma de AOD a los países en desarrollo, y del 0,15 al 0,20 por ciento del PNB de los países desarrollados a los países menos adelantados, como se confirmó nuevamente en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados, y alentamos a los países en desarrollo a aprovechar los progresos realizados para asegurarse de que la AOD se utilice efectivamente para ayudar a alcanzar los objetivos y las metas de desarrollo. Reconocemos los esfuerzos de todos los donantes, elogiamos a los donantes cuya contribución a la AOD supera los objetivos, los alcanza o está aumentando para conseguirlos, y subrayamos la importancia de comprometerse a examinar los medios y los plazos para la consecución de las metas y los objetivos.
30. Acogemos con satisfacción la aprobación de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) y la inclusión de la agricultura y la seguridad alimentaria como componente de esta iniciativa. Invitamos a la comunidad internacional a responder a esta iniciativa financiando programas o proyectos, del modo más apropiado, que reflejen los principios y compromisos de la NEPAD.
31. Alentaremos a la comunidad internacional a que siga prestando asistencia técnica y financiera a los países con economías en transición con miras a mejorar su seguridad alimentaria.
32. Con vistas a invertir la tendencia general a la disminución de las asignaciones a la agricultura y el desarrollo rural en los presupuestos nacionales de los países en desarrollo, en la AOD y en los préstamos totales de las instituciones financieras internacionales, pedimos que se destine a esos sectores una proporción adecuada de la AOD bilateral y multilateral, de los préstamos de las IFI y de las consignaciones presupuestarias de los países en desarrollo, en el marco del Consenso de Monterrey.
33. Reafirmamos que la Iniciativa ampliada a favor de los países pobres muy endeudados (PPME) ofrece la oportunidad de mejorar las perspectivas económicas y los esfuerzos para la reducción de la pobreza de sus países beneficiarios, incrementando con ello la seguridad alimentaria. Es decisiva la aplicación rápida, eficaz y completa de la Iniciativa ampliada, que debería financiarse plenamente con recursos adicionales. Los países pobres muy endeudados deberían adoptar las medidas de política necesarias para llegar a poder beneficiarse de la iniciativa.
34. Reafirmamos asimismo el Consenso de Monterrey con objeto de alentar el estudio de mecanismos innovadores para hacer frente a los problemas de la deuda de los países en desarrollo, incluidos los países de ingresos medios y los países con economías en transición.
35. Pedimos a todos los países que aún no lo hayan hecho que consideren la posibilidad de firmar y ratificar el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura a fin de que entre en vigor lo antes posible.


(Fuentes:EFE-ANSA-Latina, Adital, Radio La Primerísima-Managua y FAO)

22.4.08

Latinoamérica: Agricultura en crisis

LA CRISIS ALIMENTARIA HARÁ QUE ESTE AÑO HAYA 16 MILLONES MÁS DE POBRES Y OTRO TANTO DE INDIGENTES EN LA REGIÓN. VARIOS LÍDERES ADVIERTEN QUE LOS AGROCOMBUSTIBLES DESATARÁN LA HAMBRUNA

La crisis causada por la persistente alza de los precios internacionales de los alimentos está golpeando con especial dureza a los sectores más pobres de América Latina y el Caribe.
Según los estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las y provocará un aumento de la pobreza y la indigencia, si no se adoptanmedidas urgentes.
La CEPAL muestra preocupación por las alzas en los precios del maíz, el trigo, el arroz, y las oleaginosas, que en algunos casos superan el 100 % , y que se han acelerado en los últimos doce meses.
Desde el año 2006 y especialmente el año 2007, los índices de precios al consumidor de los alimentos en la región, registran un ritmo anual que oscila entre el 6% y el 20% con un promedio cercano al 15% por ciento.


Por su parte, la FAO advierte que los gobiernos no pueden confiar en las fuerzas del mercado para contrarrestar la subida de los precios de los alimentos, y que se requerirá una clara voluntad política para aumentar la producción del agro.
El pasado año, según este organismo, los cereales registraron un aumento del 41 por ciento; los aceites vegetales un 60 por ciento, y los productos lácteos un 83 por ciento, y entre marzo del año 2007 y marzo del año 2008, el precio de venta del trigo se disparó u 130 por ciento.

Habrá cerca de 16 millones más de indigentes

Estas cifras demuestran los claros efectos negativos del aumento del precio de los alimentos sobre el bienestar de la población, pero el panorama se complica aún más por los incrementos que están experimentando los combustibles que impactan las tarifas del transporte y de varios servicios públicos.
La CEPAL ha tenido que modificar sus previsiones sobre pobreza e indigencia que hizo en 2007 y ya calcula que un incremento del 15% por ciento en el precio de los alimentos eleva la incidencia de la indigencia en casi tres puntos, de 12,7% por ciento a 15,9% por ciento.
Esto implica que esa alteración de los precios aumentará en quince millones setecientos mil el número de latinoamericanos indigentes.
En el caso de la pobreza, los aumentos son parecidos ya que la misma cantidad de personas pasaría a ser pobre.
Si hay una mejora de los ingresos de los hogares del 5% por ciento, similar al promedio de la inflación regional, unos diez millones de personas pasarían a la indigencia como consecuencia del aumento de precios y un contingente similar pasaría a la condición de pobres.
Este cálculo no tiene en cuenta el agravamiento de la situación social de las personas que previo a estos aumentos ya vivían en la pobreza e indigencia.

La FAO ha alertado, además, respecto al papel de los" especuladores" en esta crisis, quienes se han lanzado a "buscar oportunidades" en los mercados de materias primas y de alimentos, e indicó que muchas veces se cree que los altos precios presionan un aumento de la producción, pero en este caso eso no va a ocurrir.

La CEPAL y la FAO coinciden en que para enfrentar esta crítica situación se pueden aplicar políticas de diverso tipo y dependerán de la realidad de cada país y la experiencia que tengan los gobiernos en el manejo de diversos instrumentos o su situación fiscal.
Se recomienda que estas políticas incluyan acciones que disminuyan las alzas de los precios de los alimentos en los mercados internos y mejoren los ingresos de la población, especialmente de los sectores de bajos recursos.
Entre ellas se encuentran las reducciones de aranceles y/o de impuestos al consumo; los subsidios focalizados a ciertos sectores o alzas en los ya existentes; y un aporte excepcional proveniente de los países desarrollados y, en cierta medida, de los países de ingreso medio que son exportadores netos de alimentos.
Dado lo prolongado de esta crisis, se sugiere, además, mantener políticas específicas destinadas a los sectores de menos recursos e impulsar propuestas de mediano y largo plazo destinadas a incrementar la oferta y la productividad de manera sustentable.

La FAO no se ha pronunciado sobre el rol que pueda estar jugando en la crisis mundial alimentaria la producción de biocombustibles, porque este tema será abordado en una conferencia especial que se celebrará en Roma en el mes de junio.
Muchos expertos consideran que la creciente demanda de materias primas, como maíz o caña de azúcar, para la producción de combustibles de origen vegetal, ha influido de manera determinante en el alza de los precios de los alimentos en el mundo.
Brasil y Estados Unidos son los principales productores de los llamados "combustibles verdes" en el continente, con cerca del 90% por ciento del mercado mundial. Ambos países aseguran que el objetivo es obtener energías renovables en el futuro que reduzcan la dependencia petrolera.

Cuba gastará 1.900 millones de dólares en alimentos

Cuba gastará más de 1.900 millones de dólares en la importación de alimentos durante 2008, debido al aumento de los precios internacionales de estos productos y el de los fletes, lo que representa casi un 20 por ciento más que en 2007, cuando compró por valor de 1.600 millones de dólares.

Pedro Álvarez, presidente de la empresa estatal importadora de alimentos (ALIMPORT), indicó en una rueda de prensa que este año la importación de productos, que suponen un 84 por ciento de lo que se suministra en la canasta básica a la población a precios subvencionados, "superará (...) los 1.900 millones de dólares". El responsable cubano explicó que "hay algunos productos que crecen (en volumen), pero en lo fundamental el aumento es debido a los precios y a los fletes".

El incremento de las importaciones se produce en momentos en que el presidente de Cuba, Raúl Castro, impulsa una reestructuración del sector agrícola, con el fin de revitalizar el deprimido campo cubano y lograr la sustitución de las importaciones en este renglón."No son cosas que están puestas por la noche y amanecen por la mañana", indicó Álvarez, al destacar la "política muy fuerte" que ha trazado el Gobierno para lograr sustituir las importaciones agropecuarias. Destacó que el objetivo es "producir aquello que sea posible hacer en Cuba con costos razonables", como en el sector lácteo o cárnico, aunque reconoció que el país está "lejos de cubrir las necesidades aún" y que, además, hay renglones en los que el clima de la isla "no permite la producción, como es el caso del trigo".
Tras un encuentro con el Comisionado de Agricultura del Estado de Nueva York, Patrick Hooker, quien se encuentra en La Habana al frente de una delegación de ese estado norteamericano, Álvarez afirmó que el comercio con Estados Unidos durante el primer trimestre ha superado los 300 millones de dólares (fletes incluidos).Aunque dijo que «todavía es muy difícil» saber cuál puede ser la cifra a final de año, señaló que "el valor va a crecer sensiblemente por los precios" con relación a los más de 600 millones (con fletes y gastos) del año pasado, aunque el tonelaje va a ser similar y "quizá pueda haber alguna disminución". En ese sentido, indicó que los impedimentos que plantea el bloqueo económico y comercial a Cuba ha obligado al país a desviar parte de sus recursos hacia terceros países. "Nuestro país ha desviado cantidades importantes de cereales de EE.UU. a otros países como Canadá, compras también a Brasil, Venezuela y otros países asiáticos", dijo. Explicó que desde que en 2001 Estados Unidos levantó las restricciones del bloqueo comercial a Cuba a la venta de alimentos, la isla ha hecho compras por valor de 3.073 millones de dólares, para un volumen total de más de 10 millones de toneladas de productos. Por su parte, Hooker aseguró que Nueva York está interesado en exportar productos en los que son competitivos, como es el caso de leche, aunque descartó que el acercamiento de ese estado a Cuba se haya producido como parte de un "cálculo político" previo a las elecciones presidenciales que tienen lugar este año en su país.
ALBA:Reunión de emergencia en Nicaragua

El encuentro de los países miembros de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) y naciones del Caribe, se realizará en Nicaragua el próximo 26 de abril. La reunión tendrá el objetivo de frenar el aumento en el precio de los alimentos en la región.
Así lo anunció Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, quien planteó la necesidad de presentar una propuesta ante la crisis alimentaría. También expresó que los países deben buscar financiamiento, para aumentar la producción.

Ortega se refirió a "una estrategia agroalimentaria de largo plazo con acciones de corto plazo, para enfrentar a esta crisis mundial". Dijo que el ALBA, proyecto impulsado por Venezuela, "es el instrumento más expedito" que tienen las naciones "para encontrar un espacio que permita el financiamiento".
Agregó que las propuestas que salgan de esta reunión ALBA-Caribe deberán llevarse a organismos internacionales y a Naciones Unidas, así como también a la reunión mundial de mandatarios que se celebrará el 16 y 17 de mayo en Lima.


Los agrocombustibles son la causa primera


Los presidentes de Bolivia y de Perú advirtieron este lunes sobre el creciente uso de biocombustibles como un factor determinante del actual encarecimiento de los alimentos a nivel mundial. Durante una intervención en la Organización de Naciones Unidas (ONU), el presidente boliviano, Evo Morales, criticó "a algunos presidentes sudamericanos" por apoyar el uso de biocombustibles que, según dijo, son responsables por los altos precios de los alimentos y por la hambruna global. Lo que parace una clara referencia al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien dice que su país tiene suficiente tierra como para sembrar alimentos así como maíz para producir etanol.
Morales indicó que el creciente uso de tierras para cultivos usados como biocombustibles está causando un "gran aumento" en el precio de los alimentos, especialmente del trigo, lo que ha encarecido el pan.

Por su parte, el presidente de Perú, Alan García, pidió a los países industrializados reducir el uso de tierras agrícolas para la producción de biocombustibles.
García dijo que Perú está entre las víctimas de la política de reconversión de tierras al etanol y tiene que afrontar el aumento del precio del trigo, el maíz y la soja, que ha impactado en la cotización local del pan, el pollo y el aceite. "En las cumbres internacionales haremos un vigoroso llamado a los países más grandes y ricos de la tierra para limitar con prudencia esta reconversión de las tierras al etanol (...)", dijo García.

Los representantes del FMI y del Banco Mundial alertaron de que el alza en los precios de los alimentos básicos, como el trigo y el arroz, puede llevar a 100 millones de personas a la pobreza y puede generar inestabilidad política, como ocurrió recientemente en Haití y en algunos países de África y Asia.
Estos organismos internacionales señalaron que la crisis está provocada también por el aumento en el consumo de alimentos en países como China e India y por desastres climáticos que han afectado las cosechas.



Los agrocombustibles, un crimen contra la humanidad


Para el Relator Especial de la Organización de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, la producción de agrocombustibles es un crimen en contra la humanidad.
Ziegler expresó esta opinión para alertar a los países que participaron a mediados de abril en Brasilia en la 30ª conferencia regional de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para América Latina y el Caribe , a los que llamó a declarar una moratoria sobre los agrocombustibles.

Para la organización de defensa de los derechos alimentarios, Food First Information and Action Network (FIAN), el fomento de los agrocombustibles no va a resolver el problema del hambre en la región, por el contrario, amenaza con agravarlo.
La FIAN pidió que los estados presentes en la conferencia que tomaran medidas inmediatas de protección a las tierras y territorios de las comunidades rurales y pueblos indígenas, así como para el acceso de los sectores urbanos pobres a los alimentos.

Los agrocombustibles impulsarán la pérdida de las autonomías alimentarias, puesto que el aumento de la demanda por tierra, para expansión de los monocultivos, aumentará los conflictos. En esto sentido, va dificultar la ejecución de las políticas de reforma agraria.
El acceso económico a los alimentos se deteriorará aún más. Productos como el maíz, el trigo, los productos lácteos, las carnes y los aceites vegetales, básicos para la alimentación humana, ya sufrieron aumentos. Y los sectores pobres, que gastan entre 50% y 70% de sus ingresos en comida, enfrentan dificultades para comprarlos.
Además, la expansión de los monocultivos tiene implicaciones en el cambio climático, puesto que imnumerables bosques y selvas están siendo destruidos para dejar espacio a los monocultivos. Esto produce aumenta la contaminación de los suelos, los ríos, las aguas subterráneas, debido al uso intensivo de fertilizantes y pesticidas químicos.

Y para colmo, las semillas privadas (los transgénicos)

Si la producción de biocombustibles con alimentos amenaza con desatar el hambre en el planeta, la apropiación de las semillas por corporaciones internacionales significa un peligro adicional para la seguridad alimentaria de los pueblos.
De hecho, el control de las empresas transnacionales sobre las naciones subdesarrolladas se expande y consolida por medio de la propiedad de las simientes.

Todo crecimiento en el sector agrícola repercute favorablemente en la economía de un país y el acceso a la semilla es la garantía de la independencia, la alimentación y el sostén de ese desarrollo.
Campesinos y movimientos sociales libran, actualmente, una batalla contra el poder de las firmas transnacionales, cuyos intereses están dirigidos a obtener el dominio el mercado agrario.
A ese fin sirven los acuerdos internacionales amparados por la Organización Mundial de Comercio, OMC, denuncian las organizaciones sociales de todos los continentes.
Tratados bilaterales, regionales o continentales son los mecanismos utilizados para legalizar el dominio de la propiedad privada por encima del derecho de los Estados nacionales.

La guerra por la semilla comenzó en la década de 1990 en el mundo industrializado con el surgimiento de híbridos para cultivos como el maíz.
Con la creación de nuevas variedades en esa gramínea originaria de la América tropical. buscaba una mayor productividad a partir de la unión de especies distintas en un alimento básico para la humanidad.
Los híbridos dieron lugar a una industria de semillas y esta a un mercado dominado por las multinacionales del agro, del que obtienen enormes ganancias, en especial en naciones subdesarrolladas.
Estados Unidos y otros países ricos permitieron entonces patentar genes obtenidos por medios artificiales y plantas genéticas modificadas. En 1995 el acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, fue establecido por la OMC. Una vez lograda la protección de las invenciones biotecnológicas en productos del agro y de los procedimientos técnicos mediante patentes, las corporaciones dieron un paso decisivo en el dominio del nuevo mercado.
De esa forma se avanzó desde el control de los híbridos a otro más lucrativo: el de la semilla genética. Lo extraordinario de todo esto es que inicialmente los estudios en la esfera de la simiente estuvieron a cargo de empresas estatales de varios países.
Pero las transnacionales, por medio de licencias especiales, tuvieron a su disposición los estudios.
Con el predominio de firmas poderosas en un mercado estratégico, los campesinos pierden espacio en las economías y se convierten en peones al servicio de las multinacionales agrícolas.

La lucha por la soberanía alimentaria

Los movimientos sociales y campesinos de Latinoamérica y el Caribe luchan contra estas imposiciones, que pasan a ser serios obstáculos para la seguridad alimentaria de los pueblos.
De ese modo, la apropiación de la semilla híbrida y transgénica por una reducida elite de empresas privadas lleva al control de la industria de los alimentos, indican las organizaciones campesinas.
La Cumbre Social por la Integración de los Pueblos, celebrada en Cochabamba, Bolivia, expresó en el año 2006 que no es posible con tal estado de cosas garantizar la soberanía y la seguridad en la alimentación.
La prohibición al desarrollo de semillas y de propias variedades y también la venta o preservación de la simiente, con la amenaza incluso de la cárcel, ya están vigentes en países de América Latina, con penas de hasta ocho años de prisión. Los campesinos y propietarios de fincas se ven forzados a comprar los recursos para las cosechas a las firmas que les imponen sus condiciones.
Incluso los contratos emitidos por las multinacionales indican la obligación de usar un herbicida u otro producto agroquímico específico, fabricado precisamente por la empresa propietaria de las semillas.
(Fuentes:Reuters, EFE, Agencia PÚLSAR, BBC-Mundo, Adital y Prensa Latina)

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