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4.12.07

Latinoamérica: Juventud

LOS JÓVENES LATINOS SE SIENTEN VÍCTIMAS DE LA POBREZA, EL DESEMPLEO MASIVO, LA CORRUPCIÓN Y LA VIOLENCIA
a22 millones ni trabajan ni estudian
a10 millones están desempleados (sólo en Colombia, un millón)
aEl 65 % de los adolescentes están inmersos en situaciones de violencia
Con el objetivo de abordar la alarmante situación laboral de los jóvenes en Colombia, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) realizó el pasado fin de semana el Congreso de la Juventud Trabajadora, en Bogotá. De acuerdo con la entidad, el desempleo en los jóvenes entre 14 y 26 años alcanza a 1.009.000 personas, es decir el 46% del total nacional.
El evento que contó con la presencia de más de 400 participantes de todo el país, analizó temas como el empleo precario, el desempleo, el subempleo y la informalidad de este sector de la población colombiana y profundizó en el informe sobre "la situación de los jóvenes en la estructura sindical" realizado por la Central Unitaria de Trabajadores, CUT y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que revela el grave problema laboral por el que atraviesan los jóvenes colombianos.
El estudio revela que la situación de los jóvenes en materia de empleo y derechos laborales es fruto de la flexibilización laboral a la que esta sometida esta población. Así, más del 60% de los jóvenes colombianos se encuentran en la informalidad (economía sumergida), su ubicación en actividades precarias tiene una estrecha relación con su nivel educativo, ya que la mayor parte de los ocupados, el 58.1%, alcanzaron apenas la secundaria.

El nivel de educación universitaria es reducido y , en general, se concentran en carreras técnicas y tecnológicas, pero las ciencias ocupan un porcentaje bastante pequeño.
"Esta nueva generación no tiene futuro y la responsabilidad de ella recae en las políticas de estos gobiernos neoliberales que se verán agravadas con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el Congreso de los Jóvenes debe diseñar un plan de actividades organizativas y educativas encaminado a que la juventud responda en conjunto con los demás grupos de trabajadores y rediman una situación democrática y progresista para Colombia", considera el dirigente sindical Fabio Arias.



10 millones de jóvenes desempleados en Latinoamérica

Pese a que la región latinoamericana y caribeña está ante una generación de jóvenes con mayor nivel educativo, está también ante una de las mayores tasas de jóvenes desempleados de la región: 10 millones. El informe de la Organización Internacional del Trabajo, "Trabajo decente y JUVENTUD en América Latina", muestra que ese dato equivale al 16% de la fuerza de trabajo entre 15 y 24 años, lo que supera tres veces el desempleo de los adultos.
De los otros 48 millones de jóvenes que integran la fuerza de trabajo, el 62,5% trabajan en la economía informal, sin estabilidad y derechos laborales. Cerca de 48 millones están inactivos, o sea, no buscan empleo porque todavía estudian; otros 22 millones ni trabajan, ni estudian. El desempleo, la informalidad y la inactividad de esos jóvenes limitan el potencial de la región para promover el crecimiento económico y luchar contra la pobreza.
"Condenados al desempleo, a empleos informales o a condiciones de empleo precarias, los jóvenes se encuentran en medio de un círculo vicioso, que afecta la autoestima, genera desaliento y limita las esperanzas", según el director general de la OIT, Juan Somavia. Los jóvenes que no trabajan ni estudian preocupan todavía más a la organización, porque la falta de oportunidades o las frustraciones reiteradas podrían colocarlos en situación de riesgo social.
Según el informe, la envergadura y la persistencia del problema del desempleo y las malas condiciones laborales de los jóvenes causan un desafío que "demanda estrategias coherentes antes que acciones aisladas, y una visión integral e integradora antes que aproximaciones parciales".
Más del 80 por ciento de los 22 millones de jóvenes que ni trabajan ni estudian viven en las ciudades, y el 72% son mujeres. Entre la población joven que estudia - 49 millones -, 13 millones estudian y trabajan, 4 millones estudian y están buscando un empleo, aunque no lo encuentren y 32 millones estudian y no quieren trabajar al mismo tiempo.
Para el director general de la OIT, "los jóvenes proporcionan energía, talento y creatividad a las economías, y ningún país puede permitirse desperdiciar ese potencial".

Según el informe de Desarrollo Humano del 2005, sólo el 22% de los alumnos completa el ciclo básico, y sólo un 10% termina la secundaria. Además, solo 13 de cada 100 estudiantes que termina el bachillerato, ingresan a la universidad.
Esta fuga de la juventud, se debe a causas asociadas a la pobreza y la ausencia de un currículo educativo que ofrezca oportunidades de desarrollo adecuada a sus necesidades. En un contexto social y económico de exclusión , el acceso a una educación de calidad para todos se hace mas difícil.

Una juventud sumergida en la violencia

Latinoamérica es una de las regiones más violentas del mundo, y en este entorno los niños no son la excepción . Más de seis millones son víctimas de violencia y aproximadamente 80.000 pierden la vida por causa de ésta cada año, según datos de UNICEF
El director regional para América Latina y el Caribe de este organismo., Nils Kastberg, manifestó en la conferencia sobre Cultura de Paz y Prevención de la Violencia Juvenil realizada recientemente en Costa Rica que, según estudios realizados en 17 países latinoamericanos, "el 65 por ciento de los adolescentes se encuentran en situación de violencia". Kastberg enfatizó que la violencia contra los jóvenes "se denuncia y se documenta muy poco" lo que demuestra la "poca conciencia sobre las graves consecuencias que entraña ser víctima de la violencia". "Comprender y reconocer la gravedad que implica ser víctima de acciones violentas y sus profundas secuelas para la vida adulta es "una condición indispensable para la construcción de una cultura de paz", añadió.
Según datos de la Unicef, la violencia doméstica en Latinoamérica es la menos denunciada y en este ámbito se destacan el castigo físico como forma de disciplina, el abuso sexual, el abandono y la explotación económica. Las estadísticas señalan que alrededor de dos millones de niños son explotados sexualmente en la región y, en la mitad de los casos, los abusadores viven con ellos; además, en el 75 por ciento se trata de familiares directos de las víctimas.

Llama la atención que el castigo físico es habitual y ningún país lo prohíbe, aunque Brasil, Costa Rica, Uruguay, Venezuela, Perú y Nicaragua tienen reformas legales en proceso para evitarlo. Los estudios de la Unicef también indican que los menores latinoamericanos son víctimas de violencia en los centros educativos y que, aunque en 102 países del mundo han prohibido el castigo corporal, esta ley no es acatada.

Por otra parte, miles de jóvenes viven el maltrato laboral pues trabajan de manera ilegal en condiciones infrahumanas, de servidumbre, o sufren castigos físicos, abuso sexual, humillación y discriminación. Más de 5,7 millones de niños y adolescentes entre los cinco y los 14 años son económicamente activos y aproximadamente dos millones están dedicados al servicio doméstico, uno de los peor pagados y menos valorado a nivel social y cultural.
Latinoamérica y el Caribe son de las regiones más violentas del mundo, ocupan el primer lugar de las tasas de homicidios a nivel mundial y los asesinatos de personas entre los 15 y 17 años registran una tasa de 37,7 varones y 6,5 mujeres por cada 100.000 habitantes. "América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo y con mayores índices de violencia, que afectan principalmente a mujeres, niños y niñas", acotó Kastberg.
En Brasil preocupan la corrupción, la inseguridad y el racismo

Brasil tiene 17,9 millones de habitantes entre 15 y 19 años. Más que interés por las fiestas y la diversión, esos jóvenes están sintonizados con la necesidad de valorizar la educación, la creación de nuevos empleos, el combate de la corrupción, el repudio al racismo y la urgencia en detener la escalada de violencia. La prueba de ello se revela en los datos presentados por la encuesta "Adolescentes y jóvenes de Brasil: participación social y política", lanzada por el UNICEF, la Fundación Itaú Social y el Instituto Ayrton Senna.
La encuesta fue realizada a nivel nacional y fue aplicada a 3.010 jóvenes adolescentes habitantes de las capitales de estado y del interior de todas las regiones. Los encuestados eran personas de diferentes niveles de escolaridad, ingresos y raza, que están o no insertados en el mercado de trabajo. El cuestionario fue aplicado también a 210 jóvenes adolescentes indígenas de 15 municipios brasileros. Para la encuesta cualitativa, también fueron escuchados 42 adolescentes de ocho capitales y dos ciudades del interior, y se organizaron diez grupos de discusión con jóvenes que ya ejercieron algún tipo de liderazgo.
Según la encuesta, entre los factores que causan los problemas sociales de Brasil, los entrevistados señalan en primer lugar la corrupción política (27%); en segundo, la discriminación racial (17%); y en tercero, la falta de seguridad (15%). En la región donde viven, el 57% de los adolescentes se sienten insatisfechos o muy insatisfechos en relación con la seguridad pública. Para el 28%, el tráfico de drogas es la forma de violencia más evidente. Otros ítems de extrema relevancia social también fueron mencionados, como el desempleo (7%) y la pobreza/hambre/miseria (6%).
Entre los jóvenes indígenas, la principal preocupación señalada fue prácticamente olvidada por los otros grupos: la falta de interés del pueblo por la protección del medio ambiente. Un total de 9% de esa población, en comparación con la media de 4% en general, resaltó la cuestión del medio ambiente como problema social enfrentado por el país. Cuando se les solicitó señalar tres ítems referentes a los problemas sociales del país, ese número sube al 26% entre los indígenas, con una media de 15% de los entrevistados en general.
A pesar de los problemas señalados, los jóvenes destacan que faltan referencias positivas sobre cómo participar y cambiar la realidad, sea en el ámbito de la familia, de la escuela, de la comunidad o en relación con la política, el deporte, el esparcimiento y la cultura. Ellos atribuyen a la sociedad en general, más que al propio joven, la responsabilidad por esa falta de participación.
De acuerdo con datos de la encuesta, la discriminación entre los jóvenes está ligada al nivel educativo de los mismos. Un total de 41% de los entrevistados con formación hasta enseñanza primaria, se siente discriminado. Entre los que tienen escolaridad algo superior , el porcentaje llega al 35% o se reduce al 28% entre los que alcanzan la enseñanza media o superior.
Entre los motivos por los que dejaron la escuela, los tres principales son: necesitar trabajar (24%), embarazo (13%) y dificultad financiera (9%).
La dependencia de drogas (28%) y el Sida (26%) son citados como los problemas de salud más críticos para los entrevistados. Las enfermedades sexualmente transmisibles (9%) y el alcoholismo (7%) también son mencionados. El 54% se muestra insatisfecho con la política de sanidad pública.
Para los jóvenes, la solución a la marginación social es lograr mayores ingresos salariales. Cuatro de cada 10 entrevistados se refieren al aumento de puestos de trabajo o empleos para reducir las desigualdades. Quien más reivindica esa medida son los entrevistados de la región Nordeste (50%), justamente donde el desempleo es mayor.
(Fuentes: Adital, CUT-Central Unitaria de Trabajadores(Colombia), EFE, PrimeraHora.com y UNICEF-Brasil)

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