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7.5.11

Cuba: Después del Congreso del PC

UNA DIRECCIÓN DE BURÓCRATAS


Por Guillermo Almeyra (*)


Algunos datos sobre la dirección del PCC: sobre los 115 miembros del Comité Central, 78 era

n ya dirigentes nacionales y 18 provienen de las Fuerzas Armadas y del MININT (Ministerio del Interior); 20 eran ya dirigentes provinciales y 8,

dirigentes municipales; dos son rectores de Universidades y sólo siete trabajan en la producción y en los servicios. Entre los 15 miembros del Buró Político (la casi totalidad varones) el promedio de edad oscila cerca de los setenta años, hay una sola mujer y no hay jóvenes de menos de 45. En las vicepresidencias de los comités estatales o de gobierno, sobre ocho miembros sólo uno es una mujer. En el secretariado del CC, sobre cuatro miembros, hay uno de sexo femenino; entre los primeros secretarios provinciales, hay dos mujeres sobre 10; entre los primeros secretarios municipales, hay seis mujeres sobre seis. Entre los jefes de departamento del Estado o del partido, las mujeres son cuatro sobre nueve y entre los ministros, dos sobre ocho. Entre los miembros del CC ocho son generales de ejército, 12 generales de división y sólo dos rectores universitarios (un hombre y una mujer, responsable de la Educación Física). Se puede decir pues, por la composición del CC., que es una dirección de burócratas militares, burócratas estatales, burócratas de la cultura que superan la media edad y que están mechados por unos pocos tecnócratas más jóvenes y del aparato estatal y partidario que cuenta con poquísimas mujeres y jóvenes…

Como planteé en un artículo anterior, en el Congreso el sector más eficaz y productivo de la burocracia (el militar) impuso sus reglas sobre el más conservador y dogmático –el de la burocracia partidaria- y lo subordinó al funcionamiento estatal, que el primer sector asegura en nombre de la

eficiencia y del cambio burocrático de la burocracia.

Lo importante, sin embargo, es que la amplia discusión popular sobre el proyecto presentado desde las cumbres del sistema, aunque tuvo que hacerse sobre algo ya cocinado y en vía de ejecución, de todas maneras sirvió para dar una vía deformada de expresión a las inquietudes populares (y para que el aparato las sondeara directamente).
Esas discusiones, por ejemplo, hicieron desaparecer algunos de los aspectos más aberrantes del proyecto, como la creación de zonas especiales con plena libertad para el capital, a l

a china, o los insultantes clubes de

golf en un país con poco agua y escasez de viviendas populares, o la propuesta de permitir que los empresarios recurran a mano de obra asalariada (como en cualquier país capitalista). En esa discusión hubo propuestas de mantener la libreta como instrumento estatal para el control de los precios y ella no fue abolida de inmediato sino que lo será gradualmente. Esta es otra expresión de la inquietud popular, ya que la libreta fue presentada como ejemplo claro de un llamado igualitarismo nocivo, muy arraigado en el imaginario colectivo, que se niega a aceptar como si fuese ética la distribución por el mercado, según el dinero de los compradores, y también la caridad estatal para los más pobres.


El Congreso, según la experiencia cubana, ni siquiera consideró que la participación de los trabajadores sea un elemento político y económico decisivo. No se habló de presupuestos participativos, resultados de la libre discusión de los trabajadores, no se habló de cómo organizar la autogestión, que aumentaría sin duda la productividad y daría rienda suelta a la creatividad y al ahorro de materiales que se deben importar y entre los contratos de diverso tipo, exigidos como reguladores, ni se habló de dar vida a los contratos de trabajo con las empresas o el Estado firmados por sindicatos democratizados y con participación consciente en la producción. Se siguió hablando en cam

bio de combinar “la planificación” con el “mercado” cuando este último, por definición, es incontrolable por ser mundial y caótico y, por consiguiente, no es posible planificarlo sino, a lo sumo, establecer algunos laxos planes sectoriales y controlarlos mediante el sistema de prueba, error y corrección.


No hubo una discusión seria sobre en cuál contexto mundial (económica, político, ecológico) deberán aplicarse las resoluciones del Congreso. Tampoco hubo ni siquiera una referencia autocrítica al porqué, en el momento más difícil para la revolución cubana, el Congreso se postergó durante nueve años. Ni tampoco sobre los errores del pasado cometidos, por otra parte, por los mismos dirigentes que ahora intentan una rectificación in extremis y en plena oscuridad teórica total.

¿A dónde irá Cuba sobre todo si siguen aumentando los alimentos importados y el petróleo? ¿A más capitalismo de Estado, porque lo que el gobierno califica de“empresas estatales socialistas”, basadas en el trabajo asalariado, no son más que empresas estatales y basta? ¿A una imposible y reaccionaria vía “china” –libertad de mercado, millonarios “socialistas” y partido único “comunista”- como parece indicar el inmediato sostén de Beijing al gobierno cubano? ¿Los dogmáticos inmovilistas seguirán igual, con su represión y sus chicanas? ¿Para maniobrar un sistema “chino” sin estar en China y en la pobreza no se cerrarán los espacios de discusión?

La clave de la situación está en manos de los trabajadores cubanos, hasta hoy convidados de piedra y objetos de las opciones que les llueven desde arriba. La falta de incentivos socialistas, de ideales y perspectivas revolucionarias causan, sin embargo, decepción, desmoralización, y conducen a la búsqueda de salidas individuales en vez de llevar a la búsqueda de soluciones colectivas. El pragmatismo “de arriba” debe ser contrarrestado por una discusión sobre los principios y sobre la historia misma del proceso revolucionario cubano. Los cheques en blanco llevan siempre a la quiebra.

(*)Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.


(Fuente: www.sinpermiso.info)


19.4.11

Cuba:Congreso PCC

¿A DÓNDE VA EL PC CUBANO? PRIMERAS IMPRESIONES SOBRE LA APERTURA DEL VI CONGRESO

Por Guillermo Almeyra (*)

La imponente revista militar anterior al congreso del Partido Comunista Cubano, postergado durante nueve años, y el discurso de Raúl Castro, máximo dirigente militar y ahora político, de Cuba, tienen un mismo sentido. Una parte de la burocracia, la más eficiente y justificable –la militar— dadas las condiciones de Cuba quiere reforzar, en efecto, el aparato del Estado, el verticalismo decisionista y la disciplina para encarar el intento de hacer cuadrar el círculo de combinar planificación (en realidad, piensa en el planeamiento, que no es lo mismo) y mercado, que depende en Cuba del mercado mundial y es, por definición, caótico, volátil, incontrolable.


Para eso llama al orden al Partido, que con su "inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas masivas" (según el propio Raúl Castro), sus privilegios en el momento de ocupar puestos para dárselos a personas no calificadas y su usurpación del poder de decisión que corresponde a los Jefes (así los califica) de las empresas, ha trabado muchas veces la aplicación de las orientaciones y de las resoluciones.

En el discurso de Raúl Castro campea la decisión de combatir burocráticamente contra los sectores menos modernos y eficientes de la burocracia: el sector estatal y el de los burócratas partidarios exégetas de los textos sagrados tomados del "socialismo real". El discurso tiene un sentido à la Deng Xiaoping, con un barniz específicamente cubano más libertario, y está marcado por un fuerte pragmatismo y por la despreocupación teórica socialista. Eso le hace hablar, con respecto a la libreta de abastecimientos, que plantea suprimir en un próximo futuro, del "nocivo carácter igualitarista" del principio que la instituyó (dar a todos un piso de consumo asegurado) o sostener que "en la la discusión con la población, la recolección de ideas e Revolución está todo dicho" (eliminando así – en aras de la aplicación disciplinada de las directivas— iniciativas de éstas, la discusión en el propio partido, o sea todo lo que hace crecer políticamente en la preparación del socialismo).


El discurso implícitamente condena el igualitarismo y sustituye el derecho de todos (a un consumo decente subsidiado, por ejemplo) por el asistencialismo vertical y paternalista (subsidios orientados sólo a los desprovistos de todo, tal como funciona en cualquier Estado capitalista moderno).

Reforzar la disciplina y el verticalismo en las empresas, dar más poder a los "Jefes", no retardar y mucho menos aún encajonar las resoluciones que vienen para ser inmediatamente aplicadas, poner al partido en una posición subordinada frente al aparato del Estado (pues aquél no podrá "guiar" a éste si no tiene una libre e intensa vida interior), convertir a los medios de información en mejores y más eficaces difusores de las posiciones oficiales (cuando el no ser receptores de las inquietudes y propuestas populares los hacen casi ilegibles): tales son las propuestas.

Son medidas de aparato en busca de una eficiencia de aparato y encaran, siempre como aparato, las relaciones a nivel del Estado con otros aparatos, como el de la Iglesia católica, que tienen peso de masa, político y mediático a nivel internacional (y no así con las otras Iglesias).

El discurso de Raúl, además, pasa como por sobre ascuas sobre la situación internacional, pero sin sacar conclusiones de la misma para la defensa de Cuba.

Habla, por ejemplo, correctamente, de la profundidad de la crisis mundial, pero no deduce que habrá que enfrentar la terrible carestía de combustibles y alimentos y los plazos en que se deberá hacerlo; habla de las catástrofes ecológicas, pero no para preparar mejor la defensa civil ni fijar políticas y cita la rebelión del mundo árabe pero sin una visión autocrítica sobre la posición adoptada primeramente según la cual todo respondía a un plan imperialista. Es evidente que, además de la urgente tarea de remozar la dirección del Partido y del Estado y de preparar esos nuevos dirigentes con métodos y concepciones diferentes, también deberá acelerarse el rearme marxista de los analistas cubanos, pues éstos ven gobiernos y Estados pero no pueblos y problemas, y no unen las perspectivas de Cuba con el entorno mundial en que se mueve la isla.

(*)Guillermo Almeyra es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.


Mi ausencia en el C.C.

Por Fidel Castro Ruz






Conocía el informe del compañero Raúl al Sexto Congreso del Partido.


Me lo había mostrado varios días antes por su propia iniciativa, como hizo con muchos otros asuntos sin que yo lo solicitara, porque había delegado, como ya expliqué, todos mis cargos en el Partido y el Estado en la Proclama del 31 de julio de 2006.

Hacerlo era un deber que no vacilé un instante en cumplir.

Sabía que mi estado de salud era grave, pero estaba tranquilo: la Revolución seguiría adelante; no era su momento más difícil después que la URSS y el Campo Socialista habían desaparecido. Bush estaba en el trono desde el 2001 y tenía designado un gobierno para Cuba; pero una vez más, mercenarios y burgueses se quedaron con las maletas y baúles en su dorado exilio.
Los yankis, además de Cuba, tenían ahora otra Revolución en Venezuela. La estrecha cooperación entre ambos países pasará también a la historia de América como ejemplo del enorme potencial revolucionario de los pueblos con un mismo origen y una misma historia.

Entre los muchos puntos abordados en el proyecto de Informe al Sexto Congreso del Partido, uno de los que más me interesó fue el que se relaciona con el poder. Textualmente expresa: "¼ hemos arribado a la conclusión de que resulta recomendable limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales. Ello es posible y necesario en las actuales circunstancias, bien distintas a las de las primeras décadas de la Revolución, aún no consolidada y por demás sometida a constantes amenazas y agresiones."

Me agradó la idea; era un tema sobre el que yo había meditado mucho. Acostumbrado desde los primeros años de la Revolución a leer todos los días los despachos de las agencias de noticias, conocía el desarrollo de los acontecimientos en nuestro mundo, aciertos y errores de los Partidos y los hombres. Abundan los ejemplos en los últimos 50 años.

No los citaré para no extenderme ni herir susceptibilidades. Albergo la convicción de que el destino del mundo podía ser en este momento muy distinto sin los errores cometidos por líderes revolucionarios que brillaron por su talento y sus méritos. Tampoco me hago la ilusión de que en el futuro la tarea será más fácil, sino al revés.



Digo simplemente lo que a mi juicio considero un deber elemental de los revolucionarios cubanos. Mientras más pequeño sea un país y más difíciles las circunstancias, más obligado está a evitar errores.

Debo confesar que no me preocupé realmente nunca por el tiempo que estaría ejerciendo el papel de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido. Era además, desde que desembarcamos, Comandante en Jefe de la pequeña tropa que tanto creció más tarde. Desde la Sierra Maestra había renunciado a ejercer la presidencia provisional del país después de la victoria que desde temprano avizoré para nuestras fuerzas, bastante modestas todavía en 1957; lo hice porque ya las ambiciones con relación a ese cargo estaban obstruyendo la lucha.

Fui casi obligado a ocupar el cargo de Primer Ministro en los meses iniciales de 1959.

Raúl conocía que yo no aceptaría en la actualidad cargo alguno en el Partido; él había sido siempre quien me calificaba de Primer Secretario y Comandante en Jefe, funciones que, como se conoce, delegué en la Proclama señalada cuando enfermé gravemente. Nunca intenté ni podía físicamente ejercerlas, aun cuando había recuperado considerablemente la capacidad de analizar y escribir.

Sin embargo, él nunca dejó de transmitirme las ideas que proyectaba.

Surge otro problema: la Comisión Organizadora estaba discutiendo el número total de miembros del Comité Central que debían proponer al Congreso. Con muy buen criterio, ésta apoyaba la idea sostenida por Raúl de que en el seno del Comité Central se incrementara la presencia del sector femenino y la de los descendientes de esclavos procedentes de África. Ambos eran los más pobres y explotados por el capitalismo en nuestro país.

A su vez, había algunos compañeros que, ya por sus años o su salud, no podrían prestar muchos servicios al Partido, pero Raúl pensaba que sería muy duro para ellos excluirlos de la lista de candidatos. No vacilé en sugerirle que no se excluyera a esos compañeros de tal honor, y añadí que lo más importante era que yo no apareciera en esa lista.

Pienso que he recibido demasiados honores. Nunca pensé vivir tantos años; el enemigo hizo todo lo posible por impedirlo; incalculable número de veces intentó eliminarme, y yo muchas veces "colaboré" con ellos.

A tal ritmo avanzó el Congreso que no tuve tiempo de transmitir una palabra sobre el asunto antes de que recibiera las boletas.

Alrededor del mediodía Raúl me envió con su ayudante una boleta, y pude ejercer así mi derecho al voto como delegado al Congreso, honor que los militantes del Partido en Santiago de Cuba me otorgaron sin que yo supiera una palabra. No lo hice mecánicamente. Leí las biografías de los nuevos miembros propuestos. Son personas excelentes, varias de las cuales había conocido en el lanzamiento de un libro sobre nuestra guerra revolucionaria, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en los contactos con los Comités de Defensa de la Revolución, las reuniones con los científicos, con los intelectuales y en otras actividades. Voté y hasta pedí fotos del momento en que ejercía ese derecho.

Recordé también que me falta bastante todavía de la historia sobre la Batalla de Girón. Trabajo en ella y estoy comprometido a entregarla pronto; tengo en mente además escribir sobre otro importante acontecimiento que vino después.

¡Todo antes de que el mundo se acabe!

¿Qué les parece?
(Fuentes: SinPermiso y Granama-Cubadebate)

19.11.10

Cuba:Reformas económicas

BRASIL ACELERA EL DESEMBARCO ECONÓMICO EN LA ISLA PARA INTENTAR COPAR LAS OPORTUIDADES DE NEGOCIO QUE SE ABREN, MIENTRAS MILES DE CUBANOS HACEN COLA PARA CONVERTIRSE EN PEQUEÑOS EMPRESARIOS


Brasil apunta a convertirse en el principal actor de negocios en Cuba, con la liberalización de parte de la economía laboral realizada por el gobierno del presidente Raúl Castro.
"Los cubanos están siendo más agresivos comercialmente y Brasil quieren responder a esa demanda", dice el director de la estatal Agencia Brasileña de Promoción de Exportadores e Inversiones (Apex), Mauricio Borges.

La empresa de sandalias de playa Havaianas, una de las insignias brasileñas en el mundo, ya ha sido autorizada a desarrollar merchandising y publicidad dentro de las tiendas cubanas, según el diario O Estado de Sao Paulo. Apex, llevó la semana pasada a 27 empresas brasileñas para explorar las posibilidades de negocios en la isla. Según O Estado , los negocios rindieron 48 millones de dólares, contra los 29 millones proyectados inicialmente.

El gobierno brasileño desde que asumió el presidente Lula da Silva en 2003 estrechó lazos comerciales con Cuba, como la construcción del puerto de Mariel, el desarrollo de infraestructura viaria y en términos de agricultura tropical, con financiación del banco estatal BNDES.

La flexibilización económica que ha puesto en marcha el gobierno de Raúl Castro es un atractivo para los empresarios brasileños. "Los empresarios están beneficiándose por la avenida política abierta por el gobierno", dice el embajador brasileño en La Habana, José Felicio.

Empresarios en un país sin empresa privada


Miles de cubanos han acudido en las últimas semanas a solicit la licencia para desarrollar trabajos por cuenta propia. Entre ellos, algunos empleados del estado, se preparan para el cambio de actividad; sobre todo los que trabajan en empresas y talleres improductivos, que vislumbran que más tarde o más temprano serán despedidos. En septiembre pasado la Central de Trabajadores de Cuba anunció que medio millón de trabajadores estatales serán despedidos entre octubre de este año y el primer trimestre de 2011.

Entre quien aspiran a una licencia están los que tienen larga experiencia en el llamado "cuentapropismo" , que ven una oportunidad para montar un segundo negocio, algo que ahora la legislación les permite después de una prohibición de dos décadas. También están los que trabajaban de forma clandestina y han optado por "blanquear" su actividad. Son decenas de miles de personas a las que el gobierno les negaba los permisos para trabajar por cuenta propia, pero que lo hacían bajo cuerda.

"He trabajado ilegal bajo el rigor de los inspectores que constantemente te ponen multas de 200 pesos y quiero terminar con eso. Me sale más barato legalizarme", explica la manicura Jennifer. Diceque las ganancias de su trabajo le permiten pagar lo que pide el gobierno aunque recalca que "no da para mucho, yo gano entre 100 y 200 pesos al día con mi trabajo, eso solo es suficiente para el gasto diario". (1 dólar equivale a 24 pesos)

Enrique Martínez viene con la esperanza de que le devuelvan su licencia. "Tenía un taller de soldadura en (la calle) Industria y ellos mismos (el Estado) me quitaron el local", dice y agrega que "ahora voy a sacar el permiso para trabajar en mi casa". Explica que no hay insumos para los trabajadores privados, "sólo se encuentran las cosas luchando", es decir, en el mercado negro. "Esto es como el juego del ratón y el gato, te abren por aquí y te cierran por allá, tienen a la gente loca", termina diciendo.

Pablo Linares aspira a un taller de electrodomésticos, para lo cual encargó una maquina en Miami. Trabaja como bobinador de motores eléctricos en un taller del Estado. Su tarea es reparar los equipos que se queman –algo muy común dado los problemas de voltaje– y devolver funcionando el ventilador o la batidora. Hace años que la empresa madre apenas les envía el alambre, sin el cual le es imposible trabajar. Pablo sabe que su trabajo está en el aire y la empresa a punto de ser declarada en quiebra. Por si acaso, ha optado por organizarse el futuro, "le pedí a un amigo de Miami que me envíe una maquina de enrollar motores para montar mi propio taller". Tiene ya hechas las cuentas, "con esto se gana bien, arreglar un motor de ventilador se cobra $250 y por el de una lavadora se puede pedir $500". Nos explica que no tiene grandes aspiraciones pero que si las cosas van bien pudiera encargar otras maquinas.

Niurka Gamelas y Decenia Granadin tenían un estudio de fotografía en su casa y ahora se lanzan a abrir un segundo negocio, una cafetería. "Vamos a ofertar de todo, comida, café, jugos y batidos y todo en moneda nacional", cuenta Niurka. Decenia explica que necesitan invertir más de 2.000 dólares . "Yo he reunido mi propio dinero porque soy cuentapropista desde hace 11 años, además tengo familiares en Miami que me han ayudado".

Niurka no quiere decir cuánto gana con su estudio de fotografía, pero asegura que "no se vive como millonario, ni se puede comprar un automóvil, pero alcanza para comer carne todos los días, vestirme yo y mis hijos y salir los fines de semana". A la pregunta de si durará la apertura económica, no vacila en responder: "hay que aprovechar las oportunidades, si te la dan cógela, el futuro nadie lo sabe".

Algunos emigrados de Miami y de otras partes del mundo parecen haber decidido que ayudar a sus familiares a montar un negocio les implica menos gasto que el de enviar remesas cada mes para ayudarles en su mantención. Y ya se dan casos de empresas mixtas: de un cubano residente y otro emigrado. La inversión viene del exterior, la cara y el trabajo lo pone el que vive en la isla: los beneficios se reparten

El "nuevo" modelo económico, entre el rechazo y la esperanza


Mientras el propio presidente Raúl Castro se dedica a explicar a los cuadros del Partido Comunista y del gobierno el nuevo plan económico, en la calle las opiniones se dividen entre el escepticismo, el rechazo y la esperanza. Los ataques vienen de la derecha y de la izquierda. Para unos se trata de un cambio de maquillaje, mientras que otros creen que se estén dando los primeros pasos hacia el capitalismo.

El cubano de a pie se muestra escéptico, las señales le resultan contradictorias por lo que no sabe realmente a qué atenerse. Además pesan experiencias pasadas en las que las aperturas económicas fueron ahogadas por el mismo gobierno. El más satisfecho con este proyecto parece ser el sector académico, en especial los investigadores económicos que sienten que los nuevos lineamientos recogen muchas de sus propuestas, rechazadas durante años.

El diario oficial Granma publicó recientemente un resumen del encuentro del presidente Castro con dirigentes de la Escuela Superior del Partido Comunista en la que contestó innumerables preguntas. Raúl Castro afirmó que aceptar las discrepancias "tiene que ser una máxima dentro del Partido" y orientó a los cuadros a "recoger meticulosamente todas las opiniones porque en este proceso quien va a decidir es el pueblo".

Hubo "inquietud de varios participantes sobre la creación de cooperativas" y los ministros tuvieron que responder además preguntas desde los cambios en el sistema impositivo, las nuevas formas de propiedad, producción y el desarrollo agrícola.

El ministro de economía, Marino Murillo, insistió en decir que no hay reformas: "es una actualización del modelo económico. Nadie piense que vamos a ceder la propiedad, la vamos a administrar de otra forma".

El disidente y economista Óscar Espinosa considera que estas medidas "no conducen a nada porque el modelo debe ser sustituido más que actualizado" y asegura que los cambios no son como los de China.

Tampoco el proyecto económico parece conformar a la izquierda. Un artículo firmado por el físico nuclear cubano Rogelio Díaz compara el anuncio del cierre de empresas ineficientes con las bancarrotas ocurridas en la Argentina. Recuerda que los trabajadores de aquel país han echado a andar las fábricas "de manera autogestionada, cooperativa" y agrega que debería dársele la misma oportunidad a los cubanos: "después de todo, queremos seguir siendo socialistas".

Miguel Arencibia, es Master en Derecho, miembro del Observatorio Critico y militante comunista desde hace más de 30 anos. Fue despedido de su trabajo por publicar artículos en internet y en la actualidad cuida automóviles para ganarse la vida. Cree que la única salida para su país es construir un verdadero socialismo, "la Revolución se estancó en los años 60, tanto que el propio Fidel acaba de decir que el modelo ya no funciona. Es totalmente burocrático y estatizado. Para nosotros el socialismo pasa por la autogestión de los colectivos de trabajo y la cooperativización, pero de verdad, no las cooperativas que ha habido en Cuba. Y también el cuentapropismo no lo dejamos de lado".


Liberalizar el comercio de materiales de construcción


Cuba liberalizará en enero la venta de materiales de construcción en pesos nacionales. Hasta ahora la venta era una actividad estatal subsidiada. "A partir de enero del año próximo desaparecerá la venta de materiales de construcción con subsidios en los llamados rastros, y comenzarán a comercializarse de manera liberada en los puntos de venta del sistema de comercio interior", anunciaba en Juventud Rebelde la dirección de productos no alimenticios del ministerio del Comercio Interior. Ese organismo ratificó que continuará la comercialización, puesta en marcha este año, de insumos agrícolas a campesinos en 1.200 tiendas en todo el país.

En febrero pasado comenzó la venta de materiales de construcción ofertándose sólo 7 productos, cifra que se elevará a 144. Hasta ahora los materiales subsidiados por el Estado eran escasos y los cubanos debían adquirirlos en tiendas de divisas.
Se calcula que en Cuba, con una población de 11,2 millones de personas, hay un déficit de 600.000 viviendas, en parte a causa de los tres huracanes que golpearon a la isla en 2008 provocando pérdidas por valor de 10.000 millones de dólares.


Vuelven los cruceros

Con la llegada al puerto de La Habana del crucero Gemini, de la empresa española Quail Travel, con 800 pasajeros a bordo, Cuba comienza a recibir cruceros de forma regular después de cuatro años. Los cruceros entre Europa y Cuba estuvieron "limitados por el bloqueo" de Estados Unidos sobre la isla. "Ha habido operaciones puntuales. Esta operación comienza mañana de forma estable", declaró Lester Oliva, presidente de Cubatur, agencia estatal de viajes, según informó hoy la televisión cubana.

El crucero Gemini llegará a la isla semanalmente, a lo que se sumarán las operaciones de un crucero británico en el primer trimestre de 2011 y de otro ruso, con una estancia de tres noches en el puerto de La Habana dentro de su recorrido, afirmó Oliva.
A raíz de la compra de la empresa española Pullmantur por la estadounidense Royal Caribbean, con base en Miami, en 2006, el buque Holiday Dream dejó de tocar puertos cubanos debido al bloqueo .

Esto causó a Cuba una pérdida de 22.000 turistas, señaló el mes pasado el Ministro cubano del turismo, Manuel Marrero. En 2005, un año antes del final de las operaciones del español Holiday Dream, el entonces presidente Fidel Castro declaró sobre los cruceros: "Vienen hoteles flotantes, restaurantes flotantes, teatros flotantes, diversión flotante, visitan los países para dejarles la basura, las latas vacías y los papeles por unos cuantos miserables centavos".

Ese año llegaron a Cuba 102.440 pasajeros en 122 atraques, la mayoría a bordo del Holiday Dream, generando 15 millones de dólares. La terminal de cruceros turísticos del puerto de La Habana se encuentra actualmente casi paralizada.


Cuba: cambios y más democracia
Por Ángel Guerra Cabrera (*)











El proceso nacional de debate convocado en Cuba entre el 1 de diciembre de 2010 y el 28 de febrero de 2011 es el verdadero inicio del VI congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), continuidad de un Parlamento obrero, campesino, estudiantil y popular al que la revolución ha acudido muchas veces desde su llegada al poder.

El documento abierto a discusión pública es el Proyecto de lineamientos de la política económica y social (http://www.cubadebate.cu/), elaborado por la Comisión de Política Económica del congreso, del cual constituirá el tema principal y el propósito al debatirlo con la ciudadanía es asegurar que de sus propuestas salga el documento definitivo que habrá de someterse a la consideración del máximo órgano de dirección del PCC, a celebrarse en abril de 2011. El proyecto fue puesto hace días a disposición de la población a la vez que el partido celebró un seminario nacional para preparar a los cuadros y especialistas de ese nivel que tendrán la responsabilidad de organizar el debate en las provincias. En una de sus intervenciones en el seminario, que duró cuatro días, el segundo secretario del PCC, Raúl Castro, orientó: no se trata de convencer sobre lo que está escrito en el proyecto sino de explicar los asuntos y recoger meticulosamente las opiniones porque en este proceso el que va a decidir es el pueblo (las cursivas son mías). Antes había expresado que la diversidad es fundamental y que la vida se enriquece con las discrepancias, lo que tiene que ser una máxima dentro del partido, idea que reitera con frecuencia. Por ello –subrayó– la participación masiva es cardinal para el éxito del congreso y puntualizó que las ideas de Fidel están en cada uno de los lineamientos propuestos.

¿Se quiere un ejemplo superior de democracia directa y participativa, realmente socialista? Los dos principales jefes de la única revolución que ha luchado por el ideal y las realizaciones socialistas más de 50 años ante el embate implacable del imperialismo yanqui someten a escrutinio popular las propuestas del partido, en cuya elaboración han tomado parte personalmente. Una cuidadosa lectura del documento nos pone ante la perspectiva de una imperiosa e ineludible renovación radical del sistema de dirección económica, los mecanismos de redistribución social y los criterios de empleo de la fuerza de trabajo, pero sin ceder un ápice en la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción ni en la soberanía nacional sobre los recursos económicos y naturales. Sólo que ahora una parte importante de la propiedad social no sería estatal sino cooperativa, en la agricultura, los servicios y otras actividades, y tanto las cooperativas como las empresas estatales y los gobiernos municipales pasarían a disponer de crecientes prerrogativas, facultades y recursos que fortalecerían extraordinariamente la democracia participativa, la función del Estado en la planificación socialista y las armas para luchar contra el burocratismo. A la vez un emergente sector privado, debidamente regulado, pasaría a hacerse cargo de tareas que el Estado nunca pudo cumplir. Los dirigentes cubanos eluden el término reforma y prefieren el de actualización del modelo económico puesto que no se trata de cambiar la sustancia, el socialismo, sino de dar un gran salto en su perfeccionamiento, en la consecución de sus objetivos y en el paso a una etapa superior del desarrollo económico realizando los cambios que sean necesarios, rectificando errores y modificando reglas que en su momento pueden haber sido indispensables pero hoy constituyen trabas para la construcción socialista. Se trata también de elevar la competitividad y el nivel de vida del país en las hostiles e imprevisibles condiciones de la crisis más catastrófica en la historia del capitalismo sin dejar a nadie desamparado pues las redes sociales se encargarán de evitarlo.
El proceso de discusión actual no es nuevo y sus antecedentes han sido decisivos para llegar a estas fechas con la formación de una base de consenso popular. Se inició con el debate nacional sobre el discurso de Raúl en Camagüey del 26 de julio de 2007, cuando expresó la necesidad de introducir cambios estructurales y de concepto en la economía cubana, y evocando a Fidel, cambiar todo lo que haya de ser cambiado, para lo que llamó a abrir una discusión pública que lleva ya tres años en curso y ha fomentado otro ciclo de parlamentarismo de calle cuya culminación será justamente el VI congreso del partido.

(*)Artículo publicado por el diario La Jornada de México.


(Fuentes: ANSA-Latina, BBC-Mundo y La Jornada)

20.1.09

Obama-Latinoamérica

AMÉRICA LATINA NO SERÁ UNA PRIORIDAD EN LA POLÍTICA EXTERIOR DEL NUEVO PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS. LULA LE PIDE QUE MANDE UNA SEÑAL A CUBA Y ACABE CON EL BLOQUEO



La recesión económica, Iraq y Afganistán, Palestina....La dura realidad invita a pensar que las relaciones entre América Latina y Estados Unidos no van a ocupar mucho tiempo durante los primeros meses dela nueva administración que se hace cargo hoy de la Casa Blanca.

Según Daniel Erikson, del centro de estudios Diálogo Interamericano de Washington, aunque no sea una prioridad para Obama , "sí que habrá un cambio representativo en el trato con la región, menos didáctico y con mayor interés en llegar a un consenso y trabajar a través de organizaciones multilaterales".

Sin embargo, en lo que no parece que vaya a cambiar la óptica, es en fijar el narcotráfico, como una de las guías en esa relación, pero a un nivel mucho más bajo que en el pasado. Este giro rompe con la tendencia imperante desde hace 20 años, en la que casi uno de cada cuatro estadounidenses pensaba que la guerra contra los estupefaciente era la principal prioridad.
Barack Obama se ha mostrado favorable al Plan Colombia y al Plan Mérida para combatir el narcotráfico en México y América Central.
Síi se esperá algún cambio respecto a Cuba, aunque nadie cree que Obama sea capaz de acabar con el bloqueo, quizá sí a suavizarlo. Durante la campaña dijo que levantaría las restricciones impuestas por Bush a las visitas a familiares en la isla y a los envíos de remesas. Según Erikson, "el lobby cubano-estadounidense puso mucho dinero en las elecciones al Congreso, por lo que es poco probable que se interrumpa el embargo a Cuba".
Larry Birns, director del centro de estudios Consejo para Asuntos Hemisféricos, piensa que hay algunos factores que podrían modificar las políticas estadounidenses hacia Cuba a largo plazo: el descubrimiento de importantes reservas de petróleo y el interés de diversas compañías estadounidenses que quieren explotarlas, el creciente número de empresas interesadas en comerciar con productos agrícolas y el debilitamiento de las actitudes anticastristas entre la segunda y la tercera generación de cubano-estadounidenses.
Barack Obama ha afirmado que está dispuesto a dialogar, siempre y cuando sea bajo las condiciones adecuadas. No parece probable, de momento, un encuentro con Raúl Castro, aunque sí podría serlo con Hugo Chávez. Si antes no se tuercen las cosas, con declaraciones de uno u otro lado, podría darse el cara a cara en abril, durante la Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago.
De origen colombiano, Dan Restrepo, uno de los principales asesores de Obama para América Latina, apunta la posibilidad de una diplomacia directa y cita una famosa frase de John F. Kennedy: "Nunca debemos negociar por miedo, pero tampoco debemos tener miedo a negociar".
En peligro el TLC con Colombia


Obama votó a favor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Perú, pero se opone al aún pendiente de ratificar con Colombia, por la impunidad con la que son asesinados los sindicalistas colombianos. Según John Walsh, de la organización no gubernamental Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), "La Casa Blanca quiere que este acuerdo sea parte de un paquete de estabilización económica más amplio, que podría ser aprobado".
Sobre la inmigración, Obama dijo en la campaña que los controles fronterizos deberían ser más estrictos pero que también es necesario avanzar hacia la regularización. "La inmigración era un tema candente, pero ahora ya no lo es tanto porque el contexto ha cambiado", dice Dan Erikson, de Diálogo Interamericano. Muchos inmigrantes están volviendo a sus países de origen a causa de la crisis financiera. Y los trabajadores mexicanos están entre los más afectados por la crisis en los sectores de la construcción y el turismo.

Algunos observadores creen que, en los primeros meses de su mandato, Obama podría mostrar su nuevo estilo y su interés en la región, enviando a uno de sus principales asesores en una "gira de reconocimiento".
En un sondeo reciente de Latinobarómetro en 18 países latinoamericanos, el 29% de los encuestados dijo que la victoria de uno u otro candidato no implicaría nada para América Latina. Un 31% respondió que no sabía qué candidato le convenía más a la región.
Estas actitudes de aparente indiferencia e ignorancia indican, según algunos analistas, lo bajo que han caído en la región la influencia y el prestigio de Estados Unidos.
En prinicpio, a Barak Obama le interesaría mostrarse más respetuoso con América Latina y preocuparse por recuperar la imagen de su país, también aquí, después de los años del felizmente saliente George W. Bush.

Una señal hacia Cuba y el fin del bloqueo


El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, considera que "es importante" que Barack Obama, "dé una señal a Cuba" para terminar con el bloqueo contra ese país. Lula también estima que Obama "debe cambiar la relación de su país con Latinoamérica", región en la que Washington, recordó este lunes Lula, interfirió mediante la instalación de "regímenes autoritarios en la década de los 60". "Es importante que Obama dé una señal para Cuba. Es importante que el bloqueo sea destrabado para que Cuba pueda tener una vida normal como todos los países, manteniendo relaciones con todos los países. Ya no hay más argumentos para el embargo", dijo el presidente brasileño en su programa de radio semanal, "Café con el presidente", que dedicó íntegramente a la asunción de Obama y a las expectativas que genera en su país y en toda Latinoamérica. En Brasil, "acompañamos también con mucho interés la asunción del presidente Obama. A fin de cuentas, no es en todo momento histórico que un país importante como Estados Unidos elige a un negro para presidente. Eso, ya por sí solo, es un hecho extraordinario. Pero para Lula lo más importante es que Obama "asume en un momento delicado de la política externa e interna norteamericanas. Desde el punto de vista de política interna, está en curso la crisis financiera que nació dentro de Estados Unidos y que está causando daños, sobre todo a las personas más pobres, en el ámbito de la vivienda", dijo.

En relación a Brasil, Lula dijo que la relación bilateral puede ser "perfeccionada".
"Vamos a continuar con la buena política que tenemos con los Estados Unidos, que es histórica. Pienso que Obama, quiere, puede esmerarse en perfeccionar esta relación con Brasil, porque si Estados Unidos es el país más importante del mundo, Brasil es el país más importante de América Latina".

Con respecto al futuro, Lula consideró que Obama debe tomar la iniciativa para lograr un acuerdo en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio. "Doha sería una ayuda enorme para los países pobres, sobre todo para los que tiene la agricultura como base de sus economías".
Obama-Chávez: Primer round
A pocas horas de asumir la presidencia Barack Obama lanzó los primeros punchs contra el rostro de Hugo Chávez. En una entrevista emitida el domingo por la cadena Univisión, Obama dijo que el presidente venezolano es una fuerza que impide el progreso en América Latina. Y añadió que “Venezuela es un país de importancia crítica en el comercio con toda la región, es un proveedor importante de petróleo". Aunque Obama manifestó que desea un cambio en las relaciones con América Latina y afirmó que su intención es “hablar con quien sea cuando nos beneficie”, no parece muy alentador este comienzo.
¿Va a seguir la pugna retórica entre Washington y Caracas con el nuevo gobierno?

Hasta este primer ataque, parecía difícil que Chávez encontrara en Obama una diana como la que le ha facilitado Bush. El pasado jueves Chávez dijo que espeba que Obama cambiara la actitud "imperialista" de EE.UU. Poco antes Obama aseguraba que confiaba en que Venezuela no fuera " una amenaza regional".

De buenas a primeras, Obama cambió el discurso y en la entrevista a Univisión dijo que el supuesto respaldo de Chávez a "entidades maliciosas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (...) crea problemas que no se pueden aceptar".

"Nadie piensa que Chávez sea una amenaza regional", asegura Larry Birns, director del Consejo de Relaciones Hemisféricas, un centro de estudios en Washington.
Birns considera que las relaciones entre EE.UU. y Venezuela "son manejables y espero que al final se produzca algún tipo de diálogo".
Cuando Obama resultó elegido en noviembre, Chávez dijo "saludar al hombre negro".
Inmediatamente el pugilato verbal que semanalmente mantenía con Bush pareció entrar en una pausa, quizá para observar la orientación de la política del nuevo mandatario. Hasta ahora el gabinete, incluida Hillary Clinton como secretaria de Estado y su equipo, no ha dejado saber detalles de lo que será la política exterior a partir del martes.
Con la última matanza israelí en Gaza, continuó ese silencio y Chávez, cuyo gobierno ha roto relaciones con Israel, lo cuestionó y dijo: "Yo creo que Obama viene a ser la misma 'miasma' (cosa)". Y añadió:"Nos espera a nosotros entonces seguir la lucha contra el imperialismo sea blanco o negro, o como se vista".
Luego vinieron las palabras de Obama en Univisión, que parecen anunciar la prolongación de la pugna pugilística.

Obama asume la presidencia en medio de retos

Barack Obama ha asumido como presidente 44 de Estados Unidos con el dilema de si cumplirá sus promesas electorales, en medio de una crisis económica y las guerras en Iraq y Afganistán.

Más de cuatro millones de personas asisten en Washington a su toma de posesión, una cifra sin precedente que demuestra la expectación que causó su victoria, tras el esperado fin de los ocho años de la administración de George W. Bush.
En medio de la crisis económica, Obama recaudó cerca de 40 millones de dólares para los festejos. Precisamente, cómo revertir la situación financiera será la primera de sus tareas y marcará su mandato. Sus últimas conferencias de prensa, reuniones y discursos se han centrado en ese tema.
Al nivel de la crisis, están las guerras en Iraq y Afganistán, donde han muerto más de cuatro mil norteamericanos y han desangrado las arcas del tesoro. Precisamente, una de sus principales promesas electorales fue la de sacar a los soldados de Iraq, un conflicto sumamente impopular en la Unión.
Los analistas y expertos coinciden en que Obama tiene muy poco margen de maniobra para cumplir sus planes, debido a la crisis, las conflagraciones y el abultado déficit fiscal.
En ese sentido, en una reciente entrevista con cadena de televisión ABC, el ya 44 presidente de los EE.UU. admitió que muchas de sus ideas no podrán aplicarse en los primeros 100 días de gobierno, entre ellas cerrar la cárcel de la base naval estadounidense de Guantánamo, enclavada al sureste de Cuba.
Es mucho más difícil de lo que mucha gente cree, manifestó Obama, aunque aseguró que está comprometido con desactivar la prisión. "No quiero ser ambiguo sobre esto. Cerraremos Guantánamo y queremos estar seguros de que los procedimientos que emplearemos sean respetuosos de nuestra Constitución", subrayó.
Aunque goza de una popularidad sin precedente, el período de transición no ha estado exento de problemas para Obama.
Pese a no quedar salpicado, el escándalo de corrupción del gobernador de Illinois, Rod Blagovich, provocó que el próximo mandatario saliera a negar cualquier vinculación.
Blagovich fue acusado de intentar vender el escaño que dejó libre Obama.
Además, su elección para ocupar los cargos de su futuro gobierno, la mayoría propuestos a colaboradores del ex presidente William Clinton, también provocó malestar y decepción entre los sectores más liberales demócratas.
No obstante, varios de sus nombramientos no dejan dudas acerca de su intención de desmarcarse con las acciones de Bush, como la designación del nuevo director de la CIA, Leon Panetta, un crítico con la política de torturas a prisioneros.

OBAMA Por José Saramago (*)

A Martin Luther King lo mataron. Cuarenta mil policías velan en Washington para que hoy no le suceda lo mismo a Barack Obama. No le sucederá, digo, como si estuviera en mi mano el poder de conjurar las peores desgracias. Sería como matar dos veces el mismo sueño.
Tal vez todos seamos creyentes de esta nueva fe política que irrumpió en Estados Unidos como un tsunami benévolo que se va a llevar todo por delante separando el trigo de la paja y la paja del grano, talvez sigamos creyendo en milagros, en algo que venga de fuera para salvarnos en el último instante, entre otras cosas, de ese otro tsunami que está arrasando el mundo.
Camus decía que si alguien quiere ser reconocido basta con que diga quien es. No soy tan optimista, pues, en mi opinión, la mayor dificultad está precisamente en la indagación de quienes somos, en los modos y en los medios para alcanzarlo. Sin embargo, ya sea por simple casualidad, ya sea a caso hecho, Obama, en sus múltiples discursos y entrevistas, ha dicho tanto de sí mismo, con tanta convicción y aparente sinceridad, que a todos ya nos parece que lo conocemos íntimamente y desde siempre.
El presidente de Estados Unidos que hoy toma posesión resolverá o intentará resolver los tremendos problemas que le esperan, talvez acierte, talvez no, y algo de sus insuficiencias, que ciertamente las tendrá, se las tendremos que perdonar, porque errar es propio del hombre como por experiencia hemos aprendido a nuestra costa. Lo que no le perdonaríamos jamás es que llegara a negar, deturpar o falsear una sola de las palabras que ha pronunciado o escrito.
Podrá no conseguir establecer la paz en Oriente Próximo, por ejemplo, pero no le permitiremos que cubra el fracaso, si tal se produce, con un discurso engañoso. Lo sabemos todo de discursos engañosos, señor presidente, mire bien donde se mete.
(*) El Nobel de literatura publica esta reflexión en su blog El cuaderno de Saramago .

(Fuentes: BBC-Mundo, ANSA-Latina, ABN-Venezuela, La Nación-Buenos Aires, Prensa Latina y El cuaderno de Saramago)

2.1.09

Cuba:Cincuentenario del triunfo de la Revolución

CUBA Y LOS EE.UU, 50 AÑOS DESPUÉS


Por Antoni Domènech (*)



Cuando los guerrilleros encabezados por Fidel Castro entraron en La Habana, hace ahora 50 años, poniendo fin a la dictadura de Batista y al protectorado de los EEUU sobre la isla, el mundo era muy distinto del actual.
En los EEUU, por empezar en algún sitio, las rentas financieras y las ganancias de capital superiores a los 200.000 dólares anuales de la época estaban sometidas a tipos fiscales marginales del 93%; las rentas equivalentes de hoy en dólares constantes, escasamente a tipos fiscales del 15% (y eso, claro, las que no consiguen escapar totalmente al control del fisco norteamericano con trucos financieros entonces desconocidos, como, por ejemplo, los paraísos fiscales).

La vieja Europa estaba en la recta final del proceso que terminó con su terrible capacidad de dominación colonial sobre los pueblos del Tercer Mundo, el cual se hallaba en plena euforia de emancipación nacional: Cuba venía a añadirse a una larga lista de liberaciones del yugo colonial: India, China, Indonesia, la Indochina francesa, Egipto… Un proceso que culminaría en 1974 con la Revolución de los Claveles, que derrocó a la penúltima dictadura fascista de Europa y dio un arreón a la emancipación de las colonias portuguesas en África y Asia.


Y los EEUU, contra la retórica anticolonial constitutiva de su gran República, estaban cogiendo el relevo. Ya lo habían puesto de manifiesto derrocando al presidente laico y republicano Mossadeq en Irán en 1953, y al presidente democrático de Guatemala, Jacobo Arbenz, un año después. Estaban también a punto de tomar el relevo de los colonialistas franceses en Vietnam, tras la memorable derrota militar de éstos en Dien Bien Phu. Poco después, en 1964, intervendrían decisivamente en Indonesia, en un sangriento golpe de Estado contra el presidente democrático Sukarno (300.000 asesinados en una sola noche en la capital, Yacarta), y en 1973, en Chile, contra el presidente socialista Allende (en las paredes de Santiago se escribía la noche del 11 de septiembre: "¡Yacarta!"). Cuba tampoco se libró, como es harto sabido, de los repetidos intentos del vecino norteamericano de subvertir y derrocar al régimen revolucionario de los guerrilleros que entraron triunfalmente en La Habana el uno de enero de 1959.

A pesar de un asedio y de un bloqueo económico repetidamente condenados por las Naciones Unidas, Cuba es hoy un país con una educación y una sanidad públicas excelentes, y es sin duda el país iberoamericano en el que los pobres viven en mejores condiciones. En cambio, el bloqueo ha provocado, o ha facilitado (y en cierta medida, legitimado, como reconocen incluso anticastristas radicales) un régimen político con unas libertades civiles de expresión, reunión y asociación harto menguadas, por decirlo educadamente, y con unas libertades políticas democráticas –habilitadoras de una capacidad real de control del pueblo cubano sobre sus propios destinos— que dejan mucho que desear. Con la estructura política grotescamente hierofántica dimanante de la falta de careo popular se corresponde una vida económica manejada por adocenados hierofantes, incapaces hasta de aprovechar con mínima eficacia la notable calificación intelectual y profesional generada por su solvente sistema de instrucción pública.


A su vez, la conversión de los EEUU en una potencia, no ya imperial, sino neocolonial, ha subvertido las mejores tradiciones de la gran República atlántica. Baste recordar que en los años 60 los EEUU sufrieron ellos mismos un verdadero golpe de Estado, visible en una serie de magnicidios, todavía hoy sin aclarar (un presidente de la República [John Kennedy, 1963], dos grandes dirigentes políticos afroamericanos del movimiento de derechos civiles [Malcom X, 1965; Luther King, 1968] y un candidato presidencial incómodo [Robert Kennedy, 1968]), y que culminó con la elección, cargada de consecuencias, para los EEUU y para el resto del mundo, del infame Richard Nixon, el hombre que, con su decisión de romper los acuerdos internacionales de Bretton Woods, dio en 1971 el tiro de salida para la contrarreforma y la remundialización del capitalismo. Es decir, para la llamada "globalización", los efectos catastróficos de la cual son manifiestos hoy, a 50 años de la Revolución cubana, para quienes estén libres de enfermedad tan penosa cual es la de la ceguera voluntaria.

(*) Antoni Domènech es catedrático de Filosofía de las Ciencias Sociales y Morales en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona. Su último libro es El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, Barcelona, Crítica, 2004. Es el editor general de SINPERMISO. Este artículo fue escrito y publicado catalán por el portal electrónico de filosofía http://www.terricabras-filosofia.cat/, y traducido al castellano para www.sinpermiso.info por Casiopea Altisench.

17.12.08

Latinoamérica-Cuba

EL GRUPO DE RÍO ES YA LA ALTERNATIVA INTEGRADORA DE LA REGIÓN FRENTE A LA OEA. LA CUMBRE ACOGE A CUBA POR ACLAMACIÓN Y PIDE EL FIN DEL BLOQUEO

Entre aplausos de presidentes de 23 países, el Grupo de Río incorporó a Cuba, 50 años después de que la isla fuera excluida del concierto regional por el gobierno norteamericano. La Cumbre también pidió el levantamiento del bloqueo.

A Cuba se le maltrató. Llegó la hora 50 años después”, dijo Hugo Chávez, al recordar cuando los hermanos Castro y Ernesto Che Guevara luchaban en la Sierra Maestra para liberar Cuba.
Creado en 1986, como una extensión del Grupo Contadora, el Grupo de Río incorporó a Cuba en un ambiente de “unanimidad”, de hecho, quien condujo la ceremonia e hizo el anuncio fue el presidente Felipe Calderón en su calidad del titular de la Secretaría Pro Tempore del Grupo de Río.
El anfitrión, Luiz Inacio Lula da Silva, planteó que el bloqueo ya no tiene razón de ser, sobre todo con la elección de Barack Obama, “un negro” en la presidencia del país más poderoso del mundo.
Cuando el presidente mexicano dioa la bienvenida al grupo a un “pueblo hermano”, se escuchó un largo aplauso de los 33 gobernantes que participaban en la Primera Cumbre de América Latina y el Caribe. Castro Ruz juntó las manos en señal de agradecimiento.
Un triunfo después de 50 años de acoso

“¡Cuanto lamento que no sea Fidel el que esté sentado aquí!”, le decía Raúl Castro Ruz al canciller Felipe Pérez Roque. El presidente de Cuba se mostró satisfecho de esta reunión en la que varios gobernantes latinoamericanos reivindicaron a la isla.

Castro resaltó que el pueblo cubano resistió. "No sé qué pensarán ustedes, pero para nosotros es un momento trascendental de nuestra historia", relató. “Como una rápida película por mi mente desfilaron cientos de escenas diferentes, miles de rostros de compañeros caídos en esta lucha; porque la lucha del pueblo cubano no sólo es lo que es”.

Prometió incorporarse al Grupo de Río con el compromiso de ser fiel a los principios de la política exterior de la Revolución Cubana “en lo que nos ha educado el compañero Fidel, maestro de la solidaridad y artífice de los valores que la han caracterizado”.
A unque aclaró que esa ética en nada se refiere a la Organización de Estados Americanos, donde participa Estados Unidos, aunque saludó a su secretario, José Miguel Insulza. “Evo incluso, decía que Cuba debe ser, ser miembro de una OEA sin americanos, nosotros no pudimos, por las razones que les estuve explicando”.

Varios presidentes, como el uruguayo Tabaré Vázquez, tomaron la palabra para hacer un reconocimiento a los cubanos.
Lula celebró este “huracán ideológico” que empieza a propiciar cambios políticos profundos en la región y expresó sus esperanzas respecto de la llegada de Obama al poder en Estados Unidos, donde apenas hace 40 años fue asesinado Martin Luther King. Para el brasileño este hecho y los cambios en la región lo hacen creer cada vez más que “Dios existe”.
“Hubo un tiempo en que Chávez estaba solito. Quién se hubiera imaginado hace diez años a Evo; o que un obispo de la teología de la liberación sería presidente de Paraguay, quién se huboiera imaginado Bachelet”.
Este, añadió Lula, es un grupo dorado, y lamentó que Fidel Castro no estuviera con ellos. “Quien conoce a Fidel, sabe que él está acompañándonos y que ustedes dos hablan y dicen y traducen la emoción que Fidel querría transmitirnos”.

"Por unanimidad": Los vientos cambian



Es histórico.” No importaba quién hablara, la frase iniciaba o cerraba todas las interpretaciones sobre la incorporación de Cuba . “Es un acto de justicia”, completó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sumándose a las palabras de su par de Venezuela, Hugo Chávez. De inmediato, anunció su visita oficial a la isla entre el 12 y el 14 de enero. “Vamos a profundizar la relación en el marco del afecto y el cariño proverbial entre ambos pueblos”, abundó. El ex presidente Néstor Kirchner había estado varias veces a punto de ir a La Habana pero el conflicto en torno de la negativa de Cuba a autorizar la salida del país de la médica Hilda Molina hizo naufragar el encuentro. Cristina Fernández será la segunda mandataria democrática argentina en ir a Cuba: Raúl Alfonsín fue el primero. La solidaridad con Raúl Castro signó cada intervención .

Esta unanimidad ejemplar es para nosotros un momento trascendental en nuestra historia”, dijo Raúl Castro antes de recordar a Fidel y comentar que “seguro nos está mirando por televisión”. Raúl había recordado cómo juntos lucharon en Sierra Maestra para liberar a Cuba hace ya cincuenta años.
Como siempre, fue el venezolano Chávez quien elevó el tono épico y la emotividad del momento.“Manifiesto la complacencia infinita de Venezuela por este acto de justicia. Ya era hora. Hace cincuenta años exactos por estos días que andaban Fidel, el Che y Raúl por la Sierra Maestra liberando Cuba. Ya Simón Bolívar hablaba de la liberación política y de la unidad para alcanzar la independencia plena. Por primera vez ahora nos hemos unido.”
Un cambio de tendencia en la diplomacia latinoamericana


La incorporación al Grupo de Río no fue el único éxito que cosechó Castro, ya que poco antes la Cumbre de América Latina, en la que participaron representantes de alto nivel de 33 países, pidieron el levantamiento del bloqueo norteamericano a la isla, la principal reivindicación de la diplomacia cubana. El Grupo de Río es un organismo de consulta política regional del que participará Cuba a partir de este momento.

Esta incorporación y la participación de su presidente Raúl Castro en las cumbres regionales previas significan un cambio en las reglas de juego de la diplomacia latinoamericana, que había excluido a la isla a principios de la década de los 60, cuando fue expulsada de la OEA.
Al inaugurar la cumbre del Mercosur , donde Castro fue recibido como invitado, el presidente Lula –que fue el principal impulsor de la reincorporación de Cuba a las relaciones regionales– destacó “la importancia que tiene su presencia para todos nosotros; ésta es la primera de las muchas reuniones en las que vamos a contar con usted”, insistió. Lula subrayó en su discurso en que ésta es la primera ocasión en la que todos los países al sur del río Bravo van a reunirse “sin exclusiones y sin presencias ajenas a la región”.
Estas características de la reunión también fueron destacadas por el presidente venezolano Hugo Chávez. “Lo que dará relevancia histórica a esta cumbre será la participación de Cuba, qué bueno que Cuba esté aquí”, afirmó Chávez, quien, cuando el presidente pro tempore del Grupo de Río, el mandatario mexicano Felipe Calderón, anunció la incorporación de la isla, prorrumpió en gritos de “¡Viva Cuba!, ¡Viva Fidel!”.
El exitoso debut de Raúl

Esta maratón de cuatro cumbres de alto nivel regional constituye el debut del presidente cubano que ya lleva dos años y medio en el gobierno de su país. Pero prácticamente desde hace ocho años, desde la enfermedad de Fidel Castro, que Cuba no participaba en este tipo de actividades, salvo en el ALBA, impulsado por Venezuela y en el que participan en un plano de acuerdos ideológicos más estrechos Bolivia, Ecuador y Honduras.

Los periodistas le preguntaron a Raúl Castro si Lula se había ofrecido como mediador con Obama. “Hay muchas proposiciones en ese sentido –respondió–. Si Obama quiere dialogar, hablaremos. Si no, no. Eso es todo.”

Castro mantuvo reuniones bilaterales con el presidente conservador de México, Felipe Calderón, quien heredó de su antecesor Vicente Fox una áspera disputa con el gobierno cubano y un proceso de alejamiento en sus relaciones con el resto de América latina. Al salir de la reunión, Raúl Castro declaró que “no queda ninguna aspereza con México” y el mismo Calderón, que poco después era el encargado de anunciar el ingreso de Cuba al Grupo de Río, expresó su alegría por esta incorporación y su “seguridad” de que los aportes cubanos “fortalecerán” al Grupo.
En nombre de una Cuba que ha sufrido 50 años de bloqueo –agradeció Castro en la Cumbre– agradezco a los países de Latinoamérica y el Caribe por su firme apoyo a la declaración contra la ilegal e injusta política que viola los derechos humanos de nuestro pueblo...” “A pesar del vengativo bloqueo –agregó–, Cuba está dispuesta a compartir modestas experiencias para colaborar con la región, ya que la colaboración, junto con la solidaridad y el internacionalismo, constituyen las bases de nuestras relaciones con el mundo.” El presidente cubano expresó también la necesidad de superar “un modelo de integración basado en la globocolonización para alcanzar un modelo basado en la solidaridad”.

Discurso del Presidente de Cuba, Raúl Castro:

"Ayer fuimos colonia; podemos ser mañana una gran comunidad de pueblos estrechamente unidos."

Estimado compañero Luiz Inácio Lula, Presidente de la República Federativa de Brasil;
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno;
Distinguidos Invitados:

Permítanme, en primer lugar, transmitir un mensaje de amistad de mis compatriotas al fraterno pueblo brasileño.

Al saludar a los líderes de nuestra región, les ratifico el agradecimiento de todos los cubanos por la ayuda y solidaridad recibidas, ante los cuantiosos daños causados por los tres huracanes que recientemente azotaron a nuestro país.

Estimados amigos:

El camino recorrido hasta aquí ha sido largo y difícil. Reunir por primera vez a los mandatarios de América Latina y el Caribe en un foro de nobles y justas pretensiones, sin exclusiones, ni la presencia de países extrarregionales, tiene incuestionable trascendencia.

Apreciamos que las condiciones son propicias para que esta magna cita sea el inicio de un proceso de extraordinaria significación estratégica para los destinos de nuestra región, en un mundo con escasas posibilidades para el accionar aislado, ajeno a los desafíos comunes que nos impone, de modo decisivo, la globalización. No me refiero al modelo neoliberal de ésta, que se propone realmente una globocolonización, sino a la construcción de la imprescindible globalización de la solidaridad.

El reto principal resulta pasar paulatinamente de las palabras a los hechos. Las acciones integradoras que se adopten en esta Cumbre, además de su sentido práctico, deben estar guiadas por la cooperación entre nuestros pueblos.

Resulta esencial que esta Cumbre tenga seguimiento, que esta promisoria iniciativa no se reduzca a la oportunidad de vernos e intercambiar en esta
ocasión.
Antes de declararse la crisis económica global en curso, nuestros pueblos ya habían acumulado la experiencia histórica de la explotación y el subdesarrollo expresados, sucintamente, en la desigualdad del ingreso, injusticia social, hambre, analfabetismo, precariedad en la atención de salud, expoliación de los recursos naturales y las consecuencias de una insuficiente infraestructura económica y social.

No menos impactantes han resultado el robo de cerebros y la abusiva carga del servicio de la deuda externa, a lo que se añade el cuadro nefasto que comporta la criminalidad, el narcotráfico y el deterioro ambiental, agravados por las fracasadas recetas neoliberales aplicadas como un dogma incontestable.

No se trata ahora de credos o ideologías, sino del reconocimiento consciente del agotamiento de un modelo económico que sólo el Estado, con la participación del conjunto de la sociedad, puede rectificar, en última instancia, mediante una actuación sistemática, coordinada y comprometida con los intereses más prominentes de la nación.

Nuestra región experimenta un formidable renacer del espíritu de sus pueblos, con el surgimiento de una pujante fuerza ciudadana dispuesta a asumir los destinos de sus respectivos países, para hacer valer la prioridad que merecen los programas sociales, defender las riquezas nacionales y luchar por la justicia.

Han florecido en los años recientes los pronunciamientos políticos y las iniciativas que proponen nuevas fórmulas de integración.

El momento es claramente propicio para proponernos un paradigma regional, que rebase las diferencias, privilegie nuestra comunión de intereses y necesidades, promueva la acción solidaria y amplíe la cooperación.

Nuestras diferencias no deben privarnos de una integración que haga realidad los justos anhelos de la gran mayoría de los 550 millones de personas que convivimos desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Nuestras naciones atraviesan por dificultades, pero también cuentan con inmensos recursos naturales, adelantos tecnológicos y productivos de escala mundial, y un potencial científico pobremente aprovechado y escasamente compartido a nivel de la región.

Cuba ha fortalecido sus relaciones con varias naciones de América Latina y el Caribe, muestra de ello fue la realización exitosa de la III Cumbre Cuba-CARICOM desarrollada recientemente, donde ratificamos nuestra voluntad de trabajar hacia una mayor integración y compartir la defensa de los intereses comunes.

Debemos acordar acciones concretas y adoptar decisiones prácticas y válidas para nuestros pueblos. Consideramos que entre las prioridades no debe faltar la búsqueda de una respuesta regional para encarar la actual situación
económica mundial.

La complejidad de esta situación requiere de la participación de todos para su solución. En este sentido, celebramos los esfuerzos que han conducido a la creación de diferentes grupos para buscar alternativas a una crisis cuyo alcance y profundidad no es posible prever. Compartimos el criterio del presidente de la República Dominicana, compañero Leonel Fernández, de aspirar a un G-192 que comprenda a todos los países que forman parte de la familia de Naciones Unidas.

Nuestra región debe exigir el rediseño del sistema financiero internacional y la reestructuración de las relaciones económicas entre los países. Para lograrlo no basta con que lo reclamemos en los foros internacionales, aunque no debemos dejar de hacerlo. Estamos en capacidad de ir construyendo nuestras propias normas y prácticas en la región, de aunar voluntades y recursos e instrumentar relaciones de nuevo tipo.

Asistimos a esta Cumbre con la disposición de cooperar y trabajar por un futuro con espacios para todos. Cuba, a pesar del vengativo y prolongado bloqueo que nos impone el gobierno de Estados Unidos, está dispuesta a compartir sus modestas experiencias en temas de colaboración, que junto a la solidaridad y el internacionalismo constituyen los pilares de nuestras relaciones con el mundo.

En nombre de Cuba, que ha tenido que sufrir casi 50 años de bloqueo económico, comercial y financiero, agradezco a los países de América Latina y el Caribe por su firme apoyo a la Declaración Especial de esta Cumbre que reclama el cese de esta ilegal e injusta política, violatoria de los derechos humanos de nuestro pueblo.

En la ciudad de Salvador de Bahía, capital de este estado, hace 15 años el compañero Fidel Castro se refirió con vehemencia a la necesaria integración de nuestras naciones. Permítanme terminar mi intervención recordando sus palabras, cuando expresó:

Ayer fuimos colonia; podemos ser mañana una gran comunidad de pueblos estrechamente unidos. La naturaleza nos dio riquezas insuperables, y la historia nos dio raíces, idioma, cultura y vínculos comunes como no tiene ninguna otra región de la Tierra .

Muchas gracias.


CUMBRE SOCIAL

Los pueblos del Sur reafirman su lucha por la integración regional


Los representantes de organizaciones y de movimientos sociales de América Latina y del Caribe, reunidos en la Cumbre de los Pueblos del Sur, del 12 al 15 de diciembre de 2008, en Salvador, Bahía, reafirmaron su lucha para construir una integración a partir de los pueblos y para avanzar en la disputa por la profunda transformación del actual modelo productivo en una perspectiva soberana, sustentable y justa.
La Declaración de Bahía, elaborada en un momento histórico en el que se realizan cinco cumbres en forma simultánea, de presidentes del Mercosur, de Unasur, de la Aladi, del Grupo de Río y de América Latina y el Caribe en la capital bahiana, expresa el punto de vista de los movimientos sociales sobre las crisis actuales: energética, alimentaria, climática, social, económica, financiera. En 16 puntos, los pueblos proponen sus alternativas para esas crisis.

"Consideramos que la solución para la crisis económica global debe tener como respuesta estratégica la integración soberana de los países de la región y la construcción de un nuevo orden internacional económico, financiero, basado en la solidaridad, en la justicia y en el respeto de la naturaleza, que valorice el trabajo y que incentive el derecho al desarrollo sustentable de los Países del Sur", se afirma en el documento.
Los pueblos ven con satisfacción el surgimiento de algunas características en la región, como el estímulo de la autonomía, el fortalecimiento de los mercados internos, el abandono del dólar como valor referente en los intercambios internacionales, cuestionamientos sobre la deuda externa, fortalecimiento de la democracia y de la autodeterminación, además de la no ingerencia en los asuntos de otros estados y la búsqueda de una relación respetuosa y fraterna entre las naciones.
Sin embargo, critican el mantenimiento de las políticas de libre comercio, que según ellos, constituyen un obstáculo para la integración de los pueblos, la justicia social, la soberanía y la democracia. También se posicionan en contra de cualquier esfuerzo por reiniciar las negociaciones de liberalización en la OMC, pues consideran que ello contribuirá a mantener el injusto orden internacional, profundizando la crisis alimentaria y climática. Entre las alternativas propuestas se encuentra la realización de un proceso de integración ligado al cambio del modo de producción, asegurando la soberanía alimentaria, que solamente podrá ser alcanzado con la profundización de la reforma agraria. "La integración debe incluir también la complementariedad de las economías y el fomento de la producción sustentable", se resalta en el documento.

Exigen además que el Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas sean cumplidos
Para los representantes de movimientos sociales, los gobiernos de la región deben buscar soluciones dentro de marcos de justicia y solidaridad en los conflictos sobre bienes naturales y fuentes energéticas, como es el caso de la renegociación de los tratados de Itaipú y Yaciretá. En relación con los migrantes, sostienen que se debe garantizar la libre circulación de personas y no solamente el flujo de capital y de mercaderías. Por eso, piden la ratificación de la Convención de la ONU sobre los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias.
En la declaración, las organizaciones también denuncian la criminalización de las mujeres en su lucha por autonomía y por el derecho de decidir sobre sus cuerpos y sus vidas en la lucha por la legalización del aborto. Exigen el fin de la criminalización de los movimientos sociales en la región. Reivindican también que los medicamentos y la propiedad intelectual no sean incluidos en la agenda de la OMC, por considerar que el acceso a la salud pública de calidad es un derecho de todos y de todas.
Para leer la Declaración íntegra: PULSAR AQUÍ

(Fuentes: AFP, BBC-Mundo, Página12, La Jornada, Cuba Debate y Adital)

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